http://www.criterio.es/2007/09/inadmisible-contenido-en-los-l.html
http://www.criterio.es/2007/09/a_que_juega_el_mundo.html
El pasado miércoles 5/9/2007 en el programa La Ventana de la Cadena SER, presentado por Gemma Nierga, se produjo un interesante debate en el que se reflejaron algunos de los problemas que nuestra "ejemplar" descentralización empieza a generar. Intervenían Antonio Hernando, diputado del PSOE en el Congreso de los Diputados, Rosa Aguilar, alcaldesa de Córdoba (Izquierda Unida), e Ignasi Guardans, europarlamentario de Convergència i Unió.

No se pierdan el corte (8:48 minutos) que aquí les ofrecemos.
Que cada cual extraiga sus propias conclusiones.
Nos envía Mario Acosta el siguiente texto que reproducimos íntegramente:
Los terremotos no son movimientos espontáneos y menos aún casuales, constituyen la culminación de una secuencia en la que sucesivas acumulaciones de fuerzas resuelven bruscamente sus tensiones. Es un proceso regular, que salta de la cantidad a la calidad en su momento estelar, pero que viene gestándose con anterioridad en el subsuelo y sin esos antecedentes subterráneos no aparecería en la superficie terrestre.Sirva el símil para explicar el momento histórico español. Sin preparativos anteriores no se habría llegado a la actual situación. No se puede afirmar que se trate de un proceso necesariamente calculado sino constatar que el camino cubierto desde la transición conducía inevitablemente al lugar donde estamos, ese lugar donde castas políticas y sociales de las regiones españolas actúan en defensa de sus propios intereses, desposeen al Estado de capacidad gubernativa y anulan la eficacia de partidos nacionales, incluso cuestionan la utilidad existencial de los mismos.
La secuencia política española ha venido desarrollándose mediante el efecto "tijeras", según el cual la necesidad de gobernación única para resolver los problemas de una sociedad moderna se ha visto combatida y frustrada por decisiones parciales, fragmentadas, egoístas, enfrentadas al bien nacional, y cuya raíz reside en una arquitectura autonómica pervertida por el desarrollo y afianzamiento de intereses elitistas en esas autonomías. En una reedición de nuevo caciquismo, España se ha convertido en un mosaico de reinos sin coronas.
Es el Estado español quien ha permitido e impulsado este devenir y eso concentra en su ser (o no ser) todo el actual problema nacional, su responsabilidad e inutilidad como máximo instrumento del poder nacional, en una palabra: la cuestión del Estado está a la orden del día en España. Y cuando en una nación se cuestiona la utilidad estatal, esa nación está en trance de resolver su propia existencia y en consecuencia, en la necesidad de solucionar el carácter de su estado como requisito previo a cualquier otra consideración. Nuevamente se abre en España una etapa constituyente cerrando el capítulo de la transición a la democracia.El Estado
D. Quijote explicó que en la oficina del estómago se fragua la salud del cuerpo, del mismo modo, la fortaleza del Estado mide el vigor civilizatorio de una nación. Pero en la España moderna el Estado nunca estuvo a la altura de su tiempo, jamás en esa historia logró con suficiencia aquel grado de utilidad que hace siglos conquistaron países más avanzados. Siendo el estado una construcción histórica, su origen y mantenimiento remite a la voluntad política de los dueños reales de una nación; esa clase dominante que existe en todo tiempo y lugar, debe aglutinar elementos e intereses en un todo único y capaz de actuar al unísono en la sociedad a la que dominan mediante esa organización política y todo su acompañamiento constitucional que llamamos Estado. Y está en ese desacuerdo casi genético de las clases dominantes españolas, la raíz de nuestra actual descomposición política y la perniciosa debilidad de un aparato de estado jironado por unos y otros en pos de sus particulares cálculos.
Pero ni la historia ni la civilización perdonan a los que no están ni han estado a la altura de su misión y por tanto es razonable pensar que la sociedad española no detendrá su camino porque unos irresponsables inútiles a su papel, se muestren incapaces de resolver lo que tan urgentemente necesita la nación: orden constitucional efectivo y funcionamiento racional de la vida pública.
Las ideas y los partidos
En ese punto del desacuerdo dominante residen los movimientos telúricos en la política española. Son los hechos y no las ideas los que condicionan la lógica de este desarrollo nacional. Las ideas generales y oficiales no hacen más que tratar de reflejar esos hechos pero ni mucho menos los presuponen ni los describen; al contrario, esas ideas tienden a ocultar la afluencia y las consecuencias de esos mismos hechos: esos discursos son efectos y no causas. Sólo ideas minoritarias de momento, pueden describir y explicar el curso de esta panorámica real. Pero esas ideas "extrañas" y escasas por ahora aunque prendiendo, serán las que se impongan en la sociedad porque son las que corresponden a los hechos que narran, las que dotan de verdad cuanto ocurre, al tiempo que la lucha de ideas y de partidos políticos son estériles resonancias en la superficie del proceso molecular producido en la sima social.
La insistencia de adscripciones a la izquierda o la derecha, la reducción del problema nacional a un asunto de votos, las elecciones generales en un marco de reglas de juego inservibles, los presupuestos generales en una tesitura donde las taifas son decisivas al respecto, son teoría y posiciones políticas fuera del contexto que los hechos esculpen, están superadas por los acontecimientos, obedecen a una inercia que está a punto de detenerse y suponen hoy un lastre intelectual para solventar tan grave crisis. Toda estrategia que no contemple el advenimiento de una Asamblea Popular Constituyente sucumbirá en la vorágine de los acontecimientos venideros.
El correcto ajuste entre práctica, teoría y fiel representación política es inevitable, así como el correspondiente terremoto que lo haga posible. Falta por saber grado y fecha de ese acontecimiento histórico en España, pero se abrirán paso letreros tan sencillos como: frente a la dispersión, unidad nacional, frente a las dictaduras regionales, democracia, frente a la arbitrariedad, Constitución, frente al delito político, justicia ejemplar. Divisas que aún no han conseguido en plenitud los españoles y que no pueden seguir sin ellas en el bolsillo.
Félix De Azúa, hoy, en El Periódico:
A poco que uno emprenda un viaje por España descubre con alegría el éxito enorme que ha tenido el nacionalismo, esa vieja ideología española, la única del pensamiento político de los dos últimos siglos peninsulares. Por fin está cuajando de verdad. Con un poco de suerte, en España vamos a tener más naciones que Europa.Es estupendo ver cómo espabilan los políticos aragoneses, navarros, andaluces, baleares, gallegos, valencianos, asturianos o murcianos. Basta con dar un vistazo a la prensa comarcal para descubrir que todos tienen un montón de derechos históricos y están decididos a que nadie les quite el pan de la boca. Menos los castellanos. Esos andan un poquito retrasados por miedo a Madrid, pero cuando se lancen será para echar cohetes.
Mientras tanto, en Catalunya ya casi todos los políticos son independentistas y empiezan a discutir qué clase de independencia venden unos y otros. Los de Esquerra se están quedando un poco viejos y ya solo piden un referendo de autodeterminación, como si fueran del PNV. Los de Convergència, la derecha católica de toda la vida, les hacen una competencia muy elegante. Su portavoz, Felip Puig, dice lo que todos sabíamos: que los de Convergència no se pasan a Esquerra porque tienen estudios, pero que vienen a ser lo mismo. Y la mitad de los socialistas se montan en el carro con el truco del catalanismo, que, como el soberanismo, es otro nombre para la misma cosa. Solo el PP y Ciutadans afirman ser españoles, pobre gente. ¡Pero si españoles ya no quedan en ninguna región de España! ¿Para qué los necesitamos? Aquí andamos sobrados de talento.
Yo también me he hecho secesionista. Autosecesionista. Lo único que me preocupa es que en los últimos 30 años hemos conseguido que en Barcelona no funcione absolutamente nada, aunque todo sea más caro que en ningún otro lugar. Seguro que es por culpa de los españoles, pero lo cierto es que aquí solo han mandado y cobrado los nacionalistas, incluidos los socialistas nacionalistas. Durante 30 años. ¡Qué talento! ¡Qué eficacia! ¡Menudo futuro nos espera!
La maquinaria propagandística convergente no hace vacaciones en agosto. La Joventut Nacionalista de Catalunya (JNC), agrupación juvenil de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), la que "combatirá duramente a Montilla porque piensa como un español", continúa su campaña veraniega.
Tras los abanicos en La Junquera y las pegatinas con el CAT en las bicicletas públicas del Ayuntamiento de Barcelona, los cachorros de Artur Mas y de Jordi Pujol protagonizaron el pasado 4 de agosto un acto consistente en desplegar una pancarta de 30 metros con el habitual "Catalonia is not Spain" en la terminal de llegadas del aeropuerto de Reus (Tarragona).

