Carta de un lector de El Periódico publicada ayer miércoles:
Parece mentira que en el siglo XXI, cuando la democracia en España ya ha cumplido 30 años, algunos políticos catalanes se empeñen aún en plantear el debate identitario. Los ciudadanos de Catalunya que cada día salen a trabajar para ganarse las lentejas tienen muy claro quiénes son y hacia dónde quieren ir; los industriales catalanes que con su esfuerzo sacan adelante las empresas, también lo tienen muy claro, lo mismo que los estudiantes universitarios, en los que todos tenemos depositada nuestra confianza. Así que parece incomprensible que algunos de los que se presentan como candidatos y son elegidos como representantes del pueblo no lo tengan claro todavía, y pretendan embaucar al personal inquiriendo por el sexo de los ángeles. ¿Verdad, señores Carod, Puigcercós, Ridao, Mas, Puig...?Enric Ferreras. Badalona
Lluís Bassets, director adjunto de El País, el pasado 27 de julio en su blog, nos recuerda lo bueno que era Piqué en comparación con los que vienen:
"Hay que decir, luego, que Piqué es parte de la imagen centrista del PP. No hay que leer su partida únicamente en clave de reacción anticatalanista. Que también. [...] La posibilidad de una derecha escasamente ideológica, más pragmática que doctrinaria, levemente nacionalista por globalizadora, llevaba en Barcelona el nombre de Josep Piqué y ha empezado a declinar a ojos vista. Echar a Piqué con tanto desparpajo es dar carnaza a la fiera, al radicalismo y al anticatalanismo. Al fin, sin complejos: puro españolear de un neofalangismo desinhibido y faldicorto."
Cualquiera que no pase por el aro nacionalista es facha, nazi, inadaptado, anticatalán o no tiene derecho a vivir. Lo más sorprendente, como bien dice Fernando Savater, es esa inexplicable unión contra natura que últimamente se está volviendo habitual entre nacionalismo y progresismo.
Editorial de ABC acerca del tiempo perdido en la elaboración y puesta en práctica de un Estatuto que no quería la ciudadanía:
La discusión sobre el Estatuto catalán concentró todos los esfuerzos de la legislatura anterior en el Parlamento autonómico y absorbió buena parte del debate político a escala nacional. Las maniobras de Zapatero, incluido el sorprendente pacto con Artur Mas, dejaron a Pasqual Maragall en fuera de juego y permitieron aprobar un texto legislativo que estaba a punto de hundirse. El presidente del Gobierno utilizó la reforma para poner en marcha un modelo territorial que altera los fundamentos jurídicos y políticos del sistema vigente. Pasado el tiempo -se cumple ahora un año de su entrada en vigor-, parece que el Estatuto no era la panacea de todos los males porque ni los nacionalistas radicales han renunciado a su discurso victimista, ni se ha resuelto el problema imaginario del "encaje" de Cataluña en el conjunto de España. Y lo que es peor, los ciudadanos no han percibido ninguna mejora en la gestión de los asuntos públicos. Muy al contrario, la sociedad catalana es consciente de que la pérdida de tiempo sobre el reparto de competencias y problemas de identidad era un simple pretexto para la lucha por el poder. Definir a Cataluña como nación, aunque sea de forma indirecta y en el preámbulo de la norma, podía ser útil para los intereses de la clase política, pero no importaba ni importa a la gran mayoría de los ciudadanos.
En espera de que se pronuncie el Tribunal Constitucional, el Estatuto ha entrado en una especie de letargo. Más de noventa leyes autonómicas siguen pendientes y sólo se han puesto en marcha -parece que sin prisa- algunas regulaciones tan discutibles como la creación de una Agencia Tributaria propia o de un Tribunal de Garantías estatutarias. Tampoco se acuerda nadie de la modificación pendiente de muchas leyes orgánicas, entre ellas la del Poder Judicial. La incertidumbre que provoca esta falta de seguridad jurídica ha sido denunciada por muchos sectores sociales y empresariales, así como por juristas muy relevantes. Pero los partidos políticos están pendientes de las próximas elecciones y en este momento Zapatero no tiene ningún interés por hacer guiños hacia los nacionalistas porque sabe que esta actitud puede tener un coste en las urnas. Por su parte, José Montilla bastante hace con mantener los equilibrios internos de un gobierno que resulta incapaz de ofrecer ni un solo proyecto atractivo, por no hablar de la gestión lamentable en muchos ámbitos del Ejecutivo catalán y del pésimo funcionamiento de los servicios públicos en aquella comunidad autónoma. A la vista del nulo respeto que unos y otros han mostrado por la Constitución, es absurdo pensar que se trata de una espera prudente hasta que el TC dicte sentencia. La única explicación de esta pasividad general es que el Estatuto no era necesario y que no aporta nada a la solución de las cuestiones que interesan de verdad a la gente.Zapatero se comprometió personalmente en que saliera adelante una norma que choca con la Constitución en aspectos esenciales: la definición nacional de Cataluña, el sistema privilegiado de financiación o la bilateralidad en las relaciones con el Estado son aspectos incompatibles con los principios constitucionales de unidad, autonomía y solidaridad. El Estatuto apunta hacia una soberanía más o menos compartida que el PSOE alentó en su día con una grave falta de responsabilidad. Con este estatuto en vigor, Cataluña no ha ganado nada y la España constitucional en su conjunto sufre las consecuencias de una aventura oportunista que no conduce a ningún sitio. Es de esperar que -más pronto que tarde- el TC ponga rigor en el complejo enfoque jurídico de la cuestión. En el plano político la desidia general sobre el desarrollo estatutario es buena prueba del fracaso sin paliativos de los dirigentes que lo impulsaron.
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, recordó ayer que cuando una institución como la Generalidad de Cataluña destina tantos recursos, económicos, humanos y temporales, al debate estatutario y no a infraestructuras -como venimos denunciando desde CRITERIO- al final las consecuencias las paga el ciudadano.
En una entrevista a una agencia de noticias, el alcalde de Madrid ha acusado al tripartito del caos que está viviendo Barcelona los últimos meses, especialmente, con el transporte y la electricidad. Para Gallardón las consecuencias de destinar recursos a debates como el estatutario, en vez de a cuestiones como las infraestructuras al final quienes "las pagan son los ciudadanos".
El que fuera presidente de la Comunidad de Madrid hasta 2003, afirmó no tener "ninguna duda" de que el gran éxito del sistema autonómico recogido en la Constitución del 78 ha sido construir administraciones más cercanas a los ciudadanos, "por tanto, con más capacidad, no solamente de previsión, que por supuesto también, sino sobre todo de reacción inmediata ante las carencias, conflictos o problemas que puedan surgir".
Pero quien entienda que los gobiernos autonómicos han de ser elementos identitarios se equivoca. Cuando lo que se construye es una administración única "y exclusivamente con una finalidad identitaria", se terminan por perder "muchos esfuerzos, muchos recursos y muchas posibilidades de actuar en beneficio de los ciudadanos".
Gallardón también resaltó que un gobierno autonómico no debe "dedicarse a buscar la propia identidad, a reescribir la historia y construir una alternativa cultural distinta a aquella que está implantada en la propia sociedad" y sí en mejorar "las condiciones de vida de los ciudadanos, a invertir en infraestructuras, a modernizar todos los resortes con los que tiene que funcionar la sociedad moderna".
Fue el propio Gallardón quien en una ocasión intercambiando impresiones con Jordi Pujol, uno de los principales causantes de la situación nefasta que vive Cataluña, cuando este se quedó sorprendido de la cantidad de líneas del metro de la capital, el ahora alcalde le respondió:
Es que nosotros, presidente, dado que no tenemos que construir una nación, nos dedicamos a construir el metro.
CRITERIO / La Generalidad sigue en la ilegalidad con las embajadas en el extranjero
CRITERIO / Prioridades equivocadas en Cataluña
CRITERIO / Construyendo
Carta de un lector de La Razón publicada en su edición de hoy:
Los últimos acontecimientos vividos en nuestra autonomía no ofrecen la mejor de las perspectivas de futuro para nuestro pueblo. En Catalunya experimentamos un retroceso claro en todas las facetas del desarrollo social. El cenit fue en 1992, producto de las Olimpiadas celebradas, por cierto, gracias también al resto de España. A partir de esa fecha y como consecuencia de políticas nacionalistas, Catalunya no ha sabido desatarse de ese ombliguismo que empieza a ser característico de los catalanes. Por ejemplo, estamos preparando una clase profesoral incapaz de dar clases fuera de aquí, producto del credo nacionalista que todo lo empobrece. Ese empecinamiento de ignorar al resto de España, y que vemos muy significativamente en los medios de comunicación, no deja de ser un paso atrás, produce una sociedad pataca, ruin y miserable. Y así, la mayor tragedia es que no vislumbramos una auténtica regeneración de nuestra clase política, capaz de ver un poco más allá de la senyera, lo identitario y la nació.Roberto Bermejo. Barcelona
Antonio Gala nos regaló una Tronera muy recomendable este viernes en El Mundo:
Justo lo contrario de lo que deseamos un considerable número de españoles y de portugueses es lo que pretende el presidente de la Generalitat. Quizá para hacer méritos que nublen su procedencia andaluza. En un reciente viaje al país hermano siamés, ha firmado convenios y colaboraciones entre TV3 y la TV pública lusa. Y ha insistido en la empresa común de un documental con el hermoso título 1640: el año de la sublevación, contra la monarquía única, de Cataluña y Portugal; el gobierno del conde-duque de Olivares como nuestra mayor identidad. Qué sandez. Ahora, cuando este Estado es de los más descentralizados del mundo, tal proyecto parece una pamema. Como acusar al Gobierno central del apagón de Barcelona. Acercar y no enfrentar, en todo caso, ha de ser el oficio de cualquier gobernante. Si es bueno, por supuesto.
Carta de un lector de El Mundo publicada hoy:
El Gobierno creó la Unidad Militar de Emergencias (UME) para intervenir en caso de catástrofes. Sin embargo, el lehendakari Ibarretxe afirma que su área de actuación es competencia que le corresponde a su Gobierno.Parece que los nacionalistas sólo reaccionan en casos dramáticos. Por ejemplo, como ha ocurrido ahora con el apagón de Barcelona, donde hemos visto al nacionalismo catalán -y a su brazo socialista autóctono- dar una muy buena acogida a las infraestructuras del Ejército.
Curiosamente, hace no demasiado, los gobernantes de esta región eliminaron de las colinas catalanas donde se ubica la academia de suboficiles el A España servir hasta morir. Pero, claro, cuando lo necesitan, no les importa que el Ejército sirva a Cataluña con sus potentes grupos electrógenos para suplir las negligentes competencias autonómica y municipal, nacionalista y socialista.
Para nuestros soldados, por desgracia, el lema podría ser Servir en España, pero en Cataluña sin agradecimiento público y en silencio.
