Lo de Kosovo traerá consecuencias, si no a corto o medio plazo, sí a la larga. La situación internacional respecto a la cuestión no puede ser más enrevesada.
Por lo que se refiere al Gobierno español no reconocerá -por el momento- la independencia de Kosovo ni establecerá relaciones diplomáticas con el nuevo Estado al menos 'a corto o medio plazo', según fuentes gubernamentales y diplomáticas, informa Europa Press.
El Ejecutivo considera que la declaración unilateral de independencia de Kosovo carece de 'base jurídica internacional', aunque se trate de una independencia un tanto 'sui géneris', reconocen fuentes diplomáticas.
Y es que Kosovo no va a entrar en Naciones Unidas, no va a tener Ejército -las únicas tropas serán las de la OTAN- y sus policías y jueces los aportará la UE. Esto es, más que un Estado independiente, Kosovo será una especie de protectorado.
Según la prensa, las fuentes consultadas resumieron la posición española sobre Kosovo como inspirada en tres principios: el respeto a la legalidad internacional, el apoyo a mantener la unidad de la UE y la garantía de estabilidad en los Balcanes, cuyo futuro está en la UE.
Aunque admitieron que la independencia de Kosovo pueda servir de precedente para la autoproclamada república turcochipriota o los territorios de Abjazia y Osetia del Sur en Georgia, rechazaron que pueda ser usado como argumento por los movimientos independentistas en el País Vasco y Cataluña.
Los casos mencionados, remarcaron, no son comparables a los independentismos en el País Vasco o Cataluña dado que España es 'un viejo país con muchos siglos de historia detrás' y que, además, 'está dentro de la UE'. Fuentes gubernamentales consideran que vincular la cuestión de Kosovo con los nacionalismos en España sólo puede hacerse desde un punto de vista distorsionador y malintencionado.
Poco tardaremos en ver las consecuencias del nuevo status de la antigua provincia Serbia.
Para empezar, ayer mismo el candidato de ERC al Congreso Joan Tardà celebró la próxima proclamación de independencia de Kosovo porque su formación aspira a 'lo mismo' en Cataluña, aunque reconoce que 'cada realidad es distinta y cada historia hace a los pueblos diferentes'.
El PNV, por su parte, presentará en el Congreso -una vez que se constituyan las Cortes tras las elecciones- una Proposición no de Ley para instar al Gobierno al 'pleno reconocimiento' del futuro Estado de Kosovo, que considera 'un triunfo de la libertad y la democracia'.
Las 'reticencias' de España son similares a las que muestran Grecia, Chipre, Rumanía y Eslovaquia, por lo que no establecerá relaciones diplomáticas con el nuevo Estado al menos 'a corto o medio plazo', indicaron las fuentes.
España no tiene tradición de reconocimiento de Estados, sino que los reconoce de facto estableciendo relaciones diplomáticas a través de un intercambio de notas verbales. Es lo que ocurrió con Montenegro, con quien España estableció relaciones diplomáticas unas semanas después de la independencia de Montenegro.