Carta de una lectora de ABC publicada ayer miércoles:
Tengo intención de comprarme un piso y he estado informándome en varias entidades bancarias sobre las hipotecas que ofrecen. He acudido a cinco oficinas del centro de Barcelona: dos bancos españoles de primera línea, dos conocidas cajas catalanas y un banco inglés especializado en el negocio hipotecario. En las cinco entidades me ha sido imposible obtener un folleto informativo en castellano de las condiciones de sus hipotecas, porque en todos los casos estaban sólo en catalán.Publicado por Virgulilla a las Febrero 22, 2007 09:04 AMLos castellanohablantes en Cataluña ya estamos acostumbrados a que nuestra lengua haya desaparecido de la Administración, los hospitales o las escuelas, pero parece ser que esta actitud excluyente contra el castellano también ha llegado a las entidades bancarias.
Maite Lozano. Barcelona
Eso que denuncias es una vergüenza y me preocupa que el PP también tiene buena parte de culpa en la imbecilidad de la política lingüística nazional-sociali$ta.
::1:: Publicado por: El Cerrajero a las Febrero 22, 2007 10:32 AMel problema es el mismo que tiene zapatero, no tiene los cojones de decirle a los nacionalistas, ¡ hasta aquí hemos llegado! y con esto deja desprotegidos a los cuidadanos de a pié a merced de los politicuchos nazionalistas
::2:: Publicado por: andaque a las Febrero 22, 2007 11:20 AMAh pero, ¿las entidades privadas no tenían derecho a elegir qué lengua que usan?
Cuando alguien se queja de que en esta página está todo en castellano ¿no es esa la respuesta que soleis darle?
yo defiendo la libertad de empresa, pero está claro que las razones por las que una empresa de estos tamaños publique en catalan, es para complacer a los politicos no a sus clientes...
creis que una empresa con unos objetivos de rentabilidad transcribiría todas sus publicaciones al catalan cuando todos los catalanes podemos leer el castellano... o creis que deben haber otras motivaciones y/o presiones.
Aquí estoy de acuerdo con Tipdenazis, él tiene toda la razón. No podemos exigirle nada a un banco.
La única opción que nos queda es la misma que ha llevado a los bancos a imprimir todos sus folletos en catalán (El miedo a un boicot).
yo recomendaría que se enviasen mails indicando que entidades bancarias son las que hacen eso, yo en caso de tener cuenta en alguna, cerraría la cuenta automáticamente.
com en IKEA, que todo está en catalan y en chiquitín abajo en una esquina está en castellano, como por obligación... pero la mayoría de personas por allí esta hablando en castellano, tanto los empleados como los clientes. Conclusión ¡como carajo una empresa del tamaño de IKEA puede ser tan ciega y, negando lo que ve en sus clientes y trabajadores, decide desprestijiar el castellano al nivel de "letra pequeña"! yo creo que ahí hay más que marketing idiota, hay politicas nazionalistas...
::6:: Publicado por: andaque a las Febrero 22, 2007 12:30 PMyo no sé vosotros, pero yo, estoy hasta los cojones de que me traten como un ciudadano de segunda. Tantos años de dictadura nos han dejado amariconados ante los caprichos de los dirigentes.
A los bancos no se les puede exigir nada en cuanto a idiomas, ejercen su libertad en cuanto a uso del idioma. Ahora bien, que cada cual actue segun su conciencia u opinion. Si tal banco no me trata como creo que me debe tratar soy libre de cerrar la cuenta e irme a otro lado, asi de facil.
Por otro lado, no entiendo la tipica queja de los catalanoparlantes respecto a pedir un cafe en catalan, oye, yo voy al alcampo, al ikea, y otros centros comerciales, y no veo nada en castellano, pero ni en pintura macho, y no por eso abogo por una inmersion linguistica en determinado idioma para justificar mi cabreo.
::8:: Publicado por: Jordi-Londres a las Febrero 22, 2007 02:29 PMLas observaciones hechas por ::4:: y ::5::, aun siendo acertadas, son incompletas. Pero, curiosamente, son complementarias. Qué duda cabe de que todas esas entidades bancarias han tomado la decisión de prescindir del español debido a las presiones políticas ejercidas por el totalitario PUC. Por tanto, como justo castigo por el ninguneo al que someten a la lengua española, todos los impositores hispanohablantes deberían cancelar las cuentas que hayan abierto. Sería conveniente, y así se hará, ponerse en contacto con la señora Maite Lozano para conocer los nombres de las felonas entidades y hacerlos públicos.
::9:: Publicado por: Julius Streicher a las Febrero 22, 2007 04:00 PMyo ya me borré de Banesto. les pegué un toqué y como hicieron oídos sordos, cambié de banco. Y en Médicos sin Fronteras dejé de cotizar tan pronto como empezaron a mandarme todo en catalán. Y no sigo con la lista porque sería aburrido. Así es que para evitar más vejaciones he decidido darme de baja de Cataluña. Ancha es Castilla.
::10:: Publicado por: yoyameborre a las Febrero 22, 2007 04:11 PMSeñores, con no ir a ese tipo de entidades financieras el asunto está zanjado.
De todos modos, cabe esperar que en cualquier banco les pueden facilitar la misma información de manera oral. ¿O es que también se niegan a atender al cliente en castellano oralmente? No creo.
Particularmente, considero que no cuesta mucho facilitar la información escrita en ambas lenguas, pero también observo que se está DRAMATIZANDO aviesamente todo este tipo de cuestiones. No hay para tanto...y no creo que el Govern tenga nada que ver con este asunto. La paranoia extrema resta credibilidad. Seguro.
los culpables somos nosotros los ciudadanos, llevamos años tragandonos el nacionalismo y sus radicalizaciones. Ahora al abrir la boca se nos considera paranoicos o dramáticos. Pero la realidad es que la limpieza étnica y el ignorar a la mitad de los catalanes es algo cuotidiano, en mi barrio el ayuntamiento de bcn ha montado un stand presentando las mejoras del barrio (ahora que viene elecciones) y no hay una sola gota de castellano cuando buena parte del barrio lo usamos, tomo nota para estas elecciones. En el metro han colgado sendos carteles de TMB ni una sola gota de castellano, NI UNA. Si esto no es dramático habrá que esperar a que nos echen por hablarlo...
Julius la lengua española no existe, existe la lengua castellana, porque les queréis quitar su lengua a los pobres castellanos? que hos han hecho?
::13:: Publicado por: LIBERTY a las Febrero 22, 2007 06:20 PMen Euskal Herria o VAscongadas , como querais , ocurre lo mismo , pero es el euskera la lengua marginada .
P.D. estoy seguro de q nadie me contestara , y si alguien lo hace , solo utilizara descalificaciones
::14:: Publicado por: uno a las Febrero 22, 2007 07:28 PMYo te contesto si quieres. En Bilbao yo tengo los recibos del banco bilingües, aunque siempre ponen primero el vasco que es una lengua abrumadoramente minoritaria en la ciudad. Idem con los recibos municipales (contribución y demás). Yo creo que lo correcto sería que a cada cual le remitan la documentación en la lengua que el elija, vasco, castellano, e incluso inglés. En los cajeros automáticos de los bancos, y en las cabinas telefónicas dejan por ejemplo elegir idioma. Yo creo que si no optan por dejar elegir a la gente en que lengua quiere la documentación, que es lo más razonable, es por no llevarse el disgusto de ver qué poca gente elegiría el vasco.
::15:: Publicado por: Derek a las Febrero 22, 2007 09:41 PMLiberty, las cosas no dejan de existir porque tu creas que no existen. El idioma español por supuesto que existe, yo tengo mismamente en la estantería de aquí al lado varios diccionarios español-ingles, español-francés y español-alemán. También sabes que existen las Reales academias de la lengua española en varios países. En EEUU a los que proceden de países de lengua española les llaman spanish, y no castellanish como a ti te gustaría. De todas maneras yo sé que todo esto tú ya lo sabes y que lo único que pretendes es provocar. Yo por ejemplo pienso que Liberty no existe, y que yo lo piense supongo que será razón suficiente para que tú no existas.
::16:: Publicado por: URL a las Febrero 22, 2007 09:55 PMOjo al dato:
Dices "Liberty, las cosas no dejan de existir porque tu creas que no existen".
Según la física cuántica sí. Las cosas permanecen en un limbo cuántico, por determinar, mientras el observador no las contempla.
::17:: Publicado por: Böhr a las Febrero 22, 2007 10:12 PMMe parece que tienes el mismo conocimiento de física cuántica que Lacan.
::18:: Publicado por: URL a las Febrero 22, 2007 10:20 PMPero si Jacques Lacan es psicólogo...
::19:: Publicado por: Gato de Sch.. a las Febrero 22, 2007 10:23 PMSí, pero se hizo famoso por extrapolar de forma abusiva y falaz analogías y explicaciones sacadas de la física cuántica que ante un público profano en física colaba, pero que ante físicos de verdad lo único que conseguía es que se partieran de risa.
::20:: Publicado por: URL a las Febrero 22, 2007 10:29 PMMira a ver quién era Alan Sokal si quieres saber más.
::21:: Publicado por: URL a las Febrero 22, 2007 10:32 PMDices: "Sí, pero se hizo famoso por extrapolar de forma abusiva y falaz analogías y explicaciones sacadas de la física cuántica que ante un público profano en física colaba, pero que ante físicos de verdad lo único que conseguía es que se partieran de risa."
Fue un libro escrito conscientemente para tomar el pelo a sus alumnos. Lacan les dijo después: no se crean cualquier cosa que les cuenten.
No es un libro con fallos, es un disparate de principio a fin hecho ADREDE!
Sokal es el tontito matemático ese... ya sé, ya, casi nadie le conoce, yo sí porque soy un bicho raro, pero no es nadie importante...
::22:: Publicado por: Solipsista busca compañía a las Febrero 22, 2007 10:38 PMEl artículo "Transgrediendo los límites: hacia una hermenéutica transformativa de la gravedad cuántica" fue en efecto una artimaña para poner en evidencia a los psicólogos postmodernistas. En cambio el libro "Imposturas intelectuales" es una joya en que pone negro sobre blanco en que consisten esas imposturas, y es un hito en el pensamiento moderno. Ya me gustaría a mí ser tan tontito cómo Sokal, y no tan listo como tú.
::23:: Publicado por: URL a las Febrero 22, 2007 10:43 PMLibro del que Agnes Heller opinó que era una completa majadería a base de DECONSTRUIR, a los DECONSTRUCTORES.
Es decir, Sokal permanece en el posmodernismo, como buen idiota que apuesta por aquello que quiere combatir.
1 a 0
::24:: Publicado por: Camaronov a las Febrero 22, 2007 10:51 PMSokal es un pensador serio que hoy y dentro de 300 años se estudiará en la historia del pensamiento. Que yo sepa es físico, y no matemático, aunque como buen físico tiene unos conocimientos excelentes de matemáticas. Dentro de 200 años si alguien recuerda a Lacan será gracias a Sokal. No busques anécdotas de lo que dijo Pepito sobre Sokal, porque siempre habrá un Pepito que diga tonterías sobre otros, pero el consenso de los científicos y pensadores serios no va precisamente por ese lado. Camarón me decepciona que cambies de Nick para despistar de vez en cuando. Por cierto, ¿Has leído el libro de Sokal? yo sí, y se de lo que hablo. ¿Podrías comprender lo que dice Sokal, o te conformas con afirmaciones de Lacan como que la erección humana equivale a la raíz cuadrada de -1? Sobre la chorrada del marcador, pon lo que quieras, como si pones 200-1, que no es más que otra forma de hacer el ridículo.
::25:: Publicado por: URL a las Febrero 22, 2007 11:02 PMAquí no, insensata, que hay un hilo serio...
Pero como tú no puedes opinar del tema porque eres una inculta ignorant,e te dedicas a sabotearnos imitando a Liberty de manera muy poco creíble...
Vuelve al otro... aquí no.
::26:: Publicado por: Camaronov a las Febrero 22, 2007 11:05 PMSokal permanece en el posmodernismo, tan sólo deconstruye a deconstructores.
Dime por qué no peca de lo que critica y quizás te de la razón. Por ahora no.
Ah, ésos no son nicks, hombre... Son exclamaciones puntuales. Pero aparezco con mi nick si te pones a hablar en serio...
::27:: Publicado por: Camaronov a las Febrero 22, 2007 11:10 PMBueno, si se argumenta vale, pero me niego a contestar chorradas. Es evidente que no sabes de lo que hablas.
::28:: Publicado por: URL a las Febrero 22, 2007 11:12 PM14, si y allí no aparece ningún grupo como C's para defender la lengua vasca...
URL, la lengua española se alimenta de otra gran mentira, la nación española. El catalán se habla en España? por lo tanto no puede ser el catalán español? no, porque España no es una nación, es un conjunto de pueblos unidos en un estado. Cada pueblo tiene su idioma y con el tiempo el que ha dominado ha sido el castellano. Si no te gusta, A, puedes darte golpes contra una piedra, B, puedes insultarme y decirme que soy un mentiroso y lo que tu quieras, C, puedes aceptarlo y empezar a cambiar esa mentalidad castellanista-expansionista...
::29:: Publicado por: LIBERTY a las Febrero 22, 2007 11:17 PMYo soy Español porque vivo en el estado Español aunque no me guste. No solo existe el pueblo, la lengua y la nación catalanas, también el pueblo la lengua y la nación castellana, vasca y gallega...