José Carlos Navarro Muñoz. El Puerto de Santa María (Cádiz)
Desclot, ayer, en el subvencionadísimo diario Avui (traducimos):
BUSQUE Y VERÁ CÓMO SIEMPRE ENCUENTRA UNA EAhora ha sido Red Eléctrica de España; es decir, REE. Siempre hay una E. ¿Qué quiere decir Renfe? Red Nacional de Ferrocarriles Españoles. Aquí no había bastante con la E. Además, de "españoles”, los ferrocarriles quisieron ser "nacionales”. Como fueron los nacionales quienes ganaron la guerra y, además, la hicieron por España, la N y la E aparecieron en todas las entidades, actividades, organizaciones, asociaciones, cofradías, sindicatos, empresas, montajes y delirios que el régimen fue segregando y permitiendo durante cuarenta años. Si en pleno franquismo alguien quería un permiso para hacer vete a saber qué, el invento o el chiringuito tenían que incluir una E o una N.
Con esta garantía inicial, el permiso acababa llegando. Español y nacional, por partida doble, disolvía cualquier duda. Por esto Iberia añadía Líneas Aéreas de España, no sea que algún desgraciado tuviera el mal pensamiento que el iberismo pretendía aguar la patria. No importaba que los aviones volaran también fuera de las fronteras. Las líneas eran bien españolas. Tampoco es extraño que AENA quiera decir exactamente Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea. ¿Qué han de ser los aeropuertos si no son españoles?
Tras Franco también el PSOE y después, todavía con mucha más fiebre, el PP, insistieron en las enes y las es. El único problema de todo esto, aparte de aguantar la proyección patriótica constante, desacomplejada y ajena, es que la vocal o la consonante son garantía de catástrofe segura. Todas las empresas que las contienen se definen por sacar un gran rendimiento de la colonia catalana y por invertir el mínimo justito para continuar sacando tajada. Tan justito, que los trenes no funcionan, los aviones no tienen lugar y la luz se va. Detrás del caos siempre hay una gran E.
Miquel Iceta, viceprimer secretario y portavoz del PSC, ayer:
"Hay mucho interés en que comparezcan políticos, pero a quien habría que pedir explicaciones es al señor Pizarro, que explique por qué demonios hizo todo lo posible para que fracasase la opa de una empresa catalana (Gas Natural) y por qué encima parece que su empresa ha decidido castigar a Cataluña de esta manera, y en concreto a la ciudad de Barcelona."
Y así todos los días.
CRITERIO / "Habrá consecuencias y algunas no serán buenas"
CRITERIO / Iceta, el veleta
Este titular podría aparecer en cualquier diario o web de corte nacionalista en Cataluña, es decir, la inmensa mayoría.
Ante el apagón que continúan sufriendo más de 10.000 personas en la capital catalana el Ejército ha proporcionado 15 grupos electrógenos para dar servicio a 1.256 viviendas que todavía se mantienen a oscuras.

Desde Zaragoza, Salamanca y Valencia los generadores se han instalado en las zonas más necesitadas de los barrios barceloneses oscurecidos, especialmente en San Martín.

Imaginamos que desde el rancio y decimonónico nacionalismo catalán no argumentarán ahora que las tropas están invadiendo Cataluña, aunque nunca se sabe. En Cataluña, todo es posible.
(Gracias, Emilio)
CRITERIO / Madrit nos boicotea
El Periódico, hoy:

Pere Aragonès, portavoz de las JERC (juventudes de Esquerra, socios del PSC en el gobierno de la Generalidad) y diputado en el Parlamento de Cataluña, ayer (traducimos):
[...] Alguien dirá que son cosas que pasan, pero resulta que todas estas casualidades nos pasan a nosotros: los problemas técnicos en Renfe, incendios consecuencia de un mal mantenimiento de las líneas eléctricas, huelgas en los aeropuertos y ferrocarriles en plena operación salida, etc. Las situaciones tercermundistas en las que nos hemos visto abocados en buena parte de los servicios básicos de una sociedad moderna (transportes, energía, telecomunicaciones, etc.) son sectores regulados e intervenidos desde la capital del estado, convirtiendo los Países Catalanes en un mercado absolutamente cautivo de unas grandes corporaciones herederas de los antiguos monopolios del franquismo. La falta de inversiones en modernización y mejora de estos servicios ha provocado que las situaciones de colapso en Cataluña, y en concreto en su capital y área metropolitana, se vean como una cosa habitual.La incompetencia española en la gestión de los servicios básicos es hoy una losa sobre la economía y la sociedad catalanas. El apagón de hoy se suma a una larga lista de agravios, que confirman que una nación catalana competitiva en la economía del conocimiento es incompatible con el actual modelo de dependencia política, financiera y energética que nos impone España y los que hacen negocio de esta situación. Hay que dejar de ser una colonia, pero para hacerlo, antes nos lo hemos de creer.
Y así todos los días.
El vicepresidente del Parlamento Europeo, que en su día fue el máximo responsable del PP de Cataluña, Alejo Vidal-Quadras -en la fotografía adjunta en septiembre de 2000 junto al dimitido Piqué-, ha afirmado hoy que el proyecto popular en esta región debe ser de "confrontación ideológica con el nacionalismo hegemónico rotunda y sin complejos" y ha agregado que si "vacila, si se acompleja, si duda de sí mismo, pasa lo que pasa".
Vidal-Quadras ha asegurado que el partido en Cataluña "vive en parte" las consecuencias del "error" que a su juicio cometió José María Aznar, cuando cambió la dirección del partido que encabezaba él "para poder pactar con Pujol".
En declaraciones a Radio Nacional de España y preguntado sobre la dimisión irrevocable de Josep Piqué como presidente del PP catalán el eurodiputado ha afirmado que "más allá de cuestiones estrictamente personales, este último episodio de la agitada historia del PP de Cataluña demuestra que ha de decidir ya de una vez qué quiere representar en Cataluña. Estas oscilaciones siempre acaban de manera traumática, como se acaba de demostrar".
Para el europarlamentario en esta región tiene que existir un partido que represente a los ciudadanos que creen en una Cataluña "integrada sin reservas en un gran proyecto español" y que defienden valores de "libertad, pluralismo y constitucionalismo", pero que apuestan también por una "confrontación ideológica rotunda y sin complejos" frente al "nacionalismo hegemónico". "Si el PP catalán es eso y representa a esta gente, tiene un amplio campo de recorrido en Cataluña", ha agregado.
Vidal-Quadras no ha querido poner nombres a una corriente ni a otra, en su opinión el partido debe optar por una. Las dudas sobre el proyecto, a su juicio, las alberga más el PP central, la dirección nacional, y ha recordado lo ocurrido cuando él fue relevado de la dirección catalana por el entonces presidente, José María Aznar.
"Hizo una cosa que ahora vista se ve que fue un error estratégico: cortar un camino ascendente del PP de Cataluña. Él creía que aquello tenía que ser interrumpido para poder pactar con Pujol, lo cual demuestra que conocía muy mal a Pujol porque eso no era en absoluto necesario. Ese tipo de errores se pagan y ahora estamos viviendo en parte la consecuencia de aquel error", ha manifestado Vidal-Quadras.
Carta de un lector de Diario Siglo XXI, publicada hoy:
Nos dijeron que en Cataluña existía un "clamor" que exigía un nuevo estatuto y que sería un "drama" no aprobarlo.Pero acaba de aparecer una encuesta de una fuente tan poco sospechosa como el propio Gobierno catalán que ha revelado la auténtica magnitud del supuesto clamor: sólo el 1% de los catalanes (sí, sólo el 1%) considera al Estatuto como una prioridad. El autogobierno tampoco sale bien parado en la encuesta y aparece como la última entre todas las preocupaciones de los ciudadanos de Cataluña. El tópico de unas grandes ansias entre los catalanes de más autogobierno y de un nuevo Estatuto que las recoja era y es eso, un falso tópico, que la clase política autonómica utiliza para justificar las continuas exigencias al Estado de más competencias y cuotas de poder en su propio beneficio.
Manuel Fernández. Barcelona
Carta de un lector de El Periódico publicada ayer domingo:
Observo con tristeza el enfrentamiento entre el Defensor del Pueblo y el Síndic de Greuges en lo que se refiere a la vigencia de las competencias del primero tras la entrada en vigor de un Estatut de Catalunya recurrido. Quizá mucha gente no es consciente de que el nuevo texto estatutario suprime el derecho de los catalanes -en tanto que ciudadanos españoles- a pedir amparo al Defensor de Pueblo ante abusos o una actuación incorrecta de las administraciones local y autonómica, sustituyéndolo por el Síndic de Greuges, una institución de características y atribuciones similares a aquella, pero circunscrita al ámbito catalán y dependiente del Parlamento autonómico. Resulta preocupante que se haya optado por políticas que el sentido común advierte que van a llevar a la discordia. ¿Por qué no se respeta la libertad de las personas de recurrir a la institución que más confianza les inspire o creen que va a defender más eficazmente su reclamación o denuncia? ¿Por qué no pueden convivir y colaborar en Catalunya ambas instituciones? ¿Por qué ese miedo a la libertad? Esta obsesión por eliminar vínculos con el resto de España, de incidir en la diferencia a toda costa, de encerrarse en sí mismo, es posible que beneficie a un sector de políticos ansiosos por controlar parcelas de poder, pero no está reportando ningún progreso, ninguna mejora, a los derechos y libertades del ciudadano. Al contrario, podríamos estar dando pasos atrás.M. Javier Climent. Barcelona
Carta de una lectora de La Razón publicada hoy:
El tripartito catalán ha anunciado su decisión de boicotear al Defensor del Pueblo y no atender sus peticiones de información. Es una decisión contraria a derecho, ya que la Constitución otorga al Defensor del Pueblo un poder de supervisión que se extiende a todas las administraciones públicas (la del Estado, la autonómica y la local), razón por la cual ningún gobierno autonómico puede ignorar su control. El gobierno catalán no quiere ser controlado o, mejor dicho, quiere que sólo le controle una persona afín, Rafael Ribó, máximo dirigente hasta hace poco de uno de los partidos del tripartito y que ocupa el cargo de defensor autonómico. Así todo queda en casa, entre políticos de la misma cuerda que no quieren que «molestas» instituciones independientes como la que encabeza Enrique Múgica investiguen la actuación del gobierno autonómico catalán.Raquel C. Cañellas. Barcelona
En un clara muestra de que el carné de partido determina la crítica posterior a unas declaraciones -como podremos comprobar por omisión-, un regidor de ERC de La Palma de Cervelló, Christian Riverola i Romero, se ha abstenido en una votación realizada en el Ayuntamiento del pueblo de la comarca del Bajo Llobregat, en relación a la polémica de TV3 en la Comunidad Valenciana.
No deja de sorprender que en un pueblo de apenas 3.000 habitantes y que está en una comarca tan alejada de la Comunidad Valenciana se planteen temas tan distantes de la ciudadanía. En fin, así es el pancatalanismo. Votos a favor de que TV3 se vea en la Comunidad Valenciana: 6 de CiU, 3 de PSC, y 1 de un partido local. Abstenciones: 1 de ERC.
