José María García Hoz, el pasado 24/4/2007, en ABC:
SI, por una vez, se cumplen los pronósticos del presidente del Gobierno, dentro de pocos meses un Gran Hermano informático controlará todas las carreteras del Reino de España y el infractor/a será denunciado y multado sin necesidad de participación del ser humano. Desde que nacen, los españoles son diferentes, no al nostálgico modo machadiano, sino en el más prosaico de la vida cotidiana. Dependiendo de la comunidad en la que nazcan, su nacimiento devengará, o no, una ayuda económica para sus padres; igualmente según cuál sea la comunidad de residencia, así serán los conocimientos que le impartan en el colegio; y tampoco es igual morirse en Valencia que en Sevilla a la hora de pagar impuestos por el testamento.Pero ahora ya podemos estar seguros: cualquier conductor que pise el acelerador más de la cuenta en las carreteras españolas será registrado en las pantallas del Gran Hermano y su infracción, remitida al centro que se instalará en León, desde donde, a la velocidad del rayo, le llegará la notificación de la multa. Hasta ahora no era lo mismo viajar sin abrochar el cinturón de seguridad en una comunidad que en otra, pues aunque el Código de Circulación fuera de vigencia nacional, los medios de la Dirección General de Tráfico eran lógicamente diferentes y las probabilidades estadísticas de ser cazado y, posteriormente, denunciado por la Guardia Civil de Tráfico variaba mucho desde Villalba de Guadarrama a Villalba de Lugo.
Desde cualquier punto de vista, nada más lógico que centralizar los procesos informáticos que abarcan desde la vigilancia en las carreteras hasta su sanción y cobro. Se estima que cada año en España se sancionan unos tres millones de infracciones de tráfico, una imponente masa de información cuyo manejo requiere y necesita ordenadores de gran capacidad para procesarla. Son las ventajas, o desventajas, de la sociedad de la información: el Gran Hermano tiene capacidad de saber que ha sobrepasado la velocidad permitida, de informarle que ha sido multado y, por último, de informar a su banco que debe cargar en su cuenta corriente el importe de la multa.Publicado por Órdago a las Mayo 1, 2007 09:39 PMSe supone que la más rápida gestión de multas redundará en un mayor respeto a las normas de circulación y, en consecuencia, una sensible disminución de los accidentes de tráfico. Sin embargo, conviene no olvidar que si este proceso se promete tan brillante se debe a sus dimensiones: si en lugar de un único centro de procesamiento nacional hubiera diecisiete, tantos como comunidades autónomas, la eficiencia y la eficacia del proceso sancionador sería mucho menor; en primer lugar, porque todos esos centros deberían intercambiar información, dado que no siempre la propiedad del coche y la vecindad del conductor coincide con el lugar de la infracción; en cuanto a racionalidad económica, es evidente que un solo centro procesador tendría, por menos coste de personal, de hardware y software, mas capacidad que diecisiete repartidos por toda España.
En realidad, nada muy distinto al proceso de concentración de empresas que estamos viviendo en la actualidad: todos los directivos quieren aumentar el tamaño de sus compañías para alcanzar masas críticas que les permitan ahorro de costes y, por tanto, aumento de beneficio. Desde la banca a la siderurgia, pasando por los laboratorios farmacéuticos o la hostelería, se sabe que ser mayor brinda nuevas oportunidades para ser mejor, aunque a veces no se aprovechen.
Nunca es tarde si la dicha es buena. Pero dado que, por fin, el Gobierno de España ha descubierto los beneficios de las grandes unidades administrativas, debería aplicar el principio para contener el, en apariencia, incontenible proceso de ruptura del mercado en cuestiones decisivas como los horarios comerciales o las especificaciones de la redes de telefonía. Si el mundo -que, como se sabe, es un pañuelo- marcha decidido hacia la globalización, si el Viejo Continente estableció años atrás su propio mercado único, España, que es un pequeño país, no debería correr en dirección contraria y dividir su mercado en trozos cada vez más pequeños. No debería, pero lo hace.
Aquest article confón la gimnàsia amb la magnèsia. Hi ha algunes coses que és millor abordar-les localment per proximitat amb el ciutadà, eficiència, i voluntat democràtica, i d'altres coses és millor abordar-les globalment, també per eficiència i economies d'escala. El model que millor soluciona aquest conflicte és el federalisme. Ara bé, és precís que cadascú tingui la possibilitat de recaudar els impostos per finançar les seves pròpies competències.
Cal avançar cap a una Espanya federal, i també cap a una Europa federal.
Ben cordialment,
Toni
Cualquier excusa es buena para arremeter a favor de aquello de mejor 1 que 17.
En lo del tráfico no hay unidad porque tanto la Ertzaintza como los Mossos d'Esquadra tienen competencias exclusivas en sus territorios y no veo ningún problema para que sea así.
"...incontenible proceso de ruptura del mercado en cuestiones decisivas como los horarios comerciales o las especificaciones de la redes de telefonía."
Ya me perdonarán... el papel lo aguanta todo, especialmente el de un diario tipo ABC. Pero hacer creer al personal que hay o habrá zonas de España con diferentes estándares telefónicos es lo más subnormal que he oído en décadas.
Tampoco es cierto que haya ningún problema técnico en compartir información entre cuerpos de seguridad, especialmente en algo tan estandarizado como las multas. Las multinacionales intercambian millones de documentos electrónicos con facturas, albaranes, etc. cada día, en todo el mundo, entre países con diferentes idiomas, culturas, etc.
Los obstáculos son burocráticos y políticos. Por ejemplo, este hiper-ultra-mega-moderno sistema informático NO SIRVE DE NADA si el "agraciado" es extranjero. La multa no se cobra, y punto. Y con "extranjero" me refiero a los ciudadanos comunitarios. Igualmente, pueden hablar con el móvil, saltarse los límites de velocidad y cagar por la ventanilla si les apetece, QUE NO SE LES RESTA NI UN SOLO PUNTO aunque en sus países tambien tengan el carnet por puntos.
Supongo que cuando tu mundo se acaba en las fronteras estatales, esto no es un problema. El señor García ni lo menciona, claro.
Pero yo, que debo ser un nacionalista de esos, no entiendo por qué no se pagan por las infracciones por igual al menos a nivel de UE, o por qué no tenemos ya una tarjeta sanitaria europea.