No podía ser de otra manera, ya que así lo manda la ley (Constitución española, artículo 4, y la Ley 39/1981, de 28 de octubre, por la que se regula el uso de la bandera de España y el de otras banderas y enseñas). El Tribunal Supremo afirma que la bandera nacional debe ondear de forma permanente en los edificios de gestión autonómica, en una sentencia en la que desestima el recurso de casación interpuesto por el Gobierno vasco.
El Ejecutivo regional vasco había recurrido la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) sobre cumplimiento de la obligación de colocar la bandera de España.
En 2002 la Administración general del Estado promovió un recurso contencioso administrativo demandando al Gobierno autonómico vasco, sobre el cumplimiento de la obligación de colocar la bandera de España.
En 2003 el TSJPV falló que estimaba el recurso de la Administración del Estado contra la desestimación presunta del requerimiento formulado a la Academia de Policía del País Vasco para cumplir con la obligación de colocar la bandera.
El Gobierno regional decidió impugnar en recurso de casación al Supremo la sentencia del TSJPV y alegó que la presencia de la bandera española no se había pedido "en más de veinte años". Volvemos a la política de hechos consumados. Es decir, se admitía que durante más de veinte años se había actuado ilegalmente.
Lógicamente, para el Tribunal Supremo, esta alegación "resulta irrelevante", porque el cumplimiento de la ley no depende de que no se haya reclamado con anterioridad y recuerda que la Constitución prevé que las banderas autonómicas "no podrán" ser utilizadas sin que a su lado ondee la española.
Ahora, lo que se debería plantear el Tribunal Supremo es la manera de comprobar que se cumplirá la ley y la sentencia del mismo por parte de los demandados.
Publicado por Virgulilla a las Julio 31, 2007 07:10 PMEs lo normal. Lo que no es normal es lo que se ha permitido 20 años. Las actitudes desleales -como "tapar" la bandera- no son inocentes ni inocuas.
Menos mal que los únicos que subliman símbolos identitarios són los nacionalistas periféricos.
Por cierto, cuando se decidirán a darle letra al "lo, lo, lo". Más que nada que al menos tengamos un motivo con el que hacer chiste y chirigota, que los meses de agosto son muy aburridos.
(A ver cuantos adláteres de los derechos ciudadanos y contarios a (algunos) símbolos identitarios pillo)
::2:: Publicado por: anti-dandruff a las Julio 31, 2007 09:09 PMI com de costum passarem d'ells com de la merda, és a dir, com dels vostres pares i avis morts, inferiors.
::3:: Publicado por: Arnau de Xammar a las Julio 31, 2007 09:26 PMMira mira como los aprendices de nazis se entrenan, enseñando con orgullo su síndrome de Dowm.
Seguro que en su casa le dan un pirulí por lo que ha dicho.
::4:: Publicado por: Tales de Cuenca a las Julio 31, 2007 09:29 PMN 2:
Para tí una bandera española debe de ser un símbolo identitario, eso es algo muy personal, para mi no lo es.
En esta situación que nos encontramos, en España, con nacionalistas, separatistas, antiespañoles y demás hierbas pululando, para mí es el símbolo de algo imprescindible, de una CONSTITUCIÓN: Igualdad de todos ante la ley ante el peligro que representan para las libertades la impunidad del caciquismo localista.
Y siempre preferiré antes hacer chiste y chirigota de los símbolos, de este y de cualquiera y de la letra que puedan ponerle que no canturrear con los ojos salidos de las orbitas un supuesto himno de ¿ concordia ? ¿ paz ? y ¿ hermandad ? como los segadors, que todos sabemos por la letra que no es precisamente nada de todo eso.
Aportando un poco de luz. De nada.
::5:: Publicado por: Marcos a las Julio 31, 2007 09:37 PMAyer mientras tanto en Bilbao la dirección del PNV acompañado por Durán i Lleida homenajeaban con una ofrenda de flores ante una estatua de Sabino Arana la fundación de este partido.
Sabino Arana un precursor de Hitler
Mira Arnau he encontrado un tio igual que tu, atentos todos, es el tipico nacionata loco, va por las 30.000 visitas!
www.youtube.com/watch?v=gXgCvvvgrbc&mode=related&search=
::7:: Publicado por: Para Arnau a las Agosto 1, 2007 06:07 AMY Aznar un heredero de Franco, no te jode.