Riverola ha justificado su voto argumentando que, según su parecer personal, "hace años que TV3 no debería incluir al País Valenciano en el mapa del tiempo, porque los valencianos odian a los catalanes, y por la misma razón ya está bien que TV3 no se pueda ver en el País Valenciano".
Según ha manifestado el único regidor de ERC en el pueblo esta decisión estaba autorizada por la ejecutiva local de ERC. ¿Y no es esto lo mismo que argumenta el Gobierno regional de la Comunidad Valenciana?
El carné del partido...
Patrícia Gabancho, la de los "criminales de la meseta", sigue promocionando su libro "El preu de ser catalans". Esta vez en una entrevista publicada hoy en La Vanguardia:
[...] -Pregunta: ¿Se puede hacer algo para rescatarla [a la cultura catalana]?-Respuesta: Por supuesto. Los catalanoparlantes deberían abandonar la estúpida costumbre de responder en castellano al que hable en castellano en Catalunya, porque eso convierte al catalán en una lengua inútil. También se debería cambiar la política lingüística con regulaciones más estrictas, trabajar más por el prestigio de la cultura catalana desde las instituciones, que estuviera más presente en la industria del ocio y repensar absolutamente el sistema educativo.
[...] -Pregunta: En su opinión, ¿Catalunya es un país bilingüe o aspira a serlo?
-Respuesta: Somos un país blingüe con catalanoparlantes bilingües. Pero hay un tercio de castellanoparlantes que son monolingües, sin ningún estímulo por cambiar y se vulneran nuestros derechos. Los catalanoparlantes hemos de ser más firmes. Yo no respondo a ninguna llamada telefónica que me hagan en castellano. Como cliente exijo que se hable en mi lengua. Si todos exigiéramos lo mismo, las empresas cambiarían.
[...] -Pregunta: Telemadrid nos acusa de tratar a los castellanoparlantes como ciudadanos de segunda, y a Mariano Rajoy le preocupa que los niños catalanes no aprendan el castellano. ¿Se nos utiliza políticamente?
-Respuesta: Hay un anticatalanismo latente en España desde hace más de 300 años. Esto, demagógicamente explotado, da votos. Globalmente los catalanes caemos fatal, pero las relaciones con personas de diferentes puntos de España son muy buenas. La derecha española se aprovecha de este anticatalanismo para conseguir votos.[...]
Siga así, señora Gabancho, nunca le faltará trabajo ni subvención en Cataluña.
Carta de un lector de El País publicada este martes pasado:
La siempre sorprendente Mari Pau Janer va en las listas del PP en Baleares. Eso sí, dice que no comparte ideología con el PP. Y es que a pesar de ir en la lista de Matas apoya a Artur Mas en Cataluña. Bonito favor le hace a Mas, y más al candidato a la alcaldía de Barcelona con las elecciones municipales al caer. Por más que CiU se intente desvincular del PP, y lleva tiempo intentándolo, actuaciones como la de la escritora ponen todavía más de relieve la estrecha relación entre unos y otros, y la forzosa sintonía que hay a pesar de afirmar lo contrario. Supongo que los catalanes nos sentimos ciertamente defraudados con estas actuaciones, no por el cambio de opiniones, porque cada uno es libre de hacer lo que quiera, sino porque en política cada vez se ve más aquello que dice: “Por el interés te quiero, Andrés”.Andrés Esteban García. La Roca del Vallés
Las palabras de Pasqual Maragall, realizadas a un periódico italiano, Europa, publicadas ayer miércoles, demuestran la personalidad y esquizofrenia de algunos de nuestros políticos:
"Creo que cometimos un error, impulsar la reforma del Estatuto en lugar de una reforma de la Constitución (...)""Visto con la perspectiva de hoy, ¿valía la pena tanto esfuerzo? 287 artículos especificando las competencias de Cataluña una por una y en cada campo, la economía, la justicia... No, yo creo ahora que no valía la pena"
Esperamos con ilusión la llegada a la orilla del anticatalanismo -como califican los separatistas y el establishment a los que nos oponemos al nuevo Estatuto, y lo consideramos anticonstitucional, irresponsable, insolidario y abusivo, en definitiva: un error- al muy honorable Pasqual Maragall... aunque podía haberlo pensado antes. Él tiene gran parte de culpa como responsable de la Generalidad de Cataluña durante el proceso de gestación del Estatuto.

Pero, claro, de una persona como Pasqual Maragall se puede esperar cualquier cosa:
19/06/2006: "Podemos afirmar que en Catalunya se ha acabado el victimismo. No puede haber"9/08/2006: "[...] Catalunya es, de todos los territorios de Europa que no son estados, el que más se parece a un estado porque puede hacer lo que quiera, en este momento. Y lo haremos"
El editorial de ABC, de ayer martes, lo explicaba muy clarito: la concepción zafia de la política en manos de extremistas irresponsables.
Una vez más, la torpeza o la mala fe de los consejeros de ERC en la Generalitat crea problemas al tripartito que preside José Montilla. La última salida de tono procede de Josep Huguet con su invitación a los catalanes a utilizar París, Londres o Frankfurt para realizar sus conexiones internacionales, prescindiendo así del aeropuerto de Barajas. Cuando el consejero de Innovación, Universidad y Empresa incita a los ciudadanos a «liberarse» del puente aéreo con Madrid practica una concepción zafia de la política, más propia de un extremista irresponsable que de un alto cargo de la Generalitat. No es extraño que CiU y el PP hayan exigido su destitución y que los empresarios no salgan de su asombro ante una actitud que trae al recuerdo los problemas derivados del boicot al cava catalán. Un político serio no puede decir semejantes disparates y, para colmo, negarse a rectificar a pesar de las críticas generalizadas. El movimiento de la sociedad civil en apoyo de El Prat se ve seriamente afectado por este tipo de actitudes, contrarias al más elemental sentido común. Algunos líderes tendrían que ser conscientes del daño que produce su incontinencia verbal, porque la opinión pública no se toma a broma estas cosas. El peor camino para favorecer al aeropuerto de Barcelona, cuya promoción a escala internacional es de interés general para todos los españoles, es menospreciar al aeropuerto de Madrid, uno de los primeros de Europa en número de viajeros y calidad de las instalaciones. Sólo una visión nacionalista trasnochada puede preferir que El Prat se convierta en un feudo de las líneas de bajo coste en operaciones con aeropuertos secundarios. He aquí, por desgracia, la consecuencia lógica del dogmatismo, que lleva a una visión cerrada de la sociedad incompatible con el proceso de globalización.
Montilla no parece dispuesto a reaccionar, atado por los compromisos de un nuevo tripartito que ha tardado poco tiempo en defraudar las expectativas. En pocos meses, ha quedado en el olvido la intención de abandonar el debate identitario para dejar paso a las políticas sociales. Parece que algunos líderes sólo saben decir cosas absurdas y no están a la altura de las responsabilidades que ejercen. No obstante, el PSC ya sabía cuáles eran las consecuencias de una alianza con partidos antisistema, a pesar de lo cual todo vale con tal de seguir en el poder. En realidad, ERC no engaña a nadie porque es de sobra conocida su actitud de nacionalismo radical y bronca permanente; lo extraño es que siga siendo parte sustancial del Ejecutivo catalán y socio de referencia del PSOE en el Congreso de los Diputados. Por eso, una vez más, el presidente de la Generalitat está dispuesto a mirar para otro lado. Fomentar el anticatalanismo con declaraciones intolerables como ésta es una actitud que sólo alimenta el victimismo y favorece el radicalismo. La sociedad civil y los empresarios deben tomar buena nota acerca de quién perjudica realmente a Cataluña, rechazando a quienes intentan crear tensiones artificiales con el resto de España.
Carta de un lector de La Razón, publicada este domingo:
Tenemos unos políticos que no nos merecemos. El consejero catalán de Innovación, Universidades y Empresa, Josep Huguet, de ERC, negó ayer que durante una jornada sobre infraestructuras catalanas indujera a los catalanes al «boicot» del aeropuerto madrileño de Barajas. Huguet recomendó a los catalanes que no usen el aeropuerto de Madrid como puente aéreo y en su lugar utilicen los aeropuertos de París o Londres. «Lo que tiene que hacer la sociedad catalana es liberarse del puente aéreo (con Madrid)», aseguró el consejero, que rechazó que sus palabras se puedan interpretar como un boicot (?). Como catalán me resulta insoportable tener en mi Gobierno a un ser tan obtuso. Y a los pocos días de que un compañero suyo de partido «metiera la pata» situando a España entre los países extranjeros en una feria de turismo. ¿Adónde vamos con gente así? El desprecio sólo cosecha desprecio. Aunque pensándolo bien, quizá sea eso, precisamente, lo que buscan estos nacionalistas: crecer entre el desprecio del resto de los españoles.José Barallat. Barcelona
...en dos segundos: adivinar la bandera que falta en la fotografía.
Pistas innecesarias:
1. Los protagonistas de la imagen son Marco Tedde y Josep Bargalló, durante la firma del convenio que garantiza la presencia del Alguero (Italia) en la próxima Feria del Libro de Frankfurt.
2. Banderas de izquierda a derecha: catalana, europea, italiana y sarda.

El tema de las banderas es curioso. Los nacionalistas ponen solo la catalana. Cuando aparecen las quejas y se pide que se ponga también la bandera nacional -como en el resto de países-, la respuesta es que el debate de las banderas es pasado y que los no nacionalistas solo hablan de banderas. Muy bien. Solución fácil: o todas o ninguna. Se acabó el debate.
CRITERIO / La cultura catalana, sin una de sus lenguas
CRITERIO / Espera, que ahora te lo explico
Otras agudezas visuales.
Juan Carlos Girauta, en Libertad Digital, pone los puntos sobre las íes en el tema del documental "Ciudadanos de Segunda". Lo que molesta es que se cuente lo que está ocurriendo en Cataluña con los castellanoparlantes:
El Gobierno catalán incumple la ley y tres sentencias judiciales cuando impide a los catalanes informar de su lengua habitual en la inscripción escolar. Sin embargo, lo que a muchos escandaliza no es que eso ocurra, sino que se cuente. También hay que ocultar el Informe PISA 2003: el fracaso escolar de los castellanohablantes catalanes alcanza el 42%, frente al 19% de los catalanohablantes.Quien lo revele, como ha hecho Telemadrid, se convierte en miserable anticatalán y atizador del odio. ¡Mira que explicar lo de las multas a los comercios por razones lingüísticas! Estas cosas han de quedar en casa, donde el discurso lo controla la gente sensata, como ese secretario de Política Lingüística que califica el trabajo de los funcionarios perseguidores del castellano (de oficio o previa dilación anónima) como "detección de anomalías".
