Tema: Historia | Volver al inicio

Septiembre 17, 2007

El hispanista de la No Hispania

http://www.criterio.es/2007/09/el-hispanista-de-la-no-hispani.html

Publicado por Órdago a las 08:13 AM | Comentarios (58)

Septiembre 14, 2007

La manipulación de la fiesta catalana

Carta de una lectora de Diario Siglo XXI publicada ayer:

De nuevo se ha celebrado la fiesta autonómica catalana del 11 de septiembre y de nuevo el nacionalismo catalán manipula la historia y los hechos que acaecieron en aquella fecha de 1.714, presentando a los defensores de Barcelona como una especie de resistentes catalanes contra España.

Nada más lejos de la realidad. Sólo hay que leer sus discursos para saber que los defensores de Barcelona combatían precisamente para defender "a la nación española" y el mismo líder Rafael Casanova –al que sorprendentemente los independentistas le llevan tantas flores- siempre subrayó que se sentía español y es sabido que incluso exclamó "!Viva España!" cuando fue herido por el enemigo. Sin duda, los defensores de la Barcelona de 1.714 preferirían que les llevaran cada año a su monumento banderas españolas que no esas banderas independentistas y esa simbología antiespañola que nunca se les hubiera ocurrido llevar.

María Palacios. Barcelona

Publicado por Virgulilla a las 10:32 AM | Comentarios (165)

Septiembre 10, 2007

Unas cuantas dudas

Carta de un lector de El Periódico publicada ayer domingo:

Hace unos días escuché las declaraciones del lendakari Ibarretxe y de Carod acerca de la idea de hacer un referendo sobre la independencia en el País Vasco y en Catalunya. Esto que en principio parece un ejercicio de pura democracia y un derecho, el de autodeterminación libre, me plantea unas dudas. ¿Hasta qué punto estarían dispuestos los nacionalistas a aceptar este derecho? ¿Aceptarían que una provincia de su "histórico territorio" se quedase dentro de España? ¿Si ganasen, qué harían al día siguiente, movilizar a su gente contra los españolistas? Y si dentro de un año fuera al revés el porcentaje, ¿nos volveríamos a juntar con España? Todas estas preguntas respondidas afirmativamente me parecerían un ejercicio de derecho de la autodeterminación en estado puro, pero los que ahora lo reclaman mañana serían los opresores de otro grupo de población que pidiera lo mismo, pero al revés. Alguien podría decirme que un nacionalismo se basa en terrenos históricos. ¿Qué historia? Me parece ridículo apelar a esa historia manchada de sangre y guerras. Estamos en el siglo XXI y tenemos que luchar por conservar nuestra cultura, por mejores inversiones y por una sociedad más justa, no por marcar unas fronteras que crearían una fractura social.

Juan C. López. Hospitalet de Llobregat

Publicado por Virgulilla a las 11:21 AM | Comentarios (9)

Septiembre 05, 2007

Sirera recuerda que Cataluña nunca ha sido independiente

Daniel Sirera, presidente del PP de Cataluña, aseguró ayer desde el Parlamento regional algo tan obvio como que Cataluña nunca fue independiente de España. A Sirera ya le están empezando a caer las críticas ad hóminem.

Aunque parezca mentira, en pleno siglo XXI, lecciones de historia tan básicas se tienen que recordar a los que últimamente viven inmersos en un mundo lleno de mentiras históricas.

Lo que no acabamos de entender es la vuelta del PP a la ofrenda a Rafael Casanovas el próximo 11 de septiembre. Participación que el propio partido, liderado por Mariano Rajoy a nivel nacional, había rechazado años atrás, ya que no es una fiesta de los ciudadanos de Cataluña y sí una reivindicación de los partidos políticos separatistas.

¿Para cuándo una fiesta autonómica en la que todos los ciudadanos nos veamos representados? ¿Qué tal un 23 de abril?

Publicado por Virgulilla a las 12:41 PM | Comentarios (9)

Agosto 27, 2007

2014: ¡Que siga el espectáculo!

Unas recientes declaraciones de Josep Lluís Carod-Rovira, vicepresidente de la Generalidad de Cataluña, asegurando que Cataluña celebrará un referéndum para separarse del resto de España en 2014 han sido recogidas y plasmadas en dos artículos de opinión en Libertad Digital, por dos de los más claros conocedores de la realidad catalana: Juan Carlos Girauta y José García Domínguez.

Hoy mismo, el secretario de Organización del PSC, José Zaragoza, ha asegurado que no es noticia que Carod-Rovira diga estas cosas porque es independentista. Pero no dice nada de su partido, el PSC, que gobierna como si fueran uno solo en el Gobierno regional, cientos de ayuntamientos y decenas de comarcas en Cataluña, y es uno de los apoyos del Gobierno nacional de José Luis Rodríguez Zapatero.

El artículo de García Domínguez:

Como las desgracias nunca llegan solas, ahora va y se nos muere el tiburón. Si es lo que decía aquél en el velatorio del otro: "No somos ná". En fin, agradezcamos a los poderes públicos que esta vez sí hayan sabido reaccionar con la debida diligencia ante las irreparables pérdidas que últimamente está sufriendo nuestra muy poblada reserva de fauna exótica. Y es que nadie más consciente que ellas de que, por encima de todo, el espectáculo ha de continuar. Bienvenido sea entonces ese golpe de Estado que el vicepresidente de la Generalidad acaba de convocar para el año 2014.

Sin embargo, y aun tratándose de una iniciativa loable que responde a las más sentidas inquietudes cotidianas de los catalanes, lo que no se acaba de entender es la elección de la fecha. Pues nada habríamos de objetar a la segunda autoridad del Estado en Cataluña si hubiese dado en promover una asonada coincidiendo con la efeméride de, pongamos por caso, el oso Yogui. Pero aplazar la verbena con la excusa de que en 2014 "hará trescientos años que Cataluña perdió el estado" no se nos antoja de recibo. Más que nada, por razones de estricta consistencia lógica.

Veamos. Si Montilla ya ha anunciado que piensa pagar un peliculón multimillonario para explicarles a los de Iznájar aquella guerra que perdimos contra España en 1640, ¿cómo es posible que después de la gran derrota dispusiéramos de un estadito independiente hasta 1714? Porque, como ordena el clásico, lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. Así que una de dos: o Carod necesita volver con urgencia al colegio o Montilla tiene que animarse a ir (de una vez). Aunque, bien pensado, lo más prudente sería calzarles un par de batas a rayitas blancas y azules, sentarlos juntitos en un pupitre y dictarles lo que pontificó sobre el asunto Ferran Soldevila, a la sazón el padre de la historiografía catalanista, en su ensayo Moments crucials de la Història de Catalunya. O sea, esto:
Hasta el último momento de la lucha los objetivos habían sido los que se hacían constar en el documento dirigido al pueblo: salvar la libertad del Principado y de toda España; evitar la esclavitud que esperaba a los catalanes y el resto de los españoles bajo el dominio francés; derramar la sangre gloriosamente por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España.

Vicepresident, que aún está a tiempo de demostrar ese sentido del Estado que todos le reconocemos. Que sí, vicepresident, hágame caso: convoque la machada en el aniversario del oso Yogui. Y no me sufra por Benach, hombre, que no se va a dar por aludido.

Publicado por Virgulilla a las 04:31 PM | Comentarios (108)

Junio 07, 2007

'Expulsados' en su propio país

Una de las mayores aberraciones que han cometido los partidos nacionalistas cuando han estado en el poder ha sido la de la limpieza de los ciudadanos que no fueron considerados puros.

En Cataluña, al llegar al poder regional Jordi Pujol puso en marcha la limpieza del funcionariado, con el beneplácito de las autoridades de la Administración central.

Recuperamos, a continuación, un telegrama -gracias a Acción Cultural Miguel de Cervantes- con fecha de 20 de febrero de 1985 en el que se "requiere" al remitente que "solicite" una plaza "fuera de Cataluña" porque "no ha superado la prueba de catalán":

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Transcripción: "Estando obligado a participar en el concurso general de traslados y habiendo recibido su solicitud pidiendo solo vacantes en Cataluña se le requiere a fin de que en un periodo de 5 días naturales pida plaza fuera de Cataluña ya que no ha superado la prueba de catalán"

Se han hecho cálculos acerca del número de expulsados de Cataluña a otras regiones durante los primeros años de gobierno regional de CiU. Alrededor de 10.000 funcionarios tuvieron que dejar toda su vida en Cataluña para empezar otra nueva en otro punto de España. La mayoría de estos eran profesores de enseñanza primaria.

Estos casos, silenciados por la prensa en su momento, son únicos en toda la Europa democrática.

Publicado por Virgulilla a las 10:18 AM | Comentarios (45)

Mayo 22, 2007

Antonio Robles presenta su último libro: Del fraude histórico del PSC al síndrome de Catalunya

En la Casa de Valencia de Barcelona, con el aforo lleno -alrededor de un centenar de personas-, Antonio Robles, secretario general de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía, ha presentado en Barcelona -ya lo había hecho en Madrid- su último libro: Del fraude histórico del PSC al síndrome de Catalunya.

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La presentación ha contado con el parlamento de Jesús Royo e Iván Tubau, que han situado en su contexto el libro que Robles publica en la editorial Sepha. Royo militante del PSC y Catedrático de Literatura Catalana, ha puesto el acento en la situación de debilidad que los que defienden el bilingüismo tienen respecto a los que apuestan por el monolingüismo en catalán, ya que los primeros defienden una acción racional y los segundos una idea de exclusión que cala más en la sociedad. Pese a esto, a largo plazo, Royo está seguro de que el bilingüismo se impondrá.

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Tubau, periodista y profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona, ha recordado el origen de Robles y las primeras reuniones, a finales de los ochenta, "entre disidentes", en las que abordaban los problemas del PSC en Cataluña por sus simpatías y prácticas catalanistas.

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El acto ha contado con la presencia de Albert Rivera, Francesc de Carreras y Marita Rodríguez, esta última presidenta de la Asociación por la Tolerancia y prologuista del libro.

Publicado por Virgulilla a las 10:52 PM | Comentarios (28)

Abril 16, 2007

Terra Lliure: punto y seguido

Artículo de José García Domínguez, en Libertad Digital, acerca del vídeo que emitió TV3 sobre Terra Lliure -¿dónde están las quejas por el lenguaje utilizado en el reportaje?- y que el vídeo no cita como terroristas en ningún momento a los miembros de la banda terrorista catalana:

Como cada año los catalanistas radicales han celebrado su 14 de Abril. Una efeméride que para ellos nada tiene que ver con el recuerdo de la II República – algo castizamente español al cabo–, sino con la proclamación el mismo día de un tan efímero como fantasmal Estado catalán a cargo del coronel Francesc Macià. Así, el Excelentísimo Ayuntamiento de Santa Coloma de Cervelló (Barcelona) aprovechó la jornada para honrar con una placa y la dedicatoria del nombre de una calle a Jaume Martínez Vendrell. El consistorio quiso rendir de ese modo un sentido homenaje institucional al organizador de los asesinatos de Josep Maria Bultó y Joaquim Viola, crímenes ambos para los que Martínez Vendrell ideara la muy ingeniosa técnica de las bombas adosadas al pecho con esparadrapo.

Por su parte, la televisión pública de Cataluña prefirió festejar la jornada con un extenso reportaje hagiográfico a mayor gloria de Terra Lliure. Una ONG que, según las cámaras de Montilla, jamás practicó nada lejanamente parecido al terrorismo. Pues, a decir de TV3 y Euskal Telebista – coproductora del evento–, sus comandos estaban integrados por unos probos "activistas" que apenas se vieron envueltos en "doscientas acciones armadas". Gentes, por lo demás, cargadas de razón y buenos sentimientos. Como el "activista" Josep Serra, que, ante la mirada complaciente del director del programa, realizó el siguiente esfuerzo pedagógico con tal de explicar a los espectadores la "acción" sobre Federico Jiménez Losantos: "En un determinado momento las cosas se tienen que parar y, por tanto, hacía falta un cierto nivel de violencia respecto a esa gente, entre otras cosas porque nada más entienden ese lenguaje". Repare el lector en la cuidada elección de los tiempos verbales a cargo del "activista" Serra. Esa predilección por el uso del presente: "las cosas se tienen que parar", "sólo entienden ese lenguaje".

Por lo demás, la tesis de Serra avala en lo fundamental la de otro "activista" de Terra Lliure y de ERC, Jaume Fernández Calvet. Y es que sostiene Fernández, a su vez marido de Teresa Aragonés, también vieja "activista" y actual secretaria general de la Función Pública de Cataluña, que la "acción" sobre Losantos se redujo a una "detención" seguida del "posterior escarmiento". Según cuenta en su libro el patriota Fernández, aquella orden de detención vino de arriba. O sea, de la dirección de Terra Lliure, donde por entonces se entretenía diseñando escarmientos Jaume Oliveras, el ex presidiario y mano derecha de Puigcercós que acaba de ser nombrado número dos de la Consejería de Gobernación. Si bien ese Oliveras sólo ejerce como alter ego del jefe en la Administración. Porque el hombre de confianza de Puigcercós en el partido sigue siendo Xavier Vendrell, el célebre gárrulo alopécico que fuera antaño jefe de los aparatos militar y de explosivos de aquella entidad benéfica.

