Carta de un lector de Diario Siglo XXI, publicada hoy:
Nos dijeron que en Cataluña existía un "clamor" que exigía un nuevo estatuto y que sería un "drama" no aprobarlo.Publicado por Virgulilla a las Junio 29, 2007 09:03 AMPero acaba de aparecer una encuesta de una fuente tan poco sospechosa como el propio Gobierno catalán que ha revelado la auténtica magnitud del supuesto clamor: sólo el 1% de los catalanes (sí, sólo el 1%) considera al Estatuto como una prioridad. El autogobierno tampoco sale bien parado en la encuesta y aparece como la última entre todas las preocupaciones de los ciudadanos de Cataluña. El tópico de unas grandes ansias entre los catalanes de más autogobierno y de un nuevo Estatuto que las recoja era y es eso, un falso tópico, que la clase política autonómica utiliza para justificar las continuas exigencias al Estado de más competencias y cuotas de poder en su propio beneficio.
Manuel Fernández. Barcelona
Que gran que ets Culla:
Fetichistas
JOAN B. CULLA I CLARÀ 29/06/2007
Desde hace un cuarto de siglo, prevalece entre los sectores más ilustrados de la opinión publicada española -incluyendo a parte de la catalana- la tesis de que aquí, en Cataluña, el pensamiento dominante y los sucesivos Gobiernos han erigido una serie de tótemes tribales, de principios identitarios sagrados cuyo cuestionamiento se tacha de traición. Sesudos articulistas han reprochado ad náuseam al nacionalismo catalán la fosilización de una identidad mitificada y su transformación en doctrina oficial del país. Incluso ruidosos manifiestos de intelectuales han descrito el catalanismo como una "ideología que rinde culto a los símbolos", símbolos que "han desplazado a las necesidades" en el orden de prioridades públicas.
Aceptemos, como hipótesis de trabajo, que ese diagnóstico sea más o menos cierto; que, en efecto, la sociedad catalana esté enferma de fetichismo identitario. Ahora bien, para calibrar la gravedad de esa clase de dolencias colectivas, es recomendable comparar nuestro cuadro clínico con el de países o comunidades vecinas, del mismo tronco cultural, de parecida tradición histórica y con instituciones políticas semejantes. ¿Qué tal, pues, si examinásemos cómo andan de empacho identitario y de obsesiones simbólicas nuestros vecinos de allende el Ebro? No, no teman, no vamos a exhumar todo su historial médico en la materia; haremos sólo un chequeo superficial, un breve repaso de los últimos síntomas conocidos.
El pasado día 11 de junio se celebró en un lugar perdido de Siberia Oriental, Yakutsk, un torneo internacional de fútbol sala en el que se enfrentaron sendas selecciones de Cataluña y España. El torneo, el partido y los equipos contendientes respondían a una iniciativa privada de carácter comercial, al margen de la FIFA, de la Federación Española y de la Federación Catalana de Fútbol. Ello no obstante, el hecho suscitó un gran escándalo mediático, y el Partido Popular -que representa a 10 millones de ciudadanos- reclamó al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que "impidiese" la celebración del encuentro, porque "es imposible que una parte de España se enfrente a otra". Pese a tan perentorio requerimiento, el horrible agravio simbólico se consumó. Eso sí, a posteriori, el Consejo Superior de Deportes prohibió al equipo español en Yakutsk el uso del escudo y el himno de España, y amenazó a sus integrantes con sanciones legales por haberlos exhibido en el partido contra Cataluña.
A propósito de himnos, de selecciones y de laicidades o fanatismos simbólicos, no debemos pasar por alto la reciente iniciativa del vértice de la política deportiva española de pedir que se dote la Marcha Real de una letra cantable así en el césped como en las gradas. Es de justicia recordar que la idea surgió del Gobierno de José María Aznar allá por 2002, en la fase más prepotente de su mayoría absoluta; pero, después de haber sondeado a varios poetas áulicos, ni siquiera él se atrevió a llevarla adelante. Ahora, en cambio, reaparece con una mayoría parlamentaria de izquierdas, sin que ninguno de los acervos críticos del fetichismo ajeno haya empuñado la pluma para cargar contra semejante anacronismo.
