Septiembre 10, 2004

Aproximaciones sucesivas

por Aleix Vidal-Quadras
La Razón, viernes, 10 de septiembre de 2004

En la política abundan los licenciados en leyes y en otras ramas de las ciencias sociales, y también de las Humanidades, pero no suelen dedicarse a tan noble actividad personas procedentes del mundo de las ciencias duras, como la física, las matemáticas, la química, o de las variantes más áridas de las disciplinas técnicas, como las ingenierías de caminos o aeronaval. Una pregunta que me he visto obligado a responder infinidad de veces en las muchas entrevistas que me han hecho ha sido la de por qué un catedrático de Física Atómica y Nuclear decide en un cierto momento de su vida dedicarse a los menesteres parlamentarios. Sin embargo, de la misma forma que para abordar determinados problemas políticos unos sólidos conocimientos de Derecho, de Sociología, de Economía o de Historia, resultan extraordinariamente valiosos, hay ocasiones en las que no viene mal una buena formación en álgebra o en cálculo. La reciente entrevista del presidente del Gobierno con el presidente del Partido Nacionalista Vasco es un ejemplo interesante de una situación de este tipo. Para ello, examinemos primero el concepto de serie convergente.

La suma de sucesivos términos definidos en función de los números naturales, desde 1 hasta infinito, puede diverger, así 1+2+3+4+…, o puede converger, tal como hace 1+1/2+1/4+1/8+…, cuyo límite es claramente 2. Pues bien, José Luis Rodríguez Zapatero, en su conversación con Josu Juan Imaz, parte de la Constitución de 1978, que se sitúa a medio camino entre el Estado centralista y la disgregación de España en micronaciones separadas. Su interlocutor, en cambio, desea llegar a la liquidación del sistema vigente para alcanzar la independencia de su hoy comunidad autónoma. Si el unitarismo a ultranza es el 1 y la fragmentación de la soberanía nacional es el 2, el PP y el PSOE se colocan en el 1,5. Ahora bien, una negociación que parte de este punto intermedio es lógico que termine en algún lugar entre 1.5 y 2, digamos, 1.75. La propuesta del Partido Socialista Vasco de reforma estatutaria, en la medida que va más allá del Estatuto de Guernica e introduce elementos como la transferencia de la gestión de los fondos de la Seguridad Social o la facultad de casación para el Tribunal Superior de Justicia vasco, se acerca en este sentido a las pretensiones nacionalistas. Suponiendo que al final se llegue a un acuerdo, el PNV habrá dado un paso más hacia su meta. Dentro de cinco o diez años, un nuevo lehendakari de ánimo dialogante se sentará a hablar con un presidente del Gobierno central de buen talante con mayoría relativa en el Congreso y buscarán un pacto constructivo, que nos pondrá en, digamos, el 1.875. Supongo que ya van viendo la relación entre las reformas constitucionales y estatutarias y las series convergentes.

Por eso a veces es bueno recurrir a las matemáticas también en política. Los números nunca engañan.

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