Éste es el nacionalismo moderado y no independentista de CiU.
Juan Costa, coordinador del programa electoral del Partido Popular, en una entrevista publicada el pasado 22/7/2007 en El Mundo:
Pregunta - ¿Podrá el PP volver a pactar como en 1996 con CiU, PNV y Coalición Canaria para gobernar? Respuesta - Sí. El PP ha demostrado que puede gobernar España en minoría con otras fuerzas políticas construyendo acuerdos y consensos buenos para el país. No veo motivo para que no pueda repetirse en el futuro con independencia de los resultados electorales.
David Millán, ayer, en su blog:
El sectarismo de los medios catalanes alta (o totalmente) subvencionados por la Generalitat no conoce límites, pues de otro modo dejarían de recibir subvenciones y se verían abocados a la extinción. Siguiendo las directrices ideológicas del Departament de la Presidència -que es quien reparte los óbolos con mayor o menor generosidad conforme a la afinidad ideológica de sus destinatarios-, nuestros más dilectos medios de comunicación públicos y semipúblicos, en su afán por borrar a España de nuestros esquemas mentales son capaces de incurrir en el más flagrante e hilarante de los ridículos, algo que para ellos es una rutina cotidiana. Fieles a los postulados del Gran Hermano de 1984 han llegado a desarrollar toda una neolengua -consignada fielmente en los libros de estilo de cada medio- destinada a hacer desaparecer a España de nuestros mapas conceptuales, algo que ni los magos Harry Potter o David Copperfield hubieran conseguido hacer en sus momentos de máxima inspiración paranormal.
España -pido perdón por repetir tantas veces el infame palabro en el artículo; prometo autoflagelarme para redimir mi pecado- pasa por arte de birlibirloque a ser l'estat, o en el mejor de los casos l'estat espanyol. Es como cuando el hombre del tiempo de TV3 se empeña en convencernos -o en autoconvencerse- de que va a diluviar en el sud de l'estat, que viene a ser como decir que ha llovido en el despacho del notario de la calle Sierpes. Las provincias centralistas, opresoras y fascistas no existen en Cataluña, pues son sustituidas por unas imaginativas áreas, demarcaciones, circunscripciones, circunvalaciones o por cualquier otro eufemismo orwelliano que se les ponga a tiro, facilitando que no se entienda de que estamos hablando. La guerra civil española pasa a ser la guerra del 1936-39, así hasta que cada alusión directa a España o a lo español sea completamente abducida del imaginario colectivo a base de dosis masivas de adoctrinamiento freak...¿A qué viene todo esto? La semana pasada asistí perplejo a un fenónemo curioso, que se repite año tras año. Todos nosotros conocemos el famoso Debate sobre el estado de la Nación, que se celebra regularmente por estas fechas en el Congreso de los Diputados. Lo que me llamó la atención de la cosa no es que ganara Zapatero, Rajoy o Labordeta, sino que los medios dependientes de la Generalitat dieran sistemáticamente a tal evento el esotérico nombre de Debat de Política General, extirpando así a la nación (española) como si se trata de un forúnculo maligno. Vale que el nombre empleado en este caso no es incorrecto, pero casi nadie lo entiende y prácticamente ser humano alguno lo utiliza, salvo contadas excepciones tales como los medios a sueldo de la Generalitat, que con tal de predicar urbe et orbe los postulados de su religión nacionalista son capaces de inventarse cuantas realidades paralelas sean necesarias, rebuscando para ello penosos eufemismos hasta de debajo de las piedras...
Mientras PSOE y PP se acercan a CiU para intentar pactar tras las próximas elecciones generales, las juventudes del partido nacionalista siguen mostrando su verdadera cara. Traducimos de la web de la Joventut Nacionalista de Catalunya:
La JNC ha dado el disparo de salida este sábado a la campaña de verano dando la bienvenida a un numeroso grupo de turistas que entraban en coche por La Junquera. Una treintena de militantes han repartido unos mapas donde se explica nuestro carácter acogedor y nuestra voluntad de convertirnos en una nación libre.

Con la silueta de Cataluña y con el lema "Catalonia is not Spain. This is Catalonia", se explica en inglés y francés que Cataluña es una nación con mil años de historia, con una cultura y una lengua propia, y con voluntad de convertirse en un estado independiente dentro de la Unión Europea. Este mapa, del que se han editado 50.000 unidades, es especialmente bien acogido ya que tiene la doble función de abanico y es muy adecuado para superar las altas temperaturas de las carreteras catalanas durante este período del año.

Jordi Cuminal, secretario general de la JNC, ha declarado que "este año se han intensificado las acciones de verano de la organización, dado que el Gobierno ha dejado de destinar recursos para la conciencia nacional de los autóctonos y la promoción a los visitantes". Por este motivo, hoy se han repartido los mapas, se ha desplegado la mítica pancarta con el lema "Catalonia is not Spain" en el puente de la autopista AP-7 y se han repartido adhesivos con el mismo lema y CAT´s para las matrículas. Esta acción y otras similares se repetiran durante todo el verano en los lugares más concurridos por los visitantes como aeropuertos, estaciones de tren, playas, áreas de servicio de carreteras y edificios y lugares emblemáticos.

Existe la opinión muy extendida en el oasis catalán consistente en que toda competencia estatal en nuestra Comunidad mejora su funcionamiento si su gestión y/o titularidad se transfiere a la Generalidad. Esto se considera un dogma de fe y no es posible oponerse a él sin ser estigmatizado como anticatalán. Sin embargo, la realidad es otra bien distinta. La descentralización, por sí misma, no garantiza la mejoría de ningún servicio público. De hecho, hay ejemplos recientes bien conocidos que demuestran la falsedad de dicho dogma.
Lo que el nacionalismo (tanto el de CiU como el del PSC-ERC-ICV) vigente en Cataluña intenta, desde hace tiempo, es que la presencia del Estado en esta región sea residual.
RENFE es uno de los últimos objetivos del nacionalismo. Su transferencia, dicen, hará que el servicio de ceranías funcione correctamente. Pero la verdad es que los nacionalistas asocian RENFE con ese Estado al que consideran prepotente, vigilante y represivo. Y nada mejor que un mural de las juventudes de Esquerra para confirmar lo que otros, más ambiguos, no se atreven a reconocer abiertamente...

