Es sólo una declaración de intenciones, pero suena bien. Tal y como está el patio regional no se puede esperar mucho más. Ferran Mascarell, recientemente nombrado consejero de Cultura de la Generalidad catalana, se expresó en estos términos ayer, en referencia a la futura presencia de la cultura catalana en Frankfurt:
"Explicaremos de manera rotunda y precisa la literatura catalana, pero también el país literariamente tal y como es. No soy partidario de esconder nada, porque implica tener un complejo que yo no tengo.Habrá una vindicación de la literatura catalana, pero tenemos que mostrar el país tal y como es, con su diversidad lingüística"
Sin complejos. El que fuera concejal de Cultura de Barcelona, siempre en el PSC, nunca ha sido el ejemplo a seguir por los sectarios nacionalistas culturales. Sobre la 'Ley del cine', que propone (más) sanciones y cuotas para imponer el cine en catalán, en lugar de dar libertad a los empresaios y espectadores, ha pedido que se le dé tiempo para revisar el borrador.
Mascarell (repito, del PSC), nunca ha sido del agrado de los radicales independentistas. Entre muchas otras razones porque combina, en la mayoría de los casos, el bilingüismo en lo dependiente al Ayuntamiento en materia cultural: museos, salas de exposiciones... ¿Será Mascarell el camino a seguir? Es pronto, pero no suena como los últimos 26 años.
El bilingüismo en las instituciones catalanas es posible. Así, sí. Si existe el bilingüismo en la calle, en toda Cataluña ¿por qué no en las instituciones catalanas?
Publicado por Virgulilla a las Mayo 3, 2006 04:38 PMMe parece muy interesante que haya personas "sin complejos" en la Generalidad.
Veremos lo que dura.....
Yo pienso que en Cataluña como en todas partes hay gente normal, sin radicalismos , y si por csualidad alguno de ellos llega a algun puesto de responsabilidad, se dá cuenta de las majaderias que cometen otros e intentan no caer en los mismos errores.
::2:: Publicado por: Luis Fernandez a las Mayo 3, 2006 10:16 PMPersonas sensatas y equilibradas es lo que necesita la Generalitat. Me viene a la mente el artículosermón de ayer de Sor Isabel-Clara Simó, donde se extasia porque se va a hacer una película sobre 1714. Si a ella le viene el éxtasis es porque los que están detrás del proyecto son de barretina incorruptible, seguro, y aquí es donde hace falta que figure este tipo de políticos, para evitar mensajes emponzoñados tanto si son en catalán como si son en beréber. Mascarell, nunca marcharás solo.
::3:: Publicado por: truitadepanderoles a las Mayo 3, 2006 11:57 PMFernando Mascarell, como buen militante del partido de Filesa, Malesa y Time Export, demuestra su congénita mitomanía estalinista. ¿"Vindicación de la literatura catalana"? ¿"Mostrar el país tal y como es"? ¿De qué vindicación y de qué país nos habla Fernando?
Fernandito, diccionario en mano, sólo es posible vindicar a una persona, no a una cosa. Admitiendo que cuando habla de vindicar la literatura catalana esté haciendo uso de la figura de la personificación -sí, ya sé que es mucho admitir, dado el ínfimo nivel cultural de la izquierda golpista que padecemos-, también estaría fuera de lugar el empleo de ese vocablo. Para vindicar a alguien es condición "sine qua non" que ese alguien haya sido previamente injuriado o maltratado. ¿Se ha maltratado a la literatura catalana? Desgraciadamente, no. Esta Nación española, tan amante ella de conservar antiguallas carentes de utilidad, no ha hecho otra cosa que potenciar el uso de ese simulacro de lengua reglada gramaticalmente por Pompeyo Fabra. En Francia la han dado el trato que merece: como arquetipo de "patois", de lengua periférica propia de gente rústica, dejar que lentamente se vaya extinguiendo. A ver cuándo tomamos ejemplo de nuestros vecinos transpirenaicos.
Ahora vamos con el "país" de Mascarell. En España sólo existe un país, y no porque lo afirme el panfleto constitucional aprobado en 1978 -bodrio antiespañol do los haya-, sino porque así lo acredita la Historia y la voluntad de los españoles. Lamentablemente, no se trata de un país "ad usum". Es un país tan peculiar que permite que un señor que ha jurado cumplir y hacer la cumplir la Constitución, se salte a la torera el artículo 2 - "La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española..." - inventándose países.