Existe la nación francesa, dentro de Francia claro, hay otras naciones pero la nación francesa exista, como la rusa y la italiana, como la inglesa, la escocesa, la gaélica y la irlandesa.
Si tanto os cuesta que España es una unión de pueblos en un solo estado vamos mal porque siempre acabaremos discutiendo ya que el pueblo castellano esconde a los otros adjudicándo su cultura, lengua y gente al estado.
Has optado por la opción D, resignación.
Bueno, veo que el Webmaster ha borrado algún comentario mío escrito en términos correctos mientras ha dejado otros injuriosos. Como esto siga así creo que vais a perder un lector.
::31:: Publicado por: URL a las Febrero 23, 2007 12:20 AM
Hoy por hoy, parece que han perdido a casi todos, URL.
Según Liberty "Cada pueblo tiene su idioma". Chorrada total, aunque comprensible en él que aspira a sociedades monoligües. Osea, que lo que define a un pueblo es el idioma. ¿Puede darse un pueblo con varios idiomas, como por ejemplo el judio? ¿Y varios pueblos que tengan un mismo idioma? ¿O piensas como Hitler que son alemanes todos los que hablan alemán (y son arios)? ¿Es el panameño y el colombiano el mismo pueblo porque hablan el mismo idioma? Creo que tus conceptos son tan simplistas que rayan en la ramploneria intelectual. Eres más simple que un puzzle de dos piezas.
::33:: Publicado por: URL a las Febrero 23, 2007 12:27 AMLo que dice Liberty creo haberselo oído a Maragall: en España existen almenos cuatro naciones. Es evidente que con ese concepto de nación hecho para consumo interno son incapaces de decir el número de naciones que tiene España, Francia, Italia... ¿Es valencia una nación, o sólo lo es Cataluña? ¿Son Aragón o León, o Asturias una nación? ¿Lo es Canarias? ¿Lo es Marruecos? ¿Y el Valle de Arán es una nación? Porque si el Valle de Arán es una nación, Cataluña no es una nación, sino almenos dos naciones... Qué lío. Menos más que siempre quedará Liberty para decirnos cuantas naciones hay en cada momento.
::34:: Publicado por: URL a las Febrero 23, 2007 12:38 AMLiberty,
Me encantan tus deducciones que solo sirven para España, jajajaja...osea q España no es nacion por estar constituida por varias...pero en cambio Italia y Alemania ( q se han unido en nacion hace muy poquito) si que lo son? bah q tonterias,
menos mal q cada vez me tomo con mas humor los comentarios tipo Liberty, Tipdenbazis, Arcadi, Per la terra (el mas cachondo), etc.
Dejaros de soñar en naciones libres de la opresion y chorradas semejantes y darle mas alegrias a la parienta/pariente.
El que ha escrito este articulo miente mas que habla
::36:: Publicado por: Ese a las Febrero 23, 2007 12:36 PMJa ho veieu, un argentí que porta 5 (cinc!) anys entre nosaltres... i ha fet una cosa que alguns 'catalans' odien profundament: aprendre el català i usar-lo de manera natural.
CINC ANYS AMB RENFE
El meu nom és Federico, he nascut a l'Argentina i fa cinc anys que visc a Catalunya. Durant aquest temps he après a parlar i escriure en català, a menjar calçots sense tacar-me la roba i que els trens de la Renfe són un càncer. Els escric després de patir un retard de més de dues hores i vint minuts en el trajecte entre Sant Vicenç de Calders i Passeig de Gràcia, que se suposa que té una duració d'una hora i set minuts. Com tots els usuaris sabem, això no és un fet aïllat, ja que cada dia tant els trens Regionals com els Rodalies tenen uns retards que oscil·len entre els deu i els vint minuts. Des de les fonts oficials s'intenta enganyar comunicant uns temps més baixos que els reals i dient que d'ençà que hi ha els jaquetes vermelles l'empresa és "propera als usuaris". La veritat és que la presència d'aquests empleats és una despesa inútil que no serveix de res. El que ha de canviar és la falta d'inversió a la xarxa i si Madrid i ADIF no són capaços d'arreglar-ho, doncs que transfereixin les competències demà mateix a la Generalitat.
Federico Martín
Carta al diari 'Metro'
Vaya con el argentino.
Unos añitos por aquí y ya está integrado en el mundo nacionalista: ¡más transferencias! ¡más transferencias!
Aprenden rápido...
::38:: Publicado por: Bernie a las Febrero 23, 2007 03:20 PMSeguro que le obligaron en el curro, si queria conservarlo,para poder seguir aqui.Asi de claro.CHANTAJE
::39:: Publicado por: libertad a las Febrero 23, 2007 04:27 PMÉs clar, "libertad":
- Quan algú va al Japó i aprèn japonès ho fa per "xantatge".
- Quan algú va a Itàlia i aprèn italià ho fa per "xantatge".
...etc.
Així és com els "bilingüistes" veieu el català: una llengua a la que odieu tant que penseu que hom només pot aprendre-la per coacció. Per això voleu fer-la prescindible, per a enterrar-la.
URL:
Qué te parece esto:
Las evidencias empleadas por Sokal en su
demostración contra el posmodernismo soninconsistentes para refutar la obra
intelectual de los autores denunciados, tal como hareconocido con Bricmont: "No
hemos planteado en ningún momento que esto (lasimposturas) invalide el resto de
su trabajo, sobre el que somos explícitamente agnósticos". Demodo que si ambos
censores demostraran cabalmente la impostura de ciertos autores eso
solopermitiría, en el mejor de los casos, ridiculizar su imagen en tanto
intelectuales apegados alrigor científico, pero no refutaría los argumentos
intelectuales que ellos sostienen en el campode sus disciplinas.Como en el mundo
al revés, queriéndose comportar como buen moderno, racional yempírico, Sokal ha
resultado ser buen posmoderno, "innovador" de la experimentación socialy de la
argumentación racional, transformándola en procesos de ridiculización. El ha
afirmadoque su interés consiste en crear un ambiente de interrelación entre
ciencias exactas yhumanidades, sin embargo, el resultado ha sido la
intensificación de la guerra entre ciencias.El colmo de lo alrevesado es que el
físico Sokal no es conocido por algún progreso en sudisciplina sino por sus
supercherías en estudios culturales.Sería deseable que el "Affaire" se instalara
en nuestro país para despertar el interés delpúblico sobre el papel de la
investigación científica y la reflexión intelectual, así como parasacar a la luz
un debate entre científicos e intelectuales que por ahora se desarrolla en el
cobijode laboratorios y cubículos.
UNAM
¿Quién se entera de la película, tú o yo?
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::42:: Publicado por: Camarón a las Febrero 23, 2007 08:00 PMSigues sin haber leído el libro, y hablando de lo que no sabes. Busca en el Google todo lo que quieras, que te va a costar encontrar cosas como las que escribes, sin duda escritas por un indocumentado o por algún discípulo de Lacan. Las opiniones de Sokal sobre el uso que hacen los psicologos y psicoanalistas postmodernistas de la términología y conceptos de la física y de las matemáticas y aplicados donde no procede son bastante duras, así que no me extraña que haya gente escocida que no le guste, pero eso no demuestra nada. Es evidente que Sokal no es Einstein, pero escribe con rigor. Llamarle a él postmodernista es sencillamente de risa. Pero si lo que quieres es que te de la razón para quedar a gusto no te preocupes que te la doy.
::43:: Publicado por: URL a las Febrero 23, 2007 08:36 PMAdemás, Antonio Arellano Hernández no tiene ni idea ni de física ni de matemáticas.
::44:: Publicado por: URL a las Febrero 23, 2007 08:48 PMURL
Lo estás pasando mal, eh URL. No has dado ni un argumento en tu réplica.
¿Por qué?
Dices "Pero si lo que quieres es que te de la razón para quedar a gusto no te preocupes que te la doy".
No es necesario, me gusta la variedad de cosmovisiones (weltanschaaungen) y la tuya, así como la de Sokal, no hacen más que incrementar, legítimamente, el número de interpretaciones posibles, todas de igual validez.
Pero con el empate, gano yo, pues es la razón moderna la que se autoexige prevalecer sobre las demás (prepotencia etnocéntrica local) porque sino desaparece su autoridad.
El posmodernismo, e cambio, no es tan cabezacuadrada, y sabe de los límites de la razón moderna...
No existen hechos, sólo interpretaciones sobre los hechos. Eso mata al Dios Razón y a todos sus secuaces.
Sokal es sólo uno más, un posmoderno más, quiera o no quiera. Le sucede lo mismo que a tí...
Abre tu mente.
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::45:: Publicado por: Camarón a las Febrero 23, 2007 09:12 PMEres un pesado, no te he contrargumentado porque sencillamente lo que has escrito es falso y no hay nada que contrargumentar. Pero ya que insistes en hablar de lo que no sabes más que por referencias (confiesa que no has leído el libro, y que no sabes de lo que hablas), te voy a poner una entrevista de Sokal hecha por alguien con muy mala uva que cree poder descalificarle con chorradas (como tú) para que juzgues.
A propósito de «Imposturas intelectuales»:
Una entrevista a Alan Sokal
Salvador López Arnal y Joan Benach *
Alan Sokal es profesor de física en la Universidad de Nueva York, investigador en el campo de la física de partículas y coautor, juntamente con Jean Bricmont, a su vez profesor de física teórica en la Universidad Católica de Lovaina, de Imposturas intelectuales, libro editado en 1999 por Paidós en castellano y por Empúries en catalán.
El nombre de Alan Sokal apareció en la primera página de conocidos periódicos norteamericanos y europeos cuando se supo que un artículo suyo publicado en Social Text en 1996 no era ni más menos que una trabajada parodia con carga de profundidad anti-posmoderna, anti-relativista y anti-deconstructivista. El libro sobre el que discutimos a lo largo de la entrevista fue editado un año más tarde y en él Sokal expone y profundiza sus ideas sobre las imposturas y la falta de rigor de algunos intelectuales que, básicamente, son de origen francés, sin que esto tenga relevancia especial alguna. Como el mismo Sokal afirma en la entrevista, posición que los entrevistadores gozosamente compartimos, las ideas, como los trabajadores, no tienen patria, o mejor, no deberían tenerla, y de hecho muchos de los autores citados en el artículo publicado en Social Text no son franceses, sino norteamericanos. Así pues, ver esas críticas como una manifestación de prepotencia norteamericana o de animadversión belga hacia la cultura francesa es una auténtica parodia, en este caso absolutamente irrelevante, de lo discutido.
El artículo de Sokal lleva por título «Transgressing the Boundaries: Toward a Transformative Hermeneutics of Quantum Gravity» («Transgredir las fronteras: hacia una hermenéutica transformadora de la gravedad cuántica») 1 y fue tomado originariamente como una defensa del posmodernismo cultural y filosófico, realizado además, para regocijo de los posmodernistas, por un científico proveniente de la hard science. ¡Al fin, los físicos teóricos, los científicos de la naturaleza, se habían dado cuenta de la real marcha de las cosas! Un mes después de su publicación, el propio Sokal se encargó de explicar que se trataba de una mera parodia que intentaba mostrar el abuso intencionado de términos científicos por parte de algunos intelectuales, filósofos y científicos sociales, y de la vaciedad teórica que se ocultaba detrás de discursos supuestamente profundos por oscuros. Social Text se negó esta vez a publicar este breve artículo: «Transgressing the Boundaries: An Afterword» («Transgredir las fronteras: un epílogo»)2 alegando que no se atenía a sus pautas de calidad intelectual. El texto se publicó, por fin, en otoño de 1996.3
Imposturas intelectuales es, en nuestra opinión, un análisis demoledor de lo que el mismo Sokal ha llamado el «raciocinio chapucero» de posmodernistas, constructivistas sociales y relativistas cognitivos, amén de antiguos estructuralistas. Sokal y Bricmont reconocen que muchas ideas de la corriente intelectual que genéricamente llaman -a falta de un término mejor- «posmodernismo» aportan una corrección necesaria a un modernismo ingenuo (creencia en el progreso indefinido y continuado, cientificismo, eurocentrismo cultural, etc.). Sin embargo, critican la versión posmodernista más radical caracterizada por su rechazo de la tradición racionalista de la Ilustración, por realizar elaboraciones teóricas desconectadas de cualquier prueba empírica, y por un relativismo cognitivo y cultural que considera que la ciencia no es nada más que una «narración», un «mito» o una «construcción social».
Desde un punto de vista filosófico el punto nodal de su trabajo es su crítica a las concepciones que niegan objetividad al conocimiento científico, a las posiciones que sostienen que no existen verdades objetivas ni en ciencias sociales ni en ciencias naturales, y que la validez de cualquier afirmación es relativa al individuo que la elaboró, al grupo social o al género al que pertenece o a la cultura en la que se encuentra inmerso. En todo caso, es bueno recordar que su análisis se centra exclusivamente en el ámbito de las ciencias naturales. De ello, sin embargo, no debería inferirse la aceptación del relativismo cognitivo en el ámbito de las ciencias sociales. Los autores, simplemente, no se manifiestan sobre este punto.