"En los patios se obliga a los niños a cambiar de lengua y hablar en catalán", revela Francisco Caja. "Lo primero que hace el nacionalismo es manipular la historia", denuncia Albert Boadella. Pero ahí está Rosa Regás: "En Cataluña han ganado las elecciones los que quieren que se eduque en catalán, y ya está. No veo cuál es el problema." En esta forma de zanjar el asunto reside, justamente, el problema, aunque esa catástrofe de las letras y de la biblioteconomía no sea capaz de verlo.
De los muchos catalanes que aparecen en el documental, tres han sido agredidos y amenazados por sus ideas: Albert Boadella, Francisco Caja y Arcadi Espada. ¡Precisamente! Y esta curiosa circunstancia, ¿a nadie da que pensar? Sus opiniones contrastan con las del actor independentista Joel Joan: "No entiendo por qué hay gente de fuera de Cataluña [no se referirá a Boadella, Caja y Espada, espero] que se preocupa por estas cosas." El actor desaprueba el documental en el que aparece, y espeta gallardo: "A Telemadrid, ¿qué coño le importa?"
"¿No quiere estudiar en catalán? ¡Váyase!" –sentencia el periodista Miquel Calzada. Con soluciones similares, los problemas se acaban deprisa. Pues acabemos. Dirijo sin esperanza dos preguntas a cuantos condenan el documental de Telemadrid. ¿Existe, en general, un derecho del niño a ser escolarizado en su lengua materna? Si contesta no, consulte a la UNESCO y vuelva. Si contesta sí, siga leyendo: ¿Se respeta ese derecho en Cataluña? Si contesta sí, está usted absolutamente desinformado, o miente (como diría Miquel Calzada: ¡Váyase!). Si contesta no, siga leyendo.
Ya conoce el núcleo del problema. No lo pierda de vista. Ni tampoco el único error de Ciudadanos de segunda, que está en su conclusión: "La sociedad [catalana] navega entre dos lenguas enfrentadas". No es cierto. No hay tal enfrentamiento en la sociedad. Pero si llega a haberlo, culpen a los políticos catalanes por sus demenciales y antidemocráticas imposiciones nacionalistas. Y a los estómagos agradecidos que los jalean en los medios. Y a la legión de timoratos que los encubren.
Les copio, íntegramente, la noticia "Telemadrid ataca en un reportaje la política lingüística catalana" que ha publicado hoy El Periódico, bajo la firma de Salomé García.
Sorprende que un diario tan clasificado y seguidista del PSC y el Gobierno regional realice una síntesis del documental emitido el lunes en Telemadrid. Es el mejor resumen del vídeo. Plano y tal y como es:
"La ley reconoce el derecho a recibir educación en castellano hasta el tercer curso de educación primaria. Si alguien lo solicita, se le concede. Sin duda". La afirmación de Francesc Colomé, secretario de Política Educativa de la Generalitat, abre el documental Ciudadanos de segunda, una producción de El Mundo TV para Telemadrid que el lunes por la noche emitió la cadena pública de la comunidad que preside Esperanza Aguirre (PP). Armados con cámara oculta, los reporteros recorren tres centros de enseñanza --público, concertado y privado católico-- sin que la supuesta madre logre en ninguno de ellos que admitan dar clase en castellano a su niño de 6 años (primero de primaria).
Probado el delito, la voz en off concluye que "en Catalunya, si el catalán se cruza en la vida de alguien que no lo hable, se convierte en ciudadano de segunda". Argumentan esa afirmación, entre otros, el filósofo Francisco Caja, al que la televisión que dirige Manuel Soriano presenta como "perseguido y amenazado" por defender el castellano; el director teatral Albert Boadella, que sostiene que ha sido boicoteado por criticar al nacionalismo; y Carmelo González, el padre canario empeñado en escolarizar a su hija en castellano y que ha protagonizado sonoras protestas al no conseguirlo.La discriminación del castellano en las aulas centra el reportaje, pero la televisión madrileña también pasa revista a la obligatoriedad de rotular en catalán y la posibilidad de denunciar "por internet" a los comerciantes que no lo hacen; a la utilización del Barça para promocionar la llengua, incluidas las disculpas públicas de Samuel Etoo por no saber responder una pregunta en catalán; y a la información meteorológica de TV-3, que ofrece las previsiones de "los países catalanes, pero oculta el tiempo del resto de España".
El reportaje incluye voces que defienden la política de inmersión lingüística puesta en marcha por el Gobierno de Jordi Pujol en 1998 y que continúa aplicando la Entesa. Como la más moderada aparece Rosa Regàs, directora de la Biblioteca Nacional, que defiende que los escolares estudien "los países catalanes" porque es una "realidad histórica". En cambio, el periodista Miquel Calçada, Mikimoto, invita a "irse de Catalunya" a quienes no quieran que se enseñe en catalán. Y pone la guinda el actor Joel Joan, que al final de su disertación --siempre en catalán subtitulado-- se pregunta: "¿Qué coño le importa a Telemadrid lo que hacemos en Catalunya?"DENUNCIAS CONCRETAS
Los comentarios de la voz en off son tan tremendistas como amarillo es el uso de la cámara oculta. La locutora sostiene que el Govern trata el castellano "como cualquier otro idioma extranjero", mantiene "arrinconados" a quienes lo tienen como lengua materna y todo se debe a "la revancha nacionalista que asola Catalunya". Sin embargo, la cinta denuncia hechos concretos apoyada en imágenes: el instituto público Alexandre Galí, de Badalona, obliga en sus estatutos a "catalanizar el nombre de los alumnos extranjeros"; en el horario de tercero de primaria del centro Feliu i Begues de la misma localidad no figura ni una sola de las horas de castellano obligatorias; y un polideportivo de Viladecans carece de folletos de información en castellano sobre sus actividades.
Por cierto, de momento solo se escuchan (casi)insultos contra Telemadrid y la productora del documental... pero ¿alguien es capaz de aportar una prueba para desmentir lo que en el se dice?
¡Quiá! ¡Matemos al mensajero, que el mensaje es verdadero!
Joan Saura, consejero de Interior de la Generalidad de Cataluña y líder máximo de ICV, además de acompañante sentimental de Inma Mayol, candidata de ICV-EUiA a la alcaldía de Barcelona -todo queda en casa-, ha convocado "una comisión técnica", de la que se conocen algunos nombres: Sebastià Sarasa Urdiola y Clara Riba Romeva, que se encargará de organizar "un seminario de expertos internacionales" -alrededor de la Universidad Pompeu Fabra- para estudiar y discutir sobre la felicidad de los catalanes. ¡Sí! ¡Lo que leen! ¡Ah, la felicidad...!
En 2005 un estudio encargado por la Generalidad, que costó 17.400 euros, ya informaba (?) de la felicidad de los catalanes; pero para Saura parece que no fue suficiente. En el seminario, que tendrá lugar a finales de año, se tendrá en cuenta aspectos que hasta ahora no se habían valorado como, por ejemplo, el PIB, indicadores de bienestar subjetivo y de capital social, para saber si los ciudadanos son felices o no.
Más dinero público, invertidos en el avance y bienestar de los ciudadanos de Cataluña, para luego argumentar con peso y poso que Madrid nos roba o que nuestros hijos no tienen ordenadores en las escuelas.
Radiografía de la última semana en la política catalana, por Francesc de Carreras en La Vanguardia, ayer. Es una "suerte", como apuntó Josep Piqué recientemente, que "estemos en España", porque si no...
He estado buscando una palabra algo original para titular esta columna y me ha sido difícil encontrarla. Casi todas las que se me ocurrían estaban gastadas: sainete, ópera bufa, ridículo… Todas salían ya en los periódicos de ayer. Al fin, se me ha ocurrido vodevil, excúsenme si alguien que no he leído ya la ha utilizado.Voy al diccionario de la Real Academia y vodevil está definida así: "Comedia frívola, ligera y picante, de argumento basado en la intriga y el equívoco, que puede incluir números musicales y de variedades". Menos en lo de picante y en los números musicales, y ciertamente con muy poca intriga, todo lo demás encaja perfectamente. Alo largo de la semana, especialmente en la sesión parlamentaria del jueves, la política catalana se ha convertido en un vodevil, en un aburrido vodevil.
Aburrido, sobre todo, porque ni siquiera ha despertado el interés del público y quizás esto ha sido lo más notable del asunto: mientras en el Parlament se debatían asuntos en apariencia de tanta importancia como la independencia de Catalunya, en la calle, entre amigos, en el trabajo y en familia, la gente hablaba y pensaba en otras cosas: nadie se tomaba en serio lo que discutían los políticos, tanta es la distancia entre ellos y los ciudadanos, tal es el nulo crédito que éstos dan a sus palabras. Nadie pensaba de verdad que del debate parlamentario podía salir algo serio.Todos sabían que se trataba de una ligera y frívola pieza de teatro de vodevil, que allí no había tragedia, ni drama, ni siquiera comedia. Esta ha sido la demostración más palpable del vacío creciente entre la clase política y los ciudadanos, vacío que desde el innecesario proceso estatutario va en aumento, sin perspectivas de final.
Esta sintomática despreocupación ciudadana, no obstante, ofrece graves peligros. Es más que inquietante el desprecio de la clase política catalana por el Estado de derecho. El presidente del Parlament, señor Ernest Benach, se permite declarar con toda impunidad que si la sentencia del Tribunal Constitucional declara inconstitucionales artículos del Estatut de Catalunya se creará un problema de Estado y nadie, ni desde las instituciones ni desde la prensa, pide su inmediata dimisión.
Anteayer, una moción parlamentaria que pedía algo tan obvio en una democracia como que se respetara la sentencia del Tribunal Constitucional, sólo obtuvo el apoyo del Partido Popular y de Ciutadans de Catalunya, 14 votos entre 135 escaños.
¿Es esto representativo de lo que piensa el conjunto de la sociedad catalana sobre el deber de acatar las sentencias de los tribunales? No sólo, creo, no es representativo, sino que es un pésimo ejemplo para el indefenso ciudadano al que en muchos casos la Guardia Urbana le impone arbitrariamente multas de aparcamiento y la grúa se le lleva el coche al depósito municipal.
Otra cuestión preocupante es la actitud pasiva de José Montilla. Estoy convencido de que el presidente de la Generalitat de Catalunya ha contemplado con la misma estupefacción que tantos y tantos ciudadanos este lamentable vodevil. Pero Montilla ha permanecido mudo e impasible, prácticamente no ha intervenido en el debate parlamentario. Triste papel: un presidente debe saber liderar a una sociedad y eso no se logra estando callado, como si fuera un mero espectador.
La política catalana no parece salir de donde estaba, lo cual es lógico si sus componentes no han cambiado. La competencia nacionalista entre Esquerra y Convergència es un elemento que socava toda posible racionalidad y ello seguirá así hasta el final de la legislatura. El tripartito 2 empieza a parecerse demasiado al tripartito 1, como era previsible y natural desde el primer momento.
