Xavier Pericay, en la edición catalana de ABC, firmó el pasado sábado un artículo muy coherente con la nueva ola de revisionismo histórico. Por cierto, muy extendido por Cataluña y claramente manipulado. Lean, lean:
Lo trae el periódico: Manresa ha sido bombardeada. No ahora, claro. Ocurrió durante la Guerra Civil, casi al final, coincidiendo con la estampida del ejército republicano. El primer bombardeo fue el 21 de diciembre de 1938; el segundo, el 19 de enero de 1939. ¿Y entonces? Pues que ahora hay quien lo recuerda. Con un documental y una página web. El proyecto tiene autores y colaboradores, como es lógico, pero también tiene apoyo, el que le presta el Departamento de Relaciones Institucionales y Participación del consejero Saura, y marco, el que le da el Programa para el Memorial Democrático. O sea, que tanto el documental como la página web no son sino la consecuencia del hecho muy concreto de poner la democracia a recordar.Impresionante asunto, este de la democracia recordando. Y complejo. Una forma de tratar de entender en qué consiste es analizar sus resultados. Entremos, pues, en la página web manresana (www.guiamanresa.com/bombardeigs). La portada informa del trágico balance de los dos bombardeos sobre la ciudad: 35 muertos. 33 civiles y dos militares, precisa. También informa de las edades y el sexo de las víctimas: entre ellas, seis niños y 12 mujeres. Y del contexto. Es decir, Cataluña. En Cataluña, dice la introducción, los bombardeos aéreos mataron a «más de 5.000 personas, la mayoría de las cuales eran mujeres y criaturas». Es cierto: así lo recogen, sin tanto redondeo, Josep M. Solé y Joan Villaroya en «Catalunya sota les bombes».
La página ofrece también otras posibilidades. Por ejemplo, un mapa de Manresa con el lugar donde cayeron las bombas. O la relación de víctimas. O los testimonios de quienes vivieron los bombardeos y siguen vivos. También algunos textos relacionados con los sucesos. Y algunas imágenes. Y una información sobre el documental, donde se especifica que la página web no es más que una herramienta complementaria. Sin duda. Pero, aun así, no deja de ser una herramienta. Muy ilustrativa, por cierto. En el apartado correspondiente a la sinopsis del documental se halla tal vez una de las claves del proyecto. Es decir, qué es eso de la democracia recordando. Es eso: «Al cabo de casi 70 años, familiares de las víctimas y varios testimonios presenciales nos hablan de aquellos trágicos hechos de nuestra historia contemporánea. Sus aportaciones y reflexiones trascienden el ámbito local y se enmarcan en una muy humana visión global de país».Publicado por Virgulilla a las Enero 17, 2006 07:38 PMSí, una muy humana visión global de país. Sería difícil encontrar una definición mejor para un memorial democrático. Lástima que, en este caso, esta visión no alcance. Ni en lo local, ni en lo global. Y que, en consecuencia, el humanismo con que se reviste resulte cuando menos sospechoso. En efecto: para que esa visión fuera lo que promete, debería empezar por incluir a todas las víctimas. No sólo a las de los bombardeos de la aviación nacional. Debería incluir, por ejemplo, a las 115 víctimas manresanas que figuran, con nombres y apellidos, en «La República del crimen», el libro de Francisco Gutiérrez Latorre sobre la represión en Cataluña durante la guerra civil. Y, por extensión, a todos los ciudadanos asesinados en Cataluña en aquellos años -y en los inmediatamente posteriores-, pensaran como pensaran, y tuvieran las creencias que tuvieran.
El momento, por otra parte, es de lo más oportuno. El Gobierno de la Generalitat, a través del Departamento de Relaciones Institucionales y Participación Ciudadana, acaba de hacer pública una convocatoria de ayudas por un importe máximo de dos millones de euros a entidades, ayuntamientos y consejos comarcales, para conmemorar el 75 aniversario de la Segunda República y el 70 de la guerra civil. Podrían empezar por arreglar eso de Manresa. O lo de Barcelona de hace más de un año, cuando el Instituto de Cultura financió una Ruta del Anarquismo en autobús, que incluía una paradita allí donde mataron al Noi del Sucre, otra donde murió Francisco Ascaso y otra en el Campo de la Bota para recordar los fusilamientos de los primeros tiempos de posguerra, y se olvidó de los otros fusilamientos -los de la guerra misma-, en el propio Campo de la Bota y en la Arrabassada.
Yo creo que con dos millones bien invertidos habría más que de sobra para hacer realidad esa visión global de país.