Para Sokal y Bricmont el efecto negativo de la versión radical del «posmodernismo» es triple: una pérdida lastimosa de tiempo en las ciencias sociales, una confusión cultural que favorece el oscurantismo y un debilitamiento de la izquierda política. Las implicaciones políticas de la posición epistémica relativista, claramente reflejadas por Sokal en la entrevista, se fundamentan en que «el relativismo es un fundamento extremadamente débil para erigir una crítica del orden social establecido».4
Sokal fue profesor de matemáticas en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en Managua durante los veranos de 1986 a 1988. Los entrevistadores supusimos que su castellano cervantino provenía de esta experiencia pedagógica durante el gobierno sandinista. El mismo Sokal nos sacó de nuestro error: a los 25 años, siendo estudiante en la Universidad de Princeton, era miembro activo de los comités de solidaridad con Chile, y empezó por ello, y por la estancia de su hermana en Latinoamérica, a estudiar castellano. Lo aprendió leyendo a Mafalda y escuchando a Víctor Jara. Al recordado cantor de «Manifiesto», «Luchín» o «Te recuerdo, Amanda», seguramente le hubiera complacido conocer esta información.
La entrevista fue realizada el 20 de abril de 1999 en Barcelona. La presentación y notas que acompañan la entrevista son de nuestra entera responsabilidad. Agradecemos a José A. Tapia su revisión y correcciones del texto.
Salvador López Arnal y Joan Benach (SLA-JB): «Imposturas intelectuales» está estructurado, tal como ustedes mismos señalan en la introducción, sobre dos temas distintos. ¿Podría explicarnos brevemente el núcleo, las tesis básicas, de estas dos partes diferenciadas?
Alan Sokal: La primera parte del libro es una compilación de abusos groseros en el uso de conceptos o términos científicos, por parte de ciertos renombrados intelectuales, digamos filosófico-literarios, franceses, como Jacques Lacan, Julia Kristeva, Jean Baudrillard, Gilles Deleuze, Félix Guattari, etc.5 Demostramos, creo que sin lugar a dudas, que estos autores han tirado palabras eruditas a la cara de sus lectores no científicos sin preocuparse en lo más mínimo por su significado y, sobre todo, por su relevancia para los temas que pretendían estudiar, ya sea el psicoanálisis, la semiótica, la sociología, la filosofía, o lo que sea.
Obviamente ésta es la parte del libro que provocó tanto escándalo en Francia, pero, desde mi punto de vista, es la parte intelectualmente menos interesante porque creo que, de hecho, es irrebatible. En Francia, en las críticas que fueron publicadas después de la publicación de nuestro libro, casi nadie trató realmente de abordar nuestros argumentos y de refutarlos. Se hicieron críticas irrelevantes acerca de nuestras supuestas motivaciones para escribir el libro, o referencias a otros asuntos laterales, pero no se intentó refutar nuestros argumentos.
Ahora bien, la segunda parte del libro6 me parece más interesante y también mucho más delicada. Se trata de una crítica del relativismo cognitivo, de la idea de que afirmaciones de hecho -ya sean hechos comunes como, por ejemplo, hay un vaso de agua sobre la mesa delante de mí, o afirmaciones históricas o científicas- no pueden ser verdaderas o falsas objetivamente, transculturalmente, sino que sólo pueden ser verdaderas o falsas relativamente a una cultura o a un determinado grupo social. Nosotros queremos criticar esas ideas y tratar también de explicar en parte cómo surgieron. Esas concepciones surgieron partiendo de ideas válidas de la filosofía de la ciencia contemporánea, pero fueron deslizándose hacia nociones, a nuestro parecer, no válidas, gracias a ambigüedades del lenguaje y a errores de lógica. El propósito de ese largo capítulo del libro es desenredar algunas de las confusiones que nos parecen muy difundidas -no tanto en círculos filosóficos sino en círculos de las ciencias sociales-, por lo menos en Estados Unidos, pero nos parece que ocurre también en otros países.
Este es más o menos el resumen del contenido del libro y es natural, obviamente, preguntarse cuál es la relación entre estas dos partes, por qué hemos decidido juntarlas en un único libro. De hecho, Jean Bricmont y yo discutimos durante mucho tiempo antes de decidirnos a poner las dos cosas juntas. La relación entre las dos partes del libro es principalmente sociológica, es decir, que los pensadores franceses de las imposturas propiamente dichas, la primera parte del libro, están de moda en muchos de los mismos círculos académicos, por lo menos norteamericanos, en los que el relativismo cognitivo es moneda corriente, en los que es la filosofía subyacente general. Pero es importante subrayar que la palabra imposturas del título se refiere únicamente a la primera parte del libro y que en la segunda parte, en la dedicada al relativismo, no acusamos a nadie de imposturas. Criticamos a algunos autores de errores de pensamiento, de ambigüedades del lenguaje, pero no de imposturas.
SLA-JB: En todo caso, más allá de esta vinculación sociológica, ustedes admitirían seguramente lectores/as que coincidieran con las posiciones que ustedes mantienen en ambas partes y otros/as que, por contra, solamente lo hicieran con las tesis de alguna de estas dos partes.
Sokal: Claro, claro. Los argumentos de las dos partes deben ser evaluados separadamente. El lector tiene todo el derecho en estar de acuerdo con nosotros sólo en una parte y no en la otra. Yo añadiría también que en la primera parte, en la dedicada a las imposturas, se trata de ocho o nueve autores distintos y cada uno tiene que ser juzgado independientemente. Obviamente, no podemos inculparle a Kristeva las imposturas de Lacan o viceversa. Cada texto tiene que ser valorado separadamente. El lector tiene todo el derecho de discrepar de nosotros en algo y estar de acuerdo en otra cosa.
SLA-JB: Si le parece podríamos centrarnos, en primer lugar, en el apartado de las imposturas, en sus comentarios críticos a la obra de Jacques Lacan, de Julia Kristeva, de Paul Virilio, etc. Si no todos, la mayoría de los autores criticados son franceses. ¿Tienen ustedes alguna especial animadversión respecto a la intelectualidad francesa? ¿Podría indicarnos sucintamente qué es exactamente lo que ustedes sostienen respecto a la obra de estos autores?
Sokal: En absoluto, nuestras críticas no tienen nada que ver con una posición nacionalista. El hecho de que los autores de esta primera parte sean franceses se debe a varios factores. En primer lugar, a nuestra competencia. Bricmont y yo no leemos alemán, por ejemplo. No somos entonces competentes para criticar a escritores alemanes contemporáneos o no contemporáneos.
Hay otras razones, pero para explicarme mejor tengo que volver a la parodia que dio lugar a todo esto. En la parodia verán que los autores citados son principalmente norteamericanos y británicos, y sólo en menor medida franceses. Pero me di cuenta de una distinción sociológica: los autores norteamericanos que yo citaba son generalmente profesores con puestos fijos en buenas universidades, pero no son estrellas intelectuales, por la simple razón de que en Estados Unidos no existen estrellas intelectuales, es un país principalmente anti-intelectual. En Francia, sin embargo, hay estrellas intelectuales y los autores citados en la parodia figuran entre las estrellas supuestamente más brillantes del pensamiento contemporáneo francés. Entonces, obviamente, la decisión de qué textos conviene criticar no es exclusivamente función del grado del abuso cometido, sino también de la notoriedad de los autores. No es muy relevante criticar a autores desconocidos.
Ahora bien, hablando con amigos norteamericanos de las humanidades y de las ciencias sociales, me dijeron: mira, estos autores franceses son muy importantes en nuestros campos, están muy de moda, y tú los has pillado con las manos en la masa. Tienes la obligación moral de hacer público el dossier que tienes.
El dossier que había compilado iba mucho más allá de lo que había expuesto en la parodia. Entonces, cuando me di cuenta de que los más importantes escritores en el dossier eran franceses, pensé que lo justo era escribir el libro en francés y publicarlo en Francia en primer lugar, porque no sería justo lanzar una bomba de tal envergadura desde el otro lado del charco. Era consciente de que, en parte, iba a provocar una reacción nacionalista y que aún hubiera sido peor si hubiéramos publicado el libro en inglés en Estados Unidos. Fue por eso por lo que Jean Bricmont aceptó colaborar conmigo y por lo que lo escribimos en francés.7
Pero tengo que subrayar que no se trata de ninguna discusión nacionalista. Para nosotros las ideas no tienen patria. Nuestro libro es simplemente una crítica de ciertos textos de ciertos autores que resulta que son franceses, pero no es una crítica global al «pensamiento francés», así entre comillas. En realidad, yo no creo que haya un pensamiento francés o un pensamiento norteamericano o un pensamiento catalán.
SLA-JB: Déjenos defender causas que no son nuestras. Ustedes denuncian a estos autores por hablar prolijamente de teorías científicas y por el uso indebido de cierta terminología, pero permítanos decirle que tal vez eso sea algo injusto. Puede ser lógico que autores no especialistas usen términos de las ciencias naturales y de las ciencias formales con cierta imprecisión. Ustedes, por ejemplo, citan el caso de una ecuación mal copiada por Latour (nota 4, p. 132), pero aquí, como en muchos otros asuntos, quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Ustedes son físicos-matemáticos, físicos-teóricos, y, sin embargo, en este libro, no en sus ensayos más científicos, creemos que se les han «colado» algunas imprecisiones. Así, en la p. 41, en la nota 8, ustedes escriben: «Un número se llama «irracional» cuando no se puede expresar como la razón de dos números enteros». Y ponen los ejemplos de la raíz cuadrada de 2 o de p. Luego siguen: «Los números «imaginarios», por su parte se introducen como soluciones de las ecuaciones polinómicas que tienen soluciones entre los números reales...» Pero, como es lógico, debería decir no que «tienen soluciones entre los números reales» sino que «no tienen soluciones entre los números reales».
Sokal: Obviamente. Es un error que se deslizó, es un simple error tipográfico. Pedimos disculpas.
SLA-JB: Pero, por ejemplo, en la pág. 55...
Sokal: (dirigiéndose a la compañera de editorial Paidós): Anota todos los errores tipográficos, por favor. Gracias.
SLA-JB: No sabemos si este es un error tipográfico. En la p. 55, final de la nota 3, ustedes afirman: «De un modo más general, se puede demostrar que cada conjunto infinito se puede poner en correspondencia uno-a-uno con algunos de sus subconjuntos». Pero definido así, y aunque el «algunos» les salve un poco, cualquier conjunto es infinito porque cualquier conjunto se puede poner en correspondencia biunívoca consigo mismo. Ustedes deberían haber escrito aquí «con algunos de sus subconjuntos propios».
Sokal: Propios, efectivamente.
SLA-JB: Y no lo hacen. Decimos esto por lo que discutíamos anteriormente. Si ustedes, que son físicos teóricos, cometen algún desliz, cosa probablemente inevitable, con más razón personas que no son de su campo pueden cometer algunos errores de más calado.
Sokal: La pregunta tiene dos partes. La primera parte requiere defender nuestro propio libro contra acusaciones de haber cometido errores. El otro tema es defender nuestra crítica de esos autores, crítica que no tiene nada que ver con errores tipográficos ni con pequeños deslices.
En primer lugar, muchas gracias por haber señalado que se nos escapó un «no». Si miran la edición inglesa o francesa, verán que hay un «no» en esa definición. Podemos corregirlo para futuras reediciones.
En cuanto a la otra frase, tienen razón en cuanto que si escribiéramos para un público científico hubiéramos escrito «subconjuntos propios». Soy muy consciente de ello. En todo caso, no pretendíamos definir el concepto de conjunto infinito sino señalar una de sus propiedades. Fue una decisión pedagógica omitir la palabra «propios», visto que estábamos escribiendo para lectores no científicos, de los que no podemos suponer que entenderían lo que es un subconjunto propio. Decidimos omitir el adjetivo «propio» para no crear más confusión y, en realidad, no me acuerdo si en las ediciones francesa o inglesa hemos hecho lo mismo. No es una cosa muy importante.
Ahora bien, pasemos a la parte más importante de la pregunta. ¿Qué es lo que han hecho estos autores? Mantengo que no se trata de errores tipográficos, ni de pequeños deslices, ni de pequeños errores. Si fuera así tendrían toda la razón para sostener que no tiene sentido escribir todo un libro con el título de Imposturas intelectuales, para criticar pequeños errores por parte de no especialistas. Pero no se trata de pequeños errores.
Por ejemplo, lo que han señalado de Latour lo han cogido de una nota de pie de página en la cual decimos «Digamos de pasada que Latour copió mal estas ecuaciones». Obviamente, el centro de nuestra crítica no tiene que ver con el hecho de que Latour copie mal ciertas ecuaciones. Entendernos así es ridículo. Nuestra crítica, en este caso, está centrada en el hecho de que él pretende hacer afirmaciones profundas sobre el contenido de la teoría de la relatividad, de sus implicaciones filosóficas y sociológicas, sin comprender algunos de los puntos claves de esa teoría.
En cuanto a los otros autores, creo que su situación es aún peor que la de Latour. Puedo decir honestamente que el capítulo que hemos dedicado a Latour es el más débil del libro, en el sentido de que las imposturas de Latour son menos graves que las de Lacan o Kristeva, por ejemplo, o las de Deleuze o Guattari. No se trata, ni siquiera en el caso de Latour pero sobre todo en el caso de los demás, de meros errores. Se trata de tirar palabras eruditas a la cara del lector sin preocuparse por su significado y sin preocuparse por explicar su significado a sus lectores -que se supone que, en general, no son científicos- y, sobre todo, sin preocuparse por dar argumentos sobre la relevancia de estos conceptos o términos científicos en los campos que quieren estudiar.