Interesante carta publicada ayer en La Vanguardia:
Nuevamente me sorprende una entidad histórica de Catalunya por inmiscuirse en el ámbito de la política cuando lo que le ocupa son los negocios. En la nueva campaña publicitaria de Estrella Damm podemos observar cómo un joven pide "una estrella" alzando cuatro dedos de su mano. ¿El resultado? Una simbólica estelada. Soy bebedora habitual de cerveza, soy catalana de nacimiento y me siento indignada. Luego nos preguntamos por qué se boicotea a los productos catalanes.Marta Bassas Palou. Barcelona
...ha sido rechazada por "el Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña".
Así sea.
Permítanme que les traiga aquí el siguiente artículo firmado por José García Domínguez y publicado en Libertad Digital hace un par de días. Les recomiendo su lectura íntegra, desde la primera palabra hasta la última frase, y les invito a intentar aguantar la risa, o la sonrisa para los más pesimistas:
Lo admito, cada día veo más próxima la separación definitiva de Cataluña. Mas no porque nosotros queramos irnos, sino porque el resto de los españoles, hartos de tanta payasada, acabarán echándonos. Y cuando ese aciago día llegue comprenderemos, al fin, cuál ha sido nuestro gran drama desde el último tercio del siglo XX. Me refiero a la pérdida irreparable del sentido del ridículo, aquella ancestral virtud civil que en la vieja Cataluña llegara a expandirse hasta pisar el mismo linde que marca la frontera con lo patológico. Por lo demás, a fecha de hoy aún no se nos ha desvelado la pauta del canon que habrá de sustituirla. Aunque se antoja sencillo adivinar el ideal supremo de esa nueva ética pública: hacer el indio en todos y cada uno de los escenarios que nos ofrezca la vida institucional.Así, al Molt Honorable Pepe Montilla ya le sabe a poco que, ahora mismo, seamos los campeones de Europa en Fracaso escolar, que encabecemos la Superliga de la OCDE en las muy competidas modalidades de Casas okupadas y Levantamiento de botellón para menores de 16 años. O que nadie en el mundo nos pueda disputar el "pichichi" en la categoría de Autoridades civiles sin ni siquiera el Bachillerato. De ahí que le haya encomendado a Carod la urgente financiación de unas Olimpiadas de los Paraísos Fiscales sin Estado ("naciones" los llaman ellos).
Porque, como en el Oasis no hay problemas y no nos falta de na, vamos a echarles un pulso –con todos los gastos pagados, borracheras en Lloret de Mar incluidas– a los titanes de Gibraltar, Andorra, Curaçao, Islas Feroe, Islas Vírgenes, Islas Caimán, Macao, Auba y no sé quién más. Como decía Pla, se ve que el caso es pasar el rato. Que se vayan entrenando, pues, nuestras flamantes selecciones nacionales de corfbol, cestock, pitch&putt, kickboxing, twirling, raquetbol y canicas. Que los vamos a arrasar.Ya muy viejo, el mismo Pla elaboró una teoría sintética sobre la tropa política catalana. Doctrina que quien conozca el género y tenga un par de dedos de frente no podrá más que suscribir hoy. Sentenciaba el maestro: "No hay que perder el tiempo, ni hay que preocuparse; no tenemos ningún valor, aquí no hay nadie que sepa hablar, que tenga algo que decir; nadie que valga la pena". Razón de que Tarradellas, que para sus adentros pensaba justamente lo mismo, desembarcase en El Prat advirtiendo muy en serio que él retornaba dispuesto a hacer cualquier cosa menos el ridículo.
En fin, que Dios los guarde en su gloria...y que a los demás nos coja confesados.
Si eres militante del PSC y piensas, te reúnes, discrepas y dialogas, ¡zas!

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A no ser que lo hagas con ERC.
La viñeta es de hoy en El Mundo, edición Cataluña, y obra de Pallarès.
Joaquín Leguina, en una impecable entrevista publicada hoy en ABC, discrepa abiertamente de la actitud de su partido, el PSOE, ante la deriva ultranacionalista plasmada en el nuevo Estatuto catalán. El diputado socialista se muestra sólido y razonable en sus argumentaciones. Sin embargo, conviene recordar que él también votó a favor del trasnochado Estatuto en el Congreso, con el pretexto de la "disciplina de voto":
-¿Va a hacer realidad su partido el programa máximo de los nacionalistas?
-Yo lo que me pregunto es por qué no se les ha exigido a los nacionalistas que sean leales con la Constitución, que les da muchas ventajas, y que si no son leales, por qué no cambiamos la ley electoral y vamos a otro escenario. Yo lo que achaco al presidente del Gobierno es que ha abierto un melón que no lleva a buen puerto, que afecta a la estructura del Estado.-¿Cómo es posible que el PSOE haya aprobado el nuevo estatuto catalán sin debate interno?
-No es que no haya habido debate, es que no se ha oído nada. Las únicas críticas han venido de muchos pensadores, de derechas y de izquierdas, que no están de acuerdo con esto. Yo no tengo una explicación, supongo que ha sido por una cuestión de pura táctica.-Visto el silencio, ¿cabe pensar que una gran mayoría en su partido asume las doctrinas nacionalistas?
-Yo creo que no, pero es que no le dan mucha importancia. Y es posible que no sea grave ahora mismo, pero sí a largo plazo.
-¿Usted cree que Zapatero tiene un diseño de ese nuevo modelo de Estado que puede surgir con los nuevos Estatutos? -No lo sé. Desde luego, este mecanismo difícilmente conduce a un Estado federal donde se niegan las desigualdades, los hechos diferenciales. Tampoco a una confederación, porque se parte de un Estado unitario. Sería realmente original, aunque aquí algunos políticos no quieren entrar en la historia, sino en el «libro Guiness». El diseño constitucional, sin estar cerrado, permitía «federar», era flexible para hacer cambios, como ha ocurrido en el sistema de financiación, para ajustar mejor las cosas. Pero una cosa es la modulación progresiva y otra abrir este melón, además sin contrapartida, porque los nacionalistas no se han comprometido a nada a cambio de esos nuevos estatutos. Siguen sin dar seguridad alguna -salvo la de sostener un Gobierno- de ser leales con la nueva estructura e insisten en el agravio comparativo. Y hemos llegado al extremo de que hasta los que dicen no ser nacionalistas consideran que criticar cualquier cosa de lo que ocurre en Cataluña es ser anticatalán.-¿Cree que cabe esperar alguna rectificación en el PSOE a esa «comunión», aunque sea táctica, con el nacionalismo?
-En países tan serios como Alemania están rectificando ahora, después de muchos años de rodaje federalista. Como diría Machado, que no era nacionalista, «no está el mañana en el ayer escrito».-Pero en Alemania hay un acuerdo básico entre los dos partidos nacionales sobre los asuntos de Estado que aquí no se da.
-Y que yo, desde luego, echo de menos. Pero sería injusto culpar a un sólo partido de que no exista ese entendimiento. Volvemos a la táctica y la estrategia. El PSOE quiere aislar al PP y el PP quiere destacar que el Gobierno está rodeado de políticos, por decirlo suavemente «no fiables»: los nacionalistas. Desde los medios próximos a los socialistas se insiste en que el Partido Popular se queda solo y la oposición responde con la lógica del «mejor solo que mal acompañado». De ahí no salimos.-¿Por qué tienen tan poca influencia en el presidente del Gobierno ese tipo de advertencias sobre la entrega a los nacionalistas que hacen Bono, Ibarra, Guerra, González o usted mismo?
-Porque el Gobierno, mejor dicho el grupo de Rodríguez Zapatero, como dicen en baloncesto, ha tomado la posición. Si ahora hiciéramos un manifiesto o cualquier movimiento interno, ¿que diría la opinión pública más próxima al PSOE? Pues que esto es la vuelta al pasado, que estamos resentidos... se nos descalificaría con juicios de intenciones para dejarnos fuera del juego político. Es mejor decir lo que se piensa, desde luego yo lo hago, pero sin pretensiones de subvertir ningún orden establecido.-¿Es decir, que van a mantener la misma disciplina de voto que en el estatuto catalán pese a que no les guste?
-Yo he estado defendiendo la disciplina de voto y ahora, cuando me toca a mí sufrir las consecuencias, no me puedo volver atrás. Tampoco creo que sea positivo para el sistema, mire lo que pasa en Italia. Hay que aguantar y decir lo que cada uno piensa. [...]
ERC y CiU presentan enmiendas al Estatuto de Aragón para hacer oficial el catalán en toda la Comunidad Autónoma con la intención de que los niños aragoneses catalanoparlantes de la Franja puedan recibir las clases en la escuela en su lengua materna, entre otras cosas. Y debo reconocer que no es una mala idea. Es decir, que los padres escojan en la lengua que quieren escolarizar a sus hijos en Fraga, no me parece mal. Aunque no han tenido mucho éxito estas propuestas.
Pero tengo una duda: ¿Por qué no defienden lo mismo, CiU y ERC, en Barcelona, Olot o Vic?
Mientras los separatistas de ERC y CiU dicen al resto de españoles lo que deben y no deben hacer, en este caso en materia lingüística, los radicales se enrocan cuando se intenta aumentar una hora de/en castellano a la semana para los escolares de Cataluña. Pese a que la Ley ampara al Gobierno.
El pancatalanismo del siglo XXI va tomando forma y fondo.
Ahora resulta que para Miquel Pueyo -en la imagen con Joan Puig en la Diada de 2004-, secretario general de Política Lingüística de la Generalidad de Cataluña, el catalán no está en peligro. Pues eso ya lo sabíamos. Pero, claro, si lo dice Pueyo es una afirmación científica; pero si eso mismo se afirma desde diversas asociaciones cívicas catalanas -como, por ejemplo, Asociación por la Tolerancia o Convivencia Cívica Catalana- o diversos partidos políticos, también catalanes -como, por ejemplo, Ciutadans-Partido de la Ciudadanía-, es que son anticatalanes. ¡Quiá!
Pueyo acaba de publicar un libro: El fantasma de la mort del català, en el que pretende demostrar que la lengua catalana no solo no está en peligro, sino que además goza de una salud de hierro -algo de lo que me alegro, y mucho- y que desde hace 300 años se mantiene en un victimismo lingüístico falso y dañino a largo plazo.
Según el militante de ERC -defensor de las oficinas de delación lingüística y de darle cueda al catalán como sea, por las buenas o por las malas- lo que se está produciendo, lógico, por otro lado, es que una determinada franja de edad -entre los 15 y 29 años, con un conocimiento del idioma total- no habla el catalán ya que este "está marcado por las instituciones, y se relaciona con el colegio y el gobierno". Es decir todo obligaciones, todo imposiciones, y cuando estas personas viven en libertad utilizan el castellano con normalidad.
Lo dicho. Un mito menos.
Hoy, La Vanguardia entrevista a Ricard Reguant, director del musical "Grease" que se respresenta con gran éxito de público en Barcelona desde octubre de 2006. La obra se interpreta en castellano.
