En plena celebración triunfal de María Teresa Fernández de la Vega -alabado por todos su buen hacer político, y proclamada por El Mundo "personaje del año 2006"-, los socialistas catalanes (PSC) reajustan su estrategia a la nueva situación creada tras las últimas elecciones autonómicas, para hacer frente a la amenaza de Ciutadans, el joven partido del no menos joven Albert Rivera.
Lo dicen hoy los periódicos: "El PSC reduce su catalanismo para neutralizar el efecto Ciutadans". (También en el Partdio Popular de Cataluña (PPC) se advierten movimientos de adaptación al nuevo escenario, con aproximación a las Casas Regionales). Falta saber si la formación de Montilla será capaz de resistir el cambio de tendencia o si, por el contrario, se romperá en dos, atendiendo a su doble naturaleza catalanista y españolista.
Otro enigma es saber si la coalición del nuevo gobierno de la Generalidad (PSC+ER+IC) soportará las tensiones internas nacidas de la aplicación necesaria de una política de bajo perfil nacionalista impuesta por las circunstancias.
Todo ello empezará a verse con más claridad tras el paréntesis de las jornadas festivas navideñas de estos días. Hoy por hoy, se vive un impás dulce, la que podríamos llamar "la tregua del turrón".