En fin, enternecedora a la postre la firme condena de Jordi Pujol a la "lucha armada" durante el homenaje. Especialmente, cuando las cámaras ofrecieron la imagen fugaz de Jordi Vera, otro "activista" de la dirección de Terra Lliure que él mismo fichó para que le organizase la sección de Convergencia Democrática de Cataluña en el sur de Francia. Lo dicho, todo muy enternecedor.

Publicado por Virgulilla a las 06:40 PM | Comentarios (21)

Abril 05, 2007

El mártir y la verdad

Lectura muy recomendable la del artículo que publica hoy La Vanguardia y firma Francesc de Carreras, para conocer un poquito más la historia del mártir Lluís Companys:

El periodista e historiador Enric Vila ha escrito una apasionante y apasionada biografía de Companys (Lluís Companys. La veritat no necessita màrtirs,L´Esfera dels Llibres, Barcelona, 2006). Apasionada porque no se trata de una fría recopilación de datos sobre la vida de Companys, sino de una interpretación subjetiva del personaje enmarcada en una interpretación también subjetiva de su época. Y apasionante porque el libro está soberbiamente bien escrito, con el nervio literario propio de los grandes clásicos del género: Stefan Zweig, Emil Ludwig o, entre nosotros, Josep Pla, este último particularmente influyente en el estilo literario y en el tono anticonvencional de toda la obra.

Enric Vila, colaborador habitual de Avui,a pesar de su juventud, ya empieza a tener una obra considerable. Su primer breve ensayo sobre Néstor Luján, no sé si bien fundamentado, demostraba en todo caso su habilidad para penetrar en el fondo de un personaje. Pero lo más destacado para contextualizar la biografía que comentamos es destacar que Enric Vila es un nacionalista confeso, tal como queda claro en el libro, con una visión de Catalunya marcadamente esencialista y, por tanto, nada sospechoso a los ojos de otros nacionalistas de ser un traidor a la patria, un enemigo interior poseído por el famoso autoodio.

Probablemente por esta razón, su biografía de Companys - tal como vaticinó Enric Ucelay Da Cal- ha sido objeto de un vacío, de un claro ninguneo, por parte del mundo intelectual, pese a tratarse de un libro excelente que pone en cuestión, de forma argumentada, algunos grandes mitos catalanes del primer tercio del siglo XX: el catalanismo de izquierdas, la Segunda República en Catalunya, la ERC de aquella época, el Sis d´Octubre, la CNT-FAI, la Guerra Civil y, sobre todo, la venerada figura del president mártir.

Según Vila, Companys tuvo una muerte dignísima tras una vida política desastrosa. Los historiadores sólo recuerdan lo primero y olvidan lo segundo, dado que si lo recordaran deberían cuestionar todos los grandes mitos de la historiografía catalana a que antes me he referido y que el autor desmenuza razonadamente con detalle. Ésta es la tesis central del libro. Es obvio que la puesta en cuestión de estos mitos daría al traste con la historia oficial que lamentablemente se está construyendo, la memoria histórica esbozada en el preámbulo del nuevo Estatut y que se pretende fijar como la verdad sobre el pasado que fundamente los problemas de la hora presente. Más subjetiva y atrevida es una segunda tesis, algo cruel, de corte psicologista: tras la derrota y el exilio, consciente de su culpa en el desastre, Companys busca - y consigue- una muerte heroica que lo convierta en mártir y lo redima ante las generaciones futuras.

Ambas tesis atraviesan toda la obra. Vila reconoce la dignidad de la muerte de Companys, pero busca, ante todo, la verdad histórica. La personalidad del presidente la estudia el autor a través de su vida. Debido a la mala relación con su padre, Companys busca un referente político que lo sustituya: Lerroux, Layret, Seguí y Macià serán las figuras en las que sucesivamente se irá cobijando, dada su escasa formación política. De ahí que será republicano y obrerista a lo largo de toda su vida, y anticatalanista hasta el 14 de abril de 1931. A partir de ahí, transmutado por la institución que llegará a presidir y por circunstancias de su vida privada, Companys se irá convirtiendo progresivamente al nacionalismo catalán, que acabará siendo, al final de su vida, la gran razón de su existencia.

Así, el president mártir aparece retratado como un personaje veleta, un combativo idealista con poca formación intelectual - tardará 18 años en acabar la carrera de Derecho-, un romántico más apasionado que inteligente, un personaje simpático, hábil, charlatán, generoso y buena persona con los amigos; pero un desastre como político. Se deja llevar por los independentistas el 6 de octubre de 1934, cede ante la FAI en los primeros meses de guerra, cerrando los ojos ante tantos asesinatos, y deja que la Generalitat se someta al Gobierno de Madrid tras los Fets de Maig de 1937. Impotente y contradictorio siempre, de principio a fin, hasta el desastre final.

Más allá de ceñirse estrictamente al personaje, la biografía de Companys es también un reflejo de su época. Analiza la inanidad del catalanismo republicano de izquierdas hasta 1931, la escasa calidad de los dirigentes de ERC y las grandes contradicciones internas que tuvo ese partido desde sus inicios. Como consecuencia de todo ello, relata bien la frivolidad del Sis d´Octubre y las circunstancias de una Catalunya, antes y durante la guerra, que no tiene nada que ver con el pretendido oasis de cultura y civilidad dentro de una España rencorosa y guerrera que nos pretende vender continuamente TV3 de acuerdo con la memoria histórica oficial. La Guerra Civil fue un desastre sin paliativos, no una heroica historia de buenos y malos.

Todo el libro tiene interés histórico para comprender la actualidad. Pero en sus páginas finales hay dos alusiones explícitas a la política catalana de hoy. Dice Enric Vila que al escribirlo ha descubierto que "la frivolidad, el cainismo y el bajo nivel de la clase política catalana viene de muy lejos"; y añade que la ERC de antes de la guerra era menos catalanista que la actual pero más parecida al Gobierno tripartito. No está mal visto. Lean el libro y verán que hay muchas más cosas que, desgraciadamente, están de actualidad.

Publicado por Virgulilla a las 11:59 AM | Comentarios (34)

Marzo 30, 2007

60.000 euros

Artículo de Juan Carlos Girauta, en Libertad Digital, como respuesta periodística a la sentencia de la Audiencia de Barcelona que condena al periodista de la Cadena Cope, Federico Jiménez Losantos, a indemnizar a Josep Lluís Carod-Rovira y Joan Puigcercós, de ERC, por comparar a esta formación política con ETA, tras la reunión del 4 de enero de 2004 en Perpignan:

De Wikipedia: Joan Puigcercós –hoy conseller de Governació y líder fáctico de ERC– militó en la formación Independentistes dels Països Catalans (IPC). El dirigente de IPC (y luego del MDT-IPC) Carles Castellanos, fue acusado, según El País (20-5-92), "de entregar la pólvora empleada en los atentados de Igualada y Les Borges Blanques (...) Ese material permaneció durante varios meses en la sede del partido."

En la misma página se recoge que Marcel.li Canet –que encabezaría la lista de ERC en las municipales de 2003 por Navarcles, resultando concejal, y en cuya web se recuerda su procedencia del IPC–, recibía instrucciones, según su propia declaración ante el juez Bueren, de Pere Bascompte y Carlos Benítez, por entonces "líderes de Terra Lliure", según la policía. Sigue El País: Bascompte "fue condenado en España como autor del secuestro y posterior disparo en la pierna del escritor Federico Jiménez Losantos."

Según el Diccionari dels Partits Polítics de Catalunya, segle XX (Isidre Molas, ed.), IPC era una "organización socialista y revolucionaria [que] mantuvo relaciones políticas con Herri Batasuna y sufrió frecuentes detenciones. En 1982 inició un acercamiento al PSAN, que acabó en 1985 con la incorporación del IPC al Moviment de Defensa de la Terra (...) En las elecciones europeas de 1987 y 1989 [MDT-IPC] dio su apoyo a Herri Batasuna."

La figura más próxima a Joan Puigcercós es Xavier Vendrell, fugaz ex conseller de governació de Maragall por imposición de aquel. Dice el diario El Punt (Vilaweb, 22-4-2006): "Vendrell es la mano derecha de (...) Puigcercós. Entró en Esquerra en 1991 procedente de los independentistas MDT y Catalunya Lliure (...) Fue nombrado secretario del conseller primer a propuesta de Puigcercós."

"Xavier Vendrell (...) fabricó y colocó dos explosivos en atentados de la desaparecida banda terrorista Terra Lliure", informó el diario 20 Minutos el 11 de mayo de 2006. Y también que el propio Vendrell lo "reconoció en 1992 ante el juez de la Audiencia Nacional Carlos Bueren". Concretamente, "participó en los atentados contra la oficina del INEM de la localidad barcelonesa de Hospitalet de Llobregat, el 7 de abril de 1990, y contra la compañía Hidroeléctricas del Segre en Olesa de Montserrat. [Él] escogió los objetivos, pues la única orden que había recibido de Terra Lliure era la de atentar en la comarca del Bajo Llobregat, área donde Vendrell era responsable de la banda terrorista. Vendrell añadió en su declaración ante el juez Bueren que los explosivos en ambos atentados fueron fabricados y colocados por él mismo."

Según el diario digital e-noticies, Josep M. Cervelló –concejal del ayuntamiento de Sant Boi del Llobregat que encabezó la lista de ERC en las últimas municipales– "fue detenido y encarcelado en los años 90 por su participación en las actividades de Terra Lliure (...) Asimismo, el concejal y número 2, Enric García Gallego, fue miembro de los grupos de apoyo de la misma banda armada". De ambos ex terroristas miembros de ERC nos informa Oriol Malló en su libro De las armas a las urnas (cosas que quería saber sobre ERC y no se atrevía a preguntar) que el uno no renuncia a su pasado y que el otro no renuncia a ejercer de "portavoz sentimental de aquella generación".

Según El Debat (26-2-07), el confidencial Busot, "muy próximo a ERC y, sobre todo, a su secretario general Joan Puigcercós, se dirigió a sus lectores con una retórica que recuerda un grupo armado (...) El último texto de Busot va acompañado de una fotografía de una rueda de prensa de Terra Lliure."

Manuel Cerdán escribió en elmundo.es que, con motivo de la comparecencia del juez Garzón en el Congreso por el 11-M, "los diputados de ERC Agustí Cerdà y Joan Puigcercós se ausentaron (...) en señal de protesta por la gran redada que dirigió el magistrado en 1992 contra Terra Lliure."

CRITERIO / El terror al poder
CRITERIO / ¿Quién es Xavier Vendrell?
CRITERIO / Las cloacas del nacionalismo catalán

Publicado por Virgulilla a las 01:34 PM | Comentarios (9)

Marzo 27, 2007

Tergiversar la historia

Carta de una lectora de ABC publicada ayer:

He visto con sorpresa que en una exposición sobre la reconquista que se exhibe en Vigo se ha eliminado la bandera de España del juego de enseñas que representan a los países implicados en aquel episodio histórico. Está la bandera de Francia, pues la reconquista celebra la expulsión de las tropas francesas que habían ocupado la ciudad en 1809. Están las banderas de Vigo y de Galicia, lo cual es razonable, a pesar de que ninguna de ellas existía en tiempos de la invasión napoleónica. Se exhibe asimismo, no sé bien por qué, aunque bienvenida sea, la bandera de Portugal. Sin embargo, la bandera de la nación que fue invadida por las tropas francesas a principios del siglo XIX, es decir, España, está ausente. Como no puede achacarse a la ignorancia de quien organiza la exposición, que es la asociación de vecinos del Casco Viejo, ha de ser intencionada esa supresión. Es verdaderamente ridículo que saquen la bandera española de una exposición que trata, precisamente, de un episodio de la Guerra de la Independencia española. Y es inaceptable que una asociación, subvencionada por el Ayuntamiento de Vigo, el cual a su vez es una institución española, se permita dar rienda suelta a su particular inquina hacia España mediante una necia censura que tergiversa la historia.

Pilar Fernández Rodríguez. Vigo

Por cierto, la alcaldía de Vigo tiene nombre y cara populares.