Oriol Bohigas, arquitecto y articulista referente del nacionalismo y mimado por el poder en Cataluña (Cruz de San Jorge en 1991 y actual presidente del Ateneo Barcelonés), nos marca, hoy en El País, sin complejos, las directrices a seguir en el proceso de desarticulación del Estado:
[...] Así, pues, los dos periodos de mayor inestabilidad en el Gobierno central fueron los de mayores logros autonómicos, después de los cuales llegaron las rebajas fulminantes. No sé si la historia se repite, pero alguna lección deberíamos extraer de todo ello: no puede haber avance de soberanía mientras el Estado español esté firmemente asentado. O dicho de otra manera: la estrategia para avanzar en la soberanía de Cataluña pasa por debilitar previamente la gobernabilidad central o, por lo menos, aprovechar los momentos indecisos y desconcertantes. Si hubiésemos aprendido de esa historia, quizá no habríamos cometido los errores y las ingenuidades en que caímos en los momentos decisivos de la transición, cuando perdimos la oportunidad de introducir mayores exigencias -como hicieron, por ejemplo, los vascos-, sin atender los falsos mitos del pactismo imposible y sin confiar en la generosidad de un Estado prepotente, vigilante y represivo.
Mientras tanto, PP y PSOE pactan con los nacionalistas para perpetuarse en el poder a cualquier precio.
Tres momentos del cara a cara de ayer en el Congreso de los Diputados entre Agustí Cerdà, portavoz de Esquerra (ERC), y José Luís Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno de España, durante el debate sobre el estado de la Nación:
Pretender creer o hacernos creer que es razonable pactar con los nacionalistas/independentistas es pecar de una ingenuidad inusitada o de una desfachatez inaudita.
Aleix Vidal-Quadras, vicepresidente del Parlamento Europeo y eurodiputado del Partido Popular, en una imprescindible entrevista emitida por Libertad Digital TV el pasado 4/6/2007:
"Cuando una comunidad autónoma está dominada por un nacionalismo muy agresivo que comparten todos los demás partidos, como es el caso de Cataluña, donde ese nacionalismo excluyente, opresivo, antiespañol, es un denominador común de todo el espectro político salvo el PP, ¿el PP qué ha de hacer? Pues lo que ha de hacer es presentar batalla, ser muy contundente en el plano ideológico y hacer una oposición firme, valiente y desacomplejada y, sobre todo, dejar muy claro que ofrece una alternativa nítidamente distinta, opuesta, a ese nacionalismo étnico-lingüístico, y por desgracia, lo que se ha hecho los últimos años es una cosa que... es una estrategia suave, blanda, connivente, contemporizadora y, claro, eso se acaba pagando.[...] Ahí [en Gerona] se han hecho cosas muy extrañas, por ejemplo poner un candidato que es un nacionalista, vamos. Entonces eso al electorado le desorienta, le confunde... Si hay una técnica mala para derrotar a un advesario político es intentar parecerte a él. Al contrario, tú lo que has de hacer es ofrecer una alternativa.
[...] Donde uno se pone genuflexo delante del nacionalismo, por supuesto, el nacionalismo te pasa por encima como una apisonadora.[...] La abstención en Cataluña ha sido alarmante, 10 puntos más que en el conjunto de España. ¿Eso qué quiere decir? Que si la mitad, más o menos, de los votantes catalanes no van a votar es por una razón muy sencilla, porque no comparten ese nacionalismo hegemónico, pero lo temen, con lo cual no se atreven a significarse. Y, por otro lado, no ven en la oferta política, ningún partido que les garantice de verdad que sus derechos, sus libertades, sean defendidos frente a ese nacionalismo asfixiante. ¿Qué hacen? Pues se quedan en su casa.
[...] ¿Usted cree que cabe en cualquier cabeza que en partes del territorio español una familia no puede escolarizar a su niño o a su niña en la lengua oficial del Estado? Eso, otros colegas míos del Parlamento Europeo me lo comentan, alemanes, italianos, austríacos, no sé, finlandeses, y me dicen: Oye, pero, ¿cómo puede ser eso? ¿os habéis vuelto locos?
[...] Un nuevo pacto con los nacionalistas en las próximas generales sería una pusilanimidad, una traición o un ejercicio de masoquismo. Yo lo descarto de plano. Es más, me niego a creer que un Mariano Rajoy que ha ganado las próximas elecciones generales le pase por la cabeza volver a pactar con los nacionalistas en las circunstancias en las que estamos y después de todo lo que hemos vivido.
[...] Hoy los nacionalistas son enemigos del sistema y su única aspiración, como hemos visto, es destruir el sistema y liquidar el sistema de la Constitución del 78. Por tanto, es simplemente imposible que el Partido Popular vuelva a pactar con los nacionalistas."
Mariano Rajoy, presidente del Partido Popular, en una entrevista publicada ayer en La Vanguardia:
Pregunta: ¿Tiene la impresión de que el PP está en las mismas condiciones de llegar a pactos [con CiU] que en las que le llevaron en 1996 a la Moncloa?Respuesta: Creo que sí. En aquella ocasión también parecía difícil y se logró el acuerdo. Ahora creo que estamos en una buena situación para poder llegar a un entendimiento.
Pregunta: ¿Se ve usted haciendo un Majestic II?
Respuesta: Es posible. No sólo depende de mí; depende de la aritmética electoral y la voluntad de todos.
Parece procedente recordarle al Sr. Rajoy el texto de la propuesta de resolución parlamentaria que CiU propuso a Esquerra el pasado 28/3/2007 (traducimos):
Ante la posibilidad que el Tribunal Constitucional declare nulos algunos artículos del Estatuto vigente o, simplemente, declare una interpretación restrictiva, que sería del todo contraria al contenido de las alegaciones de los letrados de la Cámara catalana, el Parlamento de Cataluña manifiesta la necesidad de contemplar sin excepción todas las salidas democráticas y pacíficas que puedan satisfacer mejor las legítimas aspiraciones de autogobierno de Cataluña, incluido el ejercicio efectivo en referéndum del derecho a la autodeterminación del pueblo de Cataluña, de acuerdo con las reiteradas resoluciones en este sentido de este Parlamento, para poder hacer efectivo el derecho democrático a decidir sobre la constitución de un Estado propio en el seno de la Unión Europea. [...]
Carta de un lector de El Mundo publicada el sábado. El enlace es mío:
Es significativo que, en su artículo del jueves en estas mismas páginas (Las razones de un compromiso), Maria de la Pau Janer no utilice nunca la palabra España ni nada que se le parezca, y ya tiene mérito, tratándose de un artículo tan largo y en el que dice tan poco. También se refiere siempre a Baleares como Illes Balears aunque esté escibiendo en castellano, como dice ella. ¿Deberíamos llamarlo cobardía por no decir lo que de verdad piensa? ¿O es simplemente insensatez del PP balear?Jon Ispaster
Interesante artículo de Manuel Montero, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco, publicado hoy en El País, en el que analiza el nacionalismo vasco. Sus conclusiones, sin embargo, son perfectamente extrapolables al nacionalismo catalán.
Dice el nacionalismo que el problema vasco consiste en que un pueblo milenario dotado de una identidad propia está enfrentado a España (al Estado español, por usar su jerga), pues quiere volver a ser independiente, a lo que tiene pleno derecho constitutivo. Del planteamiento se derivan algunas consecuencias que pueden hacer estragos, en un país harto de la cuestión vasca y quizás predispuesto al síndrome de Estocolmo, a los diálogos y a lo que sea para quitarse de encima la pesadilla. Se deduce la idea nacionalista de que todo se arreglaría si el "Estado español" diera la independencia al pueblo vasco; y si de momento no se reclama tanto -hay mucha tela que cortar-, se reivindica algún punto intermedio, "dialogado" y "negociado", atendiendo no al peso de los votos, sino al de la voluntad nacionalista. O sea, que si se eternizan los problemas se debe a la cerrazón de España, pues se niega a buscar la "solución democrática" (en tal esquema el reconocimiento de los "derechos nacionales" que imagina el nacionalismo constituye la esencia de la democracia).Todo reside en la pugna entre el pueblo vasco y España, de creer al nacionalismo. De modo que lo nuestro tiene una solución sencilla. Si persisten conflictos, violencias, tensiones... es sólo por las ínfulas españolas, uniformistas, opresoras e incapaces de reconocer a un pueblo vasco con identidad propia, una evidencia histórica, política, antropológica, lingüística, cultural, biológica... un hecho objetivo. ¿No termina la violencia en el País Vasco y perdura la agitación nacionalista? Se debe al empecinamiento de España por no restituir el natural orden de las cosas.
Las argumentaciones expuestas son de raigambre nacionalista e innegable éxito social, pero sin pies ni cabeza. No entro en las figuraciones milenaristas o en esas pintorescas visiones de los vascos sosteniendo contra viento y marea su identidad desde hace 7.000 años, que ya ha llovido, pues cada cual es libre de soñar lo que quiera (otra cuestión es que haga la pascua a los demás por sus alucinaciones). Tampoco en la costumbre nacionalista de imaginar que sus reivindicaciones son derechos, incluso derechos democráticos. Sí me refiero a su corolario, argumentalmente, el punto de partida, la idea de que la conquista de algún soberanismo relajaría al nacionalismo y eliminaría la violencia. Hasta donde podemos colegir es un supuesto falso.Imaginemos que algún proceso de negociación, infernal o placentera, lleva a la conclusión de que nuestro destino idóneo es convertirnos en el Estado Libre Asociado que proponía el fracasado plan Ibarretxe y, llenos de alborozo, a él nos encaminamos. ¿De verdad cree alguien que en tan dichoso momento ETA, emocionada, decidiría dejarlo y desaparecer? ¿Por qué iba a hacerlo, tras comprobar que la extorsión resulta rentable? Más bien le serviría de estímulo para perseguir más prometedoras metas. Y lo que se da en llamar nacionalismo moderado, ¿rebajaría su agresividad contra la parte de la sociedad vasca que no es nacionalista, o agudizaría sus planes de euskalduni-zación compulsiva y de excluir de la función pública a quienes no se ajustan a sus criterios lingüísticos, en la línea emprendida ya hace años, o alguna nueva ocurrencia para seguir rebajando los derechos de quienes no son de la tribu, o convirtiéndolos a ésta?
Tampoco se piense que llegados a la dicha de la independencia, el día de la paz y de la gloria, se habría acabado todo, una vez que se izaran las ikurriñas más alto si cabe y se quemara la última bandera española y demás símbolos opresores. No se habría acabado nada y todo -la agresividad nacionalista y el gusto por el terror, cada uno en lo suyo- seguiría como estaba, bien que en un peldaño superior de la escala, reconfortados porque se sube la escalera cada vez más rápido. El nacionalismo no es sólo un proyecto político, que se consumaría con la independencia y con ella quedaría plenamente satisfecho. Constituye sobre todo un proyecto de transformación de la sociedad vasca, por la vía de terminar con las pluralidades actuales. ¿Independencia, para qué? ¿Llevamos estas décadas de enloquecimiento sólo para mandar embajadores por doquier y dotarnos de los escasos símbolos de soberanía que quedan? No resulta creíble.
Sucede que para el nacionalismo el enfrentamiento pueblo vasco-España es sólo uno de los aspectos del problema vasco, y no el fundamental. Su principal objetivo no consiste en la independencia y la autodeterminación, que en sentido estricto son sólo instrumentos para conseguir el fin ansiado. ¿En qué consiste éste? En algo aparentemente inocuo, pero demoledor. El nacionalismo vasco busca la construcción nacional, es su finalidad última. "Euzkadi necesita hoy la autonomía para su propia reconstrucción nacional", explicaba el PNV cuando se ponía en marcha el proceso que desembocaría en el Estatuto de Gernika. Lo corroboraba el Parlamento vasco en 1990: "El ejercicio del derecho a la autodeterminación tiene como finalidad la construcción nacional de Euskadi". Para el nacionalismo, la autonomía y la autodeterminación constituyen el medio. El fin es la construcción nacional.
"¿Libertad, para qué?", se preguntaba en una ocasión la dirección del PNV, casi como Lenin a Fernando de los Ríos. Y su respuesta no era "libertad para ser libres". Era (es) para algo más. "Libertad para restaurar nuestra personalidad colectiva a partir de valores creados a lo largo de una historia de milenios, (...) para restaurar la vigencia de nuestra lengua y de nuestra cultura a todos los niveles de la vida y en toda la extensión de la geografía vasca. Libertad para ordenar nuestra sociedad según nuestra propia y responsable voluntad (...)". Libertad (nacional) para la construcción nacional. En otras palabras, para amoldar la sociedad conforme a los esquemas que según los criterios nacionalistas son los propios de la identidad vasca. Suenan placenteros, pero no son planteamientos amables. Implican una notable agresividad. "Restaurar nuestra personalidad colectiva" constituye un proyecto de actuación social, que pasa por eliminar pluralidades e identidades, hasta que quede tan sólo la "personalidad colectiva" del gusto del nacionalismo.
En esta lógica, a los vascos que no son nacionalistas les toca construirse nacionalmente. El nacionalismo combate sobre todo contra ellos -más que contra España-, como responsables inmediatos de que la identidad (nacionalista) vasca no sea completa. Lucha por su conversión nacional, que no es sólo mudanza política, sino también metamorfosis identitaria. Construcción nacional no quiere decir sólo hegemonía nacionalista, que por supuesto va implícita. Significa sobre todo nacionalización plena de la sociedad vasca. Por eso el mundo feliz al que aspira el nacionalismo no es sólo el de la autodeterminación o independencia. Por eso su modelo político no está formado por ciudadanos en el sentido propio del término, sino por vascos con identidad (nacional vasca). Por eso no hay ninguna razón para imaginar que el logro de aspiraciones políticas redujese la agresividad nacionalista o los modos coercitivos. No tendría por qué relajarlos, mientras no se consumase la construcción identitaria de la nación vasca. Reeducación, se decía en otros sitios. La de quienes no se ajusten a los auténticos criterios nacionales.
Fernando Sánchez Dragó, tras sus polémicas declaraciones del año pasado, contestaba así en una interesante entrevista publicada hace unos días en elmanifiesto.com:
"La situación actualmente existente en España es de extraordinaria importancia. La verdad es que con todo lo que está sucediendo estos últimos tiempos en España, he enarbolado otra vez un poco la bandera de España; he vuelto a sentirme español y a defender la idea de España, cosas que estoy haciendo desde el telediario, hablando de la historia de España, la cultura, el proyecto, la idea de España… Conste que, filosóficamente, sigo sintiéndome apátrida, es decir, hombre sin etiquetas, pero siempre ha habido en mí un impulso de caballero andante que me lleva a socorrer a las doncellas desvalidas, y España, en estos momentos, lo es. Por eso la ayudo y, además, no puedo permanecer indiferente ante la tentativa de desguazar todo lo que un país ha sido a lo largo de muchos siglos. Me indignaría también que eso se hiciera con la India, con Japón, con otras naciones."
EFE, hoy: Detenidos por descolgar bandera española y colgar independentista en Montjuic
Los Mossos d'Esquadra han detenido esta tarde a dos jóvenes por descolgar una bandera española del castillo de Montjuic y colgar en su lugar una bandera 'estelada', utilizada por el independentismo catalán, según ha informado la policía autonómica.
Secuencia de la heroica acción de nuestros gudaris:




El vídeo de la acción al completo:
Nada extraño, por otra parte, sobre todo si tenemos en cuenta situaciones como la del Ayuntamiento de Mora de Ebro (Tarragona), en la imagen, que el año pasado ya lució otra estelada en conmemoración del 75 aniversario de la proclamación de la República Catalana por parte de Francesc Macià. Ayuntamiento, por cierto, presidido por un alcalde del PSC: Josep Solé i Biosca.
Claro que este tipo de símbolos, no son nuevos para el PSC.