Por ejemplo, Kristeva cita fórmulas y teoremas extremadamente rebuscados de la lógica matemática. Son partes de la lógica formal que no son utilizadas en el 99% de los trabajos publicados en revistas especializadas de matemática, que no aparecen que yo sepa en física (y yo soy físico-matemático), y ciertamente nunca son utilizados en química o biología. Sin embargo, ella pretende que son conceptos clave para una teoría del lenguaje poético. Pero obviamente sin proporcionar el menor razonamiento, sino, simplemente, tirando esas palabras a la cara del lector para intimidarlo, para impresionar al lector no científico.
La crítica que acaban de formular puede sonar verosímil para quien no haya leído el libro. Suena verosímil a priori si no se han leído los extractos que nosotros criticamos, pero si se leen cuidadosamente te das cuenta de que no se trata de meros errores. Es un hecho interesante que en la mayor parte de las reseñas favorables a nuestro libro se reproducen algunos de los textos de Lacan, de Kristeva, de Irigaray o de Deleuze que criticamos, para dar al lector de la reseña una idea de lo que estamos criticando; mientras que las reseñas desfavorables suelen mantenerse a un nivel de abstracción. Quieren defender el derecho de las ciencias sociales o de la filosofía a importar conceptos de otros campos teóricos, quieren defender el derecho a la metáfora, quieren defender el derecho al pensamiento complejo. Ahora bien, nosotros estamos a favor de todos esos derechos, pero todo esto no tiene nada que ver con defender la validez de los textos concretos que nosotros criticamos en el libro.
SLA-JB: Permítanos seguir en la línea de defensa anterior...
Sokal: Claro, claro, es así como podremos llegar a algún conocimiento, confrontando los argumentos.
SLA-JB: Hay otra cosa que le queríamos comentar y es que las interpretaciones que ustedes hacen de los textos que citan tal vez no sean las únicas posibles.
Sokal: Es posible. Vamos a ver.
SLA-JB: En algunos casos, otras lecturas, otras interpretaciones de los textos, podrían estar más próximas a las posibles intencionalidades del autor. Usted citaba anteriormente a Lacan y a Kristeva. Nosotros queríamos discutir con usted dos textos, uno de Lacan y otro de Kristeva.
Sokal: Perfecto.
SLA-JB: En la página 41 de su libro, ustedes citan un texto de Lacan.
Sokal: Sobre los números irracionales e imaginarios.
SLA-JB: Efectivamente. Nosotros coincidimos con usted en que no es fácil ver la función teórica de las metáforas usadas aquí por Lacan, pero no vemos que, necesariamente, Lacan confunda, tal vez sí, las nociones de número irracional y número imaginario.
Él sostiene en el texto que comentamos que «... la vida humana se podría definir como un cálculo en el que el cero sería irracional». Punto y seguido. Nos aclara explícitamente que esta fórmula no es más que una imagen, una metáfora matemática. Y luego nos indica el uso que él hace del término «irracional». Y dice: «Cuando digo irracional, no me refiero a cualquier estado emocional insondable, sino precisamente a lo que se denomina un número imaginario...» y luego continua con el ejemplo de la raíz cuadrada de -1. De ahí nosotros no inferimos que él confunda número irracional con número imaginario sino, más bien, que usa el término «irracional» al definir metafóricamente la vida humana y luego lo define como él cree más conveniente.
Sokal: ¿Define irracional como equivalente de imaginario? Es posible, pero sería muy extraño utilizar para ello dos palabras, o más bien varias palabras, que tienen sentido matemático-técnico. Está hablando de fórmulas y en matemáticas «cero» es un concepto matemático, e «irracional» es otro término matemático, al igual que «imaginario».
SLA-JB: Pero aquí, en este contexto, tal vez con «irracional» se quiera significar no imaginable, no intuible, o algo similar.
Sokal: Sí, sí, pero sería extraño, muy extraño, utilizar tantos términos de la matemática para ello. No hay que olvidar que usa algunos de ellos, por ejemplo «imaginario», claramente en su sentido técnico; sería entonces extraño utilizar el término irracional, que también tiene un significado matemático, no en su significado matemático sino como mero sinónimo de otra palabra, imaginario, usada en su sentido técnico. Resultaría todo ello muy extraño.
Pero tengo que decir que el nudo gordiano, el centro de nuestra crítica no está en el uso de las palabras «irracional» o «imaginario» sino en que está tirando a la cara del lector una supuesta metáfora matemática que no parece tener sentido desde un punto de vista matemático y, además, él no explica a sus lectores no científicos qué está tratando de decir con «La vida humana se podría definir como un cálculo en el que el cero sería irracional». Quiera decir lo que quiera decir «irracional», ¿qué sería un cálculo en el que el cero sería irracional, y qué tendría que ver con la vida humana? Parece más un aforismo que un razonamiento. Lacan está dictando desde la posición del «gran pensador» y, desde ella, puede decir lo que quiera sin preocuparse por el sentido de sus palabras. Decir cosas como que «la vida humana se podría definir como un cálculo en el que el cero sería irracional», aforismos de ese género, son típicos de escritos religiosos, porque se sabe que los escritos religiosos no tienen sentido racional y que están allí para dar una apariencia de profundidad inalcanzable para el lector ordinario, y me parece que muchos textos de Lacan desempeñan la misma función, que hay una cierta afinidad entre algunos de sus escritos y los textos religiosos.
También tengo que subrayar que ese texto que acaban de citar no es el peor texto sobre los números irracionales. Lo citamos para introducir el segundo texto que es peor, mucho peor. Decimos que «Es cierto que, en este caso, Lacan habla prudentemente de metáfora, aun cuando no es fácil ver la función teórica que dicha metáfora [...] pueda desempeñar. Sin embargo, un año después, desarrolló un poco más el papel psicoanalítico de los números imaginarios». Y citamos a continuación un texto que es claramente peor.8
SLA-JB: Si no agotamos su paciencia, déjenos ponerle otro ejemplo y es el último. Ustedes reproducen un texto de Julia Kristeva (pp. 54-55) y en ese fragmento la autora afirma «Por lo tanto, es imposible formalizar el lenguaje poético con los procedimientos lógicos (científicos) actuales sin desnaturalizarlo. Una semiótica literaria se debe elaborar a partir de una lógica poética, en la que el concepto de potencia del continuo englobaría el intervalo de 0 a 2, un continuo donde el 0 denota y el 1 está transgredido implícitamente».
Entendemos y compartimos lo que ustedes dicen en torno a última aseveración sobre el intervalo [0,2], pero intentando comprender a Kristeva lo que tal vez ella quiera sostener es que la única lógica adecuada para la construcción de una lógica poética sería una lógica multivalorada, no una lógica bivalente 0-1 o V-F sino una lógica en la que se admitieran valores distintos del 0 y del 1, en la línea de las lógicas polivalentes de Jan Lukasiewicz,9 autor al que ella misma hace referencia en un paso anterior.
Es decir, más allá de una interpretación literal, se podrían intentar buscar resonancias que tal vez estén detrás de esos textos donde la autora probablemente quiera referirse a un asunto plausible, no tan descabellado como el que podría sugerir una lectura estricta de lo que señala.
Sokal: En primer lugar, el texto que comentan hay que leerlo en el contexto de lo que dice después cuando se apoya cada vez más en la potencia del continuo y sostiene explícitamente que es un «concepto que hemos tomado de Cantor». Habla de conjuntos infinitos. No hay duda. Claro que está utilizando la expresión «potencia del continuo» en su sentido técnico.
Obviamente, aunque no esté muy claro lo que quiere decir «lógica poética», tal vez hubiera debido decir que si se quiere elaborar una «lógica poética» se debe utilizar una lógica multivalorada. Pero hay que tener en cuenta que en algunos lugares de este texto también se refiere al principio del tercero excluido y a las lógicas multivaloradas y que, por consiguiente, Kristeva es consciente de la existencia de ese tipo de lógicas. Entonces, se supone que si hubiera querido decir «lógicas multivaloradas» lo habría escrito.
Pero otra vez este texto no es el peor. Citamos este texto como introducción para explicar lo que está tratando de hacer. Los peores textos10 vienen después cuando tira grandes fórmulas a la cara del lector sin explicar mínimamente su pertinencia para una teoría del lenguaje poético. Utiliza el axioma de elección, la hipótesis generalizada del continuo,... ¡Es increíble! Yo nunca he visto la hipótesis generalizada del continuo, ni siquiera la hipótesis del continuo a secas, sin generalizar, utilizada en física matemática.
SLA-JB: Nos alejamos ahora de Kristeva. En su intermezzo sobre la teoría del caos, usted comenta un capítulo, una sección de La condición posmoderna de Lyotard. Ustedes ridiculizan algunas de sus afirmaciones...
Sokal: Yo no diría ridiculizar. Mejor criticamos.
SLA-JB: De acuerdo. Ustedes critican...
Sokal: Perdón. Hay que subrayar que nuestra crítica de Lyotard es mucho más suave que nuestra crítica de los demás autores. Es por eso que no le hemos dedicado un capítulo aparte, porque juzgamos que sus errores, sus saltos de razonamiento, son muy criticables pero pertenecen a una clase muy diferente de las imposturas de Lacan o de Kristeva.
SLA-JB: Rectificamos. Ustedes critican algunas de sus afirmaciones, algunas de las tesis de Lyotard, pero permítanos ir algo más allá de sus buenas razones críticas. ¿No habrá siempre un riesgo inevitable de falta de rigor o de imprecisión cuando queremos tener visión de conjunto?
Sokal: Visión de conjunto ¿de qué?
SLA-JB: De la sociedad, del mundo, de nuestro papel en la historia, de nuestra relación con el medio natural o con otros seres vivientes. Si queremos saber a qué atenernos en la sociedad, en el mundo, en nuestro papel de seres racionales, ¿no necesitamos una cosmovisión por provisional y revisable que ésta sea? ¿Construirla no pasa inevitablemente por no ser siempre totalmente rigurosos? Nadie puede saber todo de todo, nadie puede ser experto en todo. Estamos frente a un dilema: saber casi todo de casi nada y no saber nada de todo, o bien intentar la visión global, una comprensión de totalidades, con riesgo a equivocarnos, a especular sin base suficiente. Y esto no ocurre sólo cuando estas tareas las realizan filósofos aficionados a la ciencia o literatos con vena (y arteria) especulativa sino también cuando algunos científicos se ponen manos a la obra. Por ejemplo, Isabelle Stengers o Ilya Prigogine.
Sokal: De hecho nosotros criticamos muy duramente a Prigogine y Stengers, que parecen ser los científicos preferidos de los literatos posmodernos. Volviendo a su pregunta, he de decir que estoy completamente de acuerdo en que obviamente hay un lugar para el trabajo digamos especializado y hay también lugar para un trabajo más general. Y en un trabajo más general obviamente uno corre el riesgo de ir más allá de sus propias competencias e incurrir en errores, pero los textos que criticamos de Lyotard, he de decirlo otra vez, son muy extremos.
En el capítulo de La condición posmoderna que comentamos, Lyotard quiere extraer lecciones filosóficas de la ciencia contemporánea. Es una finalidad completamente justificable. El problema es que su análisis está trufado, desde el inicio hasta el fin, de malentendidos sobre el contenido de las ciencias que pretende comentar y, sobre todo, está lleno de saltos lógicos, de llamativos errores de razonamiento. Él enuncia supuestas lecciones filosóficas que realmente no son consecuencia de las disciplinas científicas que está analizando, y en su conclusión, con cuatro tesis básicas, está mezclando mil cosas que ha estudiado sólo a nivel muy superficial. Consiguientemente, esto no es un intento justificable de extraer conclusiones o lecciones filosóficas de la ciencia moderna. Lyotard escribe cosas muy superficiales y muy engañosas sobre teorías científicas que claramente no entiende más que, en el mejor de los casos, a nivel de vulgarización. Tienen toda la razón al decir que los filósofos tienen el derecho, y hasta la obligación, de analizar las ciencias contemporáneas y de extraer sus implicaciones filosóficas. Es obvio que mientras realizan esta tarea pueden incurrir en errores, lo mismo que cualquier persona; pero sobre este punto, para tomar consciencia de lo que nosotros queremos decir, hay que comparar lo que ha hecho Lyotard con el trabajo de otros filósofos serios que han analizado los mismos temas científicos con conocimiento de causa, sabiendo de lo que están hablando. Nosotros citamos, por ejemplo, en el caso de la teoría del caos, a Stephen H. Kellert, un filósofo que ha escrito un buen libro sobre el tema,11 cuyos primeros capítulos son buena divulgación para enseñar al lector no científico, de qué trata la teoría del caos y cuyos últimos capítulos son un intento estimable de analizar las implicaciones filosóficas de esta teoría. Nosotros señalamos en nuestro libro que no coincidimos con todas sus conclusiones pero nos parece que estamos frente a un trabajo serio.
Lo mismo puede decirse sobre otros temas de la ciencia moderna. Sobre la mecánica cuántica, por ejemplo, citamos buenos libros de filósofos serios, pero el análisis de Lyotard no es serio. Ése es el problema.
