David Millán, el pasado 23/4/2007, en Hispalibertas:
A la luz de los resultados de las elecciones de ayer en la Cataluña (Norte), la unión política de los Países Catalanes parece más cercana que nunca. No en vano, las formaciones políticas de carácter soberanista (homologables a Esquerra Republicana de Catalunya y al sector montañés de Convergència i Unió) han obtenido unos magníficos resultados en el departamento de los Pirineos Orientales y han dado un jaque mate definitivo al tradicional centralismo francés.Los resultados electorales de la Cataluña septentrional son demoledores y no dejan lugar a la duda: con Nicolas Sarkozy (que como todo el mundo sabe se llama realmente Nicolau Sapsquesí y nació en Mollerusa, al ladito mismo de la casa de Bill Gates) como claro ganador de esta primera vuelta -32% de los votos- y con los buenos resultados de la separatista Ségolène Royal -24%- y de Jean Marie (¿Joan Maria?) Le Pen -14%-, la interpretación pancatalanista de la voluntad popular parece inevitable. La fusión de los territorios de la antigua Corona de Aragón es una demanda masiva -los números cantan- y debe de convertirse pronto en una realidad palpable. Sin Maragall y su Eurorregión Pirineos Mediterráneo alcanzar este noble objetivo no hubiera sido nunca posible…
Por supuesto, sería ingenuo pensar que esto es suficiente para que los antiguos reinos que en su día estuvieron bajo la férula de Alfonso V el Magnánimo vuelvan a conformar un Imperio de ultramar gobernado por el independentista José Montilla. De momento, hay que esperar a las elecciones autonómicas de Aragón, País Valenciano y Baleares, que se celebrarán el próximo 27 de mayo, en las que las fuerzas españolistas -PP y PSOE- apenas tendrán una presencia residual…
Felipe González, ayer, 20/6/2006, en el Monasterio de Yuste (Cáceres), comparando la realidad territorial alemana con la situación creada por los procesos de reformas estatutarias en España:
"[Los alemanes] pueden ser todo lo federales que quieran y que no les toquen su estructura federal, pero que si hacen un referéndum es para estar juntos"
http://www.criterio.es/2006/05/euskadi-en-expansion.html
Ya circulan por los mentideros blogosféricos las primeras propuestas de voto de los nacionalistas de cara al referéndum sobre el nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña:

Traducimos su estrategia:
"Las mesas electorales contarán vuestros votos a favor de la independencia de Cataluña junto a las otras opciones (Sí/No/Blanco). La Junta Electoral Central considerará estos votos como nulos, y los publicará junto a los resultados oficiales. En todas las votaciones llevadas a término en la Comunidad Autónoma de Cataluña el voto nulo ha sido de media el 0,7%, por lo que cualquier porcentaje superior se puede considerar como voto a favor de la independencia de Cataluña".
¡Quiá!
Roberto L. Blanco Valdés lo puede decir más alto, pero no más claro. El nacionalismo no tiene límites. Acertadísimo artículo publicado ayer en La Voz de Galicia y que descubrimos a través de Jorge Marsá y su blog La Pizarra:
INTEGRAR a los nacionalismos: ese era, al parecer, el desafío cuando los responsables del actual cacao territorial decidieron abrir la segunda descentralización en la que andamos. Se trataba, por supuesto, de un asunto conocido, porque integrar a los nacionalismos había sido ya, en su día, el gran objetivo histórico de la revolución territorial que la Constitución de 1978 trajo de la mano.Es, precisamente, ese paralelismo entre lo que ahora se pretende y lo que hace un cuarto de siglo trató de conseguirse con un inmenso esfuerzo de comprensión hacIa las minorías catalanistas y vasquistas, el que fuerza nuestro escepticismo respecto de los previsibles resultados integradores de una segunda descentralización que debería llevarnos a la tierra prometida de unos nacionalismos por fin acomodados en España. Pues, ¿por qué habría de lograrse ahora lo que entonces se frustró?
