Septiembre 03, 2007

Tectónica política

Nos envía Mario Acosta el siguiente texto que reproducimos íntegramente:

Los terremotos no son movimientos espontáneos y menos aún casuales, constituyen la culminación de una secuencia en la que sucesivas acumulaciones de fuerzas resuelven bruscamente sus tensiones. Es un proceso regular, que salta de la cantidad a la calidad en su momento estelar, pero que viene gestándose con anterioridad en el subsuelo y sin esos antecedentes subterráneos no aparecería en la superficie terrestre.

Sirva el símil para explicar el momento histórico español. Sin preparativos anteriores no se habría llegado a la actual situación. No se puede afirmar que se trate de un proceso necesariamente calculado sino constatar que el camino cubierto desde la transición conducía inevitablemente al lugar donde estamos, ese lugar donde castas políticas y sociales de las regiones españolas actúan en defensa de sus propios intereses, desposeen al Estado de capacidad gubernativa y anulan la eficacia de partidos nacionales, incluso cuestionan la utilidad existencial de los mismos.

La secuencia política española ha venido desarrollándose mediante el efecto "tijeras", según el cual la necesidad de gobernación única para resolver los problemas de una sociedad moderna se ha visto combatida y frustrada por decisiones parciales, fragmentadas, egoístas, enfrentadas al bien nacional, y cuya raíz reside en una arquitectura autonómica pervertida por el desarrollo y afianzamiento de intereses elitistas en esas autonomías. En una reedición de nuevo caciquismo, España se ha convertido en un mosaico de reinos sin coronas.

Es el Estado español quien ha permitido e impulsado este devenir y eso concentra en su ser (o no ser) todo el actual problema nacional, su responsabilidad e inutilidad como máximo instrumento del poder nacional, en una palabra: la cuestión del Estado está a la orden del día en España. Y cuando en una nación se cuestiona la utilidad estatal, esa nación está en trance de resolver su propia existencia y en consecuencia, en la necesidad de solucionar el carácter de su estado como requisito previo a cualquier otra consideración. Nuevamente se abre en España una etapa constituyente cerrando el capítulo de la transición a la democracia.

El Estado

D. Quijote explicó que en la oficina del estómago se fragua la salud del cuerpo, del mismo modo, la fortaleza del Estado mide el vigor civilizatorio de una nación. Pero en la España moderna el Estado nunca estuvo a la altura de su tiempo, jamás en esa historia logró con suficiencia aquel grado de utilidad que hace siglos conquistaron países más avanzados. Siendo el estado una construcción histórica, su origen y mantenimiento remite a la voluntad política de los dueños reales de una nación; esa clase dominante que existe en todo tiempo y lugar, debe aglutinar elementos e intereses en un todo único y capaz de actuar al unísono en la sociedad a la que dominan mediante esa organización política y todo su acompañamiento constitucional que llamamos Estado. Y está en ese desacuerdo casi genético de las clases dominantes españolas, la raíz de nuestra actual descomposición política y la perniciosa debilidad de un aparato de estado jironado por unos y otros en pos de sus particulares cálculos.

Pero ni la historia ni la civilización perdonan a los que no están ni han estado a la altura de su misión y por tanto es razonable pensar que la sociedad española no detendrá su camino porque unos irresponsables inútiles a su papel, se muestren incapaces de resolver lo que tan urgentemente necesita la nación: orden constitucional efectivo y funcionamiento racional de la vida pública.

Las ideas y los partidos

En ese punto del desacuerdo dominante residen los movimientos telúricos en la política española. Son los hechos y no las ideas los que condicionan la lógica de este desarrollo nacional. Las ideas generales y oficiales no hacen más que tratar de reflejar esos hechos pero ni mucho menos los presuponen ni los describen; al contrario, esas ideas tienden a ocultar la afluencia y las consecuencias de esos mismos hechos: esos discursos son efectos y no causas. Sólo ideas minoritarias de momento, pueden describir y explicar el curso de esta panorámica real. Pero esas ideas "extrañas" y escasas por ahora aunque prendiendo, serán las que se impongan en la sociedad porque son las que corresponden a los hechos que narran, las que dotan de verdad cuanto ocurre, al tiempo que la lucha de ideas y de partidos políticos son estériles resonancias en la superficie del proceso molecular producido en la sima social.

La insistencia de adscripciones a la izquierda o la derecha, la reducción del problema nacional a un asunto de votos, las elecciones generales en un marco de reglas de juego inservibles, los presupuestos generales en una tesitura donde las taifas son decisivas al respecto, son teoría y posiciones políticas fuera del contexto que los hechos esculpen, están superadas por los acontecimientos, obedecen a una inercia que está a punto de detenerse y suponen hoy un lastre intelectual para solventar tan grave crisis. Toda estrategia que no contemple el advenimiento de una Asamblea Popular Constituyente sucumbirá en la vorágine de los acontecimientos venideros.