Recogemos a continuación tres de las doce preguntas que la periodista Karma Peiró realiza al director catalán:
-¿Por qué el 'Grease' del Victoria es en castellano?
-Porque nos abre más puertas. El musical tiene un presupuesto enorme. Una versión en catalán habría tenido un coste menor y hubiera durado menos tiempo. Además, algunos actores son de fuera de Catalunya, empezando por los protagonistas: Carlos Solano (Danny) es de Madrid y María Adamuz (Sandy) es de Málaga.-Pero usted ha hecho otros musicales en catalán. Y en Cataluña tenemos otras compañías que programan en nuestra lengua.
-Cierto, "Memory" duró dos años y medio en cartel y tuvo éxito. Pero a Dagoll Dagom sólo le ha salido a cuenta "Mar i cel".-Le da poca cuerda al catalán...
-Cada vez hay más castellanoparlantes en Catalunya. Nuestro público viene de muchas partes de España y del resto del mundo. Son turistas que si ven programado un musical en catalán no acuden. Es una cuestión de mercado.
Y es que, en Cataluña, si un catalán hace teatro en castellano, tiene que responder ante los normalizadores. Incluso si éstos trabajan para un medio catalán en lengua española.
Sabemos que la paranoia, deriva en esquizofrenia, y cada día lo podemos comprobar con una lectura sosegada y pausada de los diarios nacionalistas en Cataluña. Lo de hoy es la respuesta de Vicent Sanchis, director de Avui, tertuliano por las mañanas en Catalunya Ràdio y habitual en los debates televisivos de TV3.
Las preguntas corren a cargo de Gemma Esteve para Periodista Digital:
Pregunta: ¿Qué se siente valenciano o catalán?Respuesta: Soy un valenciano pero catalanista. Nací en Valencia, por tanto soy del País Valenciano y formo parte de una nación catalana.
P.: ¿Se puede ser valenciano sin ser catalán?
R.: No. En cambio, sí puedes ser catalán sin ser valenciano. Uno de los problemas que tienen los valencianos, es que no pueden aspirar a tener una plenitud nacional y cultural sin el Principado y las Islas Baleares. Por otro lado, hay muchos catalanes que prescinden del resto de los Países Catalanes.
Es difícil poner un solo pero a esta carta publicada en el diario ADN, edición de Barcelona, ayer, martes, 2 de enero:
Es indignante ver cómo partidos como Iniciativa-Verds que alardean de ser de izquierdas y progresistas, y que defienden los intereses de todos los ciudadanos de Catalunya, adopten los mismos postulados nacionalistas y esencialistas de ERC o CiU. IC han sido los primeros en estar en contra de que se imparta una hora más de castellano en los colegios, cuando su existencia no supera el humillante 10% del total de las clases. Sólo les falta cuestionar el sistema de seguridad social, del que quien más gana más paga. De hecho ya cuestionan la igualdad de todos, la solidaridad y el sistema tributario a nivel de territorios en España. Menudos izquierdistas de las lenguas y de las banderas. ¿Y los derechos de la gente?Norberto Montalvo Corrales. Mollet del Vallés
Marc Vidal, uno de los jóvenes valores mediáticos de la Congregación para la Doctrina de la Fe Nacionalista (conocido blogger y columnista, entre otros, en elplural.com o en la Revista del Vallès), aportaba hace unos días en el Diari de Tarragona su granito de arena a nuestra Caza de Brujas doméstica (traducimos):
"[...] Por mucho que se esfuercen en diferenciarse de las líneas más duras que llegan desde Génova nadie duda que en Cataluña el voto popular es fundamentalmente castellanohablante y nacionalista español, cuando no anticatalán.A su lado, el PSC también ha debido perder algún voto a favor de Ciutadans pero en menor medida de lo que al aparato socialista le gusta decir en público. La pérdida se debe porque no tuvieron los votos del catalanismo socialista. No votaron los que nunca votan en las autonómicas catalanas y tampoco acudieron a las urnas los desencantados por un candidato mejorable. Para votar al PSC se tenía que ser muy socialista, para votar al PP muy pepero y para hacerlo a favor de Ciutadans, únicamente anticatalán. [...]"
La estrategia la tienen muy clara. Ya lo dijo alguien hace tiempo: "Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad".
Y así todos los días.
Carta publicada en Diario Siglo XXI el pasado miércoles 6 de diciembre:
En Cataluña, estamos asistiendo a una campaña para exigir que RENFE pase a manos del gobierno autonómico aduciendo que el traspaso de competencias mejora la gestión. Razones hay para dudarlo: por ejemplo, desde que la Generalidad catalana tiene competencias en educación, Cataluña ha pasado a ocupar las últimas posiciones de España y Europa en rendimiento escolar.En sanidad, la otra gran competencia traspasada, pacientes catalanes están decidiendo operarse fuera de Cataluña para no seguir disfrutando de las listas de espera y huelgas de médicos de la sanidad catalana. Y de infraestructuras del gobierno autonómico mejor no hablar, porque o están mal ejecutadas o tienen un peaje carísimo o llevan años de retraso como la famosa línea 9 del metro de Barcelona. ¿Dónde está esa gestión del gobierno catalán supuestamente tan eficiente?
Manuel Fernández. Barcelona
Hay como un mito creado en Cataluña acerca de que TV3 es la cadena de televisión que más ven los ciudadanos de esta preciosa región española. La frase ya asumida por la gran mayoría de los periodistas que trabajan en Cataluña: "TV3 es la nuestra" se utiliza también para diferenciar a los periódicos, por ejemplo, que tienen la sede principal en Barcelona de los que la tienen en Madrid, pese a que tengan edición especial para Cataluña -como son ABC, El Mundo, El País y La Razón-.
Bien, según los últimos datos de audiencia en Cataluña, de noviembre, Telecinco obtuvo un 19,6%, Antena 3 un 18,6% y TV3 un 17,6%. Detrás TVE con un 14,7%, Cuatro con un 6,9%, Canal 33 un 3,9%, La2 un 3,3% y La Sexta con un 1,6%.
Es evidente, con los resultados encima de la mesa, que los ciudadanos de Cataluña consideran tan propia -o más- Telecinco, o Antena 3, como TV3.
¿No es TV3 de todos los catalanes? Por supuesto que sí, pero de unos más que de otros, según parece. Harían bien, los responsables de la cadena pública, en complementar la programación, exclusivamente en catalán ahora mismo, con programas en castellano. Si las dos cadenas más vistas en Cataluña son en español -idioma oficial en Cataluña y el utilizado por más de la mitad de los catalanes-, ¿por qué no tenemos una TV3 bilingüe?
Aunque solo sea por la audiencia...
Me permitirán copiarles las primeras líneas del artículo publicado ayer en Libertad Digital y firmado por José García Domínguez. Es una crónica fiel, y real, de las primeras horas del nuevo Gobierno regional de José Montilla. Lean, lean:
Miércoles. Diez de la mañana. Acto solemne de toma de posesión del Govern. Los catorce consejeros del Estudiante prometen no prometer lealtad ni al Rey ni a la Constitución española, sino única y exclusivamente al presidente de la Generalidad. La titular de Justicia, Montse Tura, señorita que a más a más tampoco responde de sus actos ni ante Dios, ni ante la Historia, ni mucho menos antes las hemerotecas, levanta acta de la machada.Miércoles. Once de la mañana. Avenida Pompeu Fabra de Santa Coloma de Gramanet. Un par de fornidos patriotas tratan de explicarle a Francisco Caja que el castellano no sufre persecución alguna en Cataluña. Él parece no entender. Ellos, armados a partes iguales de paciencia y de afán pedagógico, se lo vuelven a repetir. "Que aquí no hay ningún problema con la lengua", le aclara ahora el más alto. El mensaje es simple. Sin embargo, Caja, que debe ser duro de mollera, sigue sin comprenderlo. Al final, no les queda más remedio que darle unas patadas en los riñones y un puñetazo en las narices. No les dejó otra salida: de algún modo había que hacerle saber a ese autista que en la sociedad catalana no existe ningún conflicto con el idioma.
Seguir leyendo Nuevas crónicas desde Liliput de José García Domínguez
El PSC no es nacionalista. Aunque no lo podríamos jurar vista la ceremonía de aceptación de los cargos de los nuevos consejeros del Gobierno de la Generalidad. Todos, repito, todos los consejeros evitaron jurar el cargo por el Rey y la Constitución, como establece la ley.
Hace tres años tan solo los consejeros de ERC se negaron a prestar juramento al Rey y a la Constitución. Pero en esta ocasión también los consejeros de ICV-EUiA y del PSC se sumaron a la reivindicación de ERC.
Menos Montilla, que sí prometió por su conciencia y su honor, cumplir fielmente las obligaciones del cargo de presidente de la Generalidad de Cataluña con fidelidad al Rey, a la Constitución, al Estatuto de Autonomía y a las instituciones nacionales de Cataluña; el resto de consejeros solo prometieron cumplir fielmente, de acuerdo con la ley, las obligaciones del cargo que asumieron al servicio de Cataluña y con lealtad al presidente de la Generalidad de Cataluña.
Así las cosas ¿el PSC no es nacionalista?
Carta de una lectora de El Periódico publicada ayer:
Son frecuentes las cartas que aluden a un mejor funcionamiento de las Cercanías de Renfe en Catalunya si su gestión pasa a manos de la Generalitat, y creo que en ellas hay mucha dosis de estrategia nacionalista y muy poca crítica analítica. Veamos: ¿en concepto de qué extraño principio una buena gestión depende de la pertenencia a un grupo, nación, cultura o tribu? Miremos aquí, en nuestra propia casa: hace unas décadas, cuando la Generalitat tomó las competencias en Educación, pretendía estar entre las mejores de Europa y hoy vemos con resignación que está entre las peores de España. Y ¿qué decir de la Sanidad o las Infraestructuras, el Carmel, etcétera? ¿Han mejorado estos sectores con el tripartito? Y ahora quieren gestionar las Cercanías de Renfe. No gracias. Ya hemos visto demasiados casos de incompetencia escondida tras discursos patrióticos.Marina Uriza Pérez. Barcelona
Siguiendo con la serie: Lo que es noticia en Cataluña (1, 2 y 3), no podemos dejar pasar la ocasión para felicitar a El Periódico, en general, y a su director: Rafael Nadal -el hermano del consejero en funciones Joaquim Nadal-, en particular.
El titular de hoy es: "Albert Rivera estuvo afiliado al PP hasta abril". Inconmensurable. Aunque podían haber titulado otra noticia... "El director de este nuestro periódico [El Periódico] es el hermano del consejero Nadal, político destacado del PSC y ex-alcalde de Gerona; además, el ex-director, de este nuestro periódico [El Periódico], se apellida Franco". ¿Y?
¿Será esto lo de la memoria histórica?
