Miquel Porta Perales, en la edición catalana de ABC, escribió un artículo muy acertado ayer, ya, viernes. El texto acaba así:
[...] En las catástrofes naturales, lo imprevisible juega su baza. Pero, en el caso de Cataluña, lo imprevisible es perfectamente previsible si tenemos en cuenta que las lluvias torrenciales llegan cada otoño al litoral con puntualidad británica. Pese a ello -año tras año-, las rieras siguen desbordándose, las playas siguen desapareciendo, las viviendas siguen inundándose, y algunos servicios públicos son lo más parecido a un estanque. Pasan los años, sigue lloviendo, y la cosa continúa igual. ¿Qué hace el Govern? Consulto el ABC de los días posteriores a la lluvia y tomo nota de los intereses de nuestros gobernantes: Maragall tiende la mano a los nacionalistas de País Vasco y Galicia, el canon del agua subirá un 6, 8 por ciento en 2006, la Generalitat considera cumplido un 75 % del Pacto de Competitividad, concurso para adjudicar las pensiones de 140.000 funcionarios, el Govern reclama las reliquias de Companys, el Estatut politiza el Pleno del Ayuntamiento de Barcelona, los grupos cierran un acuerdo sobre el reglamento del Parlament. Esas cosas, sin duda, son muy importantes -sobre todo la reliquia de Companys-, pero uno echa en falta que se tomen medidas para evitar que en otoño de 2006 vuelva a ocurrir lo de cada año. Por mi parte, cuando acabe este artículo, consultaré el proyecto de nuevo Estatuto: seguro que ahí está la solución.Publicado por Virgulilla a las Octubre 22, 2005 12:44 AM