El correcto ajuste entre práctica, teoría y fiel representación política es inevitable, así como el correspondiente terremoto que lo haga posible. Falta por saber grado y fecha de ese acontecimiento histórico en España, pero se abrirán paso letreros tan sencillos como: frente a la dispersión, unidad nacional, frente a las dictaduras regionales, democracia, frente a la arbitrariedad, Constitución, frente al delito político, justicia ejemplar. Divisas que aún no han conseguido en plenitud los españoles y que no pueden seguir sin ellas en el bolsillo.

Publicado por Virgulilla a las Septiembre 3, 2007 06:56 PM
Comentarios


Interesante punto de vista, aunque me temo que a medio plazo, nada inminente. Primero tendrá que probarse este nuevo partido y a ver cómo les va.Partece que tienen mucho tirón.

::1:: Publicado por: Paco a las Septiembre 3, 2007 07:38 PM

pUes más o menos de acuerdo, la construcción del Estado moderno es la asignatura pendiente en la historia de España. Y va a ser duro

::2:: Publicado por: C. Díaz a las Septiembre 3, 2007 07:41 PM

Importante baja del PSN y posible cisma interno en el socialismo navarro, algunos comienzan a estar hartos del ferreo control de Blanco y acolitos.
Las nuevas formaciones pueden nutrirse de militantes desesperados con las tacticas caciquiles emprendidas por el gobierno, incluidas bajas de militancia.
Basta ya y C's tendran que estar atentos.

::3:: Publicado por: News a las Septiembre 3, 2007 08:16 PM

Impresionante el movimiento político actual, particiones, protestas, fundaciones, escisiones...

movimiento contínuo hasta encontrar la forma de echar a los parásitos del poder.

::4:: Publicado por: S.F. a las Septiembre 3, 2007 08:27 PM

Aún en el supuesto de que el PP lograse ganar en marzo con mayoría absoluta, el panorama del país seguirá siendo desolador, porque ¿cómo se va a arreglar tanto despropósito cometido, tantas ilegalidades, tantos burócratas por todas partes, tanto texto legal que derogar, etc.?

Aunque todavía puede ser peor, porque si las ofertas electorales siguen sin convencer la abstención podría estar presente.

Es verdad que el tema es complicado, sórdido y proceloso.

::5:: Publicado por: J.M. López a las Septiembre 3, 2007 08:33 PM

"ese lugar donde castas políticas y sociales de las regiones españolas actúan en defensa de sus propios intereses"

Vaya, pensaba que estaba hablando de la Casta Funcionarial instalada en el poder central y que ha visto con horror como ha ido perdiendo poder a pesar de que aún tiene mucho (Aena, Adif, Renfe, REE ...) y lucha para no seguir perdiendo privilegios adquiridos ad aeternum!

Un integrante insigne de la Casta ha tenido que instalarse en Barcelona para poner orden en los trenes visto que desde su torre de marfil a 600km le era imposible darse cuenta de la terrible realidad de los cercanías.

::6:: Publicado por: pitufo a las Septiembre 3, 2007 09:14 PM

Pitufo te dejas la casta burguesia CIU 3%, Carod y patrocinio de familiares, y todos los entramados que venden a la malvadisima Espanya.

Casi un 80% casi nada ;)

::7:: Publicado por: vaya a las Septiembre 3, 2007 09:23 PM

El texto de Acosta me parece bienintencionado pero poco operativo. Señala males reales pero no indica terapéuticas concretas para curarlos, o cuando cita terapéuticas ('unidad nacional' -frente a dispersión- 'democracia' -frente a dictaduras regionales- 'constitución' -frente a arbitrariedad- 'justicia' -frente e delito político-) lo hace muy en abstracto sin decir el modo de uso de las mismas.

Poner la esperanza en un movimiento tectónico o telúrico que va a producir una Gea política me parece tan milagrero como sacar el Santo de la parroquia en procesión para que llueva.

Confío preferentemente en lo que se pueda hacer a través de los partidos -implantados o nuevos- que son los instrumentos políticos reales. "A Dios rogando y con el mazo dando", dice el proverbio. Más mazo que rogativa.

::8:: Publicado por: Leo Liberio a las Septiembre 3, 2007 09:50 PM

Pitufo, precisamente ese malvado poder central es quien ha concedido tantas prebendas a tus queridos amigos.

::9:: Publicado por: Castigador a las Septiembre 4, 2007 12:10 AM

Señor Acosta:

Coincidimos en el análisis sobre el nefasto papel de los nacionalismos periféricos en España, pero hay algo en lo que no estoy nada de acuerdo con usted, esa apuesta por la transversalidad política.

La defensa de la unidad de España sí que tiene que ser transversal, desde los partidos conservadores hasta los más izquierdistas. La secesión de parte de un Estado democrático siempre es reaccionaria, tanto como cualquier política de signo nacionalista. Liberales y socialistas debemos estar juntos en la denuncia de estos abusos. No obstante, juntos no significa revueltos. Quiero decir que cada uno ha de defenderla desde sus postulados ideológicos concretos. Digo esto porque me consta que usted es de los que han abogado por el llamado espacio transversal cuando estaba en Ciutadans - Partido de la Ciudadanía. Esa indefinición tan poco creíble ha perjudicado notablemente al partido, le ha hecho nadar entre dos aguas y ha facilitado que se le hayan adherido personas completamente ajenas a los principios fundacionales, personas como usted o como el señor Luis Bouza-Brey. Es esto lo que pienso, no le voy a engañar.