Y así todos los días.
Carta de un lector de ABC, publicada el jueves pasado:
Publicaba ABC una noticia que llevaba tiempo temiendo y, finalmente, se ha producido. Hablo del cambio de titularidad de los aeropuertos de Reus, Sabadell y Gerona a la Generalidad de Cataluña. Puede parecer una cesión más a los nacionalistas catalanes, pero en realidad ésta será la primera transferencia de aeropuertos y, sin duda, otras le seguirán en el futuro. Como español, quiero decir que ya vale de cesiones a los nacionalistas. El modelo aeroportuario español es la envidia del sector en todos los paises desarrollados. Un único gestor a nivel nacional tiene grandes ventajas desde muchos puntos de vista, como que, en cuanto a gestión económica, permite desarrollar una economía de escala que de otra forma no es posible (no es lo mismo comprar una baliza que quinientas). Las nuevas obras en aeropuertos se realizan allí donde mejor vienen, aunando medios económicos y pensando en el conjunto de la red y no en cada una de sus partes. Y algo también muy importante es que permite tener una posición de fuerza para las negociaciones con las compañías aéreas.Aena es el mejor ente publico que hemos tenido. El Ministerio de Fomento no paga ninguna reforma aeroporturaria, como mucha gente cree. Aena es autofinanciada, y para mayor gloria genera abundantes beneficios para el Ministerio de Fomento todos los años.
Así pues, señor Zapatero, ¿está dispuesto a destruir lo único que Felipe González consiguió hacer bien?
Pablo Mori de Soignie. Estudiante de Ingeniería Aeronáutica
Artículo de Alfonso Rojo en ABC, publicado este jueves, que reflexiona sobre el mal de los nacionalismos:
Con los grandes principios ocurre como con las bellas palabras. No matan, pero pueden conducir a la muerte. Piensen en algo tan venerado como el «derecho de autodeterminación». Hace ya unos días, en el programa que dirige Fermín Bocos en RNE, escuché un debate sobre el tema. Me llamó la atención, porque rara vez se discute la idea de que los «pueblos» tienen derecho a un estado, y en la tertulia lo hicieron con vehemencia y brillantez.No comparto el entusiasmo colectivo hacia la España de las Autonomías. Atribuirle el progreso económico de los últimos treinta años, tiene el mismo fundamento que achacar la mejora de los tratamientos odontológicos a la organización autonómica del Estado. No sólo hacen los dentistas mucho menos daño que antes; también Francia, Corea e Irlanda -estados unitarios y centralistas- han crecido espectacularmente.
Volviendo a lo esencial y con el telón de fondo de las reivindicaciones formuladas por respetados líderes políticos de Cataluña, País Vasco e incluso Galicia, no deberíamos olvidar que el derecho de autodeterminación no aparece en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La razón es muy simple: los derechos humanos son individuales, no colectivos.No se si han reparado en la desconfianza que suelen manifestar hacia las alegrías nacionalistas los periodistas de mi generación, que cubrieron de cerca y en vivo el desmembramiento de la antigua Yugoslavia. No me refiero sólo a Pérez Reverte, Terscht o Serbeto. Casi sin excepción, los reporteros españoles que fuimos testigos del matadero en que se convirtieron los Balcanes, cuando los croatas reclamaron su derecho a separarse de Serbia, los serbios que habitaban en las krajinas croatas exigieron el suyo a independizarse de Croacia, y los musulmanes, los serbobosnios y los serbocroatas demandaron sus trozos de Bosnia, sabemos donde está el germen del mal.
Aplicando la nefasta lógica de los nacionalistas, tan sagrado y letal es el derecho de los alaveses a secesionarse del País Vasco, como el de los vascos a autodeterminarse de España. La debacle está servida.
Jaume Matas incorporará en las listas autonómicas del próximo 27 de mayo a Maria de la Pau Janer, conocida escritora y nacionalista ¿catalana? ¿baleárica? ¿de los Países Catalanes?, en el puesto octavo del PP.
Tres apuntes de la esquizofrenia que rodea al PP en las Islas Baleares:
2) Maria de la Pau Janer admite que no comparte la ideología del PP
y 3) Maria de la Pau Janer: "Espero seguir siendo la musa de CiU"
Aunque, claro, con declaraciones como las del pasado 5 de octubre de Matas, lo de Janer es cosa de niños:

Entre el 19 y el 22 de abril se celebra en la Feria de Barcelona el Salón Internacional de Turismo de Cataluña. Al parecer, se incluye a España en el listado de países extranjeros.
Ramon Bagó i Agulló, empresario y presidente del salón, fue preguntado ayer por un periodista sobre si el salón se había adelantado a la Generalidad proclamando la independencia de Cataluña. Traducimos su irónica respuesta (sus palabras en RAC1):
"Si pudiera sí que lo haría. Pero no puedo, no puedo. Entonces... ¿en los países extranjeros dice España? Hombre, eso es muy fuerte ¡eh!. Ahora, evidentemente, esto es una equivocación gráfica que no tiene más importancia. Y me sabe mal que estas cosas así hieran tanto la sensibilidad."
Y así todos los días.
Más datos del señor Bagó: fue director general de Turismo (1980-1982) de la Generalidad durante la presidencia de Jordi Pujol, anteriormente fue el máximo responsable del área de Turismo en la Diputación de Barcelona y alcalde de Calella (Barcelona). En 1996 ICV-EUiA acusó a CiU de extraños contratos -posibles "irregularidades en esta adjudicación directa", según Inma Mayol, entonces diputada regional- por parte de la administración regional en los que estaba implicado el señor Bagó y el grupo que preside: Serhs. En 1991 el grupo Serhs, ya firmados contratos con Sanidad y Turismo, firmó contratos con el departamento de Justicia.
Nuestro modesto homenaje a la Constitución de la II República Española, 76 años después de la proclamación de esta.

Aquí van algunos artículos que recogía la Constitución Nacional:
- La República constituye un Estado integral, compatible con la autonomía de los Municipios y las Regiones.- Todos los españoles son iguales ante la ley.
- El castellano es el idioma oficial de la República. Todo español tiene obligación de saberlo y derecho de usarlo, sin perjuicio de los derechos que las leyes del Estado reconozcan a las lenguas de las provincias o regiones. Salvo lo que se disponga en leyes especiales, a nadie se le podrá exigir el conocimiento ni el uso de ninguna lengua regional.
- Para la aprobación del Estatuto de la región autónoma, se requieren las siguientes condiciones:
b) Que lo acepten, por el procedimiento que señale la ley Electoral, por lo menos las dos terceras partes de los electores inscritos en el Censo de la región. Si el plebiscito fuere negativo, no podrá renovarse la propuesta de autonomía hasta transcurridos cinco años.- Son de la exclusiva competencia del Estado español la legislación y la ejecución directa en las materias siguientes:
17. Hacienda general del Estado.- No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las creencias religiosas.
- Las regiones autónomas podrán organizar la enseñanza en sus lenguas respectivas, de acuerdo con las facultades que se concedan en los Estatutos. Es obligatorio el estudio de la lengua castellana, y ésta se usará también como instrumento de enseñanza en todos los Centros de instrucción primaria y secundaria de las regiones autónomas. El Estado podrá mantener o crear en ellas instituciones docentes de todos los grados en el idioma oficial de la República. El Estado ejercerá la suprema inspección en todo el territorio nacional para asegurar el cumplimiento de las disposiciones contenidas en este artículo (...)
Lo hemos dicho muchas veces. No hay límite. No tienen fin. Aleix Vidal-Quadras ya lo explicó didácticamente en septiembre de 2004: Aproximaciones sucesivas, lo llamó.
Hoy, Ignacio Camacho lo deja escrito en ABC:
Lo peor de los nacionalistas es que nunca descansan, que jamás se toman un respiro en su cansina matraca aldeana. El más sectario de los militantes socialistas, el comunista más fervoroso, el conservador más acérrimo, llega un momento en que se ofrece a sí mismo un receso para humanizarse y se concede una debilidad: una copa de vino, un cine, un partido de fútbol, un rato de sueño. Pero el nacionalista se lleva el nacionalismo a cuestas hasta ese ámbito sagrado de intimidades y sentimientos, y lo asfixia con su eterna tabarra victimista e identitaria; mira si el vino es del terruño, se preocupa por el doblaje autóctono de la película, tribaliza a su equipo favorito y hasta, si se echa a dormir, sestea envuelto en la quimérica bruma de la independencia. Sin pausa, sin sosiego, sin tregua.El nacionalista no deja cabos sueltos. Es terco, tozudo, pertinaz. Prodiga una atención escrupulosa a los detalles para que todo su entorno transpire un identitarismo monocorde y sin fisuras; vigila los letreros de las tiendas, las etiquetas de los productos, el mapa del tiempo, el rótulo de los taxis. Domina los mecanismos simbólicos como claves de la creación de un imaginario colectivo propio. Y se aplica con tenacidad indesmayable en el adoctrinamiento de la infancia, garantía de la perpetuación de su designio unívoco, hasta convertir la enseñanza no en un proceso de aprendizaje humano, sino en una factoría de diferencialismo.
Para la obstinación nacionalista no hay edad mala ni tierna. Su permanente guardia esencialista no permite un minuto de sosiego, ni reconoce un solo espacio de calma o desahogo. Su coherencia es lineal, atosigante, unidireccional, y se proyecta hasta en los escenarios más inocuos y sobre las conciencias más lábiles. Lo acaban de comprobar esos cachorros de futbolistas del Barça que iban a disputar en Portugal una final de benjamines contra el Valencia. Les habían preparado el ceremonial de los mayores para que se sintiesen importantes, orgullosos, risueños. Angelitos. Un entrenador nacionalista les prohibió saltar al campo mientras sonaba el himno español.Los niños tenían ocho años. A los ocho años, la gloria es un sueño que vive dentro de una portería. Un anhelo sin fronteras ni confines, sin ayeres ni mañanas; un limpio horizonte de ilusiones por estrenar, un fastuoso regalo sin abrir al alcance de un fresco soplo de pureza. Tenían un balón que dominar y una parcela sin dueño para conquistarla a golpes de fantasía. A los ocho años, con una camiseta de colores y unas botas de fútbol, el mundo entero cabe en una cancha con todas sus naciones, sus banderas, sus certezas y sus desengaños. Pero el nacionalista de turno estaba allí, ajeno a debilidades y ensueños, implacable en su machacona monserga, impávido sobre su pétreo campanario mental, impertérrito en su enajenado desvarío. Y los dejó sin ceremonia. Catalonia is not Spain.
Los chicos del Barça ganaron el partido. Pero perdieron, con prematuro pragmatismo y desalentadora precocidad, unos jirones de su bendita, prometedora, imprescindible inocencia.
Carta de una lectora de La Vanguardia publicada este miércoles:
Estos días estamos viendo como el Partido Socialista Francés (PSF), con su candidata Ségolène Royal a la cabeza, está celebrando actos multitudinarios que finalizan con el himno nacional francés y multitud de banderas francesas.A nadie se le ha ocurrido decir en Francia (como se ha dicho contra el Partido Popular en España) que el PSF sea de extrema derecha, que pretenda patrimonializar los símbolos nacionales, apropiarse de ellos o buscar el enfrentamiento entre franceses. El PSOE debería seguir el ejemplo de los socialistas franceses. No es normal que un partido que está gobernando España nunca utilice en sus actos los símbolos españoles debido a no se sabe bien qué absurdos complejos y prejuicios.
María Pérez Pastor. Albacete
Esperanza Aguirre ayer en La Razón:
"El pacto del PP con los nacionalistas sería bueno, frenaría el secesionismo"
Sería bueno... ¿para quién? Lo mismo que decía José Luis Rodríguez Zapatero cuando todavía era aspirante a presidir el Gobierno de España, y ya sabemos cómo están ahora los nacionalismos, el vasco, el gallego y el catalán. No todo vale, señora presidenta de la Comunidad de Madrid, para tocar, raspar y controlar el poder.
Madrid necesita otra Esperanza ya.
El pasado martes 20/3/2007 se disputó en Chipre el Partido de las Estrellas de la FIBA entre los combinados de Europa y el del Resto del Mundo.
Es curioso comprobar cómo se anunciaba en www.elsesports.cat (la web de noticias deportivas de la televisión pública de Cataluña) la elección de Marc Gasol para el quinteto inicial de la selección europea (traducimos):
"[...] La elección de Gasol se ha hecho por votación popular y ha sido el pívot más votado con el apoyo de 2.312 personas. El pequeño de los Gasol ha sido el tercero más votado de Europa. Gasol será el único representante catalán en el torneo, donde no habrá ningún español."

