Lo dicen los periódicos: algunos alimentos, como los huevos, podrían subir hasta un 40% en lo que queda de año. La subida afectará también al pan, la leche y la carne.
El origen de muchas de estas subidas se encuentra en el aumento de los precios del trigo en un 50%.
De aquí a unos meses, el placer de saborear un huevo frito se convertirá en algo casi prohibitivo, sólo al alcance de potentados.
¡Qué triste es ser pobre!
¿Tendrá algo que ver el timo de los biocombustibles?