Jesús Cacho, hoy en El Mundo:
El problema del Estatut catalán que esta semana arribó a Madrid desde el oriente peninsular está en el esqueleto: uno puede cortarle el pelo, lavarle la cara y cambiarle de ropa: lucirá más amable, menos indeseable, pero la criatura seguirá siendo un monstruo.El trabajo realizado por el diputado Castells es casi una obra de orfebrería: de su lectura desapasionada uno puede extraer una conclusión y su contraria. ¿Cuál de las dos creen ustedes que, con el texto aprobado, extraerían los camaradas Carod y Mas? Es el Estatut trampa.
Desde el punto de vista económico-financiero, el Estado alumbrado por la Constitución de 1978 deja de existir en Cataluña. El Gobierno autonómico absorbe las competencias normativas y regulatorias tanto de los mercados -financiero, laboral, energético- como del entorno institucional en el que opera la economía, al proponer representación orgánica de la Generalitat en las agencias estatales -Banco de España, CNMV, CNE, CMT, etc.-. Consecuente con su espíritu confederal, el Estatut fabrica una comisión bilateral Gobierno central-Generalitat, expresión de esa cosoberanía, para negociar las relaciones económicas entre Cataluña y el resto de España, en el esquema clásico de un tratado internacional. Pero la Constitución catalana de Maragall va más lejos: en la UE la legislación comunitaria prima sobre la de los estados miembros, extremo que el Estatut niega a la normativa estatal en España. El Estado no podrá ejercer dos tareas básicas: asegurar la unidad de mercado y la solidaridad interterritorial. He aquí algunos de los aspectos más descollantes del proyecto:Publicado por Virgulilla a las Octubre 9, 2005 04:25 PM1º. El Estatut abre la puerta a la creación de un sistema fiscal separado del español, regido en exclusiva por las disposiciones estatutarias y por las normas tributarias dictadas en Cataluña.La Generalitat tendría competencia sobre todos los impuestos estatales, cedidos o no, así como los tipos impositivos, las desgravaciones, las exenciones y la determinación de la base imponible. De facto, Cataluña podría hacer competencia fiscal al resto de España. Esta propuesta es inconstitucional, porque permite gravar dos veces el mismo hecho imponible y porque la UE no permite esquemas tributarios diferenciados dentro de un mismo estado miembro, algo que no tiene precedentes en ningún Estado federal del mundo y que representa la construcción del sistema tributario de un Estado independiente. La creación de una Agencia Tributaria de Cataluña excluyente de la estatal es incompatible con el principio constitucional de igualdad ante la ley.
2º. El Estatut rompe el sistema de financiación autonómica basado en la Constitución y en la Lofca. El actual sistema multilateral articulado a través del Consejo de Política Fiscal y Financiera se ve sustituido por una Comisión Mixta para Asuntos Económicos y Fiscales Estado-Generalitat que negociaría la aportación de Cataluña al conjunto del Estado y cuya presidencia sería rotatoria, un esquema que refleja el espíritu confederal -pacto entre Estados soberanos- del Estatut, incompatible con la Constitución y con la teoría y práctica de cualquier modelo federal existente en el mundo. El parecido con el Plan Ibarretxe no puede ser más claro.
3º. El Estatut acaba con el principio de solidaridad interterritorial.Al pactar bilateralmente su aportación a las arcas estatales, es Cataluña la que decide su contribución, dentro de un esquema propio de tratado internacional -relación España-UE- incompatible con la existencia de un Estado cuya política de solidaridad es concebida como un bien público que se distribuye desde el Estado.
4º. El Estatut considera como propios los fondos procedentes de la UE para su territorio. España recibe esos ingresos como Estado miembro de la UE y los reparte de acuerdo con el interés general. Desde esta óptica, el Estatut vuelve a atribuir a la Generalitat competencias estatales, privando al Estado de uno de los escasos mecanismos de cohesión social que existen en un país cuyo gasto público está gestionado en un 68% por las Administraciones periféricas. Es otra expresión más de esa visión confederal que preside el Estatut.