Recuerdo unas declaraciones suyas, señor Acosta, proclamando en una entrevista que "España es una gran nación". España no es una gran nación ni lo deja de ser. La cuestión no es ésa. La cuestión es que ESPAÑA ES LA ÚNICA NACIÓN. Las "naciones" que los separatistas se sacan de la manga como churros son majaderías interesadas. Ésa es la cuestión.

Los que estamos en Catalunya y abominamos del nacionalismo lo hacemos porque se nos ha repetido hasta la saciedad la matraca de que el Principado era una gran nación, y cosas por el estilo. Que si els Païssos Catalans, que si los derechos históricos, que si la lengua, que si esto y lo otro.

Estamos hartos de toda esta pantomima. Mientras tanto, con tanta estupidez a cuestas, nuestra comunidad se ha visto perjudicada social, cultural y económicamente hablando.

Señor Acosta: sus ideas son parecidas a las de esta gente que tanto usted como yo criticamos.

El separatista Francesc Macià, fundador de Estat Català, el primer partido parafascista que ha existido en España, decía esta frase: "ni derechas ni izquierdas, Catalunya". ¿Le suena de algo?

Yo y otros muchos ciudadanos españoles de izquierdas defendemos la unidad de España, defendemos la igualdad y la solidaridad entre todas las regiones españolas, somos consecuentes con nuestras ideas y con nuestros intereses. Sin embargo, usted en el fondo piensa otra cosa. Usted es nacionalista español. Le preocupa preferentemente la metafísica. Está por encima del bien y del mal, como le pasaba a Macià.

He tenido la ocasión de consultar los documentos de la corriente disidente de C´s Regeneración Democrática. Luis Bouza-Brey, el que fuera cabeza de lista de esta tendencia en el II congreso del partido, también emplea un lenguaje joseantoniano en la carta que dirige a la militancia. Hace lo mismo que usted. El lenguaje de este hombre es joseantoniano, y su visión de la realidad es ciencia-ficción.

Por cierto, tras conocerse la salida de Rosa Díez del PSOE, el mismo Bouza-Brey le ha escrito a la futura líder del inminente nuevo partido otra carta empleando términos casi esotéricos.

De todos modos, hay algo que deja bien claro este señor: su tremenda fobia a la izquierda política, la sustitución del concepto izquierda por ese término acomplejado y carente de verdadero significado que es la palabra "progresista", esa palabra que también utilizan partidos ciertamente tan poco progresistas como PP, CiU o PNV.

Y es que éste es el problema de fondo, que por culpa de ustedes y de otros "transversales" vamos a perder la oportunidad de poner las cosas en su sitio de una vez, de ORGANIZAR UNA IZQUIERDA LIBRE DE COMPLEJOS, UNA IZQUIERDA ENFRENTADA, CLARO QUE SÍ, AL CONSTANTE CHANTAJE NACIONALISTA.

UN PARTIDO TRANSVERSAL ES UN PARTIDO DE EXTREMA DERECHA, eso lo sabe cualquiera. Poner el grito en el cielo porque Francesc de Carreras reformó el ideario de C´s añadiendo que la nueva formación nacía del vacío electoral existente en el espacio de centroizquierda significa qué grado de ultraconservadurismo denotan los "liberales" autoexpulsados de C´s. Para entonces, hacía tiempo que usted ya había salido del partido.

LA NUEVA FORMACIÓN POLÍTICA FRACASARÁ SI ACABA CONVERTIDA EN UN PARTIDO DE DERECHAS O DE CENTRO, fracasará independientemente de lo que ocurra en las urnas. El fracaso radicará en que no podremos hablar de un partido no-nacionalista, sino de un partido neofranquista, de todo lo contrario. No servirá para luchar democráticamente contra el separatismo, sino que lo reforzará aún más si cabe. Provocará un efecto bumerán que nos hará pedazos.

Vuelvo a insistir: esperemos que todo esto no ocurra. Si ocurre, la culpa del desastre será suya, suya y de todos los que pretenden o han pretendido entrar en el partido equivocado.

::10:: Publicado por: Harum a las Septiembre 4, 2007 09:10 AM

Acosta fue uno de los boicoteadores de C's durante la campaña de las municipales. Es un tipo peligroso y sin escrúpulos. Está buscando otro lugar, otro partido, en el que desarrollar su misión. Cuidado!

::11:: Publicado por: perez a las Septiembre 4, 2007 09:27 AM

¿peligroso para ciuDADAnos? ¡bienvenido sea!

::12:: Publicado por: pucnik a las Septiembre 4, 2007 09:45 AM

El texto describe con verosimilitud la situación nacional, es un escrito teórico que supone condensación de hechos y dinámicas. Para nada es ideológico ni tiene porqué ofrecer soluciones políticas concretas.

Eso de la Asamblea Popular Constituyente está por ver, podría cobrar otros derroteros y nombres. Y hay una frase "la fortaleza del Estado mide el vigor civilizatorio de una nación" que no comparto o quizás no esté bien explicado. Justamente en el caso español el vigor y la potencia de su sociedad visualiza la debilidad del Estado, en la medida que este no ofrece la solución que aquella reclama y urge cumplir.