La Constitución transformó nuestro Estado centralista en uno federal y, pese a ello, los nacionalistas catalanes, vascos y gallegos proclaman con agonía encontrarse en él tan a disgusto como antes. Retengan dos datos para comentar en el café: los funcionarios estatales representan hoy el 23% del total, mientras los autonómicos suponen más del doble: el 49%. El reparto del gasto público en el 2005 confirma esa dimensión federal de nuestro Estado: excluida la Seguridad Social, el 34% corresponde a las administraciones regionales y sólo el 23% a la central.
Lo cierto es, sin embargo, que ni esos datos, ni otros muchos que podrían aportarse, han servido para integrar a los nacionalismos periféricos. ¿Por qué? Ya casi nadie se atreve a responder a esa pregunta sin tapujos, por miedo a que le tachen de franquista. Pero como yo no he tenido más relación con el franquismo que la de ser antifranquista, me ofrezco gustoso a contestarla: ni la federalización de España, ni la confederalización que ahora se pretende con la reforma estatutaria catalana, servirán para integrar a los nacionalistas, sencillamente porque los nacionalistas no quieren integrarse: quieren irse... llevándose con ellos, claro está, sus territorios.
Esa es la verdad y todos la sabemos, aunque todos finjamos ignorarla para tratar así de apaciguar a los que llevan veinticinco años sometiéndonos a su chantaje intolerable. Vana pretensión. Mas y Pujol acaban de confirmarlo, por si quedara aun algún ingenuo: con el pacto de tuneado estatutario firmado por CiU y Zapatero aún calentito, el padre y el hijo del actual nacionalismo catalán ya han aclarado que el nuevo Estatuto sólo valdrá para unos años y que no colmará sus exigencias. ¿Es que alguien lo dudaba?
Edurne Uriarte pone el dedo en la llaga en este artículo publicado en ABC el pasado 22/11/2005:
El martes pasado la Fundación para la Libertad organizó una mesa redonda con tres de los intelectuales más interesantes de la izquierda española: Fernando Savater, Arcadi Espada y Roberto Blanco. Los tres criticaron el proyecto de nuevo Estatuto catalán. Y estuvieron brillantes, como siempre. Pero lo más interesante vino después, en el coloquio, porque un joven del público les reprochó algo que yo misma hubiera planteado también, el olvido de España. Lo contaba Arcadi Espada en su blog al día siguiente: las objeciones al Estatuto habían sido hechas desde la razón, la libertad, la democracia, pero el joven les preguntaba por España. España no estaba en el discurso de estos intelectuales. Y Savater lo confirmó en su respuesta: «España me la sopla». Arcadi Espada añadió, «y Cataluña me la sopla».
Justo mientras ellos soplaban España y Cataluña, desaparecía la «E» del AVE Madrid-Toledo. Obvio las inverosímiles explicaciones de Renfe sobre la desaparición, porque más vale pensar que se trata del mismo complejo de siempre y no que Renfe sea tonta. La pobre «E» no se desintegró por el soplo de Espada y Savater, desde luego. Pero sí es cierto que la «E» vuela tanto porque le falta su defensa, la de los intelectuales de izquierda. En realidad, pasan muchas más cosas. Vuelan las «es» y arrecian los estatutos como el catalán, y se debilita el estado autonómico, y el estado mismo, y, ¿quizá la sociedad española?
Esa es la cuestión, el asunto central en el que discrepo de estos intelectuales. Comprendo su razonamiento. Es democráticamente impecable: importan los ciudadanos y sus derechos, no las naciones, ni Euskadi, ni Cataluña, ni siquiera España. Pero el problema es que no se ha inventado una democracia sin nación. Aún no existe. Las democracias son sistemas de organización política de los ciudadanos, pero de ciudadanos que forman nación, que constituyen un grupo, llámese España, Francia o Portugal. Y no se puede separar la democracia de la nación. Y si se hace, a la democracia también se le caen los ciudadanos. Quedan las ideas y los principios, pero se aplican en el aire.