Actualización 19:01: Rivera desmiente, en la radio, su supuesta pasada militancia en el PP.
Albert Rivera se estrenó ayer, junto con José Domingo y Antonio Robles, como parlamentarios autonómicos en la cámara regional catalana y miembros de Ciutadans - Partido de la Ciudadanía (C-PC), único partido que compone el Grupo Mixto.
Tras finalizar el acto por el que quedaba inaugurada la VIII legislatura Rivera manifestó, como respuesta a la proclama de Ernest Benach (ERC), reelegedio presidente del Parlamento autonómico, en la que pidió una Cataluña libre -¿de quién? nos preguntamos todavía-, que:
"No creemos en una Cataluña libre. Creemos en una Cataluña dentro de España".
Carta de un lector de Diario Siglo XXI publicada en la edición de hoy:
Han aparecido recientemente varias clasificaciones sobre inversión en innovación tecnológica en Europa. Entre los primeros puestos europeos se encuentran las regiones de Madrid, Viena o Estocolmo. Para encontrar Cataluña hay que bajar al puesto 66 según la Universidad de Maastricht o incluso al 128 según un informe del Reino Unido.Mientras el gobierno catalán desatiende factores esenciales en la competitividad de las empresas, destina cantidades ingentes de recursos en su obsesión por la identidad, la nación y la lengua. Como le dijo Gallardón a Pujol hace un tiempo, el dinero que otros destinan a construcción nacional, en Madrid lo dedican a construir kilómetros de metro, mejorar el bienestar de los ciudadanos y el dinamismo de las empresas. Si Cataluña pierde posiciones, no es debido a enemigos externos o malvadas conspiraciones, sino por la desafortunada actuación y las prioridades equivocadas de nuestros propios gobernantes.
Martín Menschen. Barcelona
Félix de Azúa responde a unas preguntas en una entrevista para El Correo en su edición de hoy:
[...] Pregunta: Usted critica a CiU y sin embargo la imagen que da es la de un partido sereno, con el que no es difícil alcanzar pactos.Respuesta: Somos críticos por una razón de orden casi moral. Es cierto que los moderados de CiU son gente mucho más seria que la de ERC, que además es un partido asambleario. Pero CiU tiene un nivel de sentimentalismo asfixiante: banderas, himnos, cánticos a la Virgen y citas continuas a Cataluña en sus textos, a centenares. Además, son muy agresivos con todo lo español. El problema es que CiU no controla sus mensajes sentimentales. Lo curioso es que hace seis años, Mas tenía una tarjeta de visita que ponía 'Arturo Mas', y hablaba en castellano. Eso indigna. [...]
[...] P.: ¿Qué diferencia hay entre catalanismo y nacionalismo?
R.: La hubo pero ya no: los convergentes eran nacionalistas y los socialistas, catalanistas. Los socialistas apoyaban las subvenciones al catalán, la inmersión lingüística, etc. pero siempre dentro de España, sin crear más conflicto. Eso cambió en la última legislatura, algo reconocido incluso por ellos, y así les ha ido. [...]
[...] P.: ¿Es posible no ser nacionalista de nada?
R.: Creo que debemos ser postnacionalistas. Los nacionalistas han tenido su papel en España, pero eso ahora hay que superarlo; hay que pasar a la política real y dejarse de la política sentimental y simbólica. Eso incluye, por supuesto, al nacionalismo español, que desde luego no es Zapatero ni el PP, como dicen algunos, sino la ultraderecha. Si nosotros fuéramos nacionalistas españoles, de lo que se nos acusa, exigiríamos el Bachillerato en castellano, o que en lugar de cantar 'Els Segadors' se cantara el himno español. Y no lo hacemos. Hay que meter en la cabeza de la gente que el nacionalismo se ha acabado, que hay que ir a otra cosa. [...]
[...] P.: En esta época de partidos de masas, un partido promovido por notables siempre genera desconfianza. ¿Lo nota usted en su círculo?
R.: He notado reacciones diversas: una, la que más duele, es la de quienes eran próximos y ahora te rechazan y se alejan de ti como si fueras un apestado porque temen que si nos ven juntos peligren sus subvenciones. En cambio, la mayoría de la sociedad catalana es muy tolerante y separa con nitidez la amistad de las ideas políticas. Eso es lo que más he notado. Luego hay un tercer grupo, el de la gente que te sorprende porque tú creías que eran del aparato y resulta que se acercan y te dicen que están contigo, que han votado a Ciudadanos. [...]
Félix de Azúa, ayer, en un imprescindible artículo publicado en El País:
[...] El lerrouxismo y la extrema derecha son fantasmas constantes en Cataluña, quizás por ser dos de las más frecuentes tentaciones catalanas, desde el carlismo del XIX hasta los Requetés franquistas. Son espantajos que carecen de contenido ya que toda situación histórica es irrepetible y para acabarlo de arreglar nadie sabe muy bien en qué consisten. ¿Es un lerrouxista a la inversa Artur Mas cuando se inventa un carnet de puntos para inmigrantes? ¿O Maragall cuando le concede la nacionalidad catalana a Montilla por lo bien que se ha portado? Cuando un término más o menos técnico se usa como insulto hay que suponer que de lo que abunda en el corazón habla la boca.Lo mejor sin embargo es el final. "Rancio" y "cutre" son de nuevo adjetivos muy frecuentes entre los defensores de la buena sociedad catalana, aunque deben aplicarse exclusivamente al llamado "nacionalismo español". Que Artur Mas se arrodille ante la tumba de Wifredo el Velloso, que todos los partidos canten Els segadors con la mano en el pecho y lo hagan obligatorio en las escuelas, que peregrinen a los lugares sagrados, que prohíban a los escolares hablar en castellano en el patio, o que sólo hayan leído a Prat de la Riba y otros genios de la filosofía política, no es, para ellos, ni "cutre" ni "rancio". Debe de ser lo más progresista, aunque sólo en Cataluña. ¡Qué pésima información, Dios mío! [...]
Carta de un lector de Diario Siglo XXI publicada el pasado martes 7 de noviembre:
El comportamiento electoral en Cataluña debería ser motivo de reflexión. La implicación de los ciudadanos catalanes en las elecciones generales españolas es masiva, con más de un 76% de participación, y baja drásticamente en todo lo que tiene que ver con el autogobierno: sólo un 56% participa en las elecciones al parlamento autonómico y menos del 50% en el referéndum del Estatuto.Es evidente el desinterés de los catalanes por un autogobierno al que tanta importancia le da su clase política. No deja de ser significativo que tras años de nacionalismo y de construcción nacional, los ciudadanos catalanes de a pie se desentiendan de las instituciones 'nacionales' de Cataluña como la Generalitat y su Parlament, mientras votan masivamente para elegir el Parlamento español y el gobierno de España.
Manuel Fernández. Barcelona
Xavier Vidal-Folch, director adjunto de El País, escribía el pasado 3/11/2006:
[...] 8. Nuevo partido, ¿el mas añejo? La gran novedad, Ciutadans, ese nacionalismo neoespañolista. Su pletórica irrupción pespuntea, ay, la endeblez de su propia tesis: aquélla según la cual la clase política catalana era un numerus clausus, esa despreciable partitocracia endogámica. Riqueza vitalista de la sociedad y la política catalanas: en pocos meses, un nuevo partido, y con recursos escasos, tres escaños. Del cero al tres, salto infinito. ¿Será un intento enriquecedor del conjunto polifónico, coherente con su frescura de nudista espontáneo? ¿O alumbrará caos y tensiones prescindibles, como la de los bocadillos de sardinas agitados por el singular Lerroux ante las masas proletarias? Así será si en su viaje acaban imperando los recelos y resentimientos de los ciudadanos afectos a, y protegidos por, la ultraderecha mediática, por encima de los bienintencionados profesores e intelectuales bilingüistas. ¿Nuevo, el nacionalismo español? ¿O el más rancio y cutre de los nacionalismos hispánicos?
Ayer, le contestaba un lector en el mismo diario:
El director adjunto de EL PAÍS, Xavier Vidal-Folch, publicó en este diario un artículo el pasado día 3 de noviembre en el que analizaba con incuestionable habilidad la realidad política catalana en torno a las últimas elecciones autonómicas. Todos los protagonistas de los comicios eran objeto de algún comentario irónico, si bien respetuoso. ¿Todos? No, pues un pequeño partido oculto tras la indiferencia mediática no parecía merecer el respeto ni la ecuanimidad del autor. Sin embargo, conociendo el talante plural y objetivo de EL PAÍS, no dudo en que dará el derecho a réplica a Ciutadans-Partido de la Ciudadanía, y yo, como militante de a pie, me considero legitimado como el que más para dar esa réplica.Cualquier otro que no sea director adjunto de un gran periódico tendría disculpa por no estar enterado del verdadero espíritu de Ciutadans. El señor Vidal-Folch, sin embargo, creo que ha tenido sobradas ocasiones para escuchar nuestro mensaje. Pero, arrastrado por la creencia de que todos tenemos que ser nacionalistas de algo, si no lo somos de Catalunya (sic) tenemos que serlo de España. Los adjetivos empleados son gratuitos, ajenos totalmente a la realidad de Ciutadans y un atentado contra el derecho a la información de sus lectores, señor Vidal-Folch. "Nacionalismo neoespañolista", "afectos a, y protegidos por, la ultraderecha mediática", "el más rancio y cutre de los nacionalismos hispánicos". Toda una muestra de ignorancia o de malintencionada mentira (elija usted, señor Vidal-Folch) respecto a esta nueva formación política.
No somos nacionalistas catalanes ni de ningún signo. Opinamos que el nacionalismo es una doctrina perteneciente a un triste pasado, de tinte totalitario, xenófobo, insolidario, utilizada por ciertos líderes como cortina de humo para tapar su incapacidad o su falta de honradez en la gestión pública, y cuyos efectos a largo plazo pueden ser terribles en una sociedad hundida en la crisis y dividida por el odio. Nosotros no tenemos nada que ver con todo eso. Si el señor Vidal-Folch aún no se ha enterado, debería cuestionarse su profesión.
Diego Esteban García. Logroño.
Carta de un lector de La Vanguardia, publicada el pasado 28 de octubre:
En la encuesta del CIS publicada el 26/X/2006 se afirma que el 61,1% de los catalanes no se considera nacionalista y sólo el 35,9% sí. Después de las próximas elecciones se harán, casi con seguridad, pactos para poder formar gobierno, y hay un denominador común en todos los partidos: la primacía nacionalista.En el tripartito que ahora concluye y que tiene muchas posibilidades de reeditarse, un partido mayoritario no nacionalista pacta con uno minoritario abiertamente independentista. Quisiera resaltar la desproporción en las concesiones que ha hecho el PSC a ERC: ¿es lógico que el conseller primer de la Generalitat sea el representante de un partido que sólo tiene el 16% del apoyo electoral?, ¿que también lo sea el presidente del Parlament?, ¿que al mismo tiempo tenga varios departamentos? En mi opinión, ése fue el primer y gran escándalo del tripartito. Y la alternativa es más nacionalismo. ¿Alguien duda que si lo necesita, CiU pactará con ERC? ¿Dónde quedan entonces los sentimientos de los catalanes que en más de un 60% no se consideran nacionalistas?