Publicado por Virgulilla a las 11:31 AM | Comentarios (11)

Marzo 21, 2007

Breve resumen de nuestra historia reciente

Ricardo García Cárcel, catedrático de Historia Moderna en la Universidad Autónoma de Barcelona, ayer, en ABC:

El mayor objeto de confrontación de las dos Españas, hoy, sin duda, es el modelo de construcción del Estado. Ha habido una histórica colisión, ciertamente, desde el siglo XVIII, desde que Felipe V instalara la nueva Planta en la antigua Corona de Aragón, entre la España centralista y vertical con la España horizontal y plural. La primera la defendió en el siglo XIX el pensamiento liberal, mientras que la segunda fue, más bien, patrimonio carlista y reaccionario, salvo la fugaz experiencia federal de la Primera República. La izquierda, sólo en la Segunda República, asumirá algunos de los planteamientos de los nacionalismos sin Estado y su alternativa constitucional y estatutaria buscó en el Estado autonómico la solución al problema de la invertebración hispánica. Superado el túnel del franquismo, la Constitución de 1978 enterró estas dos Españas, diseñando un modelo de Estado de las autonomías que conjugaba unidad y diversidad, pero, ahora, el enfrentamiento, parece deslizarse hacia la confrontación entre la España autonómica de la Constitución de 1978 y una nueva-vieja España confederada, austracista, plurinacional, con nostalgia del régimen previo a Felipe V. Bilateralidad, derechos históricos, naturaleza y usos de las lenguas... son fuente de conflicto entre las dos Españas actuales que se han batido a fondo en los debates estatutarios. Lo curioso del caso es que el sueño de la confederación hispánica no sólo lo tienen los nacionalistas periféricos sino que parece alentarlo la España oficial de los integrados políticos.[...]

(Vía Desde el exilio)

Publicado por Órdago a las 10:30 AM | Comentarios (24)

Enero 19, 2007

Las dos lenguas de Barcelona

Carta de una lectora de Diario Siglo XXI publicada ayer jueves:

Me han sorprendido unas declaraciones del teniente de alcalde de Barcelona, Jordi Portabella (ERC), en las que califica al catalán como lengua vernácula de Barcelona. Hay que recordar a Portabella que la cuna del catalán se sitúa en el entorno de Andorra, no en Barcelona.

En nuestra ciudad, desde hace siglos, se hablan dos lenguas: una venida a través de Aragón, la lengua española, utilizada por los condes de Barcelona desde el siglo XIII y otra, venida de Andorra, utilizada en nuestra ciudad desde el siglo XII. Ninguna de las dos es vernácula de Barcelona en el sentido de haber nacido en ella y ninguna de las dos debería ser tratada como lengua de fuera, porque o lo son las dos o no lo es ninguna.

Raquel C. Cañellas. Barcelona

Publicado por Virgulilla a las 07:44 AM | Comentarios (34)

Diciembre 25, 2006

José Antonio Maravall y la nación española

La historiadora Carmen Iglesias firmaba el pasado 19/12/2006 en El País un interesante artículo sobre el también historiador José Antonio Maravall, de cuyo fallecimiento se acaban de cumplir 20 años:

[...] "En España -explicaba Maravall- es absolutamente imprescindible afirmar el pluralismo y la entidad propia de los grupos que por razones de múltiple naturaleza lo han constituido, pero no menos es necesario afirmar lo contrario, porque no serían lo que han sido ni se hubieran desarrollado como se han desarrollado si no hubiera sido por la combinación de los dos aspectos". Maravall investigó rigurosamente "tanto en fuentes del lado castellano-leonés como en fuentes del lado catalán-aragonés" para desmontar uno de los estereotipos, "común en 1950", que partía de que España no había sido durante siglos más que "una mera referencia geográfica". "Y eso carece de sentido (...). Hay textos inequívocos que hablan de los de fuera, en el sentido de los de más allá del grupo de dentro, de modo que la historia de España está establecida en tres planos: los de fuera, los del grupo de los de España y el grupo particular al que se pertenece. Y eliminar cualquiera de esas tres dimensiones es falsear la historia de España". Expresiones tan fuertes -proseguía- como la de Ramón Muntaner afirmando que "todos estos reyes -medievales- son una carne y una sangre, si se juntaran podrían contra todo otro Poder del mundo" no se hacen sobre un simple risco geográfico. Y buena parte de su inmenso trabajo sobre la formación del Estado nacional a través de los siglos, del carácter "protonacional" que aparece tempranamente y sobre el complejo desarrollo de lo que fue la monarquía hispánica y las múltiples corrientes reformistas que recorren el barroco y la ilustración, inciden en mostrar y explicar lo que fue una historia común, no exenta de tensiones y enfrentamientos, pero que abarca conjuntamente los distintos territorios de la historia española.
Publicado por Órdago a las 12:41 PM | Comentarios (8)

Diciembre 02, 2006

La segunda ciudad de los Países Catalanes

Nos cuentan que...

...Jordi Hereu va haciendo amigos. Y es que Rita Barberá está que trina con el alcalde de Barcelona. Desde el Ayuntamiento de Barcelona se ha editado un tríptico: Nuevo plan de mejora de las calles de Barcelona, que incluye una explicación con el significado y el origen de algunos nombres de las calles de la ciudad Condal. Barberá, alcaldesa de Valencia, ha puesto el grito en el cielo -con toda lógica histórica- al leer cómo la calle que lleva el nombre de Valencia es debido a que esa ciudad es "la principal ciudad del País Valenciano y segunda de los Países Catalanes". Barberá ha dicho que Hereu tendrá que rectificar o "me va a escuchar". Lo curioso del tema es que a Rita Barberá le llegó la información por carta de una barcelonesa que consideró indignante -con toda lógica histórica- la definición que se hacía en el tríptico de la capital de la Comunidad Valenciana. Lo dicho, Hereu haciendo amigos.

Publicado por Virgulilla a las 03:07 PM | Comentarios (38)

Noviembre 26, 2006

Cataluña es una nación

Reproducimos, a continuación, un extracto del reciente libro de César Vidal Mentiras de la Historia:

En fecha tan tardía como 1893, Francesc Cambó inició la tarea de predicar el catalanismo por las tierras de Cataluña. Sería él mismo quien, en sus Memorias, describiría el ambiente con que se encontró.

En su conjunto, el catalanismo era una cosa mísera cuando, en la primavera de 1893, inicié en el mi actuación (...) Organizamos excursiones por los pueblos del Penedés y del Vallés, donde había algún catalanista aislado (...) no creo que hiciéramos grandes conquistas: los payeses que nos escuchaban no llegaban a tomarnos en serio (...) Aquél era un tiempo en el que el catalanismo tenía todo el carácter de una secta religiosa. Puede decirse que todos los catalanistas se conocían entre sí.

Las palabras de Cambó serían confirmadas por Josep Pla, que añadiría:

Los catalanistas eran muy pocos. Cuatro gatos. En cada comarca había aproximadamente un catalanista: era generalmente un hombre distinguido que tenía fama de chalado.

Desde luego, no dejaba de ser una situación peculiar la descrita por los dos ilustres catalanes si se tiene en cuenta que, de acuerdo con los postulados del nacionalismo, Cataluña es una nación oprimida por España. Por el contrario, lo que escribían sobre la situación de hace más de un siglo Cambó y Pla resulta lógico si se tiene en cuenta que, en términos reales y no míticos, fidedignos y no mentirosos, la historia de Cataluña y de los catalanes siempre ha sido la historia de España.

Desde luego, los romanos –que crearon el término Hispania– siempre incluyeron en sus límites los territorios de la que, ya muy avanzada la Edad Media, sería Cataluña. No en vano Tarraco, la actual Tarragona, fue capital de una de esas Hispanias. Lo mismo sucedió cuando, deshecho el Imperio Romano, se estableció en la Península un dominio visigodo que cristalizaría en un reino de España.

Significativo resulta, por ejemplo, que la primera capital de ese reino, con Ataúlfo, estuviera en Barcelona. Sabido es que muy pronto la capital, con lógica irrefutable, se trasladó al centro de la Península, y más concretamente a Toledo, pero a esas alturas los escritores visigóticos, con Isidoro de Sevilla a la cabeza, hablan de una nación llamada España cuyas raíces son romanas y cristianas y a la que han llegado recientemente los godos. Semejante visión no quebró –todo lo contrario– cuando la invasión islámica de 711 pulverizó el reino visigótico. El reino, no España, que se aprestó inmediatamente a la resistencia frente al invasor musulmán.

En un intento de protegerse de un ataque islámico, los reyes francos se apoderaron de unos territorios situados al sur de los Pirineos, a los que denominaron Marca Hispánica (nombre, ciertamente revelador,) y a los que convirtieron en zona de salvaguarda. Sin embargo, de manera bien significativa, los monarcas francos fueron conscientes de que aquel territorio que siglos después sería Cataluña era ya entonces España.

En abril de 815, poco después de la creación del condado de Barcelona como separación entre el reino de los francos y los musulmanes, Ludovico Pío, rey de Aquitania y soberano de Septimania, promulgó un precepto destinado a la protección de los habitantes del condado de Barcelona y otros condados subalternos. En el texto se habla, literalmente, de los "españoles" Juan, Chintila y un largo etcétera, y, sobre todo, se dice algo enormemente interesante sobre los habitantes de lo que ahora denominamos Cataluña:

Muchos españoles, no pudiendo soportar el yugo de los infieles y las crueldades que éstos ejercen sobre los cristianos, han abandonado todos sus bienes en aquel país y han venido a buscar asilo en nuestra Septimania o en aquella parte de España que nos obedece.

En el documento –como era de esperar– no aparece la palabra "Cataluña" ni la palabra "catalanes" porque eran ideas aún inexistentes, pero sí se hace referencia a cómo esa zona territorial formaba parte de España y a que sus habitantes eran españoles.

Hasta el año 1096 la familia de los condes de Barcelona –que seguían siendo vasallos del reino franco– fue de origen extranjero, y, con la excepción de Berenguer III, que se casó con María, hija del Cid Campeador, los matrimonios siempre se contrajeron con mujeres procedentes de algún lugar situado al norte de los Pirineos.

En el año 1137 un conde de Barcelona llamado Ramón Berenguer IV rompió con esa tradición, seguida durante siglos por sus antecesores, y contrajo matrimonio con la princesa Petronila de Aragón. De esta manera, el condado de Barcelona –que ni era Cataluña, ni era una nación catalana, ni tenía pretensión de serlo– volvía a reintegrarse en el proceso de reconstrucción, de reconquista, de una España que había estado a punto de desintegrarse por completo a causa de la invasión islámica. Y lo hacía como parte no de una confederación catalano-aragonesa, como dicen los nacionalistas, a pesar de que jamás aparece tal nombre en las fuentes históricas, sino como parte de la Corona de Aragón.

Esa conciencia de que Cataluña era tan sólo una parte de España y no una nación independiente la encontramos también en los reyes que ejercieron sobre ella su soberanía. Citemos algunos ejemplos. Cuando, en 1271, Jaime I salió del Concilio de Lyon, tras haber ofrecido la cooperación de sus hombres y de su flota para emprender una cruzada, exclamó: "Barones, ya podemos marcharnos; hoy a lo menos hemos dejado bien puesto el honor de España". De la misma manera, cuando socorrió a Alfonso X de Castilla en la lucha contra los moros de Murcia, Jaime I sostuvo que lo hacía "para salvar a España". De manera semejante, el rey Pedro III afirmó que había salvado el honor de España al acudir a Burdeos para batirse con Carlos de Anjou, manteniendo su palabra.

Y si esto pensaban los monarcas que reinaban –entre otros territorios– sobre Cataluña, no otra cosa pensaban sus historiadores. En el siglo XIV, el catalán Ribera de Perpejá escribió la Crónica de Espanya, en la que señalaba precisamente cómo Cataluña era una parte de esa España despedazada por la invasión musulmana pero ansiosa de reunificación. Y el gran historiador catalán Ramón Muntaner reclamó una política conjunta de los cuatro reyes de España, que son, escribió, "d'una carn e d'una sang".

Nada de esto puede extrañar, si se tiene en cuenta que guerreros tan catalanes como los almogávares se lanzaban al combate gritando no Cataluña, sino "¡Aragón! ¡Aragón!". ¿Hubieran podido gritar otra cosa, cuando Cataluña no era sino una parte de la Corona de Aragón y no una nación independiente?

Por su parte, Bernat Desclot, un autor cuya lectura sería más que sobrada para desmontar la mayoría de las mentiras históricas del nacionalismo catalán, nos ha dejado referencias bien significativas. Por ejemplo, al mencionar la batalla de las Navas de Tolosa (1212) señaló, en su Crónica, que en dicho combate habían intervenido "los tres reyes de España, de los cuales uno fue el rey de Aragón".

De la misma manera, al narrar un viaje del conde de Barcelona a Alemania para entrevistarse con el emperador, Desclot relató que aquél se había presentado ante su majestad imperial diciendo: "Señor, yo soy un caballero de España". Acto seguido, ese mismo conde de Barcelona había dicho a la emperatriz alemana: "Yo soy un conde de España al que llaman el conde de Barcelona". No resulta extraño que el emperador, según nos cuenta el mismo Bernat Desclot, dijera a su séquito: "(...) han venido dos caballeros de España, de la tierra de Cataluña".

No cabe duda de que los catalanes medievales –mal que les pese a los nacionalistas– tenían las ideas muy claras, y éstas no eran formar parte de una nación independiente.

Con esos antecedentes repetidos vez tras vez no puede sorprender que, durante los siglos siguientes, Cataluña y los catalanes se sintieran hondamente españoles. Como el resto de los españoles, participaron en la guerra civil de inicios del siglo XVIII, que algunos pretenden presentar falsamente como un conflicto independentista catalán, cuando fue un enfrentamiento dinástico. Defendían –con personajes como Casanova, convertido en icono nacionalista– no la independencia de la nación catalana, sino al pretendiente austriaco frente al borbónico.