SLA-JB: Ustedes en el libro apenas citan a Michel Foucault, pero, por ejemplo, utilizan una cita de este autor en el capítulo octavo, el que dedican a Gilles Deleuze y a Félix Guattari. ¿Cómo puede analizarse el deslumbramiento de algunos autores, como por ejemplo el mismo Foucault, frente a algunos de los desarrollos que ustedes critican tan exhaustivamente? ¿Cómo explicar los términos altamente elogiosos que usa Foucault para referirse a los libros de Deleuze, Diferencia y repetición y Lógica del sentido? Él sostiene que se trata de dos libros tan extraordinarios que resulta difícil comentarlos y vaticina que tal vez llegue un día en que el siglo sea «deleuziano».
Sokal: Hay varias preguntas aquí. En primer lugar, hemos comenzado cada capítulo con un epígrafe en el que otro autor célebre halaga los textos que nosotros vamos a criticar. El propósito de ello es dejar claro que no estamos criticando solamente a ciertos individuos, sino, más bien, a una cultura intelectual, en Francia como en EE.UU., que ha tolerado y hasta halagado estos abusos.
Ahora bien, Foucault aparece en el libro únicamente12 en este epígrafe halagando dos libros de Deleuze, Diferencia y repetición y Lógica del sentido, libros de los que nosotros criticamos algunos extractos en el capítulo dedicado a él y a Guattari. En todo caso, no me corresponde a mí explicar por qué Foucault halagó esos libros de Deleuze, y de todas formas nuestro propósito principal no es criticar a Foucault.
Ahora bien, tal vez la pregunta más importante sea la siguiente: por qué razón, dado que Foucault es considerado un pensador «posmoderno», así entre comillas, y visto que Foucault está también de moda en muchos de esos mismos círculos académicos americanos donde están de moda los otros autores que criticamos, ¿por qué Foucault no aparece en el libro? Y la misma pregunta con Derrida, por ejemplo. La respuesta es que en la primera parte del libro, en la parte de las imposturas, nos hemos limitado a abusos de la matemática o de la física, por razones de competencia. Nosotros, como dije, somos físico-matemáticos, no somos competentes para criticar abusos de conceptos o teorías de la biología o de la lingüística. Es entonces por esta restricción por lo que únicamente incluimos a los autores que repetidamente han abusado de la matemática o de la física, y Foucault y Derrida no entran en esa categoría. Que yo recuerde Foucault nunca ha abusado de la matemática o de la física, y Jacques Derrida, que yo sepa, lo ha hecho sólo una vez, aunque la ocasión sea muy divertida13 y esté citada en la parodia. Pero no hemos escrito un capítulo sobre él porque no es nuestro propósito criticar un abuso aislado aunque ese abuso sea en sí mismo muy criticable.
Ahora bien, en la segunda parte del libro, en la parte sobre relativismo cognitivo, nos restringimos al relativismo filosófico aplicado a las ciencias naturales. Y que yo sepa la posición relativista de Foucault está principalmente dirigida a las ciencias sociales y yo creo que él nunca ha enunciado un relativismo cognitivo respecto a las ciencias naturales. Es por ello por lo que no aparece tampoco en esta parte del libro.
SLA-JB: Queríamos pasar ahora a esta segunda parte del libro, pero antes nos gustaría hacerle un pregunta algo general. Algunas de las cuestiones tratadas por ustedes nos llevan al viejo tema de las dos culturas. ¿Cómo explicar el desconocimiento científico básico de algunos creadores literarios y de algunos pensadores? ¿Tiene usted alguna conjetura sobre este punto?
Sokal: Esta es una cuestión bastante complicada porque se trata de la historia intelectual y de la sociología de ideas y nosotros sólo podemos ofrecer algunas conjeturas. En el epílogo de nuestro libro ofrecemos algunas hipótesis sobre esas cuestiones, pero subrayamos que no son más que conjeturas y, probablemente, hay muchos factores que nosotros hemos subestimado o incluso ignorado. Además, para cada pregunta sociológica de ese tipo la respuesta puede ser diferente en diferentes países y en diferentes épocas.
En Francia creo que la respuesta tiene algo que ver con el sistema educativo que separa muy fuertemente la filosofía y las humanidades de las ciencias naturales y, por consiguiente, un filósofo puede carecer de formación matemática o científica. Hay además, en Francia, una fuerte selección, en las facultades de filosofía y de humanidades de las grandes écoles, de estudiantes que saben manejar muy bien el lenguaje y la retórica y, en cambio, tal vez se pone poco énfasis en el razonamiento lógico. En tercer lugar, en la educación francesa se empuja a los estudiantes a escribir de casi todo mientras que, por ejemplo, en los Estados Unidos, hay una mayor especialización.
Esos factores combinados pueden llevar a algunos intelectuales a sentirse habilitados para opinar sobre cualquier asunto sin real conocimiento de causa. En todo caso, este asunto es un tema muy complicado y aún en Francia creo que habrá respuestas distintas en distintas épocas. Tal como señalamos en la introducción, los abusos que nosotros denunciamos en la parte de las imposturas no son homogéneos y se pueden agrupar aproximadamente en dos categorías. Están, por una parte, los escritos de Lacan y los primeros escritos de Kristeva, que pertenecen a lo que se podría llamar estructuralismo extremo, en el que hay un afán por dar un barniz de cientificidad a discursos vagos en el ámbito de las ciencias humanas utilizando las apariencias de rigor matemático, utilizando fórmulas matemáticas, pero sin darse cuenta que la cientificidad no viene de las fórmulas o de los símbolos matemáticos, sino del razonamiento lógico, de los datos empíricos y, en algunos casos, de fórmulas, pero cuando hay justificación de la pertinencia de esas fórmulas para aquello que se está estudiando. La biología, por ejemplo, es una ciencia natural muy importante pero apenas utiliza fórmulas matemáticas.
La segunda categoría a la que me refería son los escritos posteriores de finales de los años setenta y de los años ochenta y noventa, con autores como Deleuze, Baudrillard, Guattari, etc. que se podrían denominar postestructuralistas, y en los que toda pretensión de cientificidad se pierde y se trata más bien de juntar palabras para impresionar al lector.
Bueno, en verdad, en ambos casos se trata de impresionar e intimidar al lector pero analizando los textos como un crítico literario se pueden percibir diferencias de estilo entre Lacan y Kristeva, por un lado, y los otros autores por otro lado. Creo que las explicaciones sociológicas de esos dos estilos son complicadas pero tienen que ver, en el primer caso, con el deseo desmedido de imitar a las ciencias naturales y de reproducir sus éxitos en las ciencias humanas pero sin comprender realmente lo que hace cierto campo de una ciencia. En definitiva, sin comprender lo que es la cientificidad. Y en el segundo caso, en el caso del postestructuralismo, es una historia larga pero tiene algo que ver también con la desilusión política y filosófica que irrumpió en Francia después de mayo del 68.
Es una larga historia. Me gustaría que historiadores de las ideas profundizaran más en esas cuestiones.
SLA-JB: Uno de los frentes críticos a las usuales concepciones epistemológicas lo constituye el abierto por los sociólogos de la ciencia. Aun admitiendo la diversidad de sus posiciones, ¿cuales serían sus principales críticas contra estos sociólogos-filósofos? ¿Acaso no es razonable pensar que el contexto cultural influye en las teorías científicas, en sus aplicaciones tecnológicas, en los temas investigados, incluso en las metáforas usadas o en las conjeturas imaginadas? ¿No hay asuntos de poder y prestigio en muchas de las controversias científicas?
Sokal: Sí, es completamente razonable pensar que el contexto cultural influye en la elección de los temas de investigación, en las aplicaciones tecnológicas, e incluso en la concepción de las teorías. Es también obvio que asuntos de poder y prestigio están mezclados en muchas controversias científicas. Todas estas cuestiones deben ser el objeto de estudios empíricos cuidadosos por parte de historiadores y sociólogos de la ciencia, para tratar de ver la influencia relativa de los diversos factores en casos concretos. Por ejemplo, las teorías económicas de Malthus ejercieron sin duda una influencia, entre muchas otras, sobre Darwin cuando estaba concibiendo su teoría de la evolución biológica por selección natural. Lo que no debe confundirse con la validez o invalidez de su teoría, que debe ser juzgada por su correspondencia con los datos biológicos, independientemente de los motivos que llevaron a Darwin a concebirla.
Nuestra crítica no está dirigida, entonces, contra la sociología de la ciencia como tal, sino contra ciertas corrientes de esta sociología -notablemente el llamado «programa fuerte» de la escuela de Edimburgo- que pretenden proporcionar una explicación «causal» de las creencias científicas, limitándose en la práctica (si no en teoría) sólo a los factores sociales, y negándose a evaluar la fuerza probatoria de los datos empíricos. En particular, criticamos el relativismo metodológico contenido en su principio de «simetría», que especifica que se deben dar explicaciones «simétricas» de las teorías verdaderas y falsas, racionales e irracionales.
Criticamos, además, la muy frecuente ambigüedad en los escritos de la nueva sociología de la ciencia -por ejemplo, en las obras de Latour- sobre distinciones fundamentales como entre hecho y creencia, creencia y conocimiento, etc.
SLA-JB: Entramos ya si le parece en la segunda parte de su libro, en el capítulo III, el dedicado al relativismo cognitivo. Nos gustaría comentar brevemente algunas de sus tesis. Ilkka Niiniluoto, por ejemplo, en un artículo titulado «¿Qué hay de incorrecto en el relativismo?», ha hablado de más de doscientas variedades de relativismo. Concretamente de 225. ¿A qué relativismo se refieren ustedes? ¿Cómo definiría sucintamente esta posición filosófica?
Sokal: Nosotros definimos la palabra «relativismo» como cualquier filosofía que sostiene que la veracidad o la falsedad de una afirmación es relativa a un individuo o a un grupo social. Dentro de esta definición se pueden distinguir distintos tipos de relativismo de acuerdo con la naturaleza de la afirmación. Es decir, si se trata de una afirmación de hecho, estaríamos frente a lo que llamamos relativismo cognitivo o epistémico; si se trata de una afirmación de valor, es relativismo moral o ético; y si se trata de una afirmación de valor artístico, es relativismo estético. Subrayamos desde el principio que analizamos únicamente el relativismo cognitivo o epistémico y que no consideramos las cuestiones mucho más delicadas y muy diferentes del relativismo ético o estético.
Por consiguiente, nosotros nos limitamos al relativismo cognitivo y dentro de este tipo de relativismo hablamos principalmente del relativismo cognitivo aplicado a fenómenos naturales. No hay duda de que es también importante la concepción relativista aplicada a fenómenos históricos y sociales, pero nosotros tomamos la mayor parte de nuestros ejemplos del campo de las ciencias naturales por cuestión de nuestra competencia.
Ahora bien, dentro del capítulo distinguimos también más tipos de relativismo. Por ejemplo, cuando hablamos de los sociólogos de la ciencia del llamado «programa fuerte», distinguimos entre un relativismo cognitivo, filosófico, por una parte, y un relativismo metodológico, para los sociólogos, por otra parte. Nosotros criticamos ambos tipos de relativismo pero nos parece importante distinguirlos porque los argumentos críticos son bastante distintos.
SLA-JB: Y acotando el campo como usted lo ha hecho, ¿cuáles serían las principales críticas que ustedes formulan al relativismo cognitivo?
Sokal: La crítica principal es que es falso. O sea, si uno afirma la veracidad o falsedad de una afirmación de hecho -como, por ejemplo, «Hay un vaso delante de mí en la mesa» o «El universo tiene aproximadamente unos 12.000 millones de años de edad» o «Los dinosaurios se extinguieron hace aproximadamente 65 millones de años»--- y si utiliza el criterio habitual de verdad, o sea la correspondencia entre la afirmación y la realidad, obviamente el relativismo cognitivo es falso porque la veracidad o falsedad de la afirmación depende del acuerdo que hay o no entre lo que afirma y los hechos en el mundo exterior y, si la afirmación no hace referencia directa a seres humanos, entonces su veracidad o falsedad no puede depender de los seres humanos.
La conclusión es que si quieres sostener el relativismo cognitivo tienes que operar una redefinición radical del concepto de verdad. Nosotros criticamos esas redefiniciones de la noción de verdad durante nuestro análisis de las tesis de Barnes y Bloor, de Feyerabend, de Fourez y de otros. Además, en un artículo posterior hemos desarrollado aun más nuestra posición, criticando también algunas tesis de Rorty. Pero se ve claramente que el relativismo cognitivo es obviamente falso a menos que redefinas radicalmente el concepto de verdad.
SLA-JB: Tal vez no sea necesario dar ese paso aún. Uno podría aceptar provisionalmente la teoría de la verdad como correspondencia con los siguientes matices: a) que el campo de los hechos no está acotado, es decir, lo que para usted es un hecho para mí puede no serlo o, dicho de otra forma, lo que llamamos «hechos» o «conjuntos de los hechos» es función de individuos o de culturas, o de cosmovisiones sociales, y b) no es tanto el hecho sino su interpretación. Cuando la teoría de la correspondencia afirma que un enunciado es verdadero si y sólo si hay una adecuación entre la afirmación y el hecho, lo que se está diciendo ahí en lugar de hecho es, más bien, la interpretación de ese hecho, y al ser éstos interpretables de modo distinto, ocurre que ese hecho que usted interpreta, ve, comprende, de una cierta forma, en cambio otro sujeto, de otra cultura o de su misma cultura, lo lee, lo ve, de una forma distinta, incluso radicalmente distinta. Donde Galileo veía satélites, otros veían manchas simplemente.