Eso es justamente lo que le pasaba al llamado constitucionalismo vasco, que tenía mucha Constitución, pero no tenía nación a la que aplicársela. Allí también volaba la «E», y así acabó aquello. Y así pueden acabar los ciudadanos españoles de tanto soplar la nación, que no tengan nada en lo que poner en práctica la democracia, el progreso y la libertad. Porque mientras los intelectuales persisten en el sueño de los ciudadanos sin naciones, algunos se empeñan en disgregar una nación muy concreta que es España. A ellos España se la sopla, pero en un sentido completamente diferente al de Savater. Como escribía ayer en «El País» otro intelectual de izquierdas, Antonio Elorza, el problema del nuevo Estatuto catalán no es la afirmación nacional de Cataluña, sino la negación que de hecho recae sobre la nación española.
Noticia publicada en ABC ayer lunes:
"Un informe del Consejo de Europa, relativo a las lenguas minoritarias existentes en distintos países europeos, ha incluido parte de Aragón como territorio vinculado con Cataluña, propone que en la Comunidad aragonesa se regule la enseñanza del catalán y habla de «dinastía catalana» y de «unión catalano-aragonesa», en lugar del Condado de Barcelona y del Reino de Aragón. El documento fue aprobado por el Consejo de Ministros del Consejo de Europa el pasado 21 de septiembre, a partir del «Informe del Comité de Expertos sobre la Carta de las Lenguas Regionales o Minoritarias en España», que había sido emitido el 8 de abril. El Comité de Ministros cuenta con la presencia del Gobierno español, que de esta forma ha hecho suyo también el contenido del citado informe.
En él se incluyen curiosas interpretaciones históricas, cuando no abiertos errores. Por ejemplo, elude hablar de Reino de Aragón como corona que englobó lo que hoy son las comunidades Valenciana, de Aragón y de Cataluña. En uno de sus párrafos, el comité de expertos afirma que «en los siglos XIII y XIV, los condes catalanes lanzaron una política de expansión en el Mediterráneo» y que «tras el fin de la dominación árabe en el siglo XIII, las Islas Baleares se integraron en la unión aragonesa-catalana».
En otra parte de este informe, considerado por el Comité de Ministros del Consejo de Europa, se incide en la existencia de una «dinastía catalana de Aragón». Y dice textualmente, «tras la extinción de la dinastía catalana de Aragón en 1410 y la elección del rey de Castilla, Fernando I el Justo, Cataluña, al igual que el Reino de Aragón ampliado, se unieron a Castilla a finales del siglo XV»."
La cuestión territorial
El informe también vincula indirectamente parte de Aragón como territorio natural de Cataluña. Es un asunto polémico desde hace tiempo y que enlaza con las aspiraciones del nacionalismo catalán para ampliar su influencia a esta parte de la Comunidad aragonesa, las comarcas del Aragón oriental. Se trata de los municipios pertenecientes a comarcas que limitan con Cataluña y en las que está extendida el uso de unas variedades dialécticas que unos consideran propias y que otros prefieren identificar, lisa y llanamente, con el catalán. En el informe del Consejo de Europa se denomina a estas comarcas «Franja de Poniente». El poniente geográfico lo es para Cataluña en exclusiva, no para Aragón, que es su oriente. La definición coincide con la que se ha extendido desde hace tiempo entre el nacionalismo catalán, con el fin de identificar esta parte de Aragón como un área de expansión natural de Cataluña.
Enseñar el catalán en Aragón
El comité de expertos del Consejo de Europa indica que es necesario «elaborar una estrategia encaminada a proteger esta lengua (el catalán), que debería incluir medidas específicas para la enseñanza del catalán en Aragón en el marco del programa escolar normal». Y subraya: «el comité de expertos alienta a las autoridades competentes a tomar las medidas necesarias para incluir la enseñanza del aragonés y el catalán en el programa escolar normal en los ámbitos en que estas lenguas se emplean tradicionalmente».
A partir de este pronunciamiento, el Consejo de Europa emitió sus recomendaciones a las autoridades españolas a finales de septiembre. En ellas se pide que «refuercen la protección del aragonés, fabla, y del catalán en Aragón, incluido el establecimiento de un marco jurídico apropiado».
