"Aun siendo una desgracia que los nuevos ciudadanos no sepan, ni puedan llegar a saber, qué misterios son los que inspiraron la construcción de nuestras catedrales o cuál es el sentido moral que eleva la condición de la existencia, mayor desgracia es todavía que superen una enseñanza media sin tener noticia de lo que es el rigor y la disciplina, sin haber sido impulsados a la pretensión de la excelencia e incluso sin saber multiplicar, o escribir correctamente la expresión de una idea elemental". (M. Martín Ferrand, en "La guinda de la tarta", ABC de hoy.)