Sokal: En primer lugar, nosotros usamos la palabra «hecho» para indicar una situación en el mundo externo, independientemente del conocimiento que tengamos o no de esa situación, independientemente de las creencias que tengamos o no sobre esa situación. De esta forma, el hecho en sí no depende de un individuo o de un grupo social. Nuestro conocimiento del hecho, obviamente, puede depender de los conocimientos que poseamos y, por lo tanto, también nuestro juicio sobre si una afirmación determinada es verdadera o falsa. Consiguientemente, dos personas o dos grupos diferentes pueden estar actuando racionalmente y tener dos juicios diferentes sobre la veracidad o la falsedad de una afirmación concreta porque poseen informaciones diferentes. Eso sí es correcto, pero eso no hace que la afirmación sea al mismo tiempo verdadera y falsa. Hace que dos personas diferentes, con informaciones diferentes, pueden actuar racionalmente y llegar a conclusiones diferentes. Por ejemplo, en la mayor parte de la historia humana la mayoría de las personas pensaban que el sol giraba diariamente alrededor de la tierra y sabemos hoy que esa afirmación es errónea, pero no era irracional pensar así. Hay muchos motivos para pensar de este modo y se requirió un análisis bastante sofisticado de los datos astronómicos para poder darse cuenta de que el sistema solar estaba estructurado de otra manera.
Lo mismo puede decirse en otros casos. Es bastante natural, si no has viajado mucho, si no te has alejado lo suficiente de tu pueblo natal, creer que la tierra es plana pero tampoco esa afirmación es verdadera.
No hay duda de que hay muchas cosas que son racionales de pensar, bajo ciertas informaciones, pero que sin embargo son falsas. David Hume da un ejemplo muy divertido de un hindú que, viviendo en la India, no cree posible que el agua se congele en invierno porque vive en un clima caliente y nunca ha visto congelarse el agua. Una cosa importante en este ejemplo es que la congelación del agua es un proceso abrupto, eso que llamamos en física «transición de fase de primer orden». Por lo tanto, cuando la temperatura se acerca a los 0° C pero no llega a 0 , no ves ninguna semicongelación. Es natural entonces, que si un habitante de la India no ve ningún efecto, no tiene en su campo de experiencias nada que se parezca a la congelación siquiera parcial del agua, para él sea un milagro pensar que el agua se pueda congelar en invierno. Es completamente racional para él descartar esa idea. Sin embargo, sabemos que es falsa. Eso demuestra que podemos pensar racionalmente que cierto enunciado es verdadero cuando en realidad es falso.
Volviendo entonces a la segunda parte de su pregunta, la cuestión de la interpretación de los hechos, tengo que separar aquí varias cosas. Cuando estamos hablando de ciencias sociales, como la historia, obviamente una parte del trabajo del historiador consiste no solamente en establecer lo que sucedió sino en tratar de interpretar, de inferir causas, etc. y esto es muy complicado y nosotros no hemos entrado en estas cuestiones. Entendemos muy bien que las interpretaciones de distintos historiadores sobre los mismos asuntos puedan ser muy diferentes. No estamos hablando de esas cuestiones que son más delicadas. En las ciencias naturales hay también cuestiones de interpretación, pero se trata de la interpretación de datos incompletos para tratar de inferir lo que es verdadero. Sin duda, pueden existir diferentes interpretaciones racionales de los mismos hechos y, consiguientemente, podemos estar inseguros de lo que es verdadero y de lo que es falso. Es por eso que existen controversias científicas, sobre todo cuando los datos disponibles son pocos. Por ejemplo, los paleontólogos tienen a veces sólo uno o dos ejemplos de una especie. Es entonces muy difícil saber mucho de una especie con uno o dos ejemplos tan sólo. Lo mismo puede decirse en física, en biología o en cualquier otra ciencia. Cuando los datos son escasos hay controversias científicas, y lo que los científicos tratan de hacer es buscar más datos pertinentes que sirvan para ayudar a distinguir las diferentes teorías. En algunos casos, por lo menos, podemos llegar a poseer informaciones suficientes para inferir que sólo una de las teorías existentes es verosímil y que las demás pueden ser rechazadas.
Pero observemos que otra vez estamos hablando de lo que es racional inferir a partir de los datos disponibles. No estamos hablando de lo que es verdad o de lo que no es verdad. Por ejemplo, en los siglos XVI y XVII, las creencias de la mayoría de los europeos cambiaron del geocentrismo al heliocentrismo, y esto por diversas razones; pero lo que es verdad ahora era verdad hace mil años también. No es que los hechos del sistema solar hayan cambiado.
SLA-JB: Ustedes usan en repetidas ocasiones el término «objetividad» y sostienen que una de las metas de la empresa científica es construir conocimiento objetivo. ¿Podría precisarnos el significado de este término? ¿Es la objetividad algo mas que el conocimiento intersubjetivamente compartido?
Sokal: Sin pretender ofrecer una definición general de las palabras «verdad» y «objetividad» ---tarea probablemente imposible, además, pues el concepto de «verdad» es más básico que los conceptos en términos de los cuales se pretendería definirlo--- dejadme esbozar un poco someramente nuestras concepciones (que no son nada originales).
Para nosotros, como para la mayoría de las personas, una afirmación es verdadera en la medida en que describe el mundo como es. La afirmación «bebí café esta mañana» es verdadera si y solamente si realmente bebí café esta mañana. La afirmación «las especies biológicas han evolucionado» es verdadera si y solamente si las especies biológicas realmente han evolucionado. Por lo tanto, la veracidad o falsedad de una afirmación depende de la situación en el mundo y no de las creencias u otras características de los seres humanos. En particular, la verdad no se puede reducir al mero acuerdo intersubjetivo. Por muchos siglos, los seres humanos estuvieron de acuerdo en que la Tierra era plana, pero sabemos ahora que se equivocaban. Si a veces utilizamos la expresión «objetivamente verdadera», es solo para subrayar esta concepción de la verdad; en realidad, el adverbio «objetivamente» es superfluo.
Su pregunta utiliza la expresión «conocimiento intersubjetivamente compartido», que puede causar cierta confusión. Para nosotros, así como para la mayoría de los filósofos, «conocimiento» significa «creencia verdadera y justificada» o algo similar; en particular, si una afirmación constituye «conocimiento» -y no simplemente «creencia», intersubjetivamente compartida o no- es necesariamente verdadera.
SLA-JB: En el apartado final («Consecuencias prácticas. El relativismo en el Tercer Mundo») de este capítulo III que comentamos, ustedes citan el caso de las creencias védicas de un político hindú y de las nefastas consecuencias de ello. Concretamente la abolición, la destrucción, de un barrio marginal.14 Pero tal vez, si nos permite, el problema en este caso no está en las creencias, racionales o no, sino en el poder alcanzado y mal usado por ese individuo. Con creencias racionales, tal vez verdaderas, científicas, uno, desde un poder incontrolado, puede proponer soluciones devastadoras. Por ejemplo, atacar «otánicamente» una zona de Europa o perseguir y discriminar poblaciones por motivos de «limpieza étnica».
Sokal: Obviamente el problema está en las dos cosas. Tener creencias científicas y racionales no garantiza que tus acciones serán buenas, porque está claro que puedes usar creencias científicas para malas finalidades. Podemos usar creencias objetivamente correctas de la física nuclear para diseñar armas nucleares destinadas a matar millones de seres humanos. No hay duda: tener creencias científicas no garantiza que vas a actuar éticamente.
En el caso del político hindú el problema radica en las dos cosas. Radica en que él tenía el poder de ordenar que un barrio fuese destruido y radica también en que él podía utilizar igualmente supersticiones védicas para justificar su decisión. No es sencillamente que él creyera en esas supersticiones sino que otras personas tenían creencias similares y que, por lo tanto, él podía utilizarlas para justificar esa decisión. En este apartado, nosotros citamos a la bióloga y socióloga de la ciencia hindú Meera Nanda que cuenta ese caso y ella misma sostiene que si la izquierda hindú hubiera sido tan activa en los movimientos de la ciencia para el pueblo como lo había sido en el pasado, hubiera iniciado una lucha dirigida no solamente contra la decisión de destruir el barrio pobre sino también contra la superstición que fue usada para justificar esa misma decisión.
SLA-JB: En el largo capítulo dedicado al relativismo cognitivo hacen ustedes referencia a la obra de algunos de los principales filósofos o historiadores de la ciencia de este siglo, como Popper, Kuhn, Quine o Feyerabend. ¿Podría indicarnos brevemente qué aspectos de las tesis de estos autores creen ustedes que pueden haber ayudado al desarrollo, al casi hegemonismo, del relativismo epistémico?
Sokal: No puedo resumir un capítulo de 60 páginas en pocas líneas, pero nuestra tesis general es que, partiendo de ideas válidas de la filosofía de la ciencia, muchas personas, sobre todo en ciencias sociales, se han deslizado hacia un relativismo cognitivo extremado, gracias a ambigüedades de lenguaje y a imprecisiones en el razonamiento. En particular, tratamos de individuar algunas de estas ambigüedades en los textos de Kuhn y Feyerabend: por ejemplo, confusiones entre hechos y creencias, o sobre la supuesta inconmensurabilidad de paradigmas.
SLA-JB: No es nuestra posición, pero ¿no creen ustedes que se les puede acusar de un cierto etnocentrismo cultural, de tipo cientificista, por sus posiciones? Reparemos en saberes como la acupuntura y su inicial rechazo occidental, o en el posible valor del budismo como filosofía de la vida, o, por ejemplo, en las recomendaciones precipitadas de la ciencia occidental. Pongamos un ejemplo. Organismos públicos oficiales sostenían en 1925 que cualquier radiación inferior a 46 rens por año y por individuo era inocua; treinta años después se hablaba de 5 rens. O, por darle otro ejemplo, el mismo fraude científico, o el servilismo de la ciencia antes regímenes tan abyectos como el nazismo o el estalinismo.
Sokal: No estamos pretendiendo defender todas las afirmaciones concretas de la ciencia occidental, sea lo que sea la «ciencia occidental». Estamos tratando de defender una cosmovisión racional, estamos tratando de defender ciertos procedimientos para averiguar la veracidad o falsedad de afirmaciones sobre el mundo. Pero somos muy conscientes, quién no podría serlo, de que los científicos, u otras personas racionales, pueden equivocarse. Es una obviedad. Hace 100 años se creía que la mecánica newtoniana era una teoría exacta de la gravitación. Sabemos ahora que es una teoría aproximada, muy valiosa, pero que ha sido superada por la mecánica cuántica y por la teoría de la relatividad general. No ignoramos tampoco que nuestras teorías físicas actuales tendrán que ser, inevitablemente, superadas por otras teorías porque hay contradicciones internas. Y sabemos muy bien que los científicos pueden cometer errores y pueden hacerlos por muchas razones, incluidos prejuicios sociales. Estamos completamente de acuerdo con todo ello. Nuestro propósito no es defender determinadas creencias sino defender un método racional para evaluar las creencias.
Los ejemplos que citan son muy diversos. El valor del budismo como filosofía de la vida no tiene nada que ver con lo que estamos diciendo porque no se trata de afirmaciones de hecho. O no sé si se trata de afirmaciones de hecho, pues no conozco bien la filosofía budista, ignoro si hace afirmaciones de hecho sobre, por ejemplo, la antigüedad del mundo. Si es así, las podemos evaluar de la misma manera que evaluamos las afirmaciones de los cosmólogos o de los fundamentalistas cristianos.
Pero, por ejemplo, en el caso de la acupuntura yo no tengo creencias muy fijas sobre esta materia. Estoy dispuesto a estudiar los resultados de ensayos clínicos controlados a doble ciego,15 y entonces vamos a ver. No tengo nada en contra de la acupuntura.16 Lo mismo puedo decir respecto a las otras cosas que incluyeron en su pregunta.
SLA-JB: Para finalizar déjenos hacerle algunas preguntas que creemos pueden tener interés para los lectores de nuestra revista. Más allá del debate estrictamente filosófico, intelectual, ¿por qué creen ustedes, como afirman en su libro, que la discusión sobre el relativismo cognitivo tiene una importancia decisiva para la izquierda política?
Sokal: La relación entre las ideas que criticamos en las dos partes del libro y la política es bastante sutil y subrayamos en el prefacio que la mayoría de los temas discutidos en el libro lógicamente tienen poco o nada que ver con la política. Puedes tener la opinión que quieras sobre las matemáticas lacanianas o sobre la subdeterminación de las teorías por los hechos y tener también la opinión que creas más ajustada sobre el gasto militar, el matrimonio homosexual, etc., porque no existe nexo lógico entre las dos cosas. La relación entre los temas que discutimos y la política es principalmente sociológica. Es decir, que estos autores, y también el relativismo, están de moda en círculos intelectuales, por lo menos en Estados Unidos, que se consideran y que son en cierta medida de izquierda.