Carta de un lector de ABC publicada hoy miércoles:
Ahora que los concesionarios de coches están contentos porque pueden vender más rápido su stock de coches usados a cualquier concesionario de España, con el consiguiente abaratamiento de los costes; que los usuarios del automóvil estamos contentos, primero porque los coches de segunda mano han bajado y, segundo, porque podemos viajar por toda España sin el riesgo de que algún energúmeno te raye el coche, vuelven los nacionalistas catalanes, otra vez, con la matraca de las matriculas autonómicas.Mi inteligencia no logra entender el placer identitario que puede suponer el hecho de que te asocien el lugar de residencia a una máquina que sólo sirve para ir de un sitio a otro.
Ricardo Penalva. Alcobendas (Madrid)
Arcadi Espada, hoy, en El Mundo (y en su blog), sentencia sobre el asunto de la bandera:
[...] Por vez primera en mucho tiempo un partido político utiliza sentimentalmente la bandera de España. A mí no me verán, desde luego. Con las banderas me pasa lo que con el rioja: tengo el paladar acorchado. Espero que los abanderados la usen con elegancia y que piensen que incluso De Gaulle, el extremo nacionalista, solía hablar, no en nombre de Francia, sino de «una cierta idea de Francia». En cuanto a los socialistas y sus cuitas presentes, y sus desgarrones tan sentidos ante la bandera perdida, lo tienen realmente fácil. Se trata de aplicar la estrategia del lazo azul. Basta que el sábado, que me parece que hay otra vez corrida en el manifestómetro, salgan a la calle envueltos en miles de banderas españolas. Incluso embozados, yo les autorizo.
Juan-José López Burniol, ayer, en El Periódico:
MI CRÍTICA AL PRESIDENTE ZAPATERONo critico la concesión de prisión atenuada a De Juana. Es una decisión legal --conforme a derecho-- y legítima --tomada con observancia de todas las formalidades--, cuya prudencia --es decir, su oportunidad política-- será objeto de valoración en su día. Hoy no es posible. He leído que el etarra ya come jamón. Por mí, como si come alubias con berza, cordero al chilindrón y leche frita.
Mis diferencias con el presidente Zapatero son más profundas. A saber: 1ª Ha acometido el proceso de renovación de los estatutos sin perfilar siquiera un proyecto previo de reforma del Estado, lo que está provocando un galimatías del que va a costar Dios y ayuda salir. 2ª Ha iniciado un proceso de paz en el País Vasco, sin establecer con claridad y precisión el plan a seguir, y, sobre todo, sin asegurarse el control del tempo de la negociación, que hoy está en manos de una ETA y de una izquierda aberzale engalladas. 3ª Ha practicado --en algún episodio de la vida económica-- un intervencionismo rastrero en los objetivos, insolvente en los instrumentos y paleto en las formas, que solo beneficia --en el fondo-- a una casta de sedicentes empresarios --versión posmoderna del pícaro y del arrebatacapas--, que medran al amparo de la concesión, la subvención y la información privilegiada. 4ª. Una política internacional que maquilla su falta de entidad y su pérdida de presencia efectiva en Europa, con brindis al sol --como la Alianza de Civilizaciones-- y amistades sorprendentes de todos conocidas. Estas cuatro causas se resumen en una: hoy el Estado es más débil --como sistema jurídico-- que cuando Zapatero accedió al poder. Un apunte final. La apelación a que hay que estar con Zapatero hasta el final pues la alternativa es peor, con el evidente intento de neutralizar la crítica, no puede ser aceptada. La fuerza moral de la izquierda se manifiesta cuando asume superiores cotas de racionalidad en su discurso, lo que es inseparable de la crítica. Aún está a tiempo de recuperar esta ventaja. Pero, para ello, no ha de escarbar en el pasado --más hiciste tú--, sino hablar con claridad sobre el futuro. Zapatero ha de convencernos.
Xavier Pericay, en su artículo de ayer sábado en la edición de ABC en Cataluña, pone negro sobre blanco la increíble historia del absurdo lingüístico entre un colegio de Gijón y uno de Mallorca. Lean, lean...
Baleares, claro, no es Cataluña; pero como si lo fuera. Cuando menos, en determinados centros de enseñanza. Juzguen ustedes, si no. Mediado el primer trimestre del presente curso, una familia de Palma de Mallorca se ve forzada a abandonar la isla y a fijar su residencia en Gijón. Esa familia tiene una hija en edad escolar, por lo que la pequeña debe cambiar de escuela. Ningún problema. Bastará con que se matricule en un colegio público gijonés y con que el colegio público palmesano en el que ha estudiado hasta la fecha envíe su expediente escolar al nuevo centro de enseñanza. La madre, pues, solicita el documento a la escuela de la niña, no sin precisar que la familia se va a vivir a Asturias, nada, no vaya a ocurrírseles enviarlo en catalán. Se les ocurre. Y cuando el expediente llega a su destino, los responsables del colegio gijonés se lo toman a cachondeo y contestan a sus colegas mallorquines en bable, indicando que van a solicitar a su propio consejero de Educación que les mande un traductor por cada lengua y cada dialecto hablados en España. Ante la respuesta de los asturianos, los mallorquines cambian de opinión y envían por fin el expediente en castellano.
Hasta aquí la broma. Ahora viene lo serio. En Baleares, como en Cataluña, se ha ido extendiendo la costumbre de la inmersión. Sobre todo en los barrios populares, donde la gran mayoría de los alumnos son castellanohablantes. El resultado de la experiencia no difiere mucho del que puede observarse por estos lares: los niños usan el catalán en las aulas y lo abandonan nada más pisar el patio de la escuela y, por supuesto, la calle. Es decir, el catalán -que, para más rareza, ni siquiera es la variante mallorquina, sino el estándar continental- se enseña y se aprende como se enseñaría y se aprendería una lengua extranjera en un colegio de pago. Con dos salvedades. En primer lugar, aprender catalán no cuesta un duro, mientras que aprender inglés, alemán, francés o italiano puede costarle a uno un ojo de la cara. Luego, con cualquiera de estos idiomas, y especialmente con el primero, uno puede ir por el mundo, mientras que con el catalán no se alcanza ni el cabo de la calle. Todo lo cual explica sin duda que los responsables de esta escuela de Palma de Mallorca enviaran el expediente en catalán a sus homólogos de Gijón. Viven en el extranjero. Y han interiorizado, desde hace tiempo, que España es el extranjero del extranjero y, en el mejor de los casos, un país del mismo nivel que el suyo, con una lengua como la suya. De ahí que se nieguen a adoptar el idioma de sus corresponsales. Hasta que sus corresponsales les sacan el bable y se lo restriegan por las narices. Entonces, sí, entonces recurren al castellano, esa lengua franca en la que llevan siglos entendiéndose con el mundo. Si no fuera por las criaturas inocentes que están en sus manos, hasta darían risa.
¡Pero qué listos son! El PP acaba de hacer público su programa marco (archivo en .pdf) para las próximas elecciones autonómicas y municipales, que se celebrarán a finales del próximo mes de mayo. Dejen que les hable del apartado dedicado a la enseñanza: Elige la educación de tus hijos, se titula.
En este epígrafe, y en lo relativo a la lengua, el programa del PP dice, según la nota de prensa de Europa Press:
(...) que [el PP] garantizará la enseñanza en castellano, "nuestra lengua común", en toda España y en todas las etapas educativas. (...) "La lengua castellana y su literatura tendrán un tratamiento propio y el horario necesario para que los escolares se expresen en ella con corrección oral y escrita". "Suprimiremos cualquier tipo de barrera lingüística que dificulte el acceso de los estudiantes y profesores a las universidades españolas"...
Estas iniciativas permitirían, si se llavasen a la práctica, que no hubiese discriminación lingüística en las escuelas de Cataluña, por ejemplo. O de Galicia y el País Vasco. Como ocurre en la actualidad con los niños castellanoparlantes en esas Comunidades Autónomas.
Pero en el PP están que se salen. Primero deberían explicitar cómo pondrían en práctica el bilingüismo que propugnan para las escuelas (con los nacionalismos crecidos como están) y responder, después, muy claramente, por qué no lo hicieron cuando estuvieron ocho años en el Gobierno de la Nación, cuatro de estos con mayoría absoluta.
Pero lo mejor de todo es que este programa marco, del PP, está dirigido a los votantes de las próximas elecciones municipales -donde los ayuntamientos no tienen competencias en materia lingüística en las escuelas, pese a que algunos tienen parte de la gestión transferida- y autonómicas. ¡Exacto! Ni Cataluña, ni Galicia, ni el País Vasco celebran elecciones autonómicas el próximo mes de mayo.
Así pues ¿dónde espera aplicar el PP este programa marco en materia lingüística? ¿En Baleares? ¿En la Comunidad Valenciana? Dos comunidades que, salvando las distancias, caminan hacia un modelo de inmersión lingüística en la escuela a imagen y semejanza del impuesto en Cataluña. Ambas, ¡oh, casualidad!, cuyos gobiernos regionales están en manos del PP.
¿A quién quiere engañar señor Rajoy?
Extremadura recurrirá el Estatuto andaluz ante el Constitucional:

Carta de un lector de El País, publicada ayer martes 20 de febrero:
La ciudadanía andaluza acaba de atreverse a reflejar que aquello que los políticos decidieron que era de vital importancia para ella, el neoestatuto, le trae sin cuidado.Que sólo un 36% del censo haya acudido a votar (menos que a la Constitución europea en aquella región) debería ser un toque importante (como ya lo fue la también muy baja participación en el referéndum del Estatuto de Cataluña) para esos reyezuelos de reinos de taifas que, independientemente del partido, lo único que persiguen es aumentar el poder de esa casta política beneficiada con la reforma de los Estatutos.
Este alejamiento de los políticos profesionales respecto de los auténticos intereses de los ciudadanos, este intento de imposición de su visión sesgada de la realidad sin hacer amago de bajar de sus pedestales, ya les está pasando factura.
Fernando Ledesma Machado. Puerto de la Cruz, Tenerife
El Estatuto de Autonomía de Andalucía ha sido aprobado por el 87,44% de los ciudadanos de Andalucía que se han acercado a depositar su elección en las urnas. Bien, ya hay nuevo Estatuto en Andalucía, a falta de recursos al Tribunal Constitucional.
Lo que no podrán decir nunca, ni PSOE ni PP, es que este Estatuto -como el de Cataluña- es lo más cercano al pueblo, lo que más va con ellos... y cosas como esas que se argumentaron para explicar la baja participación de los ciudadanos de Andalucía en el referéndum de la Constitución Europea, de 2005: 40,68% de votantes y un 59,32% de abstencionistas.
Hoy se ha logrado un nuevo éxito de los políticos españoles, en este caso concreto de los andaluces, cada día un poco más lejos de la ciudadanía y, por tanto, de la realidad. La abstención ha sido del 63,74% de los posibles votantes.