Como el resto de los españoles, los catalanes también resistieron al invasor francés en el Bruch y en el asedio de Gerona, y no deja de ser significativo que una de las heroínas españolas más famosas de la guerra de la independencia fuera la catalana Agustina de Aragón.

Como el resto de los españoles, también los catalanes combatieron en Marruecos en 1859, a las órdenes de un general catalán llamado Prim, y desfilaron por las calles al sonido de Los voluntarios, una marcha militar que se interpretó entonces por primera vez.

Como el resto de los españoles, los catalanes sufrieron también el desastre de 1898. Cuatro de los 33 últimos soldados de Filipinas fueron catalanes.

Como el resto de los españoles, en suma, sufrieron las alegrías y tristezas de la historia de España, sin excluir la guerra civil de 1936, en cuyos dos bandos participaron. Nadie puede olvidar, por ejemplo, al Tercio de Montserrat, que, encuadrado en el ejército nacional, dejó su sangre, por ejemplo, en la batalla del Ebro.

No puede extrañar que, como señalaba Cambó, no hubiera apenas catalanistas antes de él, o que, como dejó escrito Pla, los pocos que existían tuvieran fama de chalados. ¿Cómo iba nadie a creer en el nacionalismo con ese pasado histórico? A día de hoy, una mentira histórica tan monstruosa como la del nacionalismo pretende cerrar los ojos de los catalanes a la verdad. Para ello ha seguido la consigna de Prat de la Riba:

Había que saber que éramos catalanes y que no éramos más que catalanes... Esta obra no la hizo el amor... sino el odio.

Tristes son las palabras de Prat de la Riba, pero no pueden ser tachadas de falsas. Durante décadas, los nacionalistas han inoculado en sucesivas generaciones de Cataluña ese odio a España, una España a la que se ha pintado no como la madre común, sino como una opresora; no como el tronco que sustenta las diferentes ramas nacionales, sino como un árbol odioso y extraño.

Además, los que han sembrado el odio se han empeñado en usurpar el nombre de Cataluña, como si fuera de su propiedad exclusiva, y se han permitido tachar de catalanófobos a los que no comparten los delirios del nacionalismo y tan sólo aspiran a que Cataluña sea una tierra en la que ni se asalte ni se agreda a los que no son nacionalistas; en la que la lengua catalana no sea barrera de separación sino instrumento de unión; en la que los padres puedan educar a sus hijos en su lengua madre, en la que no se vea al resto de España como enemigos sino como hermanos y en la que la ley sea la misma para todos, independientemente de que sean o no nacionalistas.

Para impedir tan nobles metas, para implantar el nacionalismo en centenares de miles de corazones, el nacionalismo catalán ha tenido que recurrir al uso sistemático e ininterrumpido de la mentira, una mentira que, entre otras cosas, afirma que Cataluña es una nación.

(Este texto es una versión editada del capítulo séptimo de MENTIRAS DE LA HISTORIA, de CÉSAR VIDAL, que acaba de lanzar al mercado La Esfera de los Libros.)

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Septiembre 15, 2006

La manipulación del 11 de septiembre

Carta de una lectora de Diario Siglo XXI, ayer jueves:

El día 11 de septiembre asistimos en Cataluña cada año a la manipulación de lo que realmente sucedió en 1.714. Es sorprendente que los independentistas presenten a Rafael Casanova como un héroe. En realidad, Casanova se sentía absolutamente español. Tanto él como su general más conocido, Villarroel, en sus discursos afirman que luchan “por la nación española”. El mismo 11 de septiembre, Rafael Casanova llama a los barceloneses a luchar por el Rey de España y “la libertad de toda España”. Incluso es conocido que cuando fue herido en una pierna en la batalla gritó “!Viva España!”.

Todo esto está documentado y es sabido por numerosos historiadores. La pregunta es evidente: ¿qué hacen los independentistas llevándole flores todos los años?

Victoria B. Martín. Barcelona

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Septiembre 12, 2006

ERC quiere cambiar el Estatuto de las Islas Baleares porque "Baleares está en los Països Catalans"

Joan Tardà, portavoz de ERC en el Parlamento Nacional, declaró el jueves pasado que su partido está legitimado para "defender y enmendar en el Parlamento del Estado" los Estatutos de Autonomía de aquellos territorios que en su opinión "forman parte de los Països Catalans", en clara referencia a la reforma del Estatuto balear que se tramitará en breve.

ERC no tiene ningún diputado obtenido en las Islas Baleares, ni un sólo concejal, ni un sólo consejero, por lo que la representación de ERC en las islas del Mediterráneo es insignificante.

El pancatalanismo -que es, además, extremista y discriminatorio- no tiene límites. Ahora, ¡a por las Baleares!, aunque Balearic is not Catalonia.

Actualizado 16:24 horas: ¿Por qué el PP ha acordado -con el PSOE-, y defendido, una reforma estatutaria como la balear en la que se fijan las inversiones del Estado, al estilo Estatuto de Cataluña, prevé la gestión compartida del aeropuerto de Palma, al estilo Estatuto de Cataluña, e incluye un capítulo de derechos y deberes, al estilo Estatuto de Cataluña? ¿Por qué sí vale para las Baleares y no para Cataluña, que bien ha hecho, el PP, recurriendo el Estatuto catalán? Y algunos se preguntarán todavía porqué es necesario aire fresco en los asientos de nuestros parlamentos...

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Septiembre 11, 2006

Mentiras a una celebración

Daniel Tercero García publicó el pasado 29/7/2005 este interesante artículo en el diario Siglo XXI acerca de algunas de las mentiras con las que los nacionalistas han intentado moldear a su antojo la realidad del 11 de septiembre de 1714.

Henry Kamen es un prestigioso historiador e hispanista británico, que hace pocos meses publicó su última obra titulada “Felipe V: el rey que reinó dos veces”, y que en diversas ocasiones ha conseguido irritar al nacionalismo catalán con declaraciones históricas de gran calado. De todas ellas la más clara es la opinión que tiene el historiador de los hechos ocurridos el 11 de septiembre de 1714 en Barcelona.

El historiador, tras una serie de investigaciones, que no han necesitado ser muy exhaustivas para mostrar hechos reales tal y como sucedieron, ha redactado una serie de acontecimientos que la historia nacionalista-separatista catalana ha ido desfigurando a lo largo del tiempo, principalmente desde finales del siglo XIX, momento en el que se configura el catalanismo, paso previo del actual nacionalismo y que seguramente dará paso a una fuerza separatista radical. Estos acontecimientos que el nacionalismo catalán abandera como fuerza nacional catalana contra las tropas españolas y que tienen en el 11 de septiembre de 1714 su punto de celebración –hay que ser un poco masoquista para celebrar una derrota- como día nacional catalán son hechos de resistencia local, es decir, la resistencia de las tropas del archiduque Carlos y pretendiente al trono real español, no olvidemos esto último, es básicamente en Barcelona y no en toda Cataluña como quieren hacernos ver los perdedores de hoy. Además, la resistencia al ataque borbónico que se lleva a cabo en la ciudad condal tiene una duración de trece meses, con lo cual la fecha del once se septiembre no es más que la fecha de la última derrota, pero ¿por qué no nos recuerdan la fecha del inicio del sitio? O mejor aún, ¿por qué no celebramos durante trece meses el día nacional de Cataluña?

Una de las mayores mentiras que se han contado y se siguen contando, sobre todo por los historiadores y profesores universitarios, es que la guerra fue entre catalanes y españoles. Como si hubiese sido una guerra entre dos naciones o dos estados. Algo que es totalmente falso, ya que la lucha fue entre partidarios del pretendiente borbónico Felipe de Anjou y partidarios del pretendiente Carlos de Austria. Recordemos, nuevamente, que era una guerra civil española, del siglo XVIII, y una guerra civil no es una guerra entre territorios si no que es una guerra entre dos bandos de un mismo territorio. Algo parecido sucede con la guerra civil de 1936 – 1939, los nacionalistas catalanes dicen algo así como que Cataluña perdió la guerra civil y la ganó Franco. Pues vaya falacia. La guerra civil (la del siglo XX sobre todo) la ganan unos y la perdemos todos. Y en el bando borbónico, el que sitiaba Barcelona, encontramos, según el historiador Kamen, a muchos catalanes y muchos de la Corona de Aragón.

Pero esto no es todo, no solo el ejército borbónico tenía contingentes de catalanes, si no que la mitad, aproximadamente, del ejército sitiado estaba compuesto por alemanes. Que siete días antes del 11 de septiembre, el día 4, Rafael Casanova rechazara una rendición digna con Berwick, que estaba al mando de las tropas borbónicas, tampoco se cuenta en las universidades y libros pro-separatistas catalanes. Que las pérdidas de las tropas sitiadas fue de 6000 combatientes, aproximadamente, sí se cuenta, pero que en el otro bando murieron alrededor de 2000 soldados no se cita en ningún sitio. Que entre Casanova y Villarroel no existía buena sintonía lo demuestra la dimisión de este último tras rechazar la propuesta de paz del 4 de septiembre, y no como quieren vendernos ahora los nacionalistas catalanes de que tanto uno como otro son héroes de la patria por la defensa de unos valores, unos sentimientos y una tierra, que realizaron juntamente.

Pero para demostrar, una vez más, que el nacionalismo es obtuso, cerrado e irreal, sólo tenemos que ver el siguiente dato. El héroe de la nación, Rafael Casanova, que defendió casi hasta la muerte su tierra, estaba ya apenas cinco años después en Barcelona, ejerciendo de abogado, viviendo en una casa de gente bien asentada, con dos criados y con numerosas posesiones adquiridas por parte de la familia de su esposa. ¡Qué héroe y cuánto perdió Cataluña! ¡Menuda represión!

Claro que todo esto no lo cuentan los libros -subvencionados- de los estudiantes en las escuelas, los institutos y menos aún, los libros que se recomiendan en las universidades. Tiene que venir un historiador británico a explicarnos nuestra historia, la historia de una guerra civil en el siglo XVIII, una guerra en la que muchos catalanes perdieron pero muchos otros ganaron, igual que el resto de españoles. Una guerra que el nacionalismo catalán cree –o quiere hacernos creer- que perdimos todos los catalanes. Una guerra que perdió el nacionalismo catalán.

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Agosto 26, 2006

Cataluña nunca ha sido monolingüe

Miquel Porta Perales nos dejó, ayer en la edición catalana de ABC, un artículo excelente: Nuestro castellano de siempre. En él, y citando el libro de Albert Branchadell L'aventura del català (La aventura del catalán), deja claro que eso de que Cataluña ha sido, en alguna ocasión de su historia, monolingüe, nada de nada.

Tomen nota señores nacionalistas:

[...] acaba de publicarse un libro francamente recomendable para constatar, por enésima vez, que el castellano es también, desde hace siglos, la lengua propia de los catalanes. En «L´aventura del català» (editado por L´esfera dels llibres), Albert Branchadell nos indica que Jaime I no se distinguía por el uso del catalán, que el catalán siempre convivió con otras lenguas -el castellano, por ejemplo- antes del Compromiso de Caspe y del 11 de septiembre de 1714. O lo que es lo mismo, adiós a una imaginada edad de oro en que Cataluña era lingüísticamente homogénea. Más: el autor también señala que el Decreto de Nueva Planta no prohibió del todo el catalán, ni impidió su uso en la Audiencia, la escuela, la iglesia, la notaría y la literatura. Entrados en el XX, el autor muestra que la II República estableció -tome nota el catalanismo republicano de hoy- que la enseñanza se impartiera en lengua materna catalana o castellana. Una idea recurrente del libro que incomodará al carlismo lingüístico catalanista: Cataluña nunca ha sido monolingüe. En fin, nuestro castellano de siempre.

Por cierto, que nadie dude del señor Albert Branchadell en temas como el Estatuto, la lengua o el plurilingüismo.

Publicado por Virgulilla a las 09:11 AM | Comentarios (57)

Mayo 14, 2006

Construyendo

Arcadi Espada, ayer en El Mundo (€):

[...] El ciudadano José Domingo, al que conoces, suele contar que, hace años, el presidente Jordi Pujol se asombró ante el presidente Gallardón de la extensión del metro de Madrid y de las continuas obras de la red. Es fama que Gallardón le contestó:

- Es que nosotros, presidente, dado que no tenemos que construir una nación, nos dedicamos a construir el metro.

No hay más que dos túneles. El de la historia y el del metro. La construcción de una nación, como la de la fe, obliga a las mentiras. Tuvieron su momento, se hizo y pasó. De las naciones sólo debe esperarse su disgregación. La dialéctica natural, sin embargo, no impide que algún grupo de anacrónicos sectarios se dedique a fabricar cienciologías. Digo que las mentiras imprescindibles para la construcción de Madrid (sinécdoque) hace ya mucho que fueron contadas y que, por el contrario, la llamada nación catalana está aún segregándolas. Lástima grande que nos haya tocado.