¡¡¡Estos casposos!!! Anda y que te la casque Torrente tocazambombas enboinado.
::8:: Publicado por: iruñarra a las Agosto 1, 2007 10:16 AMtodos los españoles (si,tambien vosotros) hemos tenido de predsidente 8 años a aznar, y no creo que nos (os) haya ido tan mal, de modo que a callar payasete.
::9:: Publicado por: joseph white a las Agosto 1, 2007 04:15 PMIruña parece que en la ikastola a la que acudes todavía no se han enterado de que la época de Franco ha terminado. Los únicos que añoran al franquismo son los nacionalistas rencorosos que utilizan sus mismos métodos para justificar sus actos de odio.
Cuando os graduáis en como colocar bombas lapa o disparar en la nuca, en lugar de ser obsequiados con un diploma os dan una pistola. Espero que mientras pienses en mi le hagas una mamada al cañón y termines pulsando el gatillo para que la eyaculación de plomo cure tu esquizofrenia.
La bandera, cualquier bandera.
En la vida necesitamos símbolos. Necesitamos una imagen concreta que logre integrar las vivencias, anhelos y tensiones de nuestra vida.
Dos brazos sosteniendo un pico bajo un sol que nace llegan a formar una sola imagen que se estampa y se lleva sobre cada cosa que alude a la Patria. Para eso se creó el escudo. Necesidad de unidad y búsqueda incansable de libertad bajo la esperanza de amanecer. Necesidad de sentirse alguien, y de decirse algo breve y claro, que sea programa y comprometa en la marcha.
Los pueblos para caminar necesitan una bandera. Los hombres para vivir necesitan una verdad. Pero diría que fundamentalmente necesitan una verdad para morir. Porque los pueblos en marcha no necesitan tanto la bandera como compañera de ruta, más, como símbolo que debe ser plantado en la meta que es la finalidad de la marcha. Se lleva una bandera para plantarla en la cumbre, no para guarecerse con ella en la marcha.
El labrador no lleva la semilla para consolarse en su peregrinación de siembra, sino para dejarla en el surco, que es la meta de su caminar.
Así también los hombres, peregrinos, necesitan de esta verdad que los identifique como personas, para dejarla plantada allí en su meta. Pero para poder tenerla en el momento de la llegada, es necesario llevarla a través de la marcha. Hay que comprometerse con ella en el caminar, hay que convertirla en propia. Hay que despojarla de todo lo accesorio, simplificándola hasta reducirla a esa verdad simple y pura que casi se identifica con la persona, con su mensaje, con su misterio que es semilla.
Normalmente los pueblos descubren su bandera en la marcha. Y casi siempre surge espontánea, por el apremio de las circunstancias, impuesta en su forma y su color por humildes detalles de la vida del pueblo y de la geografía de su marcha. No existen banderas en busca de pueblos. Lo que existen son pueblos en marcha, que generan banderas. Si el pueblo es verdadero, su bandera también lo será. Ese pueblo de hombres verdaderos que en su marcha dan expresión a la semilla de la verdad sembrada en la cultura propia.
La bandera no explica una patria: es cofundadora de ella. No me da un exacto conocimiento del pueblo que la enarbola: me compromete con él. La verdad de un hombre que vive y por la que ese hombre muere, se convierte en consigna para aquellos que siguen su huella.
Llegará un día en que la historia de la bandera se identificará con la de su pueblo y con su misión, simplemente porque tras ella se escondía el alma de ese pueblo. Porque las banderas que se plantan en la meta no son banderas nuevas, recién desembaladas. Son banderas descoloridas, desflecadas por los vientos que curtieron a su pueblo; heridas y simplificadas por los mismos riesgos que él vivió. Suya, y por tanto más exigente de fidelidad, más comprometedora en su capacidad de conducir a la meta.
Sólo la verdad libera y compromete en plenitud.
Si amamos nuestra tierra, que la mañana nos pille sembrando. Si amamos nuestra tierra podremos entender y respetar a todos los que aman la suya.
Saludos