Existe sin embargo un cierto nexo lógico y esa fue mi motivación inicial para emprender toda esta tarea, para escribir primero la parodia y luego el libro. Yo también soy de izquierdas y me sienta mal, en primer lugar, que mis compañeros políticos se pierdan en discursos estériles como los del postestructuralismo. En segundo lugar, me parece que el relativismo cognitivo es una base muy débil para la construcción de una crítica social radical, sobre todo en Estados Unidos donde la izquierda es infinitesimal. Aquí en España, no sé si conviene incluir al PSOE en la izquierda o no, pero dependiendo de si se incluye o no al PSOE, la izquierda política está situada entre el 10% y el 50% de los votos. En Estados Unidos, dependiendo de cómo se cuente, la izquierda estaría entre el 0,01% y 0,1%. Ahora bien, si nosotros queremos progresar, si la izquierda quiere aumentar su influencia, tenemos que convencer a algunos de nuestros conciudadanos de que tenemos un análisis del sistema económico-social y político que es más convincente, que es mas verosímil, que los otros análisis disponibles en el llamado «libre mercado de ideas» (que, como sabemos muy bien, no es tan libre). Y, por otro lado, tenemos que convencer a nuestros conciudadanos de que nuestras propuestas para cambiar el orden social o político tendrán los efectos sociales que pretendemos. Así, en las dos partes del análisis tenemos que hacer afirmaciones acerca del mundo. No basta con decir que mi teoría feminista es tan buena como tu teoría machista, sino que hay que decir que mi teoría feminista es mejor que tu teoría machista y explicar por qué.
SLA-JB: Usted ha sido presentado en alguna ocasión como «marxista socialmente conservador», pero en su libro hay, aquí y allá, algunas críticas al marxismo. No ignoramos que el marxismo es un «monstruo» con muchas cabezas, pero ¿podría señalarnos brevemente sus principales críticas a esta corriente de pensamiento histórico y filosófico?
Sokal: Obviamente en el marxismo hay tantas corrientes distintas que es difícil hacer afirmaciones globales. En particular, se pueden discernir en el marxismo dos actitudes bastante opuestas hacia el conocimiento científico, que conviven incómodamente: por un lado, hay un fuerte respeto por las ciencias naturales y un deseo de imitarlos; por otro lado, se afirma a menudo que todo pensamiento está irremediablemente imbuido con las circunstancias culturales de su producción, lo que conduce a considerar la «ciencia burguesa» como pura ideología. Un paradigma de la primera tendencia es el panfleto de Lenin, Materialismo y empiriocriticismo, de la segunda son las tesis de Hessen17 sobre el nacimiento de la mecánica newtoniana. Pero también la primera corriente -aquella que apreciaba la objetividad de las ciencias naturales- subestima, a mi parecer, la dificultad de llegar a un conocimiento «científico» de cualquier fenómeno social, por no hablar de una teoría «científica» de toda la historia humana.
SLA-JB: Ustedes han sido criticados en alguna ocasión por sectores de la intelectualidad norteamericana, pero no sólo, de hacer el juego a la derecha política o incluso, de ser intelectuales de derecha algo disfrazados ¿Puede explicarnos algo de todo este asunto políticamente tan incorrecto?
Sokal: No pretendería analizar los motivos de nuestros críticos. Baste decir que nosotros juzgamos las ideas sobre la base de los razonamientos que las apoyan, no sobre la base de sus supuestas «consecuencias» políticas o del supuesto valor moral de sus partidarios o detractores. Bricmont y yo no somos de derechas, ni mucho menos, pero aun si lo fuéramos, ¿cómo cambiaría la validez o la invalidez de nuestros argumentos?
SLA-JB: Para algunos sectores de los nuevos (ahora ya no tan nuevos) movimientos sociales (feminismo, ecologismo, pacifismo, etc.) la argumentación contra la ciencia es básicamente la siguiente: La ciencia es un aliado del poder; el poder es despótico, sexista y antiecológico. Hay que combatir el poder y sus aliados. Por tanto, hay que combatir la desmesura, la hybris del conocimiento científico. Este no es hoy un conocimiento liberador. No hay aliados posibles entre las filas de la comunidad científica. Son parte del poder instituido. ¿Podría indicarnos sus críticas a este tipo de razonamientos?
Sokal: La falta de lógica en el razonamiento que acaban de exponer es tan evidente y abrumadora que el lector puede fácilmente criticarlo sin mi ayuda (además, los partidarios de este tipo de pensamiento probablemente protestarían diciendo que lo han caricaturizado). Este razonamiento se basa, sobre todo, en el no hacer distinciones cruciales: entre una teoría científica y otra; entre los diversos sentidos de la palabra «ciencia» (que puede significar un método, o un conjunto de conocimientos, o una comunidad social, o la ciencia aplicada y la tecnología); entre la validez o invalidez de una idea y las cualidades de sus partidarios o detractores.
SLA-JB: Una última cuestión para completar alguna de las cosas que ha dicho. Ustedes han sido muy cautos al tratar las imposturas en el libro puesto que han dicho que solamente juzgaban determinadas imposturas, determinados textos. En las ciencias físicas, naturales o formales se juzga a los científicos mediante los mecanismos de control existentes en las revistas científicas. En relación al tema que nos ocupa, ¿qué mecanismos podrían establecerse, si es que existen, para juzgar lo que se hace en ciencias sociales o en filosofía?
Sokal: Es una cuestión complicada. Tienen razón al observar que en ciencias naturales es mucho más improbable que escritos tan ridículos sean publicados, por lo menos en revistas importantes, porque hay todo un sistema de control. No dudo que muchos artículos malos son publicados en física o en biología -artículos mediocres, incluso erróneos- pero sería muy improbable la publicación de pura charlatanería del nivel de las cosas que nosotros criticamos. En otros campos, en ciencias sociales, por ejemplo, los criterios son más vagos, y es más difícil distinguir entre lo que es bueno y lo que no es bueno. Lo más importante, a mi parecer, es que cada lector utilice criterios racionales para evaluar lo que está leyendo y que no se deje arrastrar por el aura de profundidad que tienen ciertos autores.
Pero si quieren extraer lecciones más generales de nuestro libro, tengo entonces que volver un poco atrás. Podemos dividir en tres categorías las posiciones en discusión. En primer lugar, están las afirmaciones que nosotros pretendemos haber demostrado más allá de cualquier duda razonable -y hemos sido muy cautelosos en decir claramente lo que pretendemos haber demostrado-. En segundo lugar, están las cuestiones que levantamos como conjeturas interesantes y plausibles a la luz de lo que hemos demostrado, pero que no pretendemos haber resuelto. Y en tercer lugar, están las cosas que no decimos y que a veces hemos rechazado explícitamente pero que nos son a menudo atribuidas, principalmente por los críticos desfavorables para atacarnos más fácilmente.
Obviamente, lo interesante de nuestro libro no son tanto las afirmaciones que entran en la primera categoría sino las que pertenecen a la segunda. Sin duda, el abuso de conceptos científicos es una parte muy limitada de la obra de los autores que nosotros citamos, y seguramente una parte muy limitada de la cultura intelectual en general y de la cultura de las ciencias humanas en particular. No hemos escrito este libro principalmente para decir a los autores de ciencias humanas: «más cuidado cuando importéis conceptos de las ciencias naturales». Esta no es la cosa más interesante. El asunto de más interés está en la segunda categoría a la que antes me refería. Tiene que ver con los argumentos de autoridad. ¿Por qué estos discursos han estado tan de moda y no han sido criticados más abiertamente hasta hora?
De hecho tengo la sensación de que lo que hemos hecho con Lacan o con Kristeva, por ejemplo, es un poco como lo que hizo el gobierno norteamericano, en los años treinta, con Al Capone, el gángster. Casi sin duda Al Capone era culpable de muchos asesinatos pero al final lo que se demostró en los tribunales fue un caso de evasión de impuestos...
SLA-JB: Quizás como en el caso de Pinochet.
Sokal: Exactamente, porque demostraron lo que era más fácil demostrar. En el caso de Lacan lo más fácil es demostrar que cuando utiliza conceptos y términos matemáticos lo que hace es pura charlatanería. Ahora bien, la cuestión es: cuándo él utiliza conceptos lingüísticos, ¿está justificado su uso?, ¿es también pura charlatanería?, ¿es algo intermedio? Yo no soy competente para decirlo pero me gustaría que lingüistas profesionales hicieran un estudio semejante. Creo que el interés de nuestro libro radica principalmente en las cuestiones que planteamos pero que no tenemos la capacidad de resolver.
*
Una versión ligeramente abreviada de esta entrevista fue publicada en la revista El Viejo Topo, nº 132 (septiembre 1999), págs. 27-39. Se publica en la Biblioweb de sinDominio con el permiso explícito de la revista.
1
Ver apéndice A del libro (pp. 231-274). Las páginas del libro de Sokal citadas a lo largo de la entrevista se refieren en todos los casos a su edición castellana. El artículo ya había sido publicado en castellano en La balsa de la medusa (nº 45-46, 1998).
2
Ver apéndice C del libro (pp. 283-294).
3
Dissent 1996;43(4):93-99. Una versión algo diferente fue publicada en Philosophy and Literature, 1996;20(2):338-346.
4
Páginas 223 y 226. Ver también Epílogo del libro, pp. 215-229.
5
La relación completa de los autores, [algunas de cuyas obras son críticamente comentadas, con mayor o menor extensión y distanciamiento,] es la siguiente: Jacques Lacan, Julia Kristeva, Luce Irigaray, Bruno Latour, Jean-François Lyotard, Jean Baudrillard, Gilles Deleuze, Félix Guattari, Paul Virilio, Henri Bergson y, en menor medida, Régis Debray, Michel Serres, Alain Badiou, Vladimir Jankélévitch, Maurice Merleau-Ponty, Ilya Prigogine e Isabelle Stengers.
6
Sokal se refiere al capítulo 3ª del libro: «Intermezzo: el relativismo epistémico en la filosofía de la ciencia», pp. 63-112.
7
El libro se publicó en francés por Éditions Odile Jacob en 1997 y en inglés por Profile Books en 1998. Las traducciones castellana y catalana toman como base la edición inglesa, menos el capítulo 11º, el dedicado a H. Bergson. La versión castellana ha sido realizada por Joan Carles Guix Vilaplana, corresponsable igualmente de la traducción catalana junto con Anna Casassas, y ha sido ampliamente revisada por Miguel Candel.
8
Los textos a los que se refiere Sokal están recogidos en las páginas 41-42 y la verdad es que no tienen desperdicio, especialmente el relativo a su propuesta de método algebraico para el cálculo del significado de «s (enunciado)».
9
En las lógicas polivalentes o multivaloradas se admiten más de dos valores de verdad. Digámoslo así: una determinado enunciado no es verdadero o falso, sino que puede ser verdadero, más verdadero que falso, ni verdadero ni falso, menos verdadero que falso o falso. De hecho, hay lógicas polivalentes que admiten infinidad de valores semánticos entre los límites verdadero y falso.
10
Ver pp. 57-60. Nuestro preferido es el referente al lenguaje poético y el axioma de elección.
11
La referencia está recogida en la nota 17 de la página 144. El libro al que se refiere Sokal es In the Wake of Chaos («Tras el caos»), Chicago, University of Chicago Press, 1993.
12
Aparte de referencias indirectas, Michel Foucault aparece al final del epílogo (p. 228) como uno de los autores que han contribuido a la construcción del Zeitgeist (espíritu de la época) posmodernista por sus críticas a las filosofías humanistas de la historia.
13
En los textos de Jacques Derrida, recogidos en las páginas 241-242, se hace referencia a la relatividad general clásica. El texto del comentario de Sokal es netamente irónico, incluida la nota 40 a pie de página.
14
Páginas 111-112. Recogiendo el análisis y la información de la bioquímica india Meera Nanda, Sokal comenta el caso de un político indio al que ideólogos védicos aseguraron que sus dificultades políticas desaparecerían si entraba en su despacho por una puerta orientada hacia oriente. Al estar este acceso bloqueado por un barrio de chabolas, siendo por tanto imposible atravesarlo en coche, el político en cuestión ordenó la demolición del barrio.
15
Sistema de control clínico usado para probar la eficacia de los fármacos y distinguirlos de las pseudomedicinas, como es el caso de los remedios homeopáticos. La técnica se denomina «doble ciego» porque ni el paciente ni el médico que administra el fármaco sabe si este es un placebo o se trata de la sustancia con el principio activo cuya eficacia se somete a prueba. [Nota de la Biblioweb]
16
Recordemos que tanto la acupuntura como la homeopatía no han demostrado eficacia clínica alguna más allá del efecto placebo. Si bien denominadas «alternativas», son estrictamente pseudomedicinas y carecen de base científica. El caso de la homeopatía, postulada hace doscientos años en una época precientífica, entra en abierta contradicción con principios químicos elementales (como el límite de Avogadro). [Nota de la Biblioweb]
17
Boris Hessen es conocido por su comunicación «The Social and Economic Roots of Newton's Principia» («Las raíces sociales y económicas de los Principia de Newton») en el segundo Congreso Internacional de historia de la ciencia y tecnología en Londres en 1931, donde plantea que los desarrollos científicos son fundamentalmente el reflejo de los cambios económicos.
