La noticia es "Iniciarán a 50.000 niños en la lectura desde el primer mes". El objetivo: "Cap infant sense lectura" ("Ningún niño sin lectura"). La iniciativa ha partido de las consejerías de Cultura y Salud de la Generalidad de Cataluña, para que los niños catalanes "tomen contacto con los libros desde el primer mes de vida".
La idea, en principio, parece buena (aunque no sé si indicada por la edad de los destinatarios de su aplicación; ¿qué dicen los más recientes estudios pedagógicos al respecto?).
Pero, en su aparente asepsia, la medida -viniendo de quien viene: el fanático gobierno de gramáticos del Tripartito que gobierna (es un decir) en Cataluña- no cabe descartar ocultos fines en el ensayo. Aunque lo que se postule oficialmente es que se pretende mejorar los niveles de lectura de la población catalana (hoy sólo el 57% lee).
Para empezar, y aunque la nota de prensa no lo especifica, los libros -seguro- tendrán garantizada suficientemente la condición de catalanidad, si no en textos (no creemos que se ofrezcan al recién nacido las agitadas correrías de Tirant, ni los indigeribles poemas de Espriu), al menos, en imágenes e iconos "nacionales" (muchas cautribarradas con alguna estrella furtiva de rondón, barretinas a gogó, abundantes escudos del Barça triunfant , etc.).
Seguiremos la pista al proceso. Veremos que mis observaciones no pecan de exceso de susceptibilidad.
Empezarán por el Atlas histórico de los Paisos Catalanas, con Castilla como provincia