Pero dejemos los pasionales terrenos del deporte, y ascendamos a las más altas esferas del espíritu, para toparnos con la Iglesia católica. En teoría ésta es universal, se halla por encima de fronteras políticas, administrativas y lingüísticas. Sin embargo, el arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, dedicó su carta pastoral de la segunda semana de junio no sólo a defender una realidad contingente y mundana -la unidad de España-, sino a ensalzarla como "un legado histórico que no podemos despreciar", "un gran logro histórico y cultural que hoy se puede y se debe seguir proponiendo...". Discípulo aplicado de sus colegas Rouco y Cañizares, digno heredero del nacional-catolicismo franquista, García-Gasco carga contra "los nacionalismos radicales" y las "pretensiones particularistas", y espolea a sus fieles a "desenmascarar los radicalismos ideológicos que acompañan ciertas propuestas y que consideran la destrucción de la unidad de España como paso previo para imponer en un territorio sus utopías políticas". Ahora comparen este texto con, por ejemplo, el documento de los obispos catalanes Arrels Cristianes de Catalunya (1985) y díganme cuál de los dos es más agresivamente identitario, más excluyente, más fanático de una abstracción, ya sea la personalidad de Cataluña o la unidad de España.
En su edición del 15 de junio, el diario Abc publicó una interesante entrevista con quien fuera una pieza política clave en el tránsito desde la dictadura a la democracia parlamentaria: Rodolfo Martín Villa. Permítanme que reproduzca la última pregunta y la última respuesta del diálogo entre el periodista y el ex ministro:
- "Entonces, ¿no se hizo nada mal en la Transición?".
- "Bueno, no debimos ceder la Educación a Cataluña y el País Vasco. Todos los niños españoles tienen que estudiar la misma historia de España, igual que ocurre en las demás grandes naciones, como Francia".
¡Ah, Francia! La idolatría simbólica española siempre se ha mirado en el espejo francés, y lo mismo el PP que el PSOE -éste, de modo más circunspecto- envidian hoy día la apoteosis de banderas tricolores y Marsellesas que embargó las campañas tanto de Segolène Royal como de Nicolas Sarkozy, así como la decisión del ganador de crear un Ministerio de la Inmigración y de la Identidad Nacional. Pero los gestos identitarios que en Francia resultan admirables y dignos de imitar, en Cataluña sólo merecen escarnio y desdén. Peor aún: si las autoridades de Castilla y León pagan una fortuna por la supuesta Tizona, la espada del Cid, se trata de una juiciosa política de preservación patrimonial; si en Barcelona queremos conservar y valorizar las ruinas del Born, es porque somos unos palurdos fetichistas.
El articulista Culla pone en el mismo plano a Cataluña y España lo cual solo es un sueño de los fetichistas nacionalcatalanistas.
Pensé que cuando dice que iba a comparar el fetichismo identitario catalán (que acepta como hipótesis de trabajo) con casos semejantes de más allá del Ebro hablaría de otras regiones españolas y resulta que se pone a hablar de España.
Cataluña y España no tienen nada en común porque no son comparables ya que Cataluña forma parte de España. Cataluña puede tener cosas en común -o en diferenciado- con Andalucía o con Extremadura.
La nación española es una realidad. La nación catalana es un fetiche. Solo analógicamente (no en sentido estricto) se puede hablar de Cataluña como una nación. También mi barrio es una nación.
::2:: Publicado por: Leo Liberio a las Junio 29, 2007 12:09 PMLeo, el día en que las gentes de tu barrio se herijan en sujeto político aprovando un texto de rango legal que afirma que se constituye en nación, tal vez tenga alguna verosimilitud tus palabras.
De momento creo que de tus vecinos el único que está por la labor eres tú.
De todos modos, me encanta este mecanismo tan español de no reconocerse ante el espejo aduciendo que el tener un Estado detrás da carta blanca para acometer cualquier barbaridad en nombre de la nación. En fin, "Todo por la patria".