Cinco comarcas, 75.000 habitantes
Quienes se oponen a que se identifique como catalán lo que se habla en estas comarcas lo hacen en un doble sentido. Por una parte, porque consideran que es una incorrección lingüística, ya que defienden que se trata de una variedad idiomática propia, labrada a lo largo de la historia de esta parte de Aragón. Y, de otra, porque entienden que tras esa intención hay otra de mayor calado, las aspiraciones del nacionalismo catalán por considerar parte de su idea de «Países Catalanes» esta parte de la Comunidad aragonesa. Las cinco comarcas del Aragón Oriental que limitan con Cataluña son La Ribagorza, La Litera, el Bajo Cinca, Bajo Aragón-Caspe y Matarraña. Entre todas ellas suman alrededor de 75.000 habitantes, el 6 por ciento de la población de toda la Comunidad autónoma. En superficie, entre estas cinco comarcas abarcan 6.543 kilómetros cuadrados, el 14 por ciento de la región.
El informe que ha dado a conocer el Consejo de Europa coincide en el tiempo con el último anuncio realizado por el presidente aragonés, el socialista Marcelino Iglesias, para impulsar la Ley de Lenguas en la Comunidad autónoma. Una posibilidad que se ha manejado en firme es que el catalán se declare cooficial en Aragón.
Cartas al director de El País, hoy:
"Dice Javier Rojo, presidente del Senado, que "la aceptación ciudadana del Estado de las Autonomías, con todos sus defectos, demuestra que éste es más eficiente que el Estado centralista y burocrático en la solución de muchos problemas inmediatos de los ciudadanos" (EL PAÍS, 13-9-2005).Pues, francamente, no. Existen, por ejemplo, sistemas federales como el de Estados Unidos, cuya ineficacia hemos podido comprobar con la catástrofe del Katrina, y sistemas archicentralizados, como el de Francia, cuya cercanía al ciudadano está sobradamente acreditada en terrenos concernientes al bienestar tales como la sanidad, la educación o el transporte público. Un sistema democrático es tanto más justo cuanto mejor trate a los miembros más débiles de su comunidad. Animo al presidente del Senado a pasar una larga temporada en cualquier pueblo de alguno de los cinco municipios que componen el partido judicial de Llanes, en Asturias. Sin coche. Podrá comprobar que de los 125 pueblos, aldeas y villas, el 83% carece de cualquier tipo de transporte público regular para ir a trabajar o para acudir a una consulta al hospital comarcal más cercano. Eso supone 104 kilómetros de ida y vuelta en taxi, por ejemplo, para el caso de los habitantes de Alles, capital del municipio de Peñamellera Alta.Si hablamos de educación, nos encontraremos con que el único instituto de la zona, en Llanes, no ofrece nada más que dos módulos superiores de formación profesional, y un mismo alumno ni siquiera puede cursar en segundo de bachillerato las tres asignaturas troncales de la mayoría de las carreras de ciencias (Matemáticas, Física y Química). Convenía, también, que Javier Rojo comprobara los sueldos que cobran los docentes en Asturias. Quizá así se diera cuenta de que el sistema autonómico es todo menos justo y eficaz.
Al igual que, ignoro la razón, los nacionalistas parecen haber convencido a todo el país de que, o se comparte con ellos su nacionalismo o se es sencillamente españolista, también resulta una falacia considerar per se el actual sistema autonómico como más eficaz, justo y solidario."
Paloma Delgado Munden - Porrúa, Llanes. Asturias
Sin comentarios.
Llamazares, líder de Izquierda Unida (IU), pidió, ayer en La Moncloa, una reforma de la ley electoral vigente. El hecho es que la actual ley perjudica enormemente a la coalición que lidera y pide, Llamazares, una reforma para que un partido que se presenta a las elecciones a nivel nacional y obtiene más votos que otros a nivel regional no salga perjudicado por los restos. La propuesta se concretó con la posibilidad de crear una circunscripción electoral nueva, de 50 diputados -se pasaría de los 350 actuales a los 400-, que atribuiría los escaños para los partidos con más restos en las actuales circunscripciones.
Que IU está siendo perjudicada por el actual sistema electoral es evidente. Así de evidente como que los grandes beneficiados son los partidos regionalistas, nacionalistas y/o separatistas en sus diversas modalidades y circunscripciones.
