La imagen del aeropuerto de Torrejón el pasado domingo por la tarde, con un Sarkozy eufórico entregando a Zapatero las azafatas españolas retenidas en Chad es un elocuente retrato de situación.

Han corrido ríos de tinta estos días sobre el tema. En los numerosos comentarios que se han hecho en torno a él ha quedado patente la diferencia entre la eficacia y la determinación de uno y la incapacidad y la descolocación del otro. Nada nuevo.
Entre los observadores de prensa, el que mejor ha reflejado la situación ha sido, en mi opinión, Ignacio Camacho (cada día más brillante) en su columna de ABC de día 6. Para él la escena ha sido "vergonzante". Es lo que creemos muchos.