La Navidad es una época propicia para llevar al teatro a los niños. La Generalidad de Cataluña parece que también lo entiende así, y organiza estos días diversas representaciones para la gente menuda. Hasta aquí todo parece correcto: es merecedor de alabanza el interés de la institución autonómica por
abrir a los niños los valores de la escena.
Pero al conocer cuál es la programación que, con mayor o menor apoyo de la Generalidad, se ofrece al público infantil en Barcelona salta a sorpresa: todos, absolutamente todos los montajes se hacen en catalán (espectáculos circenses, aparte).
O, al menos, esto es lo que se deduce de la información que nos proporciona el diario ABC-Cataluña, del día de hoy. Veamos. Y también aquí.
Bueno, pues esto es lo que hay: para los niños castellanohablantes ni una representación en su lengua. Y a todos -catalano y castellanohlantes-, se les priva de montajes de obras en una de las lenguas más habladas del mundo, a la vez que oficial en España y en Cataluña.
¿Puede hacerse esto? Al parecer, sí.
Un atropeyo más en la interminable lista de los que contra el castellano o español se cometen en Cataluña.
¿Nadie puede poner remedio a esta situación que clama al cielo?