5º La Generalitat se arroga un derecho de veto sobre los Presupuestos Generales del Estado (PGE) mediante una comisión por ella presidida que decidirá sobre las inversiones estatales de Cataluña, de modo que si no se invierte lo que la Generalitat pide y donde lo pide, el proyecto de PGE no podría ser presentado a las Cortes Generales, lo cual es una completa irracionalidad tanto desde una óptica política como económica.
6º La Generalitat pretende compartir con el Estado la supervisión e inspección de las entidades financieras que operan en Cataluña y de las cajas de ahorro catalanas cuando actúen fuera del Principado, rompiendo la unidad del sistema financiero español. Además, se arroga competencia exclusiva sobre las cajas de ahorro en Cataluña, lo que augura un férreo control político de las mismas.
7º El Estatut -que exige la participación de la Generalitat en la CNE- reclama competencia compartida en materia de energía en las actividades de generación, distribución, almacenaje y transporte, así como la autorización y el control de todas las instalaciones que estén ubicadas en su territorio. Ello abre la puerta a la creación de un mercado energético catalán, con normativa propia, segregado del español.
8º El Estatut se arroga competencia exclusiva sobre puertos, aeropuertos, helipuertos y demás infraestructuras de transportes ubicados en Cataluña. La calificación de esas infraestructuras como de interés general, ergo reguladas por el Estado, requerirá la aprobación de la Comisión Bilateral Estado-Generalitat. En otras palabras, el Gobierno catalán podría vetar esa declaración de interés general. Asimismo, la Generalitat tendría competencia exclusiva en la gestión del espacio radioeléctrico catalán.
9º El Estatut reclama también la regulación, inspección y supervisión compartida de los mercados de valores situados en Cataluña, esquema igualmente inédito en cualquier Estado Federal, que rompería la unidad de mercado. En un mundo tan globalizado como el de los mercados de valores, el Estatut pretende fragmentar todavía más un mercado ya de por si pequeño como es el español.
10º El Estatut prevé que los cuerpos de registradores y de notarios sean también regulados de manera exclusiva por la Generalitat, que tendrá poderes discrecionales para crear notarías y registros, convocar oposiciones, etc, lo cual introduce un riesgo evidente de discrecionalidad en la creación de estos fedatarios públicos.
11º. El Estatut reclama un marco de relaciones laborales propio, con competencias en las políticas activas de empleo, definición de las calificaciones profesionales, intermediación laboral, negociación colectiva, servicios mínimos en caso de huelga, un esquema que rompería la unidad de mercado en materia laboral.
12º. La Generalitat nombraría representantes en los órganos de dirección del Banco de España, CNMV, CMT, CNE, Tribunal de Cuentas, Consejo Económico y Social, Agencia de Protección de Datos, Consejo de Radio y Televisión y de todas las instituciones financieras y de las empresas públicas del Estado cuya competencia se extienda a Cataluña, en esquema también propio de un Estado confederal.
En una visión dinámica, el impacto sobre la unidad de mercado que dibuja el Estatut no puede ser más inquietante. Las economías de escala y la reducción de costes de transacción generadas por un espacio económico común se debilitan e incluso podrían desaparecer con costes sociales y económicos muy altos para el conjunto del país, particularmente para la propia Cataluña. Si el modelo catalán se extendiera a otras autonomías, asunto más que probable, la consiguiente heterogeneidad legislativa e institucional se traducirá en una pérdida de eficiencia y de bienestar muy alta. El Estatut dibuja la Constitución económica de un Estado regido por mecanismos de intervención política en la vida económica y social propios de una sociedad autárquica, claramente incompatibles con las necesidades de un mundo globalizado.
Jesús Cacho, genial como siempre.
