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viernes, 25 de mayo de 2007
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COPA DE NOCHE
El vecino del barrio

JORDI PORTABELLA Este barcelonés del Eixample, otra vez candidato de ERC a la alcaldía de Barcelona, reivindica una ciudad cosmopolita, diversa y creativa, como Nueva York. Actual segundo teniente de alcalde del Ayuntamiento, lleva ocho años al frente del turismo municipal

"Yo soy un barcelonés del Eixample y me miro Barcelona desde aquí, no desde la comarca"

El señor Jordi Portabella, candidato de Esquerra Republicana de Catalunya a la alcaldía de Barcelona, me citó el sábado, 19 de mayo, a las once de la noche, en el bar Casa Almirall, en la calle Joaquín Costa esquina con Ferlandina. Casa Almirall es un local modernista, de 1860, que al señor Portabella le trae muy buenos recuerdos de su juventud, y a mí también, aunque cuando yo lo frecuentaba ya era algo más mayorcito. Lo frecuentaba con Terenci Moix, que había nacido en la misma calle, justo al lado de Casa Almirall, en el número 37, donde está la Granja de Gavà, otro local emblemático y en el que se puede leer, en castellano y en inglés, que en dicho edificio nació, en 1942, Terenci Moix, "ganador del Premio Planeta".

Llegué al Almirall a las diez y media. El local ya estaba prácticamente lleno de gente joven que tomaba copas, y charlaba animadamente. No diré que gritasen, pero poco les faltaba. Total, que me di cuenta de que no era el local más indicado para grabar una conversación con el señor Portabella. Así que cuando éste llegó, tras mostrarle el panorama, nos fuimos a sentar en una terraza próxima al Macba. El señor Portabella pidió un JB con Coca-cola y yo, a falta de whiskey irlandés, me conformé con un Ballantine´s.

Con el señor Portabella, amén de la vecindad - vivimos muy cerca el uno del otro-, comparto algunas cosas: a ambos nos gustan los animales (pero el señor Portabella es un notable antitaurino y yo un defensor de la corrida); a ambos nos chiflan un par de ciudades en concreto: París y Nueva York; y ambos somos socios del Ateneu Barcelonès. Por lo demás somos muy distintos y venimos de mundos muy distintos. Dicho esto, debo confesarles que siento una cierta debilidad por este político, debilidad que se vio acrecentada cuando, hace escasos días, le vi en BTV conversando con mi compañero de colegio Xavier Rubert de Ventós. Al parecer, el señor Portabella es un gran admirador de Xavier y se ha leído todos sus libros. Y yo me dije que un político que lee a un tipo como Xavier y encima lo admira no debe ser ningún tonto (aunque hay muchos tontos que leen filosofía y muchos filósofos que son rematadamente tontos). Mi debilidad por este político viene del año 1998, el año en el que el señor Portabella ganó la previa de las primarias de Esquerra en Barcelona, pese a que la dirección de su partido apoyaba a otro candidato. Fue entonces cuando yo me dije: ¿Qué tendrá este chico para que las bases de su partido lo hayan elegido frente a las opiniones contrarias de un Carod-Rovira, de un David Minoves, a la sazón presidente de la federación barcelonesa del partido, y de los históricos Jordi Carbonell y Heribert Barrera?

"De la actual junta directiva de ERC, me dice el señor Portabella - en realidad nos tuteamos; él me llama Joan y yo Jordi-, yo soy el único que he nacido en Barcelona y vivo en Barcelona, que he vivido siempre en Barcelona. Yo soy un barcelonés del Eixample y me miro Barcelona desde aquí, no desde la comarca". En mi opinión, de los cinco candidatos a la alcaldía, Portabella es quien mejor plantea un modelo de ciudad, con el que se puede estar de acuerdo o no. Para Portabella, Barcelona es la capital de Catalunya y debe asumir esa capitalidad. La capitalidad de una nación, la catalana, con una cultura y una lengua propias, y sin Estado. "Así pues, ser la capital de Catalunya, dice el candidato, determina cuatro bases del ADN de la ciudad: somos una ciudad de acogida. Somos una ciudad con un buen porcentaje de gente trabajadora que quiere progresar cueste lo que cueste, somos una ciudad de una gran fortaleza que tiene su raíz en su propia catalanidad, y a partir de la cual podemos aspirar a los más altos niveles de importancia internacional. Y somos una sociedad que quiere ser cada día más libre, tanto a nivel individual como colectivo". "Si tuviese que resumir Catalunya y Barcelona en una sola palabra - me dice-, esa palabra sería libertad".

Portabella quiere una Barcelona cosmopolita y diversa, que ya lo es; una Barcelona creativa, como Nueva York (viaja dos o tres veces al año a Nueva York y siempre ve algo "que tarda un par de años en llegar a Europa"). Una Barcelona con una fuerte identidad, celosa de su pasado y de su papel en el mundo, como París. "¿Existe una Barcelona bilingüe?", le pregunto. "El bilingüismo, me dice, es cosa del siglo pasado.

Barcelona es políglota; en Barcelona se hablan 214 lenguas, y, como te decía, el catalán ha de ser la lengua de acogida y la lengua vertebradora, por la sencilla razón de que es la nuestra".

Portabella lleva ocho años al frente del turismo municipal, así que se conoce el tema. En su programa figura la creación de una taxa turística per a la renaixença cultural, la sostenibilitat i la vida familiar.Sus socios de gobierno no están de acuerdo con ella, y los hoteleros, en principio, tampoco. Estarían de acuerdo si el impuesto se aplicase a nivel nacional, por aquello de la competencia... ¿Por qué per a la reinaxença cultural?, le pregunto. "Mira - me dice-, yo me reuní con 22 de los más importantes empresarios hoteleros de esta ciudad y les dije: lleváis diez años ganando dinero, ahora debéis hacer como hizo el textil en su momento, contribuir a la aparición de nuevos Gaudí, Domènech i Montaner y Puig i Cadafalch... Y parece que lo entendieron". "¿Por dónde va, según tu opinión, esa renaixença cultural?", le pregunto. "Por aquello más novedoso, menos explorado, por los audiovisuales", me dice. Le pregunto si conoce algún creador catalán de audiovisuales de fama internacional. Me dice que no, pero que eso no tiene importancia, que ya lo crearemos o vendrá de fuera. Para Portabella, Barcelona es ciudad de acogida... de talentos.

De los turistas pasamos a los gatos. "El tema se nos va de las manos. En los próximos cuatro años hay que estabilizar - esterilizar- algunas colonias, empezando por la más grande, la de Montjuïc, y la de las antiguas fábricas de Poblenou". De los gatos pasamos a las cotorras. "La cotorra es como el mosquito tigre, del que volveremos a oír hablar este verano. La cotorra, como el mosquito, llegó un buen día y no encontró competidor. Es todo un problema". De las cotorras al jardiner de barri."Esa figura - me dice- la pillé en Vancouver, que es probablemente una de las comunidades más diversas de todo el planeta. Allí cada mes una etnia distinta se ocupa de determinados espacios públicos. Los chinos deciden si hay que plantar rosas o jazmines, siempre que puedan plantarse. Aquí podríamos hacer lo mismo en cada barrio. Eso daría mayor fuerza y cohesión a la vida de barrio, amén de dignificar al trabajador de Parcs i Jardins que hoy se limita a pasar el rastrillo y recoger las hojas de los árboles". Portabella viaja aquí y allá y pilla ideas. El bicing, el alquiler de bicis, o el jardiner de barri,y lo último, el cangur del barri (¿para cuándo el cantamañanas del barrio, el cual, a ser posible, no cante ni los sábados ni los domingos?). Ahora nos prepara un zoo marino, en una dársena del puerto. Pero en sus viajes también le preguntan por Barcelona, ciudad de moda. "El primer teniente de alcalde de Nueva York me preguntó si les hablaba en catalán a mis hijas y cómo hemos hecho para tener tan buena calidad de vida. La calidad de vida, ese es el nuevo discurso", me dice.

Yo le pregunto por Copito de Nieve."¿Cómo es que no hay ningún recuerdo suyo en el zoo después de la pasta que os dio y os sigue dando, en royaltis?". "Íbamos a hacer una estatua con un mármol blanquísimo, pero muy caro, tanto de extraer como de transportar, y al final lo descartamos. Pero es cierto que estamos en deuda con Copito. Lo haremos, te lo prometo". Tomamos una segunda copa y me lleva en coche al Green Park, el pub de mi barrio, y del suyo. Al día siguiente le vi salir de su casa mientras cruzaba un autobús en el que viajaba su cara y su eslogan, "Utilitza´ns", y me acordé de la escena que encabeza los episodios de la serie Sexo en Nueva York,donde su protagonista es salpicada por el autobús donde viaja su rostro con la publicidad del artículo que escribe cada semana en un diario. Pero ese día no llovía y Portabella se fue la mar de limpito.

 
 
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