ETA no toma vacaciones ni durante su presunta tregua, como demostró en el atentado de Barajas, y en cuanto ha podido ha puesto un bombazo en el País Vasco para celebrar la Semana Grande de Bilbao.
La banda terrorista continúa sometida a los dictados de su instinto violento, engordado tras la reparadora dosis de oxígeno administrada por ZP durante el proceso de paz.
Pese al fracaso de éste, hay todavía quienes están empeñados en repetir. Esto es -al parecer- lo que pretende el ex presidente de los EE UU Jimmy Carter, en una actitud, más cándida que humanista, aunque tal vez bienintencionada.
Así ve hoy el asunto en El Mundo el articulista Martín Prieto.