Actualizado 23:06 horas: La participación más baja de la historia de Andalucía se queda en un pobre 36,28% (con el 100% de los votos escrutado), es decir, una abstención del 63,72% de los votantes.
Las Juventudes Liberales votarán NO a este Estatuto andaluz (archivo en pdf) que hoy, domingo, se decide en las urnas:
Hoy, pedir Sí en el Referéndum del domingo es alinearse con el caciquismo. Pedir Sí a un Estatuto que ha sido cocinado a oscuras, lejos de la ciudadanía andaluza; pedir Sí a un Estatuto que blinda cosas como el Consejo Audiovisual de Andalucía, pero no la participación ciudadana; pedir Sí a un Estatuto que prefiere obviar cualquier profundización democrática; pedir Sí y además decir que es un gran Estatuto es digno de una chirigota gaditana. De echo, sea coincidencia o un mensaje del Presidente Chaves, el carnaval y el Referéndum coinciden en el tiempo.
El sentido común también se está perdiendo en Andalucía con un Estatuto a imagen y semejanza del catalán, fuera de la Constitución y que pretende regular hasta el uso y disfrute del flamenco. Ciutadans-Partido de la Ciudadanía, como dijimos en su día, también se niega a apoyar este Estatuto de Andalucía.
Algunos se preguntan si la solución no sería copiar el (paranoico) Estatuto de Autonomía de Cataluña para el resto de regiones españolas. Pero la respuesta por parte de los separatistas sería la de siempre. ¿Todos somos iguales? No, nosotros somos mejores.
Mariano Rajoy se volvía a desmadrar el pasado 13/2/2007:
"Creo que se pueden hacer acuerdos con los partidos nacionalistas y yo intentaré, con mayoría absoluta o sin ella, hacer acuerdos con partidos nacionalistas, que serán escritos, públicos y conocidos por el conjunto de la opinión pública y con un solo límite: el respeto a la Constitución y al Estado de Derecho"
Al menos, otros parecen tenerlo más claro.
Carta de una lectora de Diario Siglo XXI publicada el pasado lunes:
Parece que al portavoz del PSOE, López Garrido, le ha ofendido que en la reciente manifestación de Madrid aparecieran símbolos nacionales como la bandera o el himno. A mí me parece absolutamente normal que los ciudadanos de un país lleven banderas de su país y oigan su himno.Lo que no me parece tan normal es lo que está pasando en Cataluña, donde ayuntamientos gobernados por el PSOE, como Vilanova i la Geltrú, rechacen colocar la bandera de España en el edificio consistorial. Si el señor López Garrido está tan preocupado por el uso correcto de los símbolos nacionales, le propongo que comience por hacer que en ayuntamientos de Cataluña gobernados por su propio partido cumplan la ley y coloquen la bandera española en el lugar que le corresponde.
Carmen López. Barcelona
Ciutadans-Partido de la Ciudadanía también dice NO al nuevo Estatuto de Autonomía de Andalucía que se votará en referendo el próximo día 18 de febrero.

