Zapatero ha visto las arcas llenas y las urnas próximas, y se ha lanzado a prometer dádivas, subvenciones y regalías sin freno. Almunia le previene de los peligros de un recalentamiento y desequilibrio de la economía. Esto es compraventa explícita del sufragio...
Claro que luego vendrá el tío Paco con las rebajas. A fin de cuentas, las promesas electorales -como decía cínicamente Mitterrand- sólo obligan a quienes las creen. Algo parecido sostenía el "viejo profesor", Tierno Galván: las promesas electorales se hacen para no cumplirlas.