No me gustan los sofistas como tú, que no les importa la verdad ni la mentira y que engañan a las pobres gentes con supuestos argumentos brillantes que en realidad están vacíos de todo contenido. No creo que éste sea un sitio adecuado para hablar de filosofía de la ciencia ni de epistemología. Decirte que no todo es relativo, y que en la ciencia (por ejemplo física o matemáticas) no pueden ser ciertas a la vez una afirmación y su contraria. El psiquiatra Lacan no tenía ni p... idea de matemáticas, pero hacía como que sabía ante un publico profano (como tú). Y además, por si no lo sabes, te diré que nadie serio considera la especialidad de Lacan (el psicoanálisis) como algo científico.
::47:: Publicado por: URL a las Febrero 23, 2007 09:44 PMURL:
Volviendo al tema que nos ocupa:
“Si cada disciplina se contentase con un retazo de realidad, la confianza de las personas en sus propias pretensiones de verdad permanecería incólume, pero a medida que van ganando aceptación los puntos de vista de todas ellas, los que los comparten se vuelven suspicaces a las demás alternativas. Si uno cree que el mundo es puramente material, toda disciplina que afirme estudiar la mente, la metafísica o la espiritualidad resulta sospechosa: no estudia nada existente. Si, por el contrario, uno cree que no hay mundo en absoluto fuera de la experiencia consciente, lo sospechoso pasa a ser lo material como tal: acaso lo que consideramos material es una construcción de nuestra experiencia individual”.
….
Si el modernismo allanó el camino a las sospechas sobre la autoridad-“la crisis de legitimación”, en los términos de Jurgen Habermas-, el posmodernismo le asestó el golpe de gracia; pues si se deconstruye el sujeto del conocimiento y sus “revelaciones” ya no pueden ser ni verdaderas ni falsas, se hacina un cúmulo de dudas sobre cualquier afirmación “autorizada”. Son puestos en tela de juicio todos aquellos (hombres de ciencia, estadistas…) a los que tradicionalmente se les concedió el atributo “de saber algo”. ¿Qué fundamento puede haber para sus “revelaciones”?
Kenneth Gergen, “El Yo saturado”.
Eres un rancio positivista decimonónico. Un dogmático como la copa de un pino... y tu mentalidad se debe abrir.
::49:: Publicado por: Camarón a las Febrero 23, 2007 10:57 PM¿Conoces "Contra el método" de Paul Feyerabend?
::50:: Publicado por: Camarón a las Febrero 23, 2007 10:59 PMSokal "...Pero se ve claramente que el relativismo cognitivo es obviamente falso a menos que redefinas radicalmente el concepto de verdad".
Redefinido: Nietzsche
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::51:: Publicado por: Camarón a las Febrero 23, 2007 11:05 PMBueno, Camarón si has leído algo sobre Sokal verás que es alguien que se considera de izquierdas (yo no me considero de izquierdas, aunque sí me considero alguien con conciencia social) y que quiere combatir lo que para él es una enfermedad moral de la izquierda como es el relativismo y la chartalanería. Alguien que sabe y un charlatán que use terminología científica ante un público profano son aparentemente iguales. A la vista está que en la publicidad nos venden "imantadores para el agua", plantillas magnéticas que activan tu energía (sea lo que sea esa supuesta energía), videntes varios, y mil cosas etéreas para aprovecharse de la gente inocente. Con tu pensamiento "debil" que da credibilidad a cualquier paparrucha lo único que favoreces es que esta gente caiga en manos de desaprensivos. El socialismo es en cierta medida una secta derivada del cristianismo, pero hay gente que el único progreso que parece haber hecho es pasar de creer en la virgen a creer en los ovnis, los extraterrestres y la telequinesia. Y prefiero que razones por ti mismo a que me hagas copy/paste.
::52:: Publicado por: URL a las Febrero 23, 2007 11:07 PMCopy paste el tuyo, listillo. Que te has kedao a gusto con la extensión... (se te ha ido la olla, hombre) A mí me gusta leerlo, pero... qué exageración, por Dios.
En fin, se te ve muy tocadete por el touché de las supuestas "cinecias blanditas" frente a vuestros dinosaurios "objetivos", jua, jua...
Malos tiempos para la dogmática, ingenuo amigo.
¿Sabes lo que más me gusta de ti? Que eres muy buen sofista, tanto como yo o más, y hallas, cual adepto del círculo de viena, una weltanschhaung tipo Carnap, que por su ranciedad quasidecimonónica convence a los pueriles, incautos y superficiales, de las supuestas serenidades y el amén (amén: punto de apoyo inquebrantable)que otorga la aureola científica.
En fin, medicina para superficiales como tú. Realista, objetivista, dogmático y, (atención) sin embargo, "el mejor de los sofistas"... je, je...
La ciencia y la racioalidad moderna en sí no pueden autolegitimarse. Un discurso no puede ser justificado a partir de las premisas que está tratando de poder justificar. Es una idiotez filosófica.
Debería recurrir a una instancia superior para ser plenamente legitimada. Pero, por ahora, no ha venido ningún Dios a sellar con su aval la objetividad del discurso "científico" y de la razón humana.
No es el hombre el que puede descubrir la realidad formal de su hipóstasis por sí mismo. Se necesitaría la ayuda de una instancia superior, un supremo avalador, que le asegure la objetividad de sus afirmaciones.
Humana nimis humana, amigo URL. No te creas un Dios objetivo, puesto que ningún humano lo es.
Para entenderlo hay que ser profundo...
Rasga el velo de Isis (desvela Maya)... y entonces habla, pero no antes.
No te precipites, amigo...
y no subestimes antes de tiempo.
5 - 0
Camarón me llamas dogmático, pero ya te he dicho que yo soy un excéptico, que es justo lo contrario de un dogmático. Yo acepto cualquier cosa que sea razonable y que se demuestre de forma razonable, y estoy dispuesto a cambiar mis ideas las veces que haga falta, pero no acepto tonterías inconsistentes como las que me quieres vender. y no me llames sofista porque me ofendes, aunque está bien que tú reconozcas que lo eres. Lo tuyo ya no vivir en la ilusión de Maya, lo tuyo es vivir en Matrix. En cierta medida te envidio pues se ve que tienes la seguridad de los ignorantes y la felicidad de los tontos.
::54:: Publicado por: URL a las Febrero 23, 2007 11:49 PMURL:
"Escéptico" es lo contrario de dogmático. Excéptico no sé lo que es.
De nuevos no has dado ni un sólo argumento.
Ya sólo usas el insulto... Sin argumentos, acabado, humillado. Pobre URL, y parecía tan culto...
Eso no ha sido copy-paste, ¿eh? ¿Te ha gustado? ¿No decías que yo no tenía ni puta idea? ¿Ahora qué? ¿Sé de lo que yo hablo, o no?
Bah, pensé que iba a ser más reñido. Qué decepción.
No aguantas ná ar gitanito Camarón...
Qué cabezascuadradas estos reduccionistas sabelotodo... Huye de ellos, URL.
6 - 0
Al que acusó de copy paste:
URL, te he dado de mi cosecha particular.
¿Y la tuya?
Brilla por su ausencia.
Te desafío.
Habla.
::56:: Publicado por: Camarón a las Febrero 23, 2007 11:59 PMNo sabes más que dar vueltas en el vacío y eso te llena de orgullo. Bueno, allá tú. Eres tan místico que pareces el Maharishi. Yo no creo en fantasmas, así que para mi no existes.
::57:: Publicado por: URL a las Febrero 24, 2007 12:05 AMQuien es capaz de imaginar por un momento un Matrix, ya está inserto automáticamente en el matrix que pueda suponer el posmodernismo. El film no es más que un reflejo del paradigma actual. Pero como tú estás en el 19...
Es el film el que se inspira en la filosofía actual, no al revés...
¡Sofista!
juaaaa, juaaaa,
France 6 - U.S.A 0
Repito URL, expón argumentos...
Tuyos. Que sino es muy aburrido...
Bueno, adiós. Te dejo con tu infantilismo y tu pensamiento bazofia. Puedes ir actualizando el marcador cada 5 minutos, que yo me voy a dormir.
::60:: Publicado por: URL a las Febrero 24, 2007 12:14 AMY yo tengo un AMÉN: Soy cristiano.
y comunista, por ende... así lo veo yo.
Sofista, tú!
Y Matrix, pa tí...
::61:: Publicado por: Camarón a las Febrero 24, 2007 12:16 AMNada, que sa ha ido URL sin dar un puñetero argumento.
Qué rabia.
Eso no vale.
Sólo insulta y se larga, qué poca vergüenza.
::62:: Publicado por: Camaronov a las Febrero 24, 2007 12:19 AMDiu: "No sabes más que dar vueltas en el vacío y eso te llena de orgullo. Bueno, allá tú. Eres tan místico que pareces el Maharishi. Yo no creo en fantasmas, así que para mi no existes."
Sú único argumento, snif, snif...
Pobre URL...
::63:: Publicado por: Camarón a las Febrero 24, 2007 12:31 AMPosmodernismo 7 - Modernismo 0
Cristianismo-comunista 10
::64:: Publicado por: Camarón a las Febrero 24, 2007 12:34 AMURL, Valencia, Catalunya, las Islas Baleares y la Catalunya Nord, son una nación, la Vall d'Aran (el vale de arán???) forma parte de otra nación, occitánia, que está en la actual Francia y casi destruida, por eso en la Vall d'Aran se habla occitano.
URL en cuando lo de los idiomas y de los pueblos hablábamos de España.
Jordi, no tengo ni idea de la situación en Itália y Alemánia, lo único que se es que España no es una nación sino un estado, términos que tu confundes. Els Països Catalans no son un estado, son una nación, Castilla no es un estado, es una nación, Euskadi no es un estado, es una nación y Galícia no es un estado, es una nación, España es un estado, no es una nación.
Porque os duele ser la unión de distintos pueblos? porque no habéis conseguido exterminarnos?
::65:: Publicado por: LIBERTY a las Febrero 24, 2007 07:25 PMEspaña es, según tu, una inter-nacion. ¿Es mas que una nacion?
::66:: Publicado por: Laly a las Febrero 24, 2007 08:33 PMLiberty
"Porque os duele ser la unión de distintos pueblos? porque no habéis conseguido exterminarnos?"
A mi no me duele nada. Yo reconozco en España la existencia del pueblo español, del pueblo catalán, del pueblo gitano, del pueblo barcelonés, del pueblo trabajador y de cientos de pueblos. Lo que no acepto es que quieras imponernos una definición de nación que es abrumadoramente minoritaria, y que no tiene ninguna lógica. Yo tengo mi definición de nación, y es que Nación y Estado son la misma cosa, y lo demás son tonterías para negar la existencia de la Nación española. Y cuando hablo de nación, hablo por supuesto de nación política, que es lo que se contempla en el derecho internacional. Si tu quieres hablar de nación cultural, pues puede ser otra cosa, pero esa definición no debería de figurar en documentos jurídicos.
::67:: Publicado por: URL a las Febrero 25, 2007 08:56 PMY al amigo Camarón decirle que no me niego a debatir nada, pero en este foro no procede seguir con el debate que él quiere. Además, si para él todo es relativo y no hay verdades absolutas, o de haber una verdad no podemos llegar a ella, no sé qué tipo de debate se puede mantener.
::68:: Publicado por: URL a las Febrero 25, 2007 08:59 PMURL
Lo que argumentas para excursarte resulta muy poco convincente.
Quitan cada dos por tres los comentarios que no interesan. Nosotros probamos y... dejan los que quieren libremente. Así es. Pero tú ni has visto que te quiten nada ni estas incómodo por nada semejante. A lo mejor es que colgar tropecientas páginas (interesantes, eso sí) no es muy normal. Pero tranqui, no veo que ni eso te quiten.
Así que tu excusa es un poco cobarde. Di mejor que no te apetece, bastaría.
Pero no me vengas con cuentos chinos hombre, qué cualqiera puede ir viendo como menospreciaste y poco a poco te ibas quedando sin argumentos en nuestra tertulia. Miren más arriba si no me creen.
::69:: Publicado por: Camaronov a las Febrero 25, 2007 09:15 PMLo que tú quieras Camarón. Pero yo veo del todo improcedente insistir en un tema que es totalmente colateral a la noticia que se presenta en el Blog. Cada cosa en su sitio, y si quieres seguir hablando de filosofía, es mejor que te vayas a un foro de filosofía, que es un tema muy interesante, pero no es el de este Blog. Valiente.
::70:: Publicado por: URL a las Febrero 25, 2007 09:39 PMok.., pasando del tema, que aburre...
::71:: Publicado por: Camaronov a las Febrero 26, 2007 12:28 AMPero que tengas razón en que no es el lugar, no tiene nada que ver con que te quedaras sin argumentos. Bien que no te importó colgar tropecientas páginas de copy-paste (véase arriba susodicho copu-paste). Y luego tienes el valor de decir "que no es el lugar adecuado", que no tiene que ver con la noticia... Ya, ya, conozco a muchos como tú, URL. No engañan a nadie. Llaman a los demás ignorantes, y cuando les pillan a ellos, se salen por la tangente.
Tu sabrás. El que queda mal eres tú...
Si no era el lugar, ni el hilo, ¿por qué diablos descalificas, metes el copy-paste de tu vida, y luego nos recuerdas a todos que no es el lugar apropiado.
Bah.
::72:: Publicado por: Camaronov a las Febrero 26, 2007 12:36 PMURAL:
Retiro lo que acabo de decir, al comprobar que sí que estás contestándome en otros temas de la bitácora.
Saludos.
::73:: Publicado por: Kamaronov a las Febrero 27, 2007 08:22 AM