::1:: Publicado por: Portugues a las Octubre 9, 2005 09:55 PMno me sirve de nada para mi tarea
::2:: Publicado por: getscam a las Abril 17, 2008 03:08 PMno entendi naaaa
sorry
es mas fome
pongan algo interesantte
komo el dia q se acaben las clases
y todos los politicos es mueran
q esten bien y q los aplaste un tren.
getscam
LAS “CAJAS DE AHORRO” CATALANAS.
Rafael del Barco Carreras
Transformarse en BANCOS PUROS Y DUROS no les ha sentado bien. De “instituciones benéficas” invirtiendo el ahorro popular en un 50% en “Deuda Pública o similar”, un mínimo en minicréditos personales avalados por dos “solventes”, y el grueso en hipotecas a doce años que no alcanzaban el 40% del valor, o selectos edificios de señoriales viviendas alquiladas a precios de favor a las poderosas clases medias y altas “oficiales”, a dedicarse a todo tipo de operaciones bancarias ha resultado una excelente idea para políticos y dirigentes, y muy “mala” para las instituciones.
Si el siglo diecinueve consolidó la industria catalana, el veinte, sus revoluciones y crisis, quebró todas las creaciones bancarias de sus ricos burgueses. Pero aquello no tiene nada que ver con lo actual, únicamente en el resultado, con evidentes diferencias, los actuales “banqueros”, o mejor “cajeros”, se sienten IMPUNES E INMUNES, aunque soplan vientos que afectan sus nervios. Existen denuncias por fragantes delitos de “cajeros” de segunda fila. No hace poco una sucursal de una caja en Gerona fabricaba créditos de hasta 20 millones de pesetas. Sociedades quebradas aparecían en los ordenadores y expedientes con relucientes balances y datos registrales “debidamente valorados”. El tema se halla “aislado” en silencioso sumario. Apenas una anécdota si se observan los créditos de las cajas en las últimas macroquiebras inmobiliarias. La "caixa dels trons"..
Una excepción, LA CAIXA. Su capacidad y potencia bajo la férrea dirección de sus selectos franquistas, Vilarrasau y Samaranch, la amurallaron ante las bárbaras huestes del progresismo y nacionalismo catalán capaces de fundir cualquier impresora de billetes, aunque algunas leyes han dinamitado varios de sus endogámicos pilares. El Poder fáctico por antonomasia en Cataluña rebasa por las cifras y su actuación a nivel nacional y mundial cualquier consideración local.
E irrumpe un personaje clave para crisis de gran calado, Narcís Serra, pretendiendo arreglar el gran desaguisado. La calificación de MOOY´S en “perspectiva negativa”, el despido del Director General, y la última captación de dinero, 1.750 millones de € en cédulas hipotecarias en el Mercado Mayorista de Emisiones, por la Caixa de Cataluña con intereses por encima de los aplicados, indican sin género de dudas que el “negocio” está en una desaforada huida hacía adelante al “coste que sea”, hasta que Corbacho y Montilla enderecen el entuerto convenciendo a su jefe Zapatero. Solo hace pocos meses se dedicaban esos importes a conquistar sillones en corporaciones, multinacionales o semimonopolios, anunciando además millones de ganancias en compraventas que más parecían la del diamante entre amiguetes que operaciones reales. Un calco en grande de la vieja época del Pelotazo.
Acabado un ciclo próspero en captación de dinero, se encuentran igual que el sector bancario de los 70 y 80, arrasado por el pillaje y las aventuras financieras de todo tipo. El arreglo es fácil, se fusionan, la caja resultante obtiene más dinero “oficial”, o se fusiona a la vez con la CAIXA, y se contabiliza el desastre en una cuenta, que se “provisionará o amortizará” durante décadas en que la inflación multiplicará por diez los números globales. Una jugada maestra para el gran Serra que conquistaría la tan soñada presidencia, el cargo más importante de Cataluña, President de la CAIXA. La “única”.