Módena despide a Pavarotti. Dicen los medios que decenas de miles de personas homenajearon por última vez al tenor italiano acudiendo a su capilla ardiente, instalada en la catedral de la ciudad.
La mayoría de ellos eran admiradores anónimos, personas que generalmente no se habrían acercado al elitista mundo de la ópera si no fuera para rendir un tributo al ídolo.
Sin embargo, con "Big Luciano" era distinto.
Como recordaba a menudo, la gran ilusión del tenor era conseguir que la lírica fuera disfrutada por todos. Para ello no dudó en fusionarla con otros géneros, con lo que consiguió además hacer amigos en todos los campos de la música.
El ministro de Cultura italiano, Francesco Rutelli, resumió muy atinadamente el sentimiento compartido por muchos de los que han llorado la muerte del tenor: "Los teatros se le quedaban pequeños. Esta muchedumbre demuestra su áxito al hacer encontrar la música culta y la popular. Su memoria y su voz no morirán nunca".