En medio de todo surge un partido nuevo que tiene el valor de decir algo políticamente incorrecto pero que paradójicamente corresponde con el sentir mayoritario de los catalanes, y es que se siente español precisamente por ser y sentirse catalán. Le deseo lo mejor.
Javier Cereceda. Sant Cugat del Vallès
Un par de cuestiones clarificadas por Albert Rivera, hoy en el encuentro digital de El Mundo:
[...] 6. Conozco varias personas cercanas a mí que sopesan votarles a ustedes seriamente. Yo lo haré siempre que no caigan en la neolengua nacionalista: 'país' para referirse a Cataluña, 'estado español' para no decir España... Piqué ya cae en ese error.Nosotros somos el único partido que hablamos de España sin complejos. Defendemos que se puede ser catalán y no ser nacionalista y que ser catalán y español son términos complementarios y no antagónicos. El único partido que defenderá esto sin complejos en el Parlament, sin duda, será Ciutadans.7. Albert, soy Miguel, compañero tuyo de facultad. Dos preguntas. Como vas a combatir el síndrome de Estocolmo imperante en la sociedad catalana de origen inmigrante y en la que no lo es? Hablarás en castellano sin complejos en el parlamento de cataluña?
Ya lo he manifestado en alguna ocasión. Hablaré castellano en el Parlament y los diputados de nuestro partido hablarán en la lengua que crean conveniente y en la que se sientan más competentes. Ciutadans pretende hacer pedagogía para que la gente pueda manifestarse sin complejos. [...][...] 10. Eso de que son las personas las que tienen derechos y no los territorios me parece un gran acierto. ¿Cree que lo entenderá la gente, después de tantos años de nacionalismo?
Se está demostrando que sí. Somos conscientes de la dificultad porque en los medios de comunicación, las instituciones y en la educiación catalana se incentiva el pensamiento de que los derechos son de los territorios. Cada vez es más gente la que comparte la opinión de Ciutadans y eso se demostrará con los votos que nos lleven al Parlament. [...]
Una lúcida carta de una lectora de El Mundo, hoy:
La decisión de admitir que el Congreso debata el cese o reprobación del defensor del pueblo no es ni más ni menos que otra prueba de la poca talla democrática y del hooliganismo imperante entre nuestros políticos, máxime si se tiene en cuenta el motivo: un recurso presentado contra el Estatuto de Cataluña.¿A qué viene tanto nerviosismo si este proyecto es tan constitucional y tan solidario como nos han intentado hacer creer? El defensor del pueblo ha hecho lo que tenía que hacer, desempeñando las funciones encomendadas a tal institución, y su gran pecado, aparentemente, ha sido el no someterse al clan.
La verdad es que los ciudadanos empezamos a estar muy hartos de Estatutos, tripartitos y campañas catalanas y eso no favorece a nadie, tampoco a Cataluña. No me extraña que los políticos catalanes, ante la previsible abstención, tengan que recurrir a piruetas como la que nos ofreció Artur Mas poniendo a un notario por testigo de que no iba a incumplir sus promesas en una remake laica de Escarlata O'Hara.
¿Qué ocurrirá si el Tribunal Constitucional declara inconstitucionales alguno de los artículos del Estatuto? ¿Habrá que hacer una reprobación en masa de los políticos? ¿Habrá que pedir su cese inmediato? ¿Habrá que dejarles eternizarse en nuevos intentos? ¿Quién nos defiende de aquellos que sólo recuerdan que existimos a la hora de votar?
Teresa González Rodríguez. Madrid
Estar en (pre)campaña electoral tiene estas cosas. Reflotar la locura del nacionalismo etnicista catalán. Algunos ciudadanos todavía no creen que CiU -incluso que ERC- es un partido que desea la independencia de Cataluña del todo que es España -por cierto, del todo que nunca ha dejado de pertenecer-. Para estos va dedicado este post.
Ayer Artur Mas, el integrista lingüístico y con chulería, candidato de CiU a presidir la Generalidad se mostró partidario de "potenciar" a grupos de comunicación catalanes -¿más aún?- que tengan capacidad de "proyectarse" fuera de los límites geográficos de Cataluña y que defiendan -¡ojo al dato!- el "imaginario colectivo catalán".
Pero, como entre nacionalistas anda el juego, también ayer mismo Josep Lluís Carod-Rovira, candidato de ERC a ser consejero Jefe de la Generalidad, dejó su granito de arena en relación a las 'embajadas catalanas' por el resto de España después de considerar positiva la Delegación de la Generalidad en Madrid:
"¿Por qué no podemos abrir otras [delegaciones] en el País Vasco, Galicia o Andalucía?"
El nacionalismo catalán es un gran negocio. Funcionariado al servicio del "imaginario colectivo catalán", resumiendo. Un negocio que quiere el monopolio del territorio basándose en el sentimiento de independencia.
El pasado jueves Federico Jiménez Losantos escribía en El Mundo, como cada día, un artículo (enlace de pago) muy interesante del que rescatamos un par de pasajes:
[...] En los últimos días, Piqué ha centrado sus críticas en el único partido nuevo que concurre a las primeras elecciones con el Estatuto norcoreano: Ciudadanos de Cataluña. Sólo la puesta en pie de ese partido en esta Cataluña merecería respeto. Basta comparar lo creado por Antonio Robles, Boadella, Arcadi y Carreras con lo deshecho en el PPC bajo el knut de Vendrell, mano derecha de Piqué, para ver que lo fácil es tratar de confundirse con el paisaje nazipardo y lo difícil es plantarle cara con un discurso alternativo que parta de su deslegitimación, no de su matización, que es a lo más que llega Piqué. [...][...] En los últimos días, Piqué ha acusado a Ciudadanos de hacer «antinacionalismo burdo», mientras él proclamaba su deseo de colaborar con CiU en el próximo Gobierno. Lo de colaborar con CiU no será antinacionalismo, pero como oportunismo es de un burdo que tira de espaldas. Mas es tan antiespañol como Pujol y Carod. ¿Qué pretende Piqué uniéndose a él? ¿Matizar el separatismo, la persecución de los castellanohablantes y el odio a España? ¿O sólo hacerse perdonar que se presenta por el PP? Pero en unas declaraciones aún más recientes ha dicho que Ciudadanos «es un partido que tiene posiciones de extrema derecha y, a la vez, intenta mantener cierto pseudoprogresismo, como la defensa de la eutanasia y el aborto». O sea, que Piqué se sitúa a medio camino entre Montilla y el abad de Montserrat... [...]
La bendita equidistancia -entre los que defienden la libertad de expresión, y el cumpliento de la ley, y los que exigen la imposición de uno de los idiomas oficiales de Cataluña, y la conversión a la fe nacionalista-, el ser superior de la burguesía catalanista. Ni para ti ni para él. El director de La Vanguardia, José Antich, ejemplifica hoy en su comentario diario la imposibilidad de escribir más de quince líneas de autocrítica. La introducción le salvará de la censura de la Doctrina de la Fe Nacionalista:
El debate entre Catalunya y el resto de España cada vez se parece más a un combate de trincheras. Ya sabemos que hay personajes como el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, que desde un importante cargo institucional emprende cruzadas en defensa de no se sabe muy bien qué pueblo. También está muy fresca la memoria de cómo fueron acogidas en demasiados sectores de la sociedad española iniciativas como la opa sobre Endesa o el proyecto de Estatut d´Autonomia que aprobó el Parlament. Todo esto y muchas cosas que no caben en este artículo existen. Pero, alto. ¿Y nuestros errores? ¿Quién nos protege de nuestras equivocaciones? Somos capaces de organizar un juicio sumarísimo a Pau Gasol porque asegura que se encuentra cómodo llevando la camiseta de la selección española.Queremos montar campañas contra Eto´o porque ante una pregunta fuera de lugar contesta saliéndose por los cerros de Úbeda sin que lo importante sea la alusión a la lengua catalana. Promocionamos un partido Catalunya-Euskadi de la manera menos inteligente posible. ¿Y el debate sobre el pregón de Elvira Lindo? Hay que reclamar que el pregonero o la pregonera de la Mercè sea bueno, de primer nivel. ¿Pero es exigible que Barcelona se encierre en un monolingüismo que no se corresponde con la realidad de la calle? Reclamemos entre todos una mayor seriedad y expulsemos comportamientos que no nos son propios.
Iniciativa per Catalunya (ICV), formación coaligada a Izquierda Unida en el Congreso y en las elecciones en Cataluña, ha colocado en la diana al Defensor del Pueblo, Enrique Múgica. ¿Motivo? Ejercer el derecho que le ampara la Constitución:
TÍTULO IX
Del Tribunal ConstitucionalArtículo 162
1. Están legitimados:a) Para interponer el recurso de inconstitucionalidad, el Presidente del Gobierno, el Defensor del Pueblo, 50 Diputados, 50 Senadores, los órganos colegiados ejecutivos de las Comunidades Autónomas y, en su caso, las Asambleas de las mismas.
b) Para interponer el recurso de amparo, toda persona natural o jurídica que invoque un interés legítimo, así como el Defensor del Pueblo y el Ministerio Fiscal.

Pero claro, la máxima ley no gusta. ICV pide la dimisión de Múgica por ejercer su derecho a recurrir al Tribunal Constitucional lo que considera oportuno. Pero como no hay base jurídica para pedir la dimisión, ICV mezcla el recurso del Defensor del Pueblo con temas tan dispares como la ley de extranjería, "movimientos centralistas" o que el texto ha sido aprobado por "el pueblo catalán". ¿ICV no era un partido de izquierdas que defendía la ley por encima de cualquier cosa? Está claro que cada vez es más difícil aplicar la ley en Cataluña.
¡Viva la separación de poderes! ¡Viva la libertad!
¡Ánimo señor Múgica!
Carta de un lector de ABC publicada el pasado viernes 15 de septiembre:
Soy catalán con domicilio en Cataluña, aunque desde mi jubilación paso largas temporadas en Valencia. En su momento me dolieron los soeces insultos de Pepe Rubianes a España y los españoles. Encuentro lógico que muchos de ellos se opusieran a que se subvencionara con dinero público la actuación de este actor en Madrid. No me parece que esta actitud tenga nada que ver con la libertad de expresión: si esos mismos insultos hubieran estado dirigidos a Cataluña, ¿cuál hubiera sido la actitud de los catalanes? ¿Somos capaces de entender que luciendo camisetas con el «Rubianes somos todos» y ofreciéndole gratuitamente teatros para sus representaciones nos asociamos a él en sus insultos a España? Con ello nos estamos ganado la animadversión de gran número de otras gentes y tierras de España. En c