Elecciones Nacionales: 14/03/2004
IU 801.821 votos + 234.790 votos de ICV-EUiA = 1.036.611 votos = 4'07% de los votos emitidos = 4 escaños
CIU 835.471 votos = 3,28% de los votos emitidos = 10 escaños
ERC 652.196 votos = 2,56% de los votos emitidos = 8 escaños
EAJ-PNV 420.980 votos = 1,65% de los votos emitidos = 7 escaños
CC 235.221 votos = 0,92% de los votos emitidos = 3 escaños
Ver el cuadro completo con los resultados y distribución de los escaños del Congreso actual
Pocos países del primer mundo utilizan el sistema electoral español, proporcional, en las elecciones al Parlamento nacional. Francia, Reino Unido, Estados Unidos, entre otros muchos, la mayoría, utilizan sistemas absolutos que favorecen al partido ganador -aunque sea tan sólo por un voto- de cada circunscripción, cuando existe ésta. La evidencia de que IU está pasando a ser un partido parlamentario, eso sí, sin relevancia y sin poder de decisión parece ser el motivo y preocupación del líder de la coalición otrora encabezada por Anguita o Frutos.
Que lo moderno y lo eficaz no es, siempre, la descentralización, lo sabe hasta el más ecuánime de los pensadores -vease intelectuales en Cataluña- occidentales. No así los políticos, sobre todo los que pertenecen al arco Mediterráneo, que son más políticamente correctos y populistas en sus decisiones. No puede ser eficaz descentralizar las funciones relacionadas con el medio ambiente, lógico, entre otras muchas -como la educación o la sanidad. Hasta este pueblo el fuego lo apago yo, a partir de él lo apaga la región colindante. El río, como pasa por mi aldea es mío y no pienso dejar pasar ni una gota al de más abajo. Es evidente que hay materias que deberían estar gestionadas por el Gobierno central para su buen funcionamiento, en beneficio de las personas. Es evidente que otras muchas cuestiones deberían estar transferidas a los ayuntamientos que son, al fin y al cabo, los administradores más cercanos. Un grupo de ecologistas denunciaron ayer la incompetencia de las comunidades autónomas en materia de incendios. Lógico, muy lógico. Ahora, solo falta que les inunden de insultos y descalificaciones para que Caína -JPQ dixit- vuelva a la normalidad.
Francesc de Carreras, hoy en La Vanguardia
"El abuso de ciertas palabras pervierte el lenguaje. Ello sucede con las palabras finalizadas en ista, en relación con el sentido de pertenencia a un país determinado. En la Catalunya oficial, por ejemplo, declararse catalanista es imprescindible para hacer política y ser europeísta también. Es más, parece una ofensa que a alguien se le considere anticatalanista o antieuropeísta. En cambio, el término españolista sólo se usa en tono de desprecio, para atacar y descalificar a alguien. Nadie quiere ser considerado españolista. ¿Por qué?"
"En realidad, si acudimos, con las prevenciones que se quieran, a la verdad sociológica que nos suministran las encuestas de opinión, la mitad de los ciudadanos de Catalunya se sienten tan catalanes como españoles y, otra buena parte, se sienten más catalanes que españoles o a la inversa, pero, a la postre, también españoles. ¿Qué pasa entonces? ¿Cuál es la razón por la cual uno puede tener un natural sentido de pertenencia a España y a Catalunya y, en cambio, debe manifestarse siempre como catalanista y nunca como españolista? No me negarán que suena raro, bastante raro. Tampoco me negarán, sin embargo, que ello es así y que lo aceptamos, sin discutirlo, como algo lógico y normal. ¿Por qué?Decía al principio que el abuso de ciertas palabras pervierte el lenguaje. Nos encontramos ante un supuesto en el que ello se ve claro: ¿por qué un ciudadano de este país que se considere catalán, español y europeo a la vez, no puede considerarse, en la misma medida, catalanista, españolista y europeísta? No veo razón para esta aparente inconsecuencia, a menos que el ista de españolista connote a esta palabra de un modo distinto a como lo hace con las otras dos, convierta ese término, el término españolista, en algo de naturaleza distinta, respecto a los sentimientos de pertenencia, que el de catalanista y europeísta.
