"Medio siglo de literatura. Historia del Premio Planeta", es el título de un curso que comenzó ayer en El Escorial. Antonio Muñoz Molina -sobran las presentaciones- pronunció la conferencia inaugural, en la que el académico desgranó el complejo proceso de gestación de su "El jinete polaco", con la que obtuvo el Planeta en 1991.
Por la tarde, hubo una animada mesa redonda en la que participaron, entre otros, Antonio Prieto y Espido Freire, además del propio Muñoz Molina. En el curso del debate, Prieto explicó que "lo que él pedía a un escritor es que sepa escribir, algo que no siempre ocurre, lo mismo que a un cirujano lo que se le exige es que sepa operar". Muñoz Molina, ante el asombro de la concurrencia, le contradijo contando la anécdota de "un cirujano que trabajaba en Australia y cuya titulación levantaba sospechas porque empezaba a operar... antes de que llegara el anestesista".
Lamentablemente no es necesario irse, apreciado Muñoz Molina, a las antípodas para vivir situaciones similares a las del operador oceánico: en la Cataluña actual, para optar a un puesto de albañil municipal en el ayuntamiento de Vich se valora más el conocimiento de la lengua catalana que la experiencia y habilidad colocando ladrillos; o se puntúa más generosamente un diploma de conocimiento del mismo idioma que un doctorado... Y así sucesivamente.
Y, lo que es peor, nadie se escandaliza.