Publicado por Órdago a las 07:11 AM | Comentarios (10)

Abril 06, 2006

El nuevo Estatuto no resolverá el 'problema catalán'

Escéptico Juan Pedro Quiñonero. No cree que el nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña resuelva el 'problema catalán':

Azorin (gran admirador de Prat de la Riba) y Unamuno (gran admirador de Maragall, con quien compartía una misma concepción de la lengua) intentaron construir “puentes”. Eugeni d’Ors (patriarca noucentiste) osciló entre Barcelona y Madrid. En nuestro tiempo, ese diálogo de fondo, que tuvo muchas otras semillas y caminos que nunca llegaron a encontrarse, ha sido sustituido por el matonismo o el chalaneo político. De ahí que, una vez zanjada la cuestión estatutaria, ambas partes quedarán insatisfechas; ya que ambas partes evitan lo esencial, creyendo sacar partido provisional. Ante el drama en curso, el silencio o sometimiento de los intelectuales al dictado de los ideólogos solo me inspira escepticismo e inquietud.

Leer completo El Estatuto no resolverá el problema de Cataluña de Juan Pedro Quiñonero

Publicado por Virgulilla a las 03:12 PM | Comentarios (21)

Abril 03, 2006

Naciones históricas

César Vidal, en su editorial de La Linterna del pasado 21/03/2006, nos deja este apunte a propósito de las invenciones de nuevas naciones (gracias Mario):

Cesarvidal.jpg
Pinchar aquí para escucharlo (6.16 min.)

A continuación, la transcripción al completo:
Corría el año 1282 cuando fue destinado a al curia de Gandía un personaje que respondía al nombre de Bernat Desclot. Aunque quizá en ese momento nadie pudiera sospecharlo, Desclot iba a convertirse en uno de los grandes cronistas de la Corona de Aragón y, por eso mismo, de uno de los territorios que componían esta Corona, el denominado, desde no hacía muchas décadas, Cataluña. A pesar de que a la sazón, España estaba fragmentada políticamente a consecuencia de la invasión islámica, Desclot no consideraba que hubiera dejado de ser una nación, y mucho menos se le ocurría que pudiera serlo Cataluña o alguno de los reinos peninsulares. Por el contrario, Desclot, seguía creyendo en la unidad, entonces perdida, de España. Así, al referirse a la batalla de las Navas de Tolosa de 1212, Desclot señaló en su crónica que en dicho combate habían intervenido, y cito textualmente, "los tres Reyes de España, de los cuáles, uno fue el Rey de Aragón". De la misma manera, al narrar un viaje del Conde de Barcelona a Alemania para entrevistarse con el Emperador, Desclot relataba que el Conde se había presentado ante Su Majestad Imperial diciendo, y cito de nuevo textualmente: "Señor, yo soy un caballero de España". Acto seguido, ese mismo Conde de Barcelona había dicho a la Emperatriz alemana, y una vez más, citamos literalmente: "Yo soy un conde de España al que llaman el Conde de Barcelona". No resulta extraño que el Emperador, según nos cuenta el mismo Bernat Desclot, dijera a su séquito, y citamos textualmente: "Han venido dos caballeros de España de la tierra de Cataluña". A finales del siglo XIII, como había sucedido en el siglo VI ó en el VIII ó en el X, nadie, absolutamente nadie sostenía la peregrina y absurda idea de que existiera una nación catalana. Sí creían, por el contrario, en una nación llamada España, dividida por culpa del Islam en diferentes reinos, en uno de los cuáles se encontraba el condado español de Cataluña.

Hoy, la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados ha decidido aprobar el preámbulo del Estatuto catalán. En dicho preámbulo no sólo se define a Cataluña como nación en un acto contrario a la Constitución y a la historia más que milenaria de España, además se rompe totalmente el presente orden jurídico nacido durante la transición.

No resulta extraño que el Presidente del Gobierno nacionalsocialista de Cataluña, Pasqual Maragall, haya afirmado en un innegable alarde de lucidez que, por primera vez en la Historia de España, Cataluña es una nación. Difícilmente hubiera podido Maragall ajustarse más a la verdad. Cataluña nunca ha sido una nación, ni hubo catalanes, hasta la aparición del nacionalismo a finales del siglo XIX, que se sintieran miembros de otra nación que no fuera España.

No sólo eso. El mismo concepto de derechos históricos, inventado de raíz por los delirios nacionalistas y recogido también en el preámbulo del Estatuto, choca totalmente, no sólo con la presente Constitución de 1978, sino también con toda la historia del constitucionalismo español desde las Cortes de Cádiz y la Constitución liberal de 1812 hasta la Constitución republicana de 1931.

La aceptación de ambos conceptos, que Cataluña es una nación y que posee derechos históricos, significa en realidad el triunfo de formas políticas propias de la Edad Media y anteriores, desde luego, a las revoluciones liberales del siglo XVIII. A partir de ahora, son los territorios y no los ciudadanos los que poseen derechos. Y esto se va a traducir, por ejemplo, en privilegios fiscales para Cataluña, en un orden judicial propio nombrado por la clase política, en una persecución aun más descarada del castellano, y en la creación de una sociedad intervenida para que sea monolingüe, monocultural y monopolítica.

Todo esto se ha hecho sobre la base de pasar por encima de ese 53% de los catalanes que tiene el castellano como primera lengua. Por encima del más del 70% de los catalanes que también se consideran españoles. Y por encima del más del 95% de los catalanes que, tan sólo hace unos meses, no tenían ningún interés en la reforma del Estatuto. Ha sido la decisión y la obra de una oligarquía política interesada fundamentalmente en convertir a Cataluña en su coto particular y a España en un territorio amorfo sometido a los derechos de veto que los nacionalistas catalanes deseen imponerle, es decir, convertirla en una mera colonia, en un protectorado con no más poder real que el que poseía la India en la época de la dominación británica o el Sultán de Marruecos en la del protectorado francés.

Todo esto reviste una enorme gravedad porque hoy, a fin de cuentas, se ha votado el final del sistema político que entre todos los españoles nos dimos en 1978. Y se ha hecho a espaldas del pueblo español, que se verá afectado trágicamente por lo sucedido. Y lo peor es que, para llegar a tanta ignominia, ha sido necesario el respaldo de Don José Luis Rodríguez Zapatero y de un partido que se sigue denominando prodigiosamente Obrero y Español.

Dicen que el Presidente del Gobierno ha pasado los últimos días descansando en el Coto de Doñana. Quizá sea lógico que descanse mientras nuestro Sistema Constitucional se hunde, y se hunde precisamente porque él ha puesto fuego a la carga que colocaron hace tiempo los nacionalistas para volarlo por los aires. Sin duda, debe ser agotador aniquilar el único sistema que ha garantizado la libertad, la democracia y la prosperidad de los españoles a lo largo de los siglos de su historia. De todos los españoles, incluso de aquéllos que, como diría el cronista Bernat Desclot, proceden de una tierra española llamada Cataluña.

Publicado por Órdago a las 11:54 AM | Comentarios (18)

Marzo 25, 2006

Institucionalizar una falsedad

Carta de un lector de ABC:

El 30 de septiembre de 2005 el Parlamento de Cataluña aprueba con amplia mayoría, 89 por ciento, y con la oposición del PP, el proyecto de nuevo estatuto. Dos meses después, final de noviembre de 2005, la empresa Noxa-Consulting publica en la Prensa catalana una encuesta según la cual un 86 por ciento de los catalanes manifiesta sentirse español: 57 por ciento, tan catalán como español; 7 por ciento, más español que catalán; 10 por ciento, sólo español; 17 por ciento, más catalán que español.

Este proyecto de estatuto pasa por la Comisión Constitucional del Congreso e incluye en el preámbulo: el Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Catalunya, ha definido, de forma ampliamente mayoritaria, a Cataluña como nación.

Quiero hacer notar que la frase "recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Catalunya" es una falsedad.

Y, dado que se está institucionalizando una falsedad, ruego la publicación de la presente carta para que conste en su hemeroteca por si en un futuro puede ser consultada por algún historiador.

Santiago Aldea Rodríguez. Elche (Alicante)


Publicado por Virgulilla a las 03:32 PM | Comentarios (24)

Marzo 22, 2006

De necias nociones nacen naciones

Juan Carlos Girauta escribe en Libertad Digital. Ayer nos dejó, en la red, un esclarecedor artículo sobre el término nación aprobado por la Comisión del Congreso de los Diputados en la última sesión de ayer:

En palabras de Maragall, se acaba de establecer “por primera vez en la historia de España que Cataluña es una nación”. El preámbulo estatutario tendrá consecuencias demoledoras, pues informará y dará sentido al articulado, cuya interpretación será siempre maximalista por pura coherencia normativa. En caso de duda, la hermenéutica jurídica irá a buscar –pues esa es la razón de ser de los preámbulos– el significado profundo, la intención conjunta e integral que los legisladores quisieron darle al estatuto. Y cada uno de sus preceptos quedará supeditado a la noción de nación. Si algún organismo, cámara, tribunal o gobierno olvidara lo anterior, ya se ocuparán los nacionalistas de recordarle en voz alta las implicaciones de la inclusión semántica que el día 21 de marzo de 2006 ha penetrado en la Troya de Guerra (Alfonso) agazapada en el caballito del buen entendimiento, los derechos históricos y la España plural.
Pero España ya era plural. Y diversa, que es lo que en su confusión quieren decir. Es a partir de ahora, tras la deprimente inauguración parlamentaria de la primavera, cuando van a empezar a desaparecer en serio la pluralidad y la diversidad en una parte de España. En otra, pues al País Vasco todavía está por llegar el espíritu del 78.

Quienes atemperan la importancia del preámbulo sin ser analfabetos jurídicos, simplemente mienten. El único nacionalista interesado en que se reconozca la enormidad de lo perpetrado es Artur Mas, aunque se trate de un interés personal y electoral. Por eso Mas no engaña ni se engaña. ¿Fuerza jurídica? Por supuesto. Y mucho más que eso: fuerza política. Un estatuto es parte del bloque de constitucionalidad, por si no se habían enterado los agraces y agrarios portavoces empeñados en vendernos un prólogo.

Este estatuto acelera los acontecimientos hacia lo desconocido, es un lazarillo ciego, nos mete de cabeza en la camisa de once varas de las naciones sin estado, de los estados con naciones, de las temerarias soberanías emergentes y de las lamentables soberanías declinantes. Pone una historia tergiversada, parcial, finalista e inventada por delante de los intereses de los individuos, de los derechos y libertades de ciudadanos hasta ahora iguales ante la ley.
En el desarrollo y aplicación de los artículos del estatuto, en el insensato calco que ya preparan en sus comunidades castas políticas de todos los pelajes, en el laberinto de los años que vienen, el desguace nacional conllevará el borrado de memorables experiencias, retos y logros. Y de toda expectativa de honrarnos y dignificarnos como quisieron los liberales de Cádiz. Salvo que el único partido que no se avergüenza de ser español en ningún punto de España haga lo que no va a hacer: comprometerse públicamente a volver atrás cuando gobierne. Pero nunca admitirán que a veces retroceder es ir hacia delante. Y así les va.

Publicado por Virgulilla a las 07:50 AM | Comentarios (15)

Marzo 13, 2006

Los viajes de Benach

Sólo hay que añadir al excelente texto del pasado viernes, en La Razón, de Francisco Marhuenda un nombre propio... ¿qué hay de Rafael Luna, secretario general del PPC?

En Estados Unidos hay un antes y un después de la impactante visita oficial del presidente del Parlament, Ernest bechach. Ahora saben que Cataluña es una nación. Estoy convencido de que el antiguo cap de colla de castellers habrá acaparado páginas y páginas en los principales diarios de la nación más poderosa del mundo. No hay que descartar que consiga un doctorado "honoris causa" por Berkley, Yale o Harvard, porque la profundidad de su mensaje y su talla intelectual le hacen acreedor de esta distinción. Los viajes al exterior son positivos, pero no lo es tanto hacer el ridículo en nombre de Cataluña. No creo que cuando se dedicaba a los castellers, su actividad más relevante hasta que llegó a la política, pudiera imaginar que le tocaría la "lotería" de suceder a figuras políticas e intelectuales de la talla de sus antecesores.

Los nacionalistas están obsesionados con convertir Cataluña en una nación, una definición en confrontación con España como si fueran dos cosas distintas. La discusión sobre si ha sido alguna vez una nación, de conformidad con la definición moderna del término, es sobre todo académica. En la Edad Media era un condado propiedad de una familia que alcanzó la corona de Aragón. Su territorio se ampliaba o reducía en función de sus intereses dinásticos. No creo que ningún monarca creyera que era algo más que su patrimonio. Finalmente, Fernando de Aragón se casó con Isabel de Castilla y nació la España moderna. Lo siento por Benach y sus socios.

Publicado por Virgulilla a las 05:08 PM | Comentarios (74)

Febrero 28, 2006

CDC y Terra Lliure, a través de Bloc Català

20060228jordi_vera.jpg Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) del líder Artur Mas, moderado entre los elegidos, ha firmado un acuerdo con Bloc Català, cuyo secretario general es Jordi Vera.

