La peripecia política de Rodríguez Zapatero es el paradigma de como la vaga nebulosa de ensoñaciones infantiles de un hombre sin rumbo ni escrúpulos puede convertirse en una peligrosa amenaza para todo un colectivo nacional.
Cuando un gobernante confunde lo real con lo pintado hay que ponerse en guardia, porque todos los males imaginables pueden abatirse sobre el pueblo que tiene la desgracia de depender de él.
En su ensayo Zapatero y el pensamiento Alicia. Un presidente en el País de las Maravillas, Gustavo Bueno señala que el jefe del ejecutivo español. así como gran parte de los miembros de su partido, conciben un mundo dominado por fantasías infantiles que "guarda evidente paralelismo con el de los espejos o con el País de las Maravillas en los que se aventuraba de cuando en cuando la Alicia de Lewis Carrol".
El pensamiento acrítico que generan estas personas -Zapatero, Alicia...- sobrepasa con mucho los límites de la utopía. Por ello no es de extrañar que bajo su dominio se pueda:
* equiparar a los simios con personas (y como consecuencia que se pida aplicar los principios de la Declaración de los Derechos del Hombre a "nuestros hermanos" los monos)
* llamar progenitores A y B a los miembros de las parejas homosexuales a los que se les ha concedido un niño en adopción
* defender el nombre de fascistas para los vencedores en la Guerra Civil española
* equivocar el alcance del término solidaridad (que puede aplicarse también al comportamiento de una banda de ladrones o terroristas)
* plantear una Alianza de Civilizaciones sin delimitar previamente lo que son éstas (encubriendo de este modo los problemas reales de la gente bajo una nebulosa fantasiosa y carente de contenido)
* confundir gravemente conceptos esenciales como cuando llama "accidente" a los resultados de un atentado terrorista.
Pensamienrtos o principios, eso sí, expresados siempre "con una sonrisa permanente", con "una actitud optimista y angelical".