Mañana sábado, a las 12 del mediodía, mitin contra este Estatuto, en Sevilla: Hotel NH Plaza de Armas (Calle Marqués de Paradas, s/n). Intervendrán: Albert Rivera, presidente de Ciutadans, que ayer estuvo en Córdoba diciendo NO a este Estatuto, y Mario Acosta, coordinador de la Agrupación de Ciutadans en Sevilla.
Una vez más desde Ciutadans nos llegan buenas, bonitas y pegadizas canciones:
Y, desde CRITERIO, nos unimos al NO en el próximo referendo en Andalucía, y esperamos que el PP aclare su principio de esquizofrenia en esto de los estatutos. Del PSOE hace tiempo que perdimos la esperanza.
Reproducimos a continuación dos interesantes artículos sobre el uso de los símbolos de nuestro país. El primero, lo firmaba ayer Emiliano Jiménez y lo traducimos de e-notícies. El segundo, de David Gistau, lo publicó El Mundo el pasado 7/2/2007.
LA INMORALIDAD DEL HIMNO ESPAÑOL - Emiliano JiménezAlgo falla en las izquierdas españolas cuando se sienten molestas por el hecho que unos ciudadanos, en un acto público no institucional, lleven banderas de su país y escuchen su propio himno nacional. Una cosa normal en cualquier país del mundo occidental. Una cosa muy habitual en Cataluña, donde no es extraño poner señeras en todas partes en las manifestaciones o tocar el himno de Los Segadores.
La falsedad de afirmar que esto viola el decreto que regula el uso del himno nacional español es una cuestión menor. El decreto de 1997 -aprobado por el Gobierno del PP- sólo indica cuándo se debe tocar obligatoriamente el himno español. Una regulación similar a la que han hecho las diferentes comunidades autónomas. Que una cosa sea obligada en ciertas ocasiones no quiere decir que esté prohibida en otras. Por ejemplo, la ley obliga a traer casco a los que van en moto, pero esto no quiere decir que no puedan llevar el casco una vez se bajan de la moto.
Curiosamente, en la manifestación anterior -la organizada por las izquierdas- había muchas más banderas de Ecuador que de España. Parece como si ciertas izquierdas creyeran que la bandera y el himno de España son una cosa fea y asquerosa. Quizás esto explica por qué sienten tantas simpatías por los nacionalistas que creen que estos símbolos no son los suyos.
BANDERAS - David GistauA los manifestantes del pasado sábado se les acusó de portar, no ya la bandera española, sino incluso abrigos de visón que propagaban cierto aroma culpable a barrio de Salamanca. Aun sin el aguilucho, los ingredientes parecían los adecuados para que la propaganda progresista forzara un retrato reductor de la increíble muchedumbre menguante como el típico material humano del que hay que preservarse con un cordón sanitario. Algo así como los últimos zombis de la España más rancia reclamando que les sea devuelto el cortijo arrebatado por la Transición.
Esta imagen buscada en vano tendría que haberla favorecido la interiorización colectiva de un discurso sobre el cual Jiménez Losantos lleva toda la semana escribiendo. Ése que impusieron los intelectuales de la periferia aprovechándose de que, en el post-franquismo, España tenía complejo de culpa y que por definición relaciona la bandera española con el facherío y con la caricatura en plan Manolo el del Bombo. Y que por lo tanto la obliga a replegarse, a ser denostada como a todo aquello que no es cool: polvo y moscas. Mientras que las banderas nacionalistas, incluso cuando estimulan patriotismos desaforados de mano al pecho, incluso cuando sirven de coartada a duros regímenes de vocación totalitaria y excluyente, siempre se beneficiarán de una aprobación progresista que favorece, sin que nadie repare en la pérdida de los principios liberales, si es que los hubo, los pactos de poder con la izquierda. Determinado todo como todavía lo está por la obsesión franquista a la que aún no ha salido una generación inmune, Pérez-Carod, atornillado a su boina y De Juana Chaos, metiendo tripa como Victor Mature, son cool. Mientras que la señora del barrio de Salamanca, con su banderita, le pegó el tiro a Lorca y además es una casposa.
Así las cosas, al PSOE no debería haberle molestado que los manifestantes del pasado sábado se empapelaran con el símbolo nacional. Al contrario. Si las manifestaciones de la gente bien y pacifista, de los nuevos hombres alumbrados por el Régimen y protegidos por un cordón sanitario, son aquéllas en las que hay banderas republicanas y pañuelos palestinos en vez de visones y banderas constitucionales, los manifestantes del sábado se habrían definido ellos mismos como antigualla cavernaria. Pero algo ocurrió el sábado que asusta al PSOE. La bandera española renació, lavada su imagen, renovado su contenido, como símbolo que no carga con culpas ni vergüenza, y que es tan colectivo que incluso abarca a una izquierda, la de Rosa Díez, que se resiste tanto a la abducción nacionalista como al trapicheo con ETA. Una nueva España, acaso. Que no controla 'Zetapé', que ha adquirido conciencia de sí contra Zetapé. Esto no lo vieron venir y no saben ahora cómo desactivarlo.
Antonio Muñoz Molina lo borda, hoy, en El País:
La política española resulta tan difícil de explicar al extranjero porque está toda entera contaminada de delirios, algunos de ellos tan difundidos, tan arraigados, que casi todo el mundo ya los confunde con la realidad. El delirio ha sustituido a la racionalidad o al sentido común en casi todos los discursos políticos, y los personajes públicos atrapados en él lo difunden entre la ciudadanía y se alimentan a su vez de los delirios verbales y escritos de unos medios informativos que en vez de informar alientan una incesante palabrería opinativa. La actualidad no trata de las cosas que ocurren, sino de las palabras que dicen los políticos, de los cuales no se conoce apenas otra cosa que sus exabruptos verbales. En ningún país que yo conozca los titulares están tan hechos casi exclusivamente de declaraciones entrecomilladas. El que llega de fuera se ve asaltado, nada más subir al taxi en el aeropuerto, por un zumbido perpetuo de opinadores que someten a escrutinio las declaraciones y contradeclaraciones previamente enunciadas por los charlistas de la política. Da la sensación de haber entrado en un bar de barra pringosa en el que el humo de la palabrería fuera más denso que el del tabaco, y en el que un número considerable de afirmaciones tajantes parece dictado por la ofuscación de una copa matinal de coñac.El delirio contamina todos los saberes y con frecuencia termina por sustituirlos del todo. Hay una geografía delirante, que se manifiesta, por ejemplo, en los textos escolares y en los mapas de las noticias sobre el tiempo, y en virtud de la cual cada comunidad autónoma es una isla rodeada de un gran espacio en blanco y sin nombre o se dilata para abarcar territorios soñados. Casi cualquier delirio es un delirio de grandeza. El País Vasco abarca en los mapas Navarra y una parte de Francia: Cataluña se extiende hacia el norte y a lo largo del Levante y por las islas del Mediterráneo, en un ejercicio de megalomanía geográfica que se parece bastante al de los reinos que don Quijote imaginaba que conquistaría con su bravura de caballero andante. Galicia se agranda por las anchuras atlánticas de la lusofonía y por los confines de niebla de los reinos celtas. Y no quiero pensar qué ocurrirá cuando los cerebros políticos de mi tierra natal descubran por azar algún libro en el que se muestre que hubo una época en la que el territorio de Al-Andalus cubrió casi entera la península Ibérica y una parte del norte de África.
La geografía fantástica se corresponde con el delirio lingüístico: en esos mundos virtuales el español es un idioma molesto y residual que sólo hablan guardias civiles, emigrantes y criadas, y que por lo tanto no merece más de dos horas de enseñanza semanal en las escuelas, aparte de comentarios despectivos sobre su rusticidad y su patético provincianismo. Al fin y al cabo sólo se habla en tres continentes. Cuando no hay modo de prescindir de este idioma al parecer extranjero que sin embargo es el único de verdad común de toda la ciudadanía, se le desfigura en lo posible con una ortografía delirante, que debe de ser un enigma para la inmensa mayoría de los cientos de millones de hablantes que lo tienen como propio. Y cuando los jerarcas de tales patrias viajan por el mundo se convencen a sí mismos en su delirio de que hablan inglés, para no rebajarse a la indignidad de hablar español: pero con raras excepciones hablan inglés tan mal y con un acento español tan inconfundible que sólo los entienden los españoles diseminados entre el público, que constituyen, por otra parte, la mayoría de éste. Los dignatarios -da igual el partido o el territorio al que pertenezcan- cultivan un delirio grandioso de política internacional, y viajan por el mundo con séquitos más propios de sátrapas que de gobernantes democráticos, con jefes de prensa y de protocolo, con asesores, con periodistas, con fotógrafo de corte y cámaras de televisión, incluso con pensadores áulicos, en algún caso muy selecto. Se alojan en los mejores hoteles y gastan el dinero público con una magnanimidad de jeques petrolíferos. Viajan con el pasaporte de un país cuya existencia niegan y utilizan los servicios diplomáticos y consulares de un Estado al que no se consideran vinculados por ninguna obligación de lealtad, y aseguran que el motivo de tales viajes es la promoción internacional de sus respectivas patrias, provincias, principados, o reinos: obtienen, es verdad, una gran cobertura mediática, si bien no en los periódicos del país que han visitado, sino en los de la comunidad o comarca de origen, en la que todo el mundo parece aceptar sin sospecha el delirio de los resultados provechosos del viaje, así como la cuantiosa inversión necesaria para que sus excelencias celebren en Nueva York o en Melbourne una mariscada suculenta de la que habrían disfrutado lo mismo sin marcharse tan lejos, o hagan unas declaraciones a la televisión autonómica o al diario local a seis mil kilómetros de distancia.El delirio afecta lo mismo al pasado que al presente, por no hablar del porvenir. Jovenzuelos malcriados que disfrutan de uno de los niveles de vida más altos del mundo se adornan de un corte de pelo carcelario y de un pañuelo palestino y se imaginan que participan en una intifada o en un motín kurdo o irlandés quemando los cajeros automáticos de sus opulentas instituciones
bancarias y los autobuses de un servicio municipal de transportes lujosamente subvencionado, sin correr más peligro que el de un siempre desagradable enfriamiento después de la carrera delante de los paternales policías. En la escuela les han enseñado geografía fantástica y una historia mitológica inspirada en folletines truculentos del siglo XIX. Los tebeos de Astérix y las columnas de astrología de las revistas del corazón son más rigurosos que la mayor parte de sus libros de texto, pero tienen efectos menos tóxicos sobre las conciencias.
El delirio no sólo determina las historias que se cuentan en la escuela. Una editorial de prestigio le encarga a un escritor un libro sobre la caída de Barcelona al final de la guerra. Al escritor no le cuesta confirmar lo que sabe o sabía todo el mundo: que las tropas de Franco fueron recibidas en Barcelona por una muchedumbre entusiasta -ya observó Napoleón que en cualquier gran ciudad hay siempre cien mil personas dispuestas a vitorear a quien sea- y que en el ejército vencedor y entre la nueva clase dirigente había un número considerable de catalanes. Al escritor le dicen que el libro no puede publicarse, sin embargo: no porque cuente mentiras, sino porque las verdades que cuenta no se ajustan al delirio oficial sobre el pasado, según el cual la Guerra Civil española fue una guerra de España contra Cataluña, y ningún catalán fue cómplice de los zafios invasores, igual que ningún vasco llevó la boina roja de los requetés en el ejército de Franco.
El delirio niega la realidad pero puede tener efectos devastadores sobre ella. En España no queda nadie o casi nadie que simpatice de verdad con el fascismo o con el comunismo, y sin embargo se oye con frecuencia creciente que al adversario se le califica de facha o de rojo, con una insensatez verbal que hiela la sangre, y que revela una voluntad de ruptura de la concordia civil copiada de lo peor de los años treinta. Cuando a uno lo pueden llamar rojo por creer que el atentado del 11 de marzo lo cometieron terroristas islámicos o fascista por no eludir siempre la palabra "España" o defender la Constitución de 1978 está claro que el debate político ha caído en un extremo irreparable de delirio.
Por culpa del delirio de José María Aznar nos vimos involucrados en una guerra de Irak que ya era en sí misma otro delirio y en la que no contábamos militarmente para nada, pero que enconó el clima político del país y nos hizo más vulnerables a la amenaza del terrorismo integrista. Poseído por un delirio en el que ya vería a sí mismo coronado por los laureles de la Paz, esa bella palabra, el actual presidente no consideró oportuno prestar atención a los muchos indicios que venían avisando de que su negociación con los pistoleros y con los socios y beneficiarios de éstos no iba por buen camino. Tratar con gánsteres puede ser a veces tristemente necesario, pero conlleva el peligro de que los gánsteres tomen por blandura la benevolencia cautelosa del interlocutor y al menor contratiempo vuelquen la mesa de póquer y se líen a tiros. Que los servicios secretos no hubieran advertido lo que se aproximaba no tiene mucho de extraño, ya que tales servicios, casi en cualquier parte del mundo, se caracterizan por no enterarse de nada, contra lo que sugiere una extendida superstición literaria y cinematográfica: lo asombroso es que nadie en el entorno presidencial leyera los periódicos. La insolencia creciente de las hordas vándalas del norte, las cartas de chantaje y amenaza, los robos de pistolas y de explosivos, el descaro con que los terroristas presos amenazaban de muerte a los magistrados que los juzgaban (ante el apocado retraimiento, por cierto, de los policías encargados de reducirlos, quizás temerosos de provocarles una luxación si les ponían las esposas desconsideradamente): es increíble la cantidad de cosas que uno puede no ver cuando se empeña en cerrar los ojos.
También es llamativa la complacencia con que tantas personas de izquierda han resuelto en los últimos años abolir toda actitud que no sea de inquebrantable adhesión al Gobierno. He leído textos conmovidos sobre la felicidad de estar "al lado de mi presidente", y escuché hace poco en la radio a un entusiasta que llevaba su fervor hasta un extremo de marcialidad, asegurando que él, en estas circunstancias, se ponía "detrás de nuestro capitán, en primer tiempo de saludo", tal vez no el tipo de incondicionalidad más adecuado para el primer ministro de una democracia. Quizás uno, como va cumpliendo años -enfermedad política que denunciaba hace poco en estas mismas páginas Suso de Toro, a quien cabe suponer venturosamente libre de ella- conserva el recuerdo de otra época en la que las personas de izquierdas podíamos ser muy críticas y hasta en ocasiones hostiles hacia otro gobierno socialista, o por lo menos no incondicionales hasta la genuflexión, hasta las lágrimas. No digo que no haya motivos para oponerse a una deplorable Oposición, avinagrada y sombría, que no parece capaz de desprenderse de su propio delirio de conspiraciones, y en la que todo el talento de sus dirigentes da la impresión de estar puesto al servicio, sin duda generoso, de favorecer a sus adversarios. Lo que me sorprende es este nuevo concepto de la rebeldía y de disidencia, que consiste en rebelarse contra los que no están en el poder y en disentir de casi todo salvo de las doctrinas y las directrices oficiales. El delirio perfecto, sin duda: disfrutar de todas las ventajas de lo establecido imaginando confortablemente que uno vuelve a vivir en una rejuvenecedora rebeldía, inconformista y a la vez enchufado, obsequioso con el que manda y sin remordimientos de conciencia, gritando las viejas y queridas consignas, como si el tiempo no hubiera pasado, en la zona VIP de las manifestaciones, enaltecido a estas alturas de la edad por una cápsula de Viagra ideológica.
Antonio Muñoz Molina es escritor.
¿Se creen que lo habían visto todo en España? Pues no, seguro que no. El nacionalismo en España -que no el español, que dejó de latir en 1975- está en su mejor momento. Pero no solo en Cataluña, Galicia y País Vasco. A estos padres de la Congregación para la Doctrina de la Fe Nacionalista les están apareciendo enanos por toda España.
El último de ellos tiene su sede social en León (capital: Zamora). Se llama Asociación Puntu.LLI y no tiene nada más que una pretensión: "la creyación, espublización y usu del de la llingua llïonesa al traviés de las TICs, ha cuntare cun un espaciu propiu bien nidiu, cun una marca que nos identifique na comunidá internauta cumu lu que somos, cumu llïoneses". No hace falta que les traduzca.