Jordi Vera fue militante activo de Terra Lliure hasta 1991, cuando una parte de la organización terrorista dejó las armas, y pasó ese mismo año a formar parte de ERC. Tras la escisión en el seno de ERC, del cual salió el Partit per la Independència (PI), Jordi Vera pasó a CDC, y de este al Bloc Català -partido nacionalista catalán en Francia-.

Bloc Català se convierte así en la coalición de CDC en la zona francesa de los Pirineos que es denominada por los nacionalistas 'Catalunya Nord'. Todo un moderado entre los moderados: Terra Lliure, ERC, CDC, Bloc Català... ¿Alguien duda de la existencia de un solo partido político en Cataluña?

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Febrero 23, 2006

Una causa justa

Ya lo publicamos por aquí: Harold Bloom se hizo independentista catalán. Ahora Xavier Pericay, en su artículo sabatino en ABC del pasado día 18, lo explica y se pregunta al final de su texto:

"(...) ¿Cómo es posible que un eminente profesor universitario y crítico literario llegue a pronunciar una barbaridad semejante? ¿Cómo es posible que alguien en su sano juicio diga esto y se quede tan pancho? Y, sobre todo: ¿cómo es posible que esa conferencia haya sido encargada por un organismo público y sufragada, por lo tanto, con el dinero de todos los contribuyentes? (...)"

Artículo íntegro de Xavier Pericay:

Hace cuatro años el Gobierno de la Generalitat le concedió a Harold Bloom el Premio Internacional Catalunya. O sea, 80.000 euros y una escultura de Tàpies. Pero eso es lo de menos. Sobre todo, para el Gobierno de la Generalitat. Lo importante es por qué le concedieron el premio a Bloom. Sí, qué tenía él que no tuvieran otros. El propio agraciado trató de responder entonces a la pregunta: «De Cataluña me fascina cómo ha sido capaz de resistirse a la globalización y permanecer fiel a su lengua, a sus costumbres... Quizá el premio me lo hayan dado porque soy el único crítico en el mundo angloparlante que cruza fronteras, que se atreve a abordar literaturas diferentes, un crítico literario general». Y digo que trató de responder, porque mucho me temo que la concesión de aquel premio no guardó demasiada relación con las razones apuntadas por Bloom. No quiero decir con ello, por supuesto, que su prestigio como crítico cruzafronteras no pesara lo suyo en la decisión del jurado. La aparición de «El canon occidental» había sido, en su momento, muy celebrada, y la inclusión -en el último apartado del apéndice canónico- de un subapartado llamado «Cataluña», con obras de Riba, Foix, Perucho, Rodoreda, Gimferrer y Espriu, había constituido sin duda un motivo de gozo para los guardianes de las letras catalanas, y muy especialmente para aquellos cuyas obras formaban parte del mencionado subapartado y podían expresar este gozo. Pero no creo que eso fuera lo esencial. Lo esencial era más bien esa fascinación a que también aludía el premiado en sus palabras de entonces. Bloom era un hombre fascinado. Fascinado por Cataluña.

Y no por una Cataluña cualquiera, claro está. A Bloom lo que le atraía era esa Cataluña irredenta, esa que lleva siglos luchando contra el mundo entero, ese ejemplo sin par de resistencia y de fidelidad a sus raíces. Yo creo que a Bloom le pasaba lo que a tantos ciudadanos pertenecientes a un gran país cuando descubren un país pequeño: que, al tiempo que se les cae la baba ante las gracias de la criatura, les entra como una especie de mala conciencia. «¿Por qué unos tanto y otros tan poco? -se preguntan-. ¿Acaso es eso justo?» No, no lo es. Y les falta tiempo para convertir el futuro de esta criatura en algo personal, en una causa justa por la que merece la pena sacrificarse. Y si encima les pagan por ello, figúrense la dicha.

El pasado sábado, sin ir más lejos, tuvimos una demostración inequívoca del nivel que puede alcanzar este sacrificio. Ese día Harold Bloom pronunció en Nueva York una conferencia en unas jornadas organizadas el Instituto Ramon Llull. Y en esta conferencia Bloom afirmó lo siguiente: «Si yo fuese catalán, desearía que mi país fuese independiente de España, aunque sé que eso sería económicamente inviable». Y lo razonó así: «Cataluña y Castilla son dos pueblos con culturas y lenguas diferentes, y no tienen nada en común». Pero el crítico, no sé si presa del delirio o absolutamente hipnotizado por los encantos de su criatura, todavía fue más allá. Escuchen: «Cataluña es una idea o un complejo de ideas, así como un lugar y una gente que permanece unida por una lengua y una historia de opresión española que culminó en el franquismo». Vamos a dejar a un lado, si les parece, eso de que Cataluña es una idea o un complejo de ideas -definición digna de figurar en el preámbulo del nuevo Estatuto, junto a lo del paisaje, si es que no está ya- para centrarnos en el resto de la frase. ¿Cómo es posible que un eminente profesor universitario y crítico literario llegue a pronunciar una barbaridad semejante? ¿Cómo es posible que alguien en su sano juicio diga esto y se quede tan pancho? Y, sobre todo: ¿cómo es posible que esa conferencia haya sido encargada por un organismo público y sufragada, por lo tanto, con el dinero de todos los contribuyentes? Y no acaba ahí la cosa. El Instituto Ramon Llull ya ha anunciado que piensa editar el texto en catalán, en castellano, en alemán y en inglés, y repartirlo por todas las ferias literarias del mundo, empezando por la de Frankfurt. ¿Pedagogía del odio? No, por Dios. Simple política cultural.

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Febrero 17, 2006

El catalanismo al desnudo

Francesc De Carreras, nos recuerda, en un magnífico artículo publicado en La Vanguardia (sólo para suscriptores) el pasado 9/2/2006, que el rancio nacionalismo monolingüe que padecemos muchos catalanes hoy, tuvo su trampolín en las dos décadas largas y oscuras de gobierno del intocable Jordi Pujol, un nacionalista radical disfrazado de inocente corderito:

[...] La autonomía conseguida con la Constitución de 1978 fue una gran ocasión para adecuar el catalanismo político y cultural de fines del XIX a la Catalunya de fines de siglo XX.

Por un momento pareció que ello podía conseguirse. Pero con el acceso de Jordi Pujol a la presidencia de la Generalitat se vio claro que sería imposible: un nacionalista de la vieja escuela no podía reconvertir sus ideas a los tiempos presentes. Los antiguos dogmas del catalanismo no sólo siguieron vigentes sino que se acentuaron los aspectos más fundamentalistas. A una sociedad plenamente bilingüe se le quiso imponer el monolingüismo oficial, a una cultura plural y abierta se la quiso amoldar con un noucentisme de otros tiempos, a unos ciudadanos que, mayoritariamente, se sienten tan catalanes como españoles, se les quiso imponer una identidad única; el horizonte político no se situó en servirse de la autonomía sino en ofrecerles como meta una difusa soberanía. El actual Gobierno tripartito no ha sido alternativa sino continuidad. La situación, además de quedar bloqueada, ha empeorado: igual que Pujol pero sin la habilidad ni la prudencia de éste. El maragallismo es lo mismo que el pujolismo pero sin sentido común. ¿Cuánto han costado al erario público, en estos años de autonomía, las políticas que tienen como único objetivo reforzar la llamada identidad catalana, una falsa identidad prefabricada con materiales de hace cien años que no se corresponden con los que necesita la sociedad catalana de hoy? La autonomía tiene sus ventajas, también sus inconvenientes. La cercanía del poder hace posible una sociedad más estrechamente controlada. En la Barcelona del franquismo el poder estaba lejos y hablar mal, en privado, de Franco y los suyos, era algo cotidiano y habitual. ¿Cuántos chistes se contaban contra Franco? Contra Pujol, desde luego, ninguno. Hay miedo a decir lo que se piensa, incluso entre amigos, en el trabajo, en familia.

A continuación, transcribimos el artículo al completo.

EL CATALANISMO AL DESNUDO - "Hay varios millones de niños de mirada limpia en Catalunya que ven que el rey va desnudo, pero todos están asustados" - FRANCESC DE CARRERAS - 09/02/2006

La actuación del Gobierno tripartito y el proyecto de nuevo Estatut han mostrado la debilidad teórica del actual catalanismo. La tesis que expondré en este artículo puede resumirse así: el catalanismo actual aplica recetas de un tiempo pasado a una sociedad que se ha trasformado profundamente. Esta inadecuación explica la presente crisis.

En 1906, justo hace cien años, Prat de la Riba publicó La nacionalitat catalana, obra de referencia del catalanismo político. En el mismo año, Eugenio D´Ors comenzó a publicar diariamente su Glosari con el objetivo de diseñar el catalanismo cultural. Política y cultura pretendían crear las bases de un proyecto de nación homogénea diferenciada de España. El catalanismo político y cultural surgió como reacción a la crisis española de fines de siglo XIX. De esta crisis, la política y la cultura españolas surgieron muy reforzadas, abiertas al mundo, dando lugar a un espectacular florecimiento -la generación del 98, Ortega y Azaña como símbolos- que culminó, en el plano político, con la generación de la II República.

La cultura y la política catalana se situaron voluntariamente al margen debido a su objetivo de crear un sistema cultural propio y autónomo: el modernismo romántico fue el motor primario y el noucentisme académico pretendió estructurar el catalanismo cultural. Ensimismados, en el centro de todas las preocupaciones estuvieron la recuperación del catalán como lengua de cultura y la configuración de una historia propia, no englobada en la española, que permitiera justificar las ansias de autonomía política, de voluntad de poder. Se trazó, por tanto, un proyecto ambicioso, en parte conseguido y en parte fallido.

La II República fue breve, la Guerra Civil trágica y la dictadura franquista larga, muy larga. Durante esta última se aceleró un fenómeno, lógico en toda sociedad industrializada, que venía de antiguo: la inmigración. Según los famosos cálculos de la demógrafa Anna Cabré, sin esta inmigración proveniente de otras zonas de España, la Catalunya actual tendría 2,5 millones de habitantes. Sería, por tanto, una sociedad pobre y decadente. Desde 1950 hasta 1975, este alud inmigratorio cambió el paisaje humano catalán. El entorno metropolitano de Barcelona quedó irreconocible. También otras partes de Catalunya.

Ello hizo que se transformara profundamente la realidad social y política catalana. Ala nueva Catalunya no se le podían aplicar las antiguas recetas de Prat de la Riba y de Eugenio D´Ors. Había que inventar un nuevo proyecto, un nuevo catalanismo adaptado a la nueva realidad. La autonomía conseguida con la Constitución de 1978 fue una gran ocasión para adecuar el catalanismo político y cultural de fines del XIX a la Catalunya de fines de siglo XX.

Por un momento pareció que ello podía conseguirse. Pero con el acceso de Jordi Pujol a la presidencia de la Generalitat se vio claro que sería imposible: un nacionalista de la vieja escuela no podía reconvertir sus ideas a los tiempos presentes. Los antiguos dogmas del catalanismo no sólo siguieron vigentes sino que se acentuaron los aspectos más fundamentalistas. A una sociedad plenamente bilingüe se le quiso imponer el monolingüismo oficial, a una cultura plural y abierta se la quiso amoldar con un noucentisme de otros tiempos, a unos ciudadanos que, mayoritariamente, se sienten tan catalanes como españoles, se les quiso imponer una identidad única; el horizonte político no se situó en servirse de la autonomía sino en ofrecerles como meta una difusa soberanía. El actual Gobierno tripartito no ha sido alternativa sino continuidad. La situación, además de quedar bloqueada, ha empeorado: igual que Pujol pero sin la habilidad ni la prudencia de éste. El maragallismo es lo mismo que el pujolismo pero sin sentido común. ¿Cuánto han costado al erario público, en estos años de autonomía, las políticas que tienen como único objetivo reforzar la llamada identidad catalana, una falsa identidad prefabricada con materiales de hace cien años que no se corresponden con los que necesita la sociedad catalana de hoy? La autonomía tiene sus ventajas, también sus inconvenientes. La cercanía del poder hace posible una sociedad más estrechamente controlada. En la Barcelona del franquismo el poder estaba lejos y hablar mal, en privado, de Franco y los suyos, era algo cotidiano y habitual. ¿Cuántos chistes se contaban contra Franco? Contra Pujol, desde luego, ninguno. Hay miedo a decir lo que se piensa, incluso entre amigos, en el trabajo, en familia.

Maragall y ERC, como era de prever, han ocupado el poder como elefantes entrando en una cacharrería. El desastre es evidente y nadie sensato lo niega. Pero ha tenido una ventaja: está mostrando el catalanismo al desnudo. Efectivamente, el rey va desnudo, pero sólo los niños de mirada limpia lo ven así. Hay varios millones de niños de mirada limpia en Catalunya: pero todos asustados, sin decir lo que piensan, con miedo a salir del armario.