Me parece un texto profundo y sugerente, necesitado de un cierto nivel para criticarlo debidamente.

::13:: Publicado por: Nico a las Septiembre 4, 2007 09:56 AM

Una pregunta,

porqué en Alternativa Ciudadana P. no aparece Inés V. , me refiero en los puestos de responsabilidad, que es la persona más preparada y carismática de ese grupo. Todos la consideraban en C's, por encima de las diferencias, como una personalidad política con futuro, la única de ese grupito, y ahora vemos que no está. ¿Por qué?

::14:: Publicado por: perez a las Septiembre 4, 2007 10:00 AM

Abandoné España hace meses pero de vez en cuando regreso y paso por los foros para oler el ambiente de nuestro enfermo país.

Si ha habido algo que pueda llamarse pensamiento político en C's, Acosta ha estado en él, en lo poco que ese partido en su corta vida ha elaborado. Participó en la redacción del siguiente texto que rezuma y antecede el que encabeza este hilo. Lo sé porque he sido afiliado de C`s justo hasta después del referendum andaluz, en el que la dirección de C`s abandonó a su suerte a Andalucia y ni siquiera hizo suya la posición de los afiliados andaluces sobre el estatuto en esa comunidad. O sea, escurriendo el bulto como casi siempre.

Hay que reconocer al César lo suyo. Y es sobre estos presupuestos o esas posiciones sobre lo que cabe disentir o aceptar. La caza de brujas parece haber tocado a su fin en C`s por lo menos para los que se fueron que, no lo olvidemos, lo han hecho desde posiciones diferentes y por el mismo motivo: hacer del partido el coto privado de unos cuantos.

A más ver.


POSICIÓN DE CIUDADANOS- PARTIDO DE LA CIUDADANÍA

NUEVO ESTATUTO ANDALUZ

1-02-07

1. INTRODUCCIÓN: CONTEXTO POLÍTICO EN ESPAÑA DE LAS REFORMAS ESTATUTARIAS


a) Ruptura del modelo de consenso constitucional de 1978


El consenso constitucional de 1978 se ha roto con la aprobación de los nuevos Estatutos de Autonomía, derogándose de forma tácita y en fraude a la soberanía popular, el Estado de las Autonomías que se había configurado.

España cabalga hacia una especie de confederación, una grotesca caricatura de federalismo, un manojo de taifas o neocantones desplegados, permitidos o estimulados desde los principales partidos políticos por toda la nación. Los partidos políticos renuncian a que el Estado ejerza su faceta de esqueleto único de la sociedad, su carácter estructural y cohesionador haciendo burla de su papel garante de la Constitución, sus obligaciones para el mantenimiento del diseño nacional y la protección adecuada que debe a la España social en la que sirve.

Esta crisis ha sido incubada por las distintas fuerzas que, hasta la aparición de C´s, se han estado batiendo en nuestro panorama político. Los nacionalismos regionales están imponiendo a la mayoría de la población un supuesto modelo de Estado que no es tal, mediante la supresión de las garantías que nos hemos dado entre todos para proteger el concepto de ciudadanos españoles libres e iguales ante la Ley. Y los grandes partidos nacionales, en mayor o menor medida, tiempo y lugar, han permitido o alentado esta inquietante deriva que hoy presenciamos y sufrimos. Y no se percibe de forma clara que la alternativa política y social a esta coyuntura resida en los mecanismos político-jurídicos previstos para ello, pues tanto el PSOE como el PP no parecen querer o poder frenar un rumbo tan perjudicial para el país.

El proyecto para un nuevo Estatuto de Autonomía para Andalucía profundiza este sinsentido siguiendo la estela de los nuevos Estatutos que se vienen aprobando en los parlamentos regionales y en el Congreso de los Diputados: emiten declaraciones de derechos y deberes diferenciando a los españoles según su región de procedencia y se atribuyen poderes sin derecho alguno, pues el poder constituyente emana del Pueblo Español y reside en las Cortes Generales. Además están concebidos como auténticas constituciones para futuras “naciones” completamente al margen de la realidad, voluntad, necesidad u ordenamiento de cualquier tipo e incluso del derecho internacional. A medida que se vayan transfiriendo nuevas competencias en virtud de los nuevos Estatutos el Estado español se convertirá en un cascarón vacío incapaz de garantizar nuestros derechos ciudadanos y la solidaridad entre las regiones españolas.

La bilateralidad y multilateralidad que aparecen por doquier en el nuevo Estatuto andaluz, y en las restantes reformas de los textos autonómicos, no son más que la expresión evidente de lo que se afirma. Los nuevos estatutos modifican de facto la naturaleza del Estado de las Autonomías y transforman España en una confederación asimétrica de territorios, desde el momento en que consagran la bilateralidad, es decir, las relaciones bilaterales entre el gobierno andaluz y el gobierno español; entre el gobierno catalán y el gobierno español, etc., como un modo de relación mutua, de igual a igual. No puede llamarse a esto federalismo como engañosamente pretenden. El federalismo, como en Alemania o Estados Unidos, ha sido y es jerárquico y piramidal. En los Estados federales es Estado toda instancia de poder, desde la presidencia al más pequeño municipio. Con los nuevos estatutos, al consagrar la bilateralidad, se reconoce implícitamente que los gobiernos autonómicos son un poder distinto, que no son parte del Estado, y de ahí que puedan tener relaciones bilaterales con él, como podrían tenerlas Francia o Italia. El Estado de Maine no puede tener relaciones bilaterales con Washington, ni Renania-Wesfalia con Berlin. No es un Estado federal lo que se pretende sino una confederación de Estados.

No se puede afrontar un cambio de semejante envergadura y modificar la naturaleza misma del Estado de esta manera: a espaldas de la opinión pública y cambiando leyes de rango inferior para anular la ley de rango superior, nuestra carta magna. EL PSOE y el PP defienden la Constitución con palabras, pero luego legislan contra sus principios básicos: la igualdad de los españoles ante la Ley y la garantía de los mismos derechos para todos.

En España se está destruyendo una nación de ciudadanos libres e iguales ante la ley para sustituirla por unas estructuras que nos hacen menos libres y más desiguales, afianzándose de paso el poder de las oligarquías regionales al margen y en contra de la voluntad soberana del pueblo.

El nuevo estatuto andaluz deberá someterse en referéndum a una consulta popular en febrero próximo y brinda a C´s la oportunidad de oponerse a su aprobación, demostrar el carácter nacional de nuestro partido, participar en la lucha contra el desmantelamiento de nuestras instituciones y decir a los andaluces y al resto de españoles que este proceso es un burdo engaño a los intereses generales de los ciudadanos.


b) Lo que es malo para los ciudadanos catalanes es malo para los ciudadanos andaluces. Crónica de una situación antidemocrática con peligro de extensión.

Podemos coger el ejemplo de Cataluña para ilustrar la deriva de la tendencia política y social española. El hecho de que allí habite más de un millón de personas de origen andaluz, no ha sido motivo para que la Junta de Andalucía, presidida por los socialistas desde sus mismos inicios, haya defendido los derechos de esos andaluces en lo que a numerosas cuestiones se refiere. Esto pone de manifiesto la falsedad de la frase “lo que es bueno para Cataluña es bueno para Andalucía” cuando refiere a los ciudadanos, y su acierto innegable cuando es relativo a los intereses de las respectivas castas autonómicas, evidenciando complicidad mutua entre las respectivas élites en el deterioro de las libertades y los derechos constitucionales.

La observación del transcurrir político y social en Cataluña y Andalucía desde la transición, nos permite comparar las trayectorias y observar cómo siendo gobernadas por un único partido durante mucho tiempo , CIU y PSOE respectivamente, se han ido asentando bases clientelares de tramas político-sociales destinando dinero público para fines privados, subvencionando numerosas asociaciones – nacionalistas en un caso y andalucistas en el otro -, comprando medios privados de comunicación, filtrando a su conveniencia funcionarios para la administración pública, difundiendo ideología desde el poder político e instituciones públicas, impartiendo “formación del espíritu nacional” a los niños, denostando toda manifestación lingüística, cultural o social que no se avenga con sus postulados e injuriando, insultando o calumniando a todo aquel o aquello que criticara estas políticas. Y todo sin apenas oposición en su Parlamento ni intervención por parte de la Administración del Estado.

En Cataluña se centraron grandes esperanzas en un cambio de gobierno que vino de la izquierda. Pero el despropósito del Tripartito llegó al paroxismo con la puesta en marcha del nuevo Estatuto de Autonomía que fue incluso alentado por el gobierno central. El resultado del texto ha sido una aprobación con el 36 % del censo electoral y una participación del 48 %, 7 recursos ante el TC, la dimisión de Maragall como cabeza de lista electoral, la expulsión de ERC del gobierno regional, el adelanto electoral autonómico y una querencia a la abstención democrática rara vez conocida en Cataluña. El Tripartito II recién salido de las urnas ha entendido el “mensaje” y ahora anda enfatizando su política en el bienestar de los ciudadanos. Hacen bien, porque el grado de crispación, discusión y asombro alcanzado no se recuerda desde la transición. C´s apuesta por serenar los ánimos, desarrollar los Estatutos vigentes y defender los logros obtenidos gracias a nuestra Constitución.

Podemos deducir que lo ocurrido en Cataluña es un anticipo particular de un conflicto general y podemos afirmar que el nuevo Estatuto andaluz al igual que el catalán, no responde a una demanda ciudadana como allí se ha visto claramente, sino a las necesidades de la clase política dirigente que prefieren obtener más poder y privilegios de todo tipo, aún perjudicando gravemente a los ciudadanos andaluces, catalanes y españoles. Aunque en Andalucía todo ello se muestre con menor tensión social que en otras autonomías, también obedece a la persistencia de no escuchar a los ciudadanos por parte de la clase dirigente.

Resulta obvio no sólo que se aspira a detraer recursos financieros de los Presupuestos Generales del Estado, sino también que se le restan facultades al Estado dadas por la Constitución. El Estado se convierte en algo “residual” en las autonomías y pese a ser una injusticia y una ilegalidad, prosigue su curso con el fin de consolidar unas burocracias locales que adoctrinan a sus poblaciones con míticas identidades o engañan a los ciudadanos con la falacia de dotarles de más “derechos” de los constitucionalmente recogidos en una grotesca burla a la sociedad. El alejamiento de políticos y ciudadanos tiene su base en intereses de partidos y oligarquías que laboran por sus propios motivos y se reparten el poder, ignorando su rol de mandatarios públicos y las obligaciones hacia la sociedad que contrajeron en el desempeño de sus cargos.

c) Protagonismo e irresponsabilidad de los grandes partidos nacionales.

La igualdad de todos los ciudadanos españoles ante la ley es una exigencia constitucional. Las diferencias de derechos y deberes para todos según la residencia, el origen o la lengua, se incrementan en la vida diaria que los Estatutos quieren, “legitimar” y “legalizar”, erigiendo trabas a los desplazamientos o estancias y discriminaciones humanas inadmisibles. Incluso el mercado nacional está fragmentándose con numerosas barreras autonómicas de todo tipo denunciadas por los empresarios mientras Europa camina hacia un mercado único.

Las decisiones fundamentales para la nación como la educación, la sanidad o la política exterior, han sido depositadas en los gobiernos autonómicos sobrepasando sus atribuciones administrativas y gestoras de esos asuntos al ostentar en la actualidad un poder político para el cual no fueron concebidos ni creados. Si el poder de decisión emana del pueblo español y reside en las Cortes Generales, no es admisible que ese poder se haya trasladado de forma subrepticia a las autonomías sin que los ciudadanos españoles hayan participado en el debate, ni manifestando su necesidad ni mostrando su asentimiento.

La modificación del modelo con el que hemos convivido los españoles durante más de 20 años, no proporciona beneficios visibles a los ciudadanos que repercutan en su calidad de vida. Muy al contrario, se consolida una burocracia autonómica al servicio de los intereses de los partidos alimentando una clase política a la que sólo parece interesarle el reparto del poder. Para ello las administraciones autonómicas crecen de forma considerable, con la paradoja de que el ciudadano cada vez se encuentra más lejano a las decisiones del poder y con mayores dificultades para ejercer su libertad: España tiene igual número de funcionarios que Alemania y la mitad de población, habiéndose multiplicado por 10 el número de funcionarios desde que se crearon las autonomías mientras que la población española apenas ha crecido un 20 %. Curiosamente son las comunidades pobres las que más funcionarios tienen. Frente a esa inmensa burocracia constituir una empresa se convierte en una carrera de obstáculos: se necesitan 47 días y recorrer hasta 10 ventanillas distintas.

Todo este proceso se ha venido promoviendo desde hace tiempo y han sido los principales partidos nacionales, el PSOE y el PP, los que han participado por acción u omisión en el protagonismo de su puesta en marcha, facilitando e incluso alentando a las fuerzas autonómicas interesadas más directamente en la consecución de este panorama. La costumbre de pagar el apoyo parlamentario en el Congreso con competencias cada vez que han hecho falta los votos de los diputados nacionalistas ha ido vaciando el Estado de competencias.

El nuevo diseño nacional hará que los ciudadanos consumidores deban satisfacer un IVA destinado a las comunidades que alberguen a las empresas proveedoras del producto, o el “blindaje” y competencias en exclusiva de bienes fundamentales para la sociedad como el agua, introduciendo un desbarajuste económico, social y político con consecuencias no deseadas: el auge de los resentimientos interregionales, la exacerbación de los agravios comparativos entre comunidades, la inestabilidad política y social y un empobrecimiento económico directamente relacionado con esta nueva estructura irracional. Está por ver la sostenibilidad financiera del Estado Autonómico con este sistema al no poder soportar el déficit presupuestario que este disparatado modelo comporta.

El PSOE está dispuesto a llevar este curso adelante pese a la oposición de gran parte de los ciudadanos y las voces de relevantes miembros de la sociedad; por las razones que sean este partido se ha tornado en el impulsor y promotor de esta deriva nacional. Chaves, su presidente y a la vez de la Junta andaluza, se ha mostrado complaciente con la dinámica, cómplice de las autonomías que la desean e imitador de las mismas abanderando “su” Estatuto para justificar y participar en el “desguace” nacional y constitucional.

El PP que se presentaba como un partido “nacional” y que todavía conserva el eco de algunas declaraciones de Rajoy, en su práctica política va evidenciando el sometimiento a la inercia destructora de una nación de ciudadanos libres e iguales ante la Ley. La fragmentación autonómica y el conflicto interno del PP entre centro y periferia, imposibilitan su unidad de acción. Participa en todas las gestaciones de los nuevos Estatutos, se producen diferencias de fondo entre sus parlamentarios regionales al declararse intereses contrarios en sus autonomías, enseña signos de cobardía política y de mimetismo nacionalista en Cataluña al tiempo que en Andalucía transige con la “realidad nacional” y otras calamidades cuando hace un año mantenía la inutilidad de un nuevo Estatuto para la región.

Todo ello prefigura la impotencia del principal partido de la oposición. Incluso su miope estrategia de conformarse con ganar elecciones está siendo revisada por ellos mismos declarando últimamente que el problema español va mucho más allá de unas elecciones generales.

Ambos partidos apuntalan con más o menos disimulo la aparición de identidades autonómicas allí donde no existen o el resalte de las mismas donde pueden existir. Estos partidos han buscado y encontrado a los huérfanos andaluces un padre de la patria en Blas Infante y un sinfín de rasgos ridículos para introducir en la sociedad la “verdad” de una identidad colectiva que nadie se cree. Ante esto, las necesidades sociales andaluzas están poniendo sobre el tapete la urgencia de su solución. La segunda modernización de Andalucía, ha sido un fracaso para el bienestar y la democracia para los andaluces.

La inercia española conduce al desgarro y al cantonalismo, porque las fuerzas que operan son las autonómicas, unas más y otras menos, pero al conjunto sólo les cabe apuntarse al festín y garantizarse al menos los despojos y cuanto antes mejor no vaya a ser que lleguen tarde. Este es el estado de la Nación: una nación sin Estado.

Por todo ello C´s, un partido progresista, defensor de la modernidad, inspirado en los valores del liberalismo progresista y del socialismo democrático, no contempla al PP ni al PSOE como alternativa real a los problemas que traerá el nuevo Estatuto andaluz y defiende sin complejos la necesidad de reforzar el papel del Estado, poner fin a su desvertebración y establecer meridianamente cuáles son sus competencias exclusivas.

Rechazar este estatuto será un triunfo sonado de andaluces y españoles.

::15:: Publicado por: Sebas Berzial y Paredes a las Septiembre 4, 2007 01:45 PM

Hay personas que ven la política como una religión, como un asunto de fe; analizan sintiendo, creyendo, no despegando el pensamiento de la servidumbre de su doctrina anímica. Pero la política no es religión sino ciencia, conocimiento, experiencia y datos objetivos.

Por eso hay que oponerse "condicionalmente", por ejemplo, al incumplimiento de la ley de banderas, previa calificación de derecha o izquierda el tema, o exigir la abolición de las imposiciones de lenguas y tantas otras injusticias que también “precisan” ser adjetivadas lateralmente. Es decir, ante un objetivo concreto como puedan ser todos los temas que tiene planteados la nación española, lo razonable es unificar voluntades en pos de los objetivos, sin fiscalizar la lateralidad de esas voluntades. Así, todo el mundo sea cual fuere su extracción política puede participar en esa misión.

Como este tema no calza desde hace tiempo, el quebradero de cabeza es colosal y por eso existe una prevención ante partidos nuevos a los que se exige que se pongan letreros antes de averiguar lo que están dispuestos a hacer en su actividad para conocer su eficacia. Toda una incoherencia mental y un estéril requisito político, este de anteponer como un cedazo que tamiza IDEAS para las acciones a emprender, porque no sólo se hace uso de una religión política impertinente, sino que se desfiguran métodos y objetivos de la lucha al oponer de entrada un catecismo gastado a la visión franca de una realidad necesitada a toda pastilla de soluciones “ateas”.

Las necesidades de la oposición en España sea cual sea el lugar desde el que se realice, debe desechar por inútil la "cultura" de los lados políticos, la experiencia ha dado más que pruebas monumentos, a la caducidad e insolvencia de esos prejuicios.

Seguir en el mismo enfoque -afortunadamente cada vez menos personas-, no es más que un laberinto de confusión intelectual y una catedral al desconcierto teórico y práctico hoy día en España.

Hechos sin nombres previos y no palabras pervertidas, es hoy un programa político muy superior a cuantas letanías quieran repetirse.

::16:: Publicado por: Nico a las Septiembre 4, 2007 07:32 PM

finalmente uno que entiende a marx. la politica es ciencia. datos objetivos. y una ronda del tinto.

::17:: Publicado por: pucnik a las Septiembre 4, 2007 08:55 PM

A Nico (CRIT/022803::16)

Habla con más claridad y sencillez. Creo que apuntas una buene idea (si es lo que pienso) pero no se te entiende. Por eso no te comenta nadie. Salvo Pucnik que tira para su 'cosa' con tanta oscuridad como tú.

::18:: Publicado por: Leo Liberio a las Septiembre 5, 2007 03:25 PM

A Acosta (CRIT/022803:: Ponencia).

Planteas un buen debate no solo sobre la naturaleza del partido alternativo (a las posiciones tanto de los partidos pequeños -distorsionadores- a los que hay que impugnar sin contemplaciones, como de los grandes -entreguistas- a los que hay que fustigar, exigir sentido de la responsabilidad y condicionar) como del propio sistema global que ofrece algún signo de insuficiencia o ahogamiento.

Podríamos proseguir el debate lo más a fondo posible si intervienes además de como ponente como participante en el mismo, de modo que puedas aclarar, defender, matizar o eventualmente corregir o completar tu ponencia. Supongo que buscabas ese debate al enviar tu texto pero si tú te retiras del mismo decaerá. Tendría más interés si estás dispuesto a defender tú posición frente a tus contradictores.

La crítica que te hace Harum (de la mía no hablo) peca de “transversalismo” entendido como manía de usar la palabra transversal que solo está trayendo confusión al debate. Ganaríamos en claridad y rigor si diéramos vacaciones por un tiempo a tal palabreja que no merece el protagonismo que ha alcanzado.

Hay algún otro punto de vista expresado sobre la ponencia que puede desarrollarse con interés. La crítica de Pérez de un Acosta “boicoteador” se sale del debate.

Si has intervenido de manera importante en la redacción del texto “POSICIÓN DE CIUDANOS-PARTIDO DE LA CIUDADANÍA SOBRE EL NUEVO ESTATUTO DE ANDALUCÍA” –tal como dice el transcriptor de ese texto Sebas Berzial y Paredes- me place decirte que me parece excelente trabajo. Desde luego mejor que tu ponencia que comento y mucho más pegado a la realidad. La Asamblea Popular Constituyente que postulas ahora me parece volar en la estratosfera.

::19:: Publicado por: Leo Liberio a las Septiembre 5, 2007 04:23 PM

Quizá deberia haber citado esta entrada o "hilo" como CRIT-03/09/2007-022803. Tendremos que ponernos de acuerdo en eso. Aunque para su recuperación (en el sentido del documentalismo) basta con el número de serie de seis cifras -sin la fecha- sustituyendo al de cualquier otro hilo en pantalla.

::20:: Publicado por: Leo Liberio a las Septiembre 5, 2007 04:36 PM

Nunca entendere a la izquierda
todo lo que no sea centro izquierda, es extrema derecha.
Por favor estamos en el siglo XXI.

::21:: Publicado por: xove a las Septiembre 6, 2007 01:18 PM

Cuando el Estado desparece, pasan cosas como la que España ya hizo.

es.wikipedia.org/wiki/Junta_Suprema_Central

La Junta Suprema Central, también llamada la Junta Suprema o Junta Central Suprema y, oficialmente, Junta Suprema Central y Gubernativa del Reino fue el órgano que acumuló el poder ejecutivo y legislativo durante la ocupación napoleónica de España, constituida el 25 de septiembre de 1808, una vez se obtuvo la victoria de Bailén, hasta el 30 de enero de 1810 y después de que el Consejo de Castilla declarase nulas las abdicaciones de Bayona[1][2]

Estaba formada en un principio por los representantes de las Juntas Provinciales y con sede en Aranjuez, presidida por el Conde de Floridablanca con 35 miembros en total. La junta asumió todo el poder del Estado en razón de la ausencia del Rey, Fernando VII. Para dirigir la guerra, nombró cuatro Cuerpos de Ejército, colocando al mando de cada uno a los generales: Castaño, Palafox, Blake y Vives.

Durante la primera etapa fijó los tributos de guerra y firmo el tratado de alianza con Gran Bretaña. Con la llegada de Napoleón en noviembre de 1808 y la capitulación de Madrid, la Junta se vio obligada a desplazarse hasta Extremadura y después a Sevilla. Ello no impidió que acumulase los poderes antes distribuidos por las Juntas Provinciales, que pasaron a depender de la Central. En 1809 creó un sólo órgano que agrupaba a los antiguos consejos (Consejo del Reino, Consejo de Castilla).


::22:: Publicado por: Memoria a las Septiembre 8, 2007 11:58 AM

Cito del texto que dio pie a este hilo:

"(...) D. Quijote explicó que en la oficina del estómago se fragua la salud del cuerpo, del mismo modo, la fortaleza del Estado mide el vigor civilizatorio de una nación (...)"

Bella la analogía cervantina, lástima que con las analogías haya que esforzarse para que sean lo más exactas posibles. Cuando no son demasiado exactas, se está faltando a la verdad e incluso mintiendo.

Para empezar, si realmente "fortaleza estatal" fuera sinónimo de "vigor civilizatorio", entonces tendremos que conceder que la Alemania de Hitler y la Rusia de Stalin, encarnaciones del poder omnímodo del estado en el siglo XX, fueron lo más civilizado que ha visto el mundo, ¿no?

Yo cogería otra analogía literaria, también con tintes fisiológicos, que dice que "la salud es el silencio de las vísceras". Como las vísceras del estado españoleto hace tiempo que rugen, será que no tiene buena salud, que está enfermo, porque está mal planteado: se ha diseñado a conveniencia de los castellanos.

Conmovedor el énfasis que ponéis en la Constitución: primero la escribís a vuestra conveniencia, luego exigís lealtad inquebrantable, obediencia ciega. Dios bajó del cielo y le dio esta constitución a los españoles igual que en su momento le pasó a Moisés las Tablas de la Ley.

En fin, haréis lo que sea menos respetar al otro. Soy catalán, mi lengua es el catalán, y no me siento respetado para nada en vuestro estado español, que no es más que una extensión disfrazada de Castilla. Se me exigen cosas que no os exigís vosotros mismos. Sois hipócritas y amorales hasta la médula.

Nazis, nazionalistas españoles es lo que sois.

::23:: Publicado por: Joan Falcó a las Octubre 2, 2007 03:57 AM
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