Los del .CAT están orgullosos de "marcar el camino" a otras "naciones sin Estado en Europa" para conseguir su reconocimiento internacional, aunque sea solo en internet. Porque eso de que el .CAT era un dominio de internet únicamente para promocionar una lengua de Cataluña no se lo habrán creído, ¿no?
Así, una vez obtenido el .LLI podríamos reclamar otros muchos idiomas españoles como ya tiene el catalán y en camino está el leonés. Por ejemplo el .BAR de la variante lingüística de Barcelona o el .MAD para que la lengua y cultura en madrileño tenga esa deseada y reclamada representación digital.
Ver para creer.
El periodismo debería reflejar la realidad, utilizar un lenguaje cercano al posible lector y que el mensaje no se diluya en formalismos o la falta de estos.
El siguiente extracto pertenece a una noticia del diario Bon Dia, periódico andorrano, demostrando así que la estupidez en la definición de los países es internacional. No hace falta traducción; las negritas son mías:
"...la llista de països que fan servir un model d’emancipació "tardà o mediterrani" i va dir que l’edat és similar a l’Estat espanyol (30 anys), Portugal (28 anys), o Grècia (31 anys). D’altra banda, la dada difereix de la registrada a l’Estat francès, Bèlgica, Holanda o Luxemburg, on l’edat d’emancipació són els 24 anys, o fins i tot els 23 anys de Gran Bretanya".
Dejando de lado que al Reino Unido se le denomina Gran Bretaña, sin ser lo mismo, pero que es un error generalizado; después de leer el párrafo me surgen unas cuantas preguntas: ¿Existirá la palabra Francia y España en los diccionarios de andorrano? ¿Se sentirán tan oprimidos los andorranos como los catalanes españoles y franceses? Ya puestos ¿por qué no han rizado el rizo denominando a España algo así como 'terreno comprendido entre los Pirineos andorranos y el estrecho de Gibraltar británico'?
Apunten este nombre: Lorena Antón, llegará lejos.
(Gracias X.)
Antonio Javier Vicente Gil, ayer, en La Espingarda:
DISECCIÓN DE SECCIONESCurioso e interesante ver las secciones en que los periódicos organizan la información, hasta en eso se hace política de pacotilla, todos, y digo todos los periódicos de Cataluña y el País Vasco que he revisado, excepto el Diari de Girona han eliminado la sección España o nacional. Pueden ver las secciones de 19 diarios españoles. Por mi parte sin comentarios, esto se comenta solo. Solo una observación, todos los importantes editan en español aunque quitan a España, la pela es la pela.
Gara
Euskal Herria, Sociedad, Economía, Internacional, Cultura, Deportes
La Razón
España, Internacional, Cultura, Madrid, Sociedad, Religión, Economía, Deportes, Espectáculos, Vivir el día, Los toros, Televisión, A la contra, Autonomías, Necrológicas
El País
Internacional, España, Deportes, Economía, Tecnología, Cultura, Gente y TV, Sociedad, Opinión
El Mundo
España, Internacional, Economía, Cultura, Ciencia, Tecnología, Comunicación, Madrid, Deportes, Salud
ABC
España, Internacional, Sociedad, Cultura, Economía, Deportes, Tecnología, Opinión
La Vanguardia
Internacional, Política, Cultura, Deportes, Ciudadanos, Sucesos, Economía, Gente
El Periódico de Cataluña
Opinión, Internacional, Política, Sociedad, Cataluña, Economía, Tecnología, Deportes, Ocio y gente
El Correo
Política, Opinión, Mundo, Economía, Deportes, Sociedad, Cultura, Televisión, Gente, Titulares del día, Necrológicas, Efemérides, Viñetas
Deia
Herrialdeak (Rerional) , Gizartea (sociedad), Iritzia, Politika, Mundua, Ekonomia, Kirolak (deportes), Kultura, Telebista, Azkena
La Provincia, Diario de las Palmas
Canarias, Nacional, Internacional, Sociedad, Cultura, Ciencia y tecnología, Deportes, Economía
Avui
Opinió, Política, Món, Economia, Diàleg, Societat
Diari de Girona
Girona, Comarques, Opinió, Economia, Catalunya, Espanya, Internacional, sports, Cultura, Fets i gent, Comunicació, Actual, Humor
Diari de Tarragona
Local, Ebre, Catalunya, Panorama, Economía, Deportes, Guía
La Mañana de Lérida
Lleida, Comarcas, Sociedad, Economía, Deportes, Cultura, Espectáculos, , Política, Internacional, Edición impresa
La voz de Galicia
Ultima Hora, Galicia, España, Internacional, Marítima, Economía, Bolsa, Deportes, Sociedad, Cultura-TV, Tendencias, A fondo, Opinión
El ideal gallego
A Coruña, Area metropolitana, Cultura, CGS, Opinión, Galicia, España, Mundo, Sociedad, Economía, Deportes, Comunicación, Humor
El Diario Vasco
Al día, Opinión, Política, Deportes, Economía, Mundo, Cultura, Gente, TV
Noticias de Alava
Opinión, Sociedad, Política, Vecinos, Economía, Deportes, Mirarte
Coherencia -y criterio- es lo que durante años se le ha pedido al PSOE. Orden interno que el PP disfrutaba y el partido socialista buscaba. Pero desde un tiempo a esta parte, no solo la coherencia ha desaparecido por completo de muchos planteamientos del PSOE a nivel nacional, sino que además esta incoherencia ha saltado al PP, ahora en la oposición, y con un difuso destino.
El Periódico publica hoy un cuadro comparativo con algunas de las propuestas contenidas en el Estatuto de Autonomía de Cataluña y en el de Andalucía, recientemente aprobados ambos, y que son calcadas, o casi. Pero, lo significativo del cuadro es la columna tercera en la que aparecen los argumentos por los que el PP considera inconstitucional la propuesta del Parlamento catalán, y no la del Parlamento andaluz:

Así las cosas parece saludable la aparación del tercer partido en la política nacional. Así las cosas todavía alguien -en el PSC y en el PPC- se pregunta de dónde han salido los de Ciutadans.
Algunos lo llaman complejo. Puede ser. Otros lo llaman 'única manera de tocar poder'. Podría ser también. O las dos cosas. Dos ejemplos:
- Caso 1: A primeros de octubre el PP, en el Congreso, pidió al Gobierno que cumpliese con lo establecido en el artículo 169 del nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña. Dicho artículo se refiere a transferencias del servicio de RENFE de cercanías. Pero, sorprendentemente, los diputados del PP no sabían -¿o sí?- que el artículo 169 del Estatuto catalán está recurrido por... ¡el PP! Los diputados del PP apoyaron la propuesta del PSOE que instaba al Gobierno a transferir cuanto antes el servicio ferroviario a Cataluña. El asunto es más grave aún en cuanto que la propuesta necesitaba de la unanimidad, sin votos en contra para este caso, para su aprobación.- Caso 2: Esta misma semana. "Si me dicen que para votar sí tengo que aceptar que Andalucía es una realidad nacional, no lo voy a hacer". Son palabras de Javier Arenas antes de aceptar el término 'realidad nacional' para el Estatuto andaluz. No se entiende que lo que no vale para Cataluña, sí valga para Andalucía. Al menos el PSOE es coherente en este tema, pese a estar equivocado. Ayer llegaron a un acuerdo PP y PSOE para incluir el término 'realidad nacional' en el texto del nuevo Estatuto andaluz, pese a que Arenas aseguró que no lo haría.
Así las cosas... ¿todavía cree alguien que el PP defiende lo normal, lo lógico, lo real, la verdad?
Felip Puig, portavoz de CiU en el Parlamento de Cataluña y vicesecretario general de CDC (el amenazado por los inmigrantes), nos contaba el proyecto de embajadas catalanas en el extranjero en una entrevista publicada ayer en laMalla.net. Traducimos una parte de la misma:
Pregunta - Se hablaba de departamentos floreros... ¿Habrá algún departamento nuevo?Puig - Sí. Habrá el departamento de Asuntos Exteriores. [...]
Pregunta - ¿El departamento de Asuntos Exteriores puede comportar algún tipo de colisión constitucional?
Puig - Estoy convencido de que no habrá ni conflicto constitucional ni estatutario, pero sí que habrá conflicto mental que tiene la sociedad española con Cataluña. Queremos una red de representación institucional en el mundo y una cierta red de funcionarios de la Generalidad que representen la sociedad catalana en el mundo...
Pregunta - ¿Embajadores con minúscula?
Puig - No quiero utilizar esta expresión. Pero sí que seguro tendrán unas funciones de representar a los catalanes cuando viajen como turistas, a los empresarios que salgan a comerciar y a representar cultural y políticamente nuestro país. La política a través de los cuerpos diplomáticos forma parte del estado español, pero Cataluña puede empezar a hacer una red de proyección internacional.
Pregunta - ¿Podrían ser oficinas de captación de población inmigrada?
Puig - Por descontado. Veremos si somos capaces de evitar inmigración irregular. Una de las funciones de las oficinas será la de selección en origen de los países, de asumir las posibilidades de emisión de permisos de trabajo. Podremos intervenir y formar a aquellos colectivos que, por necesidad laboral, Cataluña tendrá que seguir absorbiendo. Pero controlando el número, la calidad y el conocimiento de nuestro país.
Suponemos que "el conflicto mental", al que se refiere el escudero de Artur Mas, tiene relación con algunos artículos de la Constitución. Por ejemplo:
Artículo 149.1 - El Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias: [...]
2.ª Nacionalidad, inmigración, emigración, extranjería y derecho de asilo.
3.ª Relaciones internacionales. [...]
10.ª Régimen aduanero y arancelario; comercio exterior.
Claro que, como le decía Gallardón a Pujol hace algún tiempo:
"Es que nosotros, presidente, dado que no tenemos que construir una nación, nos dedicamos a construir el metro."
http://www.criterio.es/2006/10/lo-que-es-noticia-en-cataluna-2.html
El País publicó ayer una imprescindible entrevista a Juan Carlos Rodríguez Ibarra, presidente de la Junta de Extremadura. Recogemos a continuación cuatro cortes de la misma:
"Zapatero no ha explicitado la visión que pueda tener respecto del modelo de Estado...Es que ése es el problema. Pero me temo que Zapatero se haya planteado el debate territorial a partir de una regla de tres muy sencilla pero demasiado simple y equívoca: ...oiga, la descentralización ¿ha ido bien para España?: sí; ¿ha ido bien para los territorios?, sí. El traspaso de competencias ¿ha ido bien para los territorios y para España?, sí. Ergo, cuanto más descentralización y más traspaso de competencias, mejor para España. Esa es una conclusión fácil pero equivocada, muy equivocada.[...] Sí que sería bueno, y muy necesario, que el presidente definiera su proyecto de país; sin duda. ¡Pero Zapatero y todos los demás! Todos los partidos renunciamos un día a nuestros programas máximos. Todos, menos los nacionalistas, que nunca han renunciado a nada... Él dice que la diversidad hay que reconocerla y que está muy bien que seamos un país plural...Pero yo creo que él no utiliza bien la palabra plural, plurales somos en este país desde que se hizo la Constitución... Lo que nos distancia es que él ha nacido en una España descentralizada y cree que teniendo menos competencias el Estado sigue igual de fuerte
[El PSOE se está equivocando] pues en que todavía no hemos sido capaces de definir, con claridad y sin complejos, cuáles son las competencias, las responsabilidades, que un Gobierno central jamás, jamás, puede ceder.
[...] Mire, la verdad es que el Partido Socialista introdujo más de cien enmiendas en el Estatut porque había gente nuestra que estaba dispuesta a joder la marrana. Y para que no se joda la marrana se pasó el cepillo. Así de claro fue aquello."
Irrefutable.