El viejo catalanismo, basado en dogmas creados para estructurar la Catalunya de hace cien años, no sirve para la Catalunya de hoy. Sin duda, debe crearse uno nuevo, pero la clase política - a derecha e izquierda- de estos últimos treinta años ni siquiera lo ha imaginado. La tarea debería corresponder, pues, a la sociedad civil que, por ahora, no se atreve. Mientras, andamos a tientas, hundiéndonos en falsos fundamentos hacia la decadencia.

FRANCESC DE CARRERAS, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB

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Febrero 16, 2006

Aragón también existe

A continuación reproducimos el famoso artículo de Arturo Pérez-Reverte publicado en El Semanal (de ABC) el 25/06/2000, dentro de su columna "Patente de corso".

En él, el cartagenero, desmonta muchas de las mentiras sobre la Historia en las que se sustenta el nacionalismo catalán.

ARAGÓN TAMBIÉN EXISTE
A pesar de la manipulación histórica de tantos timadores y mangantes.

Que sí, hombre, que ya era hora. Que en toda esta lista de los más vendidos, en este concurso inaudito de ignorancia, manipulación y mala fe a la hora de reinventar la Historia, uno está hasta la línea de flotación de oír siempre a los mismos, como si el resto hubiera oficiado de comparsas en la murga. Y hete aquí por fin que alguien reacciona como es debido, y dice venga ya, y decide que ya es hora de poner en su sitio a unos cuantos timadores y mangantes, de esos que les pagan pesebres a sus historiadores de plantilla para que descosan y vuelvan a coser la historia a medida, y luego la meten en los libros de texto y se montan unas películas que ya las hubiera querido Samuel Bronston. Eso mientras los que saben se callan, porque son unos mierdecillas, o por el qué dirán, o porque les interesa. Y de ese modo terminamos viviendo en una España virtual, que no la conoce ni la madre que la parió.

Así que olé los huevos de Aragón, o de quien decidiera montar la exposición Aragón, reino y corona, que no sé si andará por alguna parte ahora, pero que durante el mes de mayo estuvo abierta en Madrid. En toda esa mentecatez de la que hablaba antes -ahora resulta que existió un imperio catalán que hasta hace cuatro días pasó inexplicablemente inadvertido a los historiadores, o que los irreductibles vascos nunca se mezclaron en las empresas militares ni comerciales españolas- Aragón había estado mucho tiempo callado, pese a tener muchas cosas que decir, o que matizar, desde aquel lejano siglo onceno en que Ramiro I, contemporáneo del Cid, sentaba las bases de un reino que abarcaría Aragón, Valencia, las Mallorcas, Barcelona, Sicilia, Cerdeña, Nápoles, Atenas, Neopatria, el Rosellón y la Cerdaña, y terminó formando la actual España en 1469, gracias al enlace entre su rey Fernando II de Aragón e Isabel, reina de Castilla.

Ése es el hecho cierto, y no lo cambian ni el mucho morro ni el reescribir la Historia; incluido el manejo exclusivista y fraudulento de las famosas barras que eran Senyal real no de un reino o territorio, sino de una familia o casa reinante que, como matizó Pedro IV en el siglo XIV, tiene Aragón como título y nombre principal. Casa reinante que absorbió a la casa de Barcelona, extinguida en 1150 por mutua conveniencia y deseo del titular de esta última, el conde Ramón Berenguer; que al casarse con Petronila, hija de Ramiro el Monje, rey de Aragón, adquirió como propio un linaje superior, pero renunciando al suyo, no titulándose más que princeps junto a su esposa regina; de modo que el hijo de ambos, ya con Barcelona incorporada a la corona, se tituló rex de Aragón, y nunca de Cataluña. Por suerte no todos los archivos han caído en manos de quien yo me sé -tiemblo al pensar qué será de ellos-, y aún quedan documentos donde comprobar lo evidente. Que por cierto, en cuanto a la propiedad histórica de las famosas barras, no está de más recordar que en 1285 la crónica de Bernard Deslot precisaba aquello de: «No pienso que galera o bajel o barco alguno intente navegar por el mar sin salvoconducto del rey de Aragon, sino que tampoco creo que pez alguno pueda surcar las aguas marinas si no lleva en su cola un escudo con la enseña del rey de Aragón».

Así que cómo me alegro, oigan, de que aquel digno y viejo Aragón olvidado, marginado, asfixiado por la perra política de este perro país, aún sea capaz de decir aquí estoy, desmintiendo a tanto oportunista y a tanto manipulador y a tanto mercachifle. Recordando que existió una corona aragonesa que constituyó el imperio más extenso del Occidente medieval, donde, bajo su nombre y sus barras, Aragón, Cataluña y Valencia compartieron aventuras, comercio, guerras e historia, enriquecieron sangres y lenguas con el latín, el catalán y el castellano, cartografiaron el mundo, construyeron naves, pasearon mercenarios almogávares y dominaron territorios que luego aportaron a lo que ahora llamamos España, con la manifestación de los fueros y libertades propios en aquella fórmula tremenda, maravillosa y solemne: el «si non, non» heredado de los antiguos godos, mediante el cual los nobles aragoneses -«que somos tanto como vos, y juntos más que vos»-, acataban la autoridad del rey de tú a tú, reconociéndolo sólo como «el principal entre los iguales».

Por eso son buenas estas iniciativas y estas exposiciones y estas cosas. Son muy buenas, incluso higiénicas; y me sorprende que, como antídoto contra la manipulación y la desmemoria que están convirtiendo este lugar llamado España en una piltrafa y en una casa de putas insolidaria y estulta, no se les dediquen más esfuerzos, ocasiones y dinero. Por ejemplo, el que se ha utilizado en la imprescidible urgencia de sustituir La Coruña por A Coruña en los rótulos de las carreteras y auto-vías de toda España. Incluida, supongo, la N-340 a la altura de Chiclana.

Publicado por Órdago a las 07:47 PM | Comentarios (20)

Febrero 14, 2006

Cervantes era catalán

Copio y pego. Se comenta solo:

"¿Y si Miquel de Cervantes hubiera sido catalán? ¿Y si Don Quijote hubiera sido una obra de crítica contra Castilla, sus nobles y su Corte, debidamente camuflada como novela de caballerías por evitar la censura que la Santa Inquisición aplicaba a todos los libros?"

Seguir leyendo en Bye, bye, Spain

Publicado por Virgulilla a las 08:00 AM | Comentarios (67)

Febrero 11, 2006

Añoranza de Cataluña

El texto que les presento se publicó el pasado mes de octubre en la revista La Ilustración Liberal. Lo firma Juan Carlos Girauta y es de un enorme interés. Los catalanes, y nuestra Cataluña, estamos contaminados por la repetición de mitos históricos que unas veces son falsos, otras veces están tergiversados y otras ni tan siquiera existieron.

Añoranza a Cataluña es un texto en el que Girauta, catalán como los que hacemos CRITERIO, explica por qué hemos llegado a esta situación en la manipulación de la Historia en los libros de texto de nuestros escolares, en los libros de divulgación y en el convencimiento de un imaginario inexistente nacional-catalán.

Les copio un extracto esencial para conocer la Cataluña actual y la historia que se 'explica' desde las instituciones públicas:

Aquel grupo de profesores de historia [Rafael Aracil, Albert Balcells, Josep Benet, Ernest Lluch, Joaquim Nadal, Borja de Riquer o Jaume Sobrequés, entre otros] se había puesto manos a la obra un año antes [1975] con un objetivo que, en palabras de Josep Fontana inspiradas por Jean Chesneaux, consistía en “atender las demandas populares e insertar la historia en la práctica social”. Más concretamente, Fontana reconoce: “Nuestra tarea más inmediata y urgente, aquella que ha de responder a las primeras demandas sociales que nos lleguen, será la de restituir a nuestro pueblo la visión histórica nacional que le ha sido negada desde 1939”. Se trata de “aprender a hacer una historia nueva”, y por si hubiera alguna duda de lo que esto significa Fontana afirma sin ambages: “Contra la historia científica, entendida en el sentido de neutra e imparcial, hay que propugnar una historia política, objetiva pero partidaria (…)”.

Y este otro recorte. Ejemplar. El tan cacareado 'oasis catalán'. ¡No!, mejor: el 'seny catalán':

Si uno escribe, verá su obra publicada y distribuida. Si no, tendrá al menos la confortable sensación de pertenencia. Pertenencia a un sujeto colectivo tan generoso, atractivo y absorbente que, si uno es catalán, o simplemente está en Cataluña e intuye el funcionamiento de ciertos códigos (porque se dedica a algo relacionado con la cultura, el intelecto, las artes o los medios de comunicación; por ejemplo, un corresponsal extranjero), se da por hecho, sin más, que es uno de los nuestros. Pertenencia que no se refiere a pagar impuestos en Cataluña, o a colaborar al crecimiento de su PIB, o a tener la vecindad civil, datos sin mayores consecuencias. Lo decisivo es compartir una Weltanschauung. Que las opiniones sobre una larga lista de asuntos no se muevan demasiado de una aceptable franja. Todo en el terreno del sobreentendido y gracias a una infinita generosidad ambiental, pues no es necesario demostrar ni afirmar nada en absoluto, en ningún sentido. Sólo arriesga quien se pronuncia. Es la famosa complicidad, en la acepción que le dan los locutores de televisión y, si se tercia, también en la acepción estricta.

El artículo es largo, extenso, y con un buen número de nombres y situaciones concretas. Pero es uno de los mejores textos que explica muchas actitudes actuales en los jóvenes catalanes -y no tan jóvenes-, y no necesariamente nacionalistas (en sus versiones diversas, véase independentista o catalanista). La Historia 'real' se ha colado en todos los ámbitos de la Cataluña -aquí si, sin entrecomillado- real.

Les pido, por una vez y sin que sirva de precedente, a los comentaristas de CRITERIO, muchos y todos bienvenidos, que intenten discutir en este hilo sobre el tema planteado con la mayor de las precisiones y siempre con generosidad hacia el que piensa distinto.

Publicado por Virgulilla a las 12:23 PM | Comentarios (11)

El cava catalán y la "independencia"

Más sobre el cava. Carta de un lector de ABC publicada esta semana que estamos dejando:

La disminución en el consumo del cava catalán es un verdadero absurdo donde todos acaban perdiendo: los consumidores de toda España y los fabricantes y trabajadores de Cataluña, que no tienen ninguna culpa. Los únicos que ganan son algunos políticos egoístas y ambiciosos que predican el enfrentamiento y el separatismo, y que dicen hacerlo por el bien del pueblo.

Pero este caso del cava puede servir para entender lo importante que es el mercado de 40 millones de españoles para la economía y la prosperidad de Cataluña. El separatismo y el enfrentamiento llevan pobreza para todos.

Hace 150 años, Italia estaba dividida en pequeños estados y solamente después de cuatro cruentas "guerras de independencia" se ha conseguido la unidad de Italia, y, gracias a esta unidad, ahora Italia se sienta junto con las siete potencias mundiales. Aquí en España se habla de "independencia" proponiendo el camino opuesto que lleva al separatismo con muchos pequeños estados. ¡Esto es un absurdo histórico y, además, una grave equivocación!

Alberto Lucarelli. Madrid

Publicado por Virgulilla a las 08:39 AM | Comentarios (39)

Febrero 10, 2006

Los embustes del nacionalismo catalán

Hoy vuelve a ir de cartas a los diarios. Esta que ha publicado El Mundo va dirigida a los nacionalistas (tanto la versión catalanista como la independentista) que no son capaces de ver más allá de lo que dicta el 'partido único' en Cataluña. Muy recomendable:

¿Cómo es posible que suframos en Cataluña continuamente acciones de rechazo hacia la lengua común de los españoles? Mi opinión es que los políticos de este principado utilizan el catalán como un carné de identidad, como una señal de pertenecer al club en el que forman una piña, a fin de conseguir y ejercer mayor poder. Muchos de estos políticos catalanes aman demasiado a Cataluña y muy poco a su pueblo.

En estas líneas presento un ejemplo de lo que acabo de mencionar. Para ello hago un examen del libro de Josep Benet L'intent franquista de genecidi cultural contra Catalunya (Abadía de Montserrat, 1995) que trata del Decreto de Nueva Planta. Benet fue diputado del Parlamento de Cataluña en la primera Legislatura, de 1980 a 1984. Según este político, tal Decreto fue el comienzo de la persecución oficial del catalán llevada a cabo en el Estado español. Esto es totalmente falso. En este Decreto en ningún momento se menciona la lengua catalana, y, consiguientemente, no se prohibió el catalán en este país de ninguna manera.

El diputado Benet escribió tan desfavorablemente para España con intencionalidad política. He cotejado concepto a concepto, referencia a referencia, error a error contenidos en las páginas del libro de Benet, con las correspondientes del F. Ferrer y Gironés La persecució política de la llengua catalana (Ediciones 62, 1985). Todo lo que dice Benet está incluido en el libro de Ferrer. Todo indica que Benet nunca leyó personalmente el Decreto de Nueva Planta ni muchísimo menos lo meditó. Se limita a transcribir lo que dice Ferrer, copiando cuanto apoya su ideología nacionalista y no reconociendo cuanto es positivo para España.