Efectivamente, ahí está la cuestión. Mientras ser catalanista se tiene como algo natural y, por tanto, obligado, y ser europeísta significa algo tan evidente como que uno no es asiático, australiano, americano o africano, ser españolista significa que eres enemigo de tu propio país, de Catalunya o, por lo menos, que no eres ni te comportas como buen catalán. Naturalmente, para ello se fuerza el lenguaje, se le utiliza desde una determinada ideología, la ideología nacionalista, según la cual ser españolista excluye ser catalanista.
Así, el sentido de las palabras se transforma. Desde esta ideología, ser ista de un determinado país es incompatible con serlo de otro, aunque en su acepción más natural y primera de la palabra, ello no sea así. En efecto, desde esta acepción, ser catalanista, por ejemplo, es tener una natural tendencia a estimar Catalunya, el país en el que vives, a sentirtem iembro de él y considerar que está definido por algunos rasgos propios pero también por otros muchos comunes a España, a Europa y, más allá, a la especie humana misma. De idéntica forma, ello puede decirse también de términos como españolista, europeísta o cualquier otro semejante.
Sin embargo, en la apropiación que el nacionalismo ha hecho de estas palabras, españolista y catalanista son incompatibles porque pretenden representar identidades colectivas y concepciones del mundo distintas y opuestas. Desde este punto de vista, ser catalanista es, ante todo, no sentirte español y hacer una política catalanista significa hacer una política diferente a la española. Ser españolista, por su parte, es lo mismo contemplado desde la otra parte. El fomento de la diferencia, la acentuación de las diferencias, es el objetivo principal de las políticas nacionalistas.
Lo expresó muy gráficamente Juan Benet en su obra Madrid hacia 1950 cuando contaba que haciendo el servicio militar comprendió el significado de la palabra patria. "¿Qué es la patria?", preguntaba el sargento a un Benet desconcertado y balbuceante. "La patria es tu madre", le aclaraba el sargento que, al ver la cara de incredulidad del soldado, precisó el concepto con las siguientes palabras: "¿Verdad que cuando ves a un francés te da rabia? Pues bien, eso es la patria".
Así sucede también con el buen catalanista en la concepción nacionalista: "¿Verdad que cuando ves a un español te da rabia? Pues bien, eso es ser catalán, eso es tener sentimiento de país, de Catalunya". Así se explica, por ejemplo, la alegría de algunos por el hecho de que Madrid no haya sido elegida como ciudad olímpica o, en sentido inverso, eso explica el boicot al cava por parte de españolistas, en el sentido nacionalista del término, que confunden la rabia contra Carod-Rovira con la rabia a los catalanes en su conjunto. Desgraciadamente, estamos en una fase de rabia, ese sentimiento que debe evitarse a toda costa en las relaciones entre las personas y entre los pueblos.
Debemos retornar a la sensatez, a utilizar estas peligrosas palabras en el sentido primigenio y no conflictivo. Les confieso que me siento catalán, español, europeo y, ante todo, me siento ser humano. Pero también ampurdanés, barcelonés, mediterráneo y quizás algunas cosas más. En realidad, estos sentimientos no son algo muy importante en mi vida aunque forman parte de ella y, desde luego, no definen mi identidad, aunque también son parte de ella. Más la definen, y más importantes son, mi familia, mi profesión, mis amigos, mis ideas y mis valores.
Y no tengo ningún problema en decir que, entre otras cosas para mí de mayor interés, soy catalanista, españolista y europeísta. Todo a la vez. Precisamente porque no soy nacionalista."
Artículo de Martín Seco. Vía Escolar.net:
"(...) Es más, ha surgido en cada una de ellas [CC.AA.] una clase política cuyos intereses, prestigio y poder están unidos al proceso autonómico. Serán tanto más importantes cuanto más competencias logren para su autonomía; de ahí el interés de estimular en la población sentimientos nacionalistas y provincianos, creándolos en algunas regiones que jamás los habían albergado y, en otras donde ya existían, exacerbándolos hasta un extremo desconocido (...).
(...) Que el proceso es explosivo se constata de forma palmaria en cuanto se contemplan los términos de las negociaciones autonómicas. Siempre se parte de lo conseguido como suelo ya consolidado y se negocia más a más, jamás a menos. Quizás ya es hora de plantearse si el menos no es también posible."