::3:: Publicado por: Apatrida a las Junio 29, 2007 12:31 PMEl catalán preocupa a los jóvenes más que el bienestar o el racismo
ARTUR ZANÓN. 28.06.2007 - 20 Minutos
* Un 13,2% se inquieta más por cuestiones identitarias.
* Lo que más les quita el sueño es la vivienda y las condiciones laborales.
No es la máxima preocupación, pero puede sorprender que se encuentre entre las primeras. La soberanía y la lengua (13,2%) inquieta a los jóvenes más que la educación (12,6%) o el racismo (10,2%), y todavía más que el riesgo del nivel de bienestar (8,2%) o la desigualdad en el mundo (6,6%).
Lo dice el estudio Partipació, política i joves elaborado por la Secretaria de Joventut entre más de 3.000 catalanes entre 15 y 29 años.
Poco españoles
El 40,7% de los jóvenes se siente más español que catalán o sólo catalán
Este interés en la lengua y la soberanía es paralelo al sentimiento de pertenencia: un 40,7% se cree más catalán que español o sólo catalán, frente al 7,5% que piensa que se sitúa en el otro extremo. Un 30,4% tiene un sentimiento ambivalente y otro 11,8% tiene como referencia "otro país".
Pese a ello, por delante de las cuestiones identitarias se hallan la vivienda (30,8%), el paro y la precariedad laboral y los problemas derivados de la inmigración (todas ellas con un 28,1%). Son las principales preocupaciones.
De izquierdas
Ideología: Un 47% se define de izquierdas. De centro izquierda son un 13% y de centro, un 13%. Un 7,7% son de derecha o centro derecha.
¿Pasan?: Un 28% no está interesado en la política institucional. Un 33% colabora con partidos o participa en conciertos reivindicativos. El 60% de los de 15 a 29 años no se vincula con la política.
Edad media de 40 años
Los catalanes tienen una edad media de 40 años, según la Memoria 2006 del Consell de Treball Econòmic i Social de Catalunya (STESC).
La cifra sería más alta, si no fuera por los extranjeros, que son mucho más jóvenes y su edad media no pasa de los 31 años. El CTESC advierte de que las inversiones en investigación y desarrollo crecen menos que antes y apuesta por una mejora en la calidad de la ocupación para que los puestos de trabajo sean más estables, más seguros y mejor remunerados.
::4:: Publicado por: 20minutos a las Junio 29, 2007 12:32 PMApátrida y ágrafo:
- "herijan"
- "aprovando"
- tenga alguna verosimilitud tus palabras
- está por la labor
A 20minutos hace tiempo que le ve el plumero,baste recordar al blogger marc vidal y su premio, muchos de sus articulos rozan el racismo el independentismo pueril.
Y claro esta el independentismo esta en jovenes, alguna novedad? acaso los de ERC tienen 70 y van en Harley?
Desde que entraron ciertos intereses en 20minutos, aunque el formato sea bueno, han perdido mucha credibilidad, espero que se lo piensen o les caera mucha critica desde la red de redes.
Premios por vocacion politica o blogera?
::6:: Publicado por: 20mitutitos a las Junio 29, 2007 05:51 PMLa preocupación por el "bilingüismo", , o la "unidad de España", en que lugar de la lista aparecen? Porque para según que medios de comunicación y partidos asociados, es lo único que importa....
::7:: Publicado por: Valnur a las Junio 29, 2007 11:16 PMLa preocupación por el "bilingüismo", o la "unidad de España", en que lugar de la lista aparecen? O es que NO APARECEN? Porque para según que medios de comunicación y partidos asociados, es lo único que importa....
::8:: Publicado por: Valnur a las Junio 29, 2007 11:18 PMyo soy anticatalanista, a mucha honra.
::9:: Publicado por: Alba a las Julio 19, 2007 08:26 PMyo soy anticatalanista, a mucha honra.
::10:: Publicado por: Alba a las Julio 19, 2007 08:27 PM