Escribir tan descuidadamente por políticos con cierta autoridad moral genera conflictos sociales. Una consecuencia de estas faltas de objetividad y prudencia es que una mayoría de los catalanes creen hoy en día que el Decreto de Nueva Planta prohibió el catalán aun siendo esto absolutamente falso.

Citemos como un caso concreto la opinión vertida, probablemente influida por el medio ambiente, por el respetado catedrático de Catalán de la Universidad de Barcelona, Joan Solà, en su libro Ensenyar la llengua (Empurias, 2003) donde escribe: «Felipe V expulsó tajantemente la lengua catalana de las escuelas, de la Justicia y de la Administración», afirmación repetida en varias partes del libro: páginas 114, 116 y 122 ... y que es falso.

Luis Garrido. Catedrático de la Universidad de Barcelona

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Febrero 09, 2006

Mesa Redonda (?)

Los debates en Cataluña, habitualmente, consisten en colocar en la misma mesa a los partidarios de una de las opciones que se pretende debatir sin la presencia de representantes de la opción contraria o distinta. No digo yo que eso sea malo o bueno, pero lo único que es seguro es la falta de pluralidad y representatividad en las tertulias, mesas redondas o conferencias. Aunque se pretenda vender la idea de que las tertulias, opiniones o los medios de comunicación son plurales.

No ocurre en ningún medio de comunicación privado, pero el colmo de los colmos es que se crean -y lo digan- diversas emisoras de radio públicas, como Catalunya Ràdio, o televisiones públicas, como TV3, o diarios, subvencionados la mayoría por el gobierno regional de turno, digo, que se crean lo más plural de la existencia en Cataluña.

Todo esto viene a cuento porque no deja de sorprender que la reclamación de los papeles de Salamanca se aplicase sin la necesidad de esperar el dictamen de las instancias judiciales que está en trámite, y a la vez no se cumpla desde la Generalidad lo establecido, es decir la devolución, en sentencias firmes acerca de las obras de arte del Museo Diocesano y Comarcal de Lérida que pertenecen a la Diócesis de Monzón-Barbastro.

Para 'aprender' del tema en litigio, ayer, en el Aula Magna del Institut d'Estudis Ilerdencs (IEI), de Lérida, se llevó a cabo una curiosísima 'mesa redonda' donde participaron: el asesor jurídico del Obispado de Lérida, Josep Casanova; un profesor de la Universidad de Lérida, Francesc Fité; la directora del Museo Diocesano y Comarcal de Lérida, Montserrat Macià; y, la presidenta de la Asociación de Amigos del Museo de Lérida, Núria Oliva. Moderado por la directora del IEI, Carme Vidal. La pluralidad brillaba por su ausencia. ¿Mesa redonda decían? Ni física ni intelectualmente.

La 'mesa redonda' fue de lo más interesante, sobre todo por los diferentes puntos de vista. Esta es la pluralidad (nacional)catalana, como la del Parlamento regional, las universidades, las asociaciones de vecinos, los gremios, los sindicatos, la Iglesia... ¡Quiá! Si quieres ser alguien en Cataluña has de pertenecer al pensamiento único. Lo dicho: ¡quiá!

Publicado por Virgulilla a las 08:01 AM | Comentarios (30)

Enero 30, 2006

Todos tenemos derechos históricos

Cartas al Director de El Mundo, hoy:

He leído que la nueva redacción del Estatuto de Cataluña incorpora el reconocimiento de «los derechos históricos». Se dice que Cataluña tiene derechos históricos en diversas materias como la lengua y la cultura.

Me parece un retroceso, ya que la Constitución de 1978 hizo tabla rasa de los derechos históricos de las comunidades, instaurando una nueva legalidad. Sólo existe en nuestra Carta Magna un reconocimiento de los derechos forales de dos comunidades.

Si se reabre ahora la cuestión de los derechos históricos, muchas comunidades españolas pueden reivindicar prerrogativas que vienen del pasado. Aragón, Valencia, Castilla y León podrían también pedir un reconocimiento de sus derechos históricos, que son bastante más antiguos y fundados que los de Cataluña.

Las ciudades también podrían volver a solicitar la devolución de sus fueros medievales si no se pone fin a este disparate.

Luis Rodríguez Albert
Burgos

Publicado por Virgulilla a las 04:25 PM | Comentarios (11)

Y ahora, la Guerra de Sucesión

Divertido, irónico y acertadísmo artículo de David Millán publicado el pasado jueves 26/1/2006 en Hispalibertas. Desde CRITERIO os deseamos suerte en vuestra nueva aventura:

Los casi trescientos años transcurridos desde el final de nuestra Guerra de Sucesión (1702-1714) no han servido para restañar las heridas ni para poner coto a los agravios que desde entonces los catalanes padecemos. El socorrido refrán «el tiempo lo cura todo» ha demostrado ser falaz. El gobierno de la Generalitat de Catalunya, consciente de que el recuerdo de aquellos hechos es frágil y aprovechando que las efemérides pasan por Valladolid, creó el pasado mes de junio la Comissió Catalunya 2014, destinada a mantener viva la memoria histórica de aquella lid. En cuanto los fuegos fatuos del nou estatut se disipen, ya tenemos un nuevo asunto estrella en la recámara, de indudable interés para propios y extraños.

Si echamos mano del informe «Dos anys de govern: 2004-2005«, nos encontramos con que la creación de dicha comisión ya viene citada en su página nueve, convirtiéndose en uno de los pilares de la gestión del tripartido durante el bienio progresista. No en vano, a principios del siglo XVIII, la Corona de Aragón era el régimen de libertades con mayor solera (y longevidad) de la Europa occidental. Si bien la unión dinástica entre el condado de Barcelona y el reino de Aragón fue un tributo al amor libre (la princesa Petronila sólo tenía una primavera cuando se comprometió con el curtido Ramón Berenguer IV), habría que esperar un siglo a que el rey Jaime I desarrollara una primigenia alianza de civilizaciones, plagiada por ZP en la ONU varios siglos más tarde. Sólo era cuestión de tiempo para que los almogávares se convirtieran, a lo largo y ancho de la cuenca mediterránea, en adalides del diálogo entre culturas y en los verdaderos precursores del Fórum 2004. A resultas de todo ello vastos territorios fueron ganados para la democracia, forjándose una coalición de pueblos libres y autodeterminados sin parangón hasta entonces. Pero lo mejor estaba aún por llegar.

Con el nacimiento de la Generalitat, la agencia tributaria que permitió el sostenimiento de nuestro primer estado del bienestar, repartiendo el botín de los ricos entre los más desfavorecidos, la Corona de Aragón se consolidó como punta de lanza del progresismo medieval. Ya nadie volvió a pasar hambre. Pero acabó cometiéndose un error fatal, que puso principio al fin de aquel sueño. Fue, como no podía ser de otro modo, la unión dinástica con Castilla (1469), que indeflectiblamente desembocaría en el ocaso de 1702-1714, verdadero jaque mate de nuestras libertades democráticas. A día la fecha, y de la mano de Maragall I, todavía estamos intentando levantar cabeza y quitarnos de encima el yugo de Castilla. Quizá algún día lo logremos. No hay que perder la esperanza.

Por eso, hay que agradecer al tripartido que buena parte de lo obtenido gracias al nuevo sistema de financiación vaya a ser destinado a conmemorar aquellos acontecimientos y a recuperar la memoria de lo acaecido. A la que no nos demos cuenta no se va a hablar de otra cosa.

Publicado por Órdago a las 10:14 AM | Comentarios (17)

Enero 17, 2006

Una visión global de país

Xavier Pericay, en la edición catalana de ABC, firmó el pasado sábado un artículo muy coherente con la nueva ola de revisionismo histórico. Por cierto, muy extendido por Cataluña y claramente manipulado. Lean, lean:

Lo trae el periódico: Manresa ha sido bombardeada. No ahora, claro. Ocurrió durante la Guerra Civil, casi al final, coincidiendo con la estampida del ejército republicano. El primer bombardeo fue el 21 de diciembre de 1938; el segundo, el 19 de enero de 1939. ¿Y entonces? Pues que ahora hay quien lo recuerda. Con un documental y una página web. El proyecto tiene autores y colaboradores, como es lógico, pero también tiene apoyo, el que le presta el Departamento de Relaciones Institucionales y Participación del consejero Saura, y marco, el que le da el Programa para el Memorial Democrático. O sea, que tanto el documental como la página web no son sino la consecuencia del hecho muy concreto de poner la democracia a recordar.

Impresionante asunto, este de la democracia recordando. Y complejo. Una forma de tratar de entender en qué consiste es analizar sus resultados. Entremos, pues, en la página web manresana (www.guiamanresa.com/bombardeigs). La portada informa del trágico balance de los dos bombardeos sobre la ciudad: 35 muertos. 33 civiles y dos militares, precisa. También informa de las edades y el sexo de las víctimas: entre ellas, seis niños y 12 mujeres. Y del contexto. Es decir, Cataluña. En Cataluña, dice la introducción, los bombardeos aéreos mataron a «más de 5.000 personas, la mayoría de las cuales eran mujeres y criaturas». Es cierto: así lo recogen, sin tanto redondeo, Josep M. Solé y Joan Villaroya en «Catalunya sota les bombes».

La página ofrece también otras posibilidades. Por ejemplo, un mapa de Manresa con el lugar donde cayeron las bombas. O la relación de víctimas. O los testimonios de quienes vivieron los bombardeos y siguen vivos. También algunos textos relacionados con los sucesos. Y algunas imágenes. Y una información sobre el documental, donde se especifica que la página web no es más que una herramienta complementaria. Sin duda. Pero, aun así, no deja de ser una herramienta. Muy ilustrativa, por cierto. En el apartado correspondiente a la sinopsis del documental se halla tal vez una de las claves del proyecto. Es decir, qué es eso de la democracia recordando. Es eso: «Al cabo de casi 70 años, familiares de las víctimas y varios testimonios presenciales nos hablan de aquellos trágicos hechos de nuestra historia contemporánea. Sus aportaciones y reflexiones trascienden el ámbito local y se enmarcan en una muy humana visión global de país».

Sí, una muy humana visión global de país. Sería difícil encontrar una definición mejor para un memorial democrático. Lástima que, en este caso, esta visión no alcance. Ni en lo local, ni en lo global. Y que, en consecuencia, el humanismo con que se reviste resulte cuando menos sospechoso. En efecto: para que esa visión fuera lo que promete, debería empezar por incluir a todas las víctimas. No sólo a las de los bombardeos de la aviación nacional. Debería incluir, por ejemplo, a las 115 víctimas manresanas que figuran, con nombres y apellidos, en «La República del crimen», el libro de Francisco Gutiérrez Latorre sobre la represión en Cataluña durante la guerra civil. Y, por extensión, a todos los ciudadanos asesinados en Cataluña en aquellos años -y en los inmediatamente posteriores-, pensaran como pensaran, y tuvieran las creencias que tuvieran.

El momento, por otra parte, es de lo más oportuno. El Gobierno de la Generalitat, a través del Departamento de Relaciones Institucionales y Participación Ciudadana, acaba de hacer pública una convocatoria de ayudas por un importe máximo de dos millones de euros a entidades, ayuntamientos y consejos comarcales, para conmemorar el 75 aniversario de la Segunda República y el 70 de la guerra civil. Podrían empezar por arreglar eso de Manresa. O lo de Barcelona de hace más de un año, cuando el Instituto de Cultura financió una Ruta del Anarquismo en autobús, que incluía una paradita allí donde mataron al Noi del Sucre, otra donde murió Francisco Ascaso y otra en el Campo de la Bota para recordar los fusilamientos de los primeros tiempos de posguerra, y se olvidó de los otros fusilamientos -los de la guerra misma-, en el propio Campo de la Bota y en la Arrabassada.

Yo creo que con dos millones bien invertidos habría más que de sobra para hacer realidad esa visión global de país.

Publicado por Virgulilla a las 07:38 PM | Comentarios (0)

Enero 16, 2006

La lucha por la independencia empezó en el siglo XVI

Permítanme estar un poco de guasa en todo este asunto. El de CRITERIO, nuestro blog.

Guasa en su primera acepción, y guasa en la segunda de las acepciones posibles. Ya que, vía Etimologías, me entero de que san Francisco Javier, religioso misionero que vivió durante la primera mitad del siglo XVI, era independentista navarro. ¡Esto no tiene quite posible! Resulta que Maiorga Ramírez, líder de Eusko Alkartasuna de Navarra -algo así como el líder de ERC en la Comunidad Valenciana (?)-, declaró recientemente, en Nueva York, que Francisco Javier "era euskaldún y que creía en la independencia de Navarra, por la que luchó, un hecho histórico que las instituciones forales ocultan". ¡Apriétate los machos!

Como dice Cromwell de Etimologías: "...¿Qué nos queda por escuchar o leer? ¿Hasta dónde va a llegar el disparate de los nacionalismos expansionistas e insolidarios?"

Publicado por Virgulilla a las 07:05 AM |