¡Qué error! ¡Qué inmenso error! / Juan Francisco Martín Seco en Estrella Digital
"La comunidad nacional catalana abarca al menos tres comunidades autónomas"

Responde Bono: "Quien no sepa qué es España, que lo estudie".
Manu y David Millán ya han dado cuenta, en sus respectivos blogs, de la demanda aranesa para que el Valle de Arán se consagre como "territorio autónomo" dentro de Cataluña.
En Cataluña están sucediendo cosas realmente esperpénticas. El cantonalismo en su máxima expresión. ¿Acaso Hospitalet, Sabadell, Tarragona o Rubí, por poner unos ejemplos, no tienen peculiaridades distintas a las de Vic, Osona, Gerona o Reus, por poner otros ejemplos? Entonces, están tardando mucho en reclamar, aquéllos, sus derechos diferenciales y propios a la Generalidad. La misma medicina que utilizan los nacionalistas en el Congreso y las instituciones nacionales -perdón, estatales-.
Extractos del documento aprobado por unanimidad por el Consejo General de Arán:
- "Queremos que la Vall d'Aran sea reconocida como una autonomía y no como una comarca catalana".
- "Se trata de un reconocimiento histórico que, si no se da, si se sigue considerando a la Vall d'Aran una comarca, puede haber problemas".
- El nuevo Estatuto debe "consagrar una unión libre y pactada de los dos territorios [Cataluña y Arán] y que sea la continuación de lo que se inició en el siglo XII con los Tratados de Amparanza firmados por los araneses, como hombres libres, propietarios de su país, con la Corona catalano-aragonesa".
- "El Arán es un país con unos derechos históricos similares o equiparables a los de los territorios forales y que hoy quiere seguir manteniendo el derecho a decidir sobre su destino".
Más en La comarca del Valle de Arán pide un 'pacto de libre unión' con Cataluña de El Mundo.
Pero claro, afirman desde el Valle de Arán, estas reivindicaciones no plantean posiciones secesionistas. Tan sólo fortalecer y ampliar los derechos del pueblo aranés. Lo dicho. Estoy buscando por internet un modelo de documento reivindicativo para constituirme en pueblo libre asociado o algo parecido.
Aunque la mona se vista de seda...
"Por ello, tal vez sería conveniente que, desde Cataluña, se dejaran de lado las bellas palabras equívocas y contraproducentes, las extrapolaciones culturales o lingüísticas hacia el terreno político, como es el caso de la denominación "Països Catalans". Es ciertamente abusivo llamar catalanes a los valencianos, por más que su lengua sea una de las modalidades que integran el catalán (a la cual los valencianos han denominado siempre "valencià").
Hay que reconocer que Cataluña y Valencia, hoy por hoy, no constituyen un demos común, es decir, un sentimiento de pertenencia común y una voluntad política mayoritaria de autogobierno común. No se puede ignorar la realidad. Incluso para cambiarla, hay que reconocerla primero.
Como ha venido a sugerir el presidente Maragall, la recién nacida eurorregión del "arco mediterráneo occidental" -bautizada "Pirineos/Mediterráneo"- resulta un aparato y una denominación especialmente indicados para el caso. Incorpora la geografía lingüística del catalán, con todas las consecuencias que son del caso, pero no se queda en eso, sino que alcanza a toda la vieja Corona de Aragón. Y lo hace en dos direcciones. Hacia su pasado, en lo que tiene éste de anticipación, de opción precursora y vigente por el Estado compuesto. Y hacia el futuro, identificándose como un potente sujeto emergente, de proyección europea y global. Quizá sea hora de darle reposo a la denominación "Països Catalans", con su carga de equívocos y de anticuerpos.
En su lugar, la eurorregión no es sólo una denominación razonable y asumible por todos, sino también un artilugio en marcha, metido a construir el futuro y capaz de responder a las necesidades y esperanzas de la gente de esos territorios y, en consecuencia, de constituir una referencia común de futuro.". (Leer artículo completo, de pago) Jordi Font hoy en El País sección Cataluña.
De esta manera, le cambiamos el nombre al invento nacionalista y todos contentos ¿no?.