Desenterramiento de restos mortales de los asesinados durante el régimen franquista, exhumación de casos poco claros como el de Salvador Puig Antich, revisiones varias sobre diversos muertos del mismo periodo... Decididamente, la izquierda española se ha vuelto necrófila.
Y es una lástima, porque se corre el riesgo -de hecho ya es una realidad con las esquelas mortuorias aparecidas en la prensa recordando a los muertos del bando nacional- de producir una guerra de muertos de un lado y del otro.
¡Qué derroche de energía? ¿Por qué no dejamos a los muertos en paz y nos dedicamos a construir un futuro para todos? ¿Qué sacamos con remover el pasado?