Agosto 24, 2007

El fiscal y la bandera

Carta de un lector de La Razón, publicada en la edición de hoy viernes:

A sabiendas de que la bandera española, según la ley y numerosas sentencias difundidas por los medios (la última del Tribunal Supremo), tiene que ondear en los edificios públicos del País Vasco y Cataluña, las autoridades y funcionarios de dichas autonomías han decidido que no ondee. Y, por lo que parece, el Fiscal General del estado, autoridad que tiene la obligación de perseguir a los presuntos responsables de los delitos de que tenga noticia, ha resuelto también omitir su persecución.

En consecuencia, podrían todos estar incurriendo, por acción u omisión, en un presunto delito de prevaricación, que acarrea la inhabilitación para empleo o cargo público.

Téngase en cuenta que en asuntos como el de la bandera española, se ha de aplicar el viejo principio formulado como Legem patere quam ipse fecisti, es decir, que la ley también obliga al que la hizo.

José Luis Gardón. Madrid

Publicado por Virgulilla a las Agosto 24, 2007 12:38 PM
Comentarios


Ya está bien de incumplimiento de la ley con la bandera nacional que además no es inocente sino muy calculada operación de los separatismos. Si se han creado malos hábitos deben corregirse. La ley (y el respeto de los símbolos nacionales con todo lo que ello implica) son lo primero.

Hay que felicitarse de la campaña iniciada por Ciudadanos para el respeto de la ley en el uso de la bandera por los ayuntamientos. Es una actuación que le dará prestigio -ante la pasividad de otros- lo que tendrá traducción electoral. El tipo de iniciativas que debe poner en marcha Ciudadanos para crear su espacio electoral en el mapa político.

Ciudadanos es la izquierda nacional y el homólogo en España del Partido Demócrata estadounidense. Maragall vuelve a hablar -según la prensa de hoy- de crear un Partido Demócrata. Ya está creado.

::1:: Publicado por: Leo Liberio a las Agosto 24, 2007 01:15 PM

De acuerdo contigo Leo, pero quisiera recordar que no hace muchos años Maragall lanzó la idea de que el PSC fuera como el Partido Demócrata de EE.UU.

Siempre pensé que había un truco, una trampa en la propuesta del maniobrero Maragall.

Cuando hoy propone lo del Partido Democrático en el que está el PNV y por el que se mueve también el nacionalista ultraconservador Durán Lleida comienzo a entender algunas cosas.

Maragall quiere neutralizar cualquier intento de crear en España un partido liberal progresista y socialdemócrata (estilo Ciudadanos) para que este espacio lo ocupen los nacionalistas que no son ni lo uno ni lo otro. Y paralo que necesitan parasitar una ideología más presentable.

Si observamos la historia del Partido Demócrata USA vemos que fue el gran aliado de los racistas del Sur: si el segregacionismo y el racismo perduró tantos años en USA fue, en parte, gracias al Partido Demócrata.

Los racistas del Sur se presentaban en las listas del P.D.

Por eso le gustaba el P.D. USA al maniobrero Maragall: porque, aplicado a España, simboliza la alianza entre progres y nacionalistas que ya funciona en España perfectamente: el PSC de Maragall, Reventós, Obiols, Serra, Montilla, Clos, Hereu, Chacón, De Madre; IC de Saura, Mayol, Ribó, Vazquez Montalbán; y el resto de la tropa: Odón Elorza, Madrazo, Touriño, ZP, Antich, Marcelino Iglesias, etc.

Se necesita un partido como Ciudadanos por varios motivos y uno de ellos es para impedir que nos vendan la moto de un nuevo partido progre controlado por los nacionalistas. Sería una tragedia de consecuencias incalculables.

Un futuro partido liberal progresista y socialdemócrata tiene que ser claramente antinacionalista como propone Ciudadanos. Tenemos un camino, no dejemos que nos lo arrebaten políticos como Maragall y políticas como las de Maragall.

::2:: Publicado por: david a las Agosto 24, 2007 05:51 PM

-ENTREVISTA AL DIRECTOR DE CINE VASCO IÑAKI ARTETA-

"¿NEGOCIAR? NO, NUNCA. NADA."

Ha contado lo que no se contaba. El director de cine vasco ha tenido el atrevimiento de rescatar en diferentes obras el drama de los damnificados del terrorismo. Frente a la equidistancia, Arteta toma partido: acompañar a las víctimas.

Ante la actual coyuntura, Iñaki Arteta lo tiene claro: no hay nada que ceder políticamente ante los asesinos. Su honesto posicionamiento personal ante la realidad vasca ha tenido frutos más que notable en obras como Voces sin libertad o Trece entre mil. La amnesia colectiva se ha quedado sin excusas.

P.- Nació en Bilbao. ¿Cuándo fue consciente por primera vez de que algo no funcionaba en la sociedad vasca?

R.- A mediados de los ochenta. Comencé a sentir incomodidad con la respuesta que se daba al terrorismo en mi ambiente más cercano, y en la sociedad en general. Ya habían matado a gente... Recuerdo aquellos años ochenta en los que, por decirlo de alguna manera, moría gente no demasiado importante y los atentados tenían poca respuesta ciudadana. Ese cúmulo de circunstancias hizo que estuviera atento a la actualidad y que tomara un posicionamiento personal. Me llevó a utilizar la herramienta que entonces empezaba a gustarme: el cine.

P.- En su obra destaca la preocupación por rescatar del olvido a las víctimas del terrorismo.

R.- Lo verdaderamente chocante es que respecto a esta realidad del terrorismo y respecto a las víctimas, no se hayan producido más iniciativas. Cuando hablamos del olvido y de querer recordar algo que ha pasado, no hacemos más que comparar esta situación con cualquier otra de la historia del mundo que conocemos: el Holocausto, la Primera Guerra Mundial, la Guerra Civil... Tenemos películas, documentales, etcétera. Un material documental que nos acerca a una época.

Resulta que, cuando empiezo a trabajar, veo que no hay nada y me digo que tengo que hacer algo. No hay nadie que haya protestado audiovisualmente contra el terrorismo. Entonces voy metiéndome en la materia con iniciativas personales, secundadas por gente de mi equipo. Nunca ha sido un encargo de nadie. He presentado proyectos y luego he tenido apoyo de colectivos como la Fundación Víctimas del Terrorismo, la Fundación Miguel Ángel Blanco o Covite. Siempre han sido iniciativas en las que creía y quería sacarlas adelante a toda costa.

P.- Y con el tiempo llega ‘Trece entre mil’.

R.- Ya se trata de un proyecto muy laborioso, enfocado a un largometraje, y necesitábamos muchos recursos. Encontramos financiación debajo de las piedras, aunque muy fragmentada. En el documental me dirijo hacia las historias que atesoran las víctimas y que no las han contado prácticamente a nadie. De hecho, en la película hay varios casos de personas que nunca habían hablado antes ante una cámara.

P.- ¿Tuvieron problemas durante el rodaje?

R.- Lo hicimos con mucho cuidado. Aquí puedes vivir más o menos bien sabiendo por qué lugares andas y lo que tienes que hacer o aparentar en cada momento. Resultó complicado elaborar el equipo, para que no se nos colara nadie (aquí los abertzales no llevan cuernos). Muchos están mezclados en ámbitos profesionales y sociales donde no parece que tengan ideas radicales, pero rascas un poquito y ...

P.- Uno se llevará sorpresas...

R.- A gente de la que se dice "pero éste es un tío muy majo", le planteas la cuestión de posicionarse ante un asesinato, y descubres a un monstruo. Tuvimos que tener un enor-me cuidado, porque tampoco hay tantos profesionales y muchas de las empresas del sector están ligadas a medios de comunicación públicos. Aquello fue más problemático que ir a grabar, ya que íbamos cuatro tipos con cámara y micrófono, y no se sabía lo que estábamos haciendo.

P.- ¿Recibieron subvenciones?

R.- Del gobierno vasco sí, aunque la ayuda fue casi simbólica y no creo que los políticos supieran nada. Hay que explicar que las subvenciones al cine las reparte gente del sector. En cambio, el Ministerio de Cultura nos negó la subvención en tres ocasiones: dos con el PP y una con el PSOE. Se dio un rechazo inexplicable y la tercera vez que presentamos el proyecto ya estaba armado económicamente –que suele ser el aval para recibir ayudas-. Pero ni por ésas.

P.- ¿Cree que ha conseguido su objetivo de rescatar del olvido a las víctimas?

R.- Supongo que he realizado una pequeña aportación. Rescatar zonas oscuras del pasado es una labor de toda la gente que ha escrito (en la ficción no tanto, pero sí en el ensayo), los poquitos que nos hemos dedicado al cine y otros que se han dedicado a elaborar reportajes para televisión. Con el tiempo se podrá hacer una reconstrucción sensata, no politizada ni mediatizada por el fanatismo, de nuestro pasado reciente en clave de verdad. Para eso hacen falta muchos puntos de vista. Yo he hecho lo que he podido. Además, haciendo un recorrido por las cosas que he elaborado después de Sin libertad, propuse a la Fundación de Víctimas un trabajo recopilatorio

P.- ¿En qué consiste?

R.- Al estilo del que hizo Spielberg con voluntarios de todo el mundo, tratando de recopilar videográficamente todos los testimonios posibles de supervivientes del Holocausto. Le dije a la fundación que podía ser una tarea a medio-largo plazo. Todas las entrevistas que he hecho van a ir a un fondo que será un archivo videográfico sobre las víctimas del terrorismo en España. Se trata de un trabajo que llevo haciendo en paralelo durante estos años, y parte del mismo se puede ver en la web www.testimoniosvictimasterrorismo.com

P.- El olvido requiere de sujetos que olviden y gran parte de ellos conforman la sociedad vasca. ¿Cree que se da una enfermedad moral en el País Vasco?

R.- Sí, indudablemente. Acostumbrarse al asesinato, a no adoptar posturas contundentes contra la eliminación física de vecinos, etcétera, crea una serie de mecanismos que van desde el miedo hasta la asimilación normal del mobbing social, el aislamiento... Y eso genera una sociedad absolutamente enrarecida. Una de sus consecuencias es querer olvidar el pasado, ya que recordar, en el caso del terrorismo y las víctimas, significa que uno se tiene que posicionar sobre el tema.

P.- Obliga a hacerse preguntas.

R.- ¿Qué he hecho para que deje de pasar esto? La respuesta es esos casos suele ser "nada". Muy poca gente se ha preocupado porque mataran a ciertas personas, muy poca gente ha dado pasos activos al respecto, aunque fuera en conversaciones coloquiales... Durante muchísimos años hemos sido incapaces de expresar el rechazo ante cosas tan evidentes como "oye, que han matado a un señor, que me da igual qué uniforme tenía..." Y además, eso se ha heredado de generación en generación de manera no verbal. Cualquier chaval de 18 años que no ha vivido ni la mitad del terrorismo que hemos vivido los mayores ya sabe de lo que tiene que hablar, sin que le hayan dicho nada. Se da un clima de miedo y de ley del silencio; imagino que parecida a la que habrá en Sicilia, porque las cosas funcionan de una manera que todos sabemos. Nadie las explica, pero todos las sabemos.

Ahora, la cuestión del olvido no sólo corresponde a la sociedad vasca, ya que la sociedad española no ha hecho grandes movimientos a favor de las víctimas. Creo que ha sido la sociedad española en general, con más delito la vasca, la que ha comprendido primero a los nacionalistas; la que ha abandonado absolutamente a las víctimas, y la que ha pensado en muchas ocasiones que todo valía para acabar con el terrorismo. Un poco como en lo que estamos ahora: si hay que dar algo a los terroristas, ¡pues venga!

P.- ¿Cómo ve el denominado "proceso"? ¿Estamos más cerca de una negociación o de una rendición?

R.- No sé dónde estamos. Tengo la impresión de que si se les da a los terroristas gran parte de lo que piden –es decir, más nacionalismo-, podrían regular la utilización de la violencia, pero en ningún caso abandonarla. Lo veremos con el tiempo.

P.- En cualquier caso, ya estaríamos ante una cesión

R.- Efectivamente. Nunca he sido partidario de la negociación. ¿Negociar? No, nunca. Nada. Derrotar sí. Seguramente me hace estar más a la derecha del Gobierno más de derechas que haya tenido el país, al igual que estoy a la izquierda del Gobierno más de izquierdas. Lo digo porque me apoyo en la legalidad, en la democracia y en el absoluto respeto a los derechos humanos. No se puede ceder nada políticamente con alguien que haya matado.


Autor: Miguel Gil- Fecha: 2007-01-15

::3:: Publicado por: Harum a las Agosto 24, 2007 06:47 PM

También intentaron crear el tercer partido desde CiU con Miguel Roca (la famosa "Operación Roca", en la que implicaron al liberal simpatizante del Partido Demócrata de EEUU Antonio Garrigues Walker) y fracasaron.

El tercer partido solo puede ser un partido progresista de izquierda nacional cuya principal misión hoy es "mojarles la pólvora" a los nacionalismos particularistas. O sea, Ciudadanos.

Ciudadanos debe formar una alianza democrática con el Partido Popular para impidir el desguace del Estado (un aspecto esencial es la defensa del Estado social en que insiste Harum) y su entrega a los abertzalismos. Un gobierno del PP y Ciudadanos en marzo 2008.

::4:: Publicado por: Leo Liberio a las Agosto 24, 2007 07:04 PM

ESTOY DE ACUERDO QUE EL TERCER PARTIDO TIENE QUE SER NACIONAL. PARTIDOS PARTICULARISTAS HAN SURGIDO EN TODAS PARTES AL COLAR DE LA NEFASTA LEY ELECTORAL QUE SUFRIMOS QUE ES LO MÁS ANTIDEMOCRÁTICO QUE EXISTE , DONDE LOS ENANOS MANDAN EN EL CIRCO.

::5:: Publicado por: --------- a las Agosto 24, 2007 07:11 PM
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