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D018 11 de diciembre de 2006
Autor: | S. D./T. S.
Carod-Rovira ultima una ofensiva lingüística
El líder de ERC controlará desde su Vicepresidencia las subvenciones del doblaje de las películas - Los republicanos asumen la gestión de los organismos que promoverán el catalán en la Eurocámara y en ferias como la de Fráncfort
Barcelona- 212.450 euros. Es el dinero que recaudó la Generalitat el anterior mandato en concepto de sanciones por la aplicación de la Ley de Política Lingüística. Es, en realidad, una cantidad irrisoria si se compara con lo que gastó el Ejecutivo de Maragall en promocionar la lengua catalana. Sólo el pasado octubre y cuando la legislatura tocaba a su fin otorgó un millón de euros a 59 entidades con este objetivo, pero no por eso es menor el comprensible enfado de los establecimientos que han sido sancionados con multas de 1.800 euros por ofrecer la factura sólo en castellano.
Con Maragall, era Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) quien tenía la sartén por el mango en este asunto. En la octava legislatura, sin embargo, los republicanos pierden este privilegio pero están al frente de otras áreas en las que la lengua también tiene mucho que decir, como son la promoción del catalán en el exterior a través del Institut Ramon Llull y el Patronat Català Pro Europa, y los medios de comunicación.
Consumo vs Industria
En la pasada legislatura, el departamento más controvertido en materia de política lingüística fue el de Comercio, Consumo y Turismo dirigido por el republicano Josep Huguet. Éste mantiene su cartera en el nuevo gabinete de la Entesa, pero con una diferencia sustancialmente importante. Y es que pierde Consumo a cambio de Industria. El cambio no es nada baladí puesto que la Agencia Catalana de Consumo (ACC) en particular y el área de Consumo en general se encargan de la aplicación de la ley de política lingüística aprobada en 1998 bajo el mandato de Jordi Pujol, es decir, la normativa mediante la cual el republicano Josep Huguet sancionó a varios establecimientos por no rotular en catalán la pasada legislatura.
Con el nuevo organigrama, las competencias de Consumo han pasado a depender del titular de Economía y Finanzas, el socialista Antoni Castells, quien, según han explicado a LA RAZÓN fuentes de Presidencia, cambiará el modo de proceder de los últimos años y no sancionará de manera indiscriminada. Se optará por llevar a cabo una política de incentivos para incentivar el uso del catalán. En cualquier caso, todavía falta conocer el nombre de la persona que dirigirá la Agencia Catalana de Consumo, que podría hacerse público mañana martes con motivo de la reunión del consejo de Gobierno que deben aprobar varios nombramientos. La persona encargada de la ACC recibirá la consigna inmediata del propio presidente en contra de la aplicación con sanciones de la política lingüística. Vuelve el talante de Jordi Pujol quien elaboró la ley, pero nunca la llegó a aplicar las multas que establece la misma.
El presidente Montilla ya dejó bien claro durante la negociación del nuevo gobierno que la política identitaria quedaría en un segundo plano durante los próximos cuatro años. Su mensaje al respecto y sobre todo en materia de política lingüística fue: «Ni un paso adelante, ni uno atrás». Sin poder sancionar, a ERC le quedan áreas donde la promoción del catalán se realiza de una forma más sutil y, en ocasiones, a golpe de talonario.
Por una parte, Vicepresidencia, es decir, el área que encabeza el presidente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, pasa a controlar la política lingüística, cuyo director general no ha sido nombrado y, entre otros, otorga las subvenciones de los doblajes al catalán de las películas. Durante las negociaciones para consensuar el nombramiento de un responsable de política lingüística se buscaba un perfil académico.
Aunque Esquerra no controla las delegaciones del gobierno catalán en Bruselas y Madrid (en manos del PSC), los republicanos desde Vicepresidencia también dirigen el Patronat Català Pro Europa, con el que intentarán promover el uso del catalán en la Eurocámara. También dirigen instituciones menores como la Casa de Perpiñán, donde, entre otros, se imparten cursos de catalán, o la oficina del gobierno de la Generalitat en París.
El caramelo más goloso
Sin embargo, el caramelo más goloso de Vicepresidencia es el Institut Ramon Llull, organismo encargado de promocionar la lengua catalana en el extranjero y cuyo objetivo más inmediato es la preparación la Feria de Fráncfort 2007, en la que la cultura catalana es la invitada de honor. El impacto mediático de la feria de libros más importante del mundo es mucho y Carod-Rovira se podrá hacer la foto en Fráncfort porque el Ejecutivo catalán cambiará la normativa para que el presidente del Ramon Llull sea el consejero del que depende la institución y no el titular de la Generalitat como hasta ahora. El Patronato del Llull se reunirá en los próximos días para adaptar los estatutos a su nueva situación, ya que dependía de Cultura.
El ex «conseller primer», Josep Bargalló, será el director del Llull y tomará posesión en «dos o tres semanas», según dijo ayer a LA RAZÓN. Bargalló ha decidido no cambiar a la comisaria del programa catalán de la Feria de Fráncfort, Anna Soler-Pont, y dejó en el aire si se producirán cambios en el resto del organigrama. El nuevo director no se aventuró a dar una respuesta rápida a si el Gobierno catalán invitará a autores en lengua castellana al certamen ya que este tema «lo deciden las comisiones, no es un asunto estrictamente mío».
En breve sabremos si comparte las tesis de los editores, partidarios de invitar a los autores que han optado por el español como lengua literaria a ser partícipes del abultado presupuesto (10 millones de euros) destinado a los festejos.
Por el momento, la formación republicana no ha escondido que son los autores que usan el catalán como lengua para la cultura los que deben ir invitados por la administración pública a la feria de libros. Cabe recordar que ERC y CiU habían intentado aprobar en el Parlament una moción para que solamente éstos acudieran al certamen, pero el elevado absentismo en la cámara provocó que no prosperara. También por ese motivo, Carod-Rovira pidió en campaña, como una condición para poder pactar, controlar la consejería de Cultura, otra de las áreas que ha quedado en sus manos. Ahora bien, el presidente de la Generalitat, José Montilla, cuando estaba al frente del Ministerio de Fomento habilitó una partida de seis millones de euros para Fráncfort y es partidario de apostar por el pluralismo.
El verano, Bargalló tildó de «provisional» la propuesta presentada por el anterior consejero, el socialista Ferran Mascarell. «Se trata de una propuesta provisional hecha por un gobierno provisional», dijo entonces. Por eso, no tardará en dar a conocer los avances sobre el programa en el Parlament. También matendrá reuniones con «representantes institucionales de los territorios de habla catalana» para que se puedan sumar al Llull.
Otra área con muchos cambios donde ERC tiene la voz cantante es Cultura, de la que ahora depende también un apartado tan importante como es la regulación de los medios de comunicación públicos, que serán sometidos a una nueva ley. Por eso se ha puesto al frente de esta cartera a un especialista en el campo, Joan Manuel Tresserras, cuyo primer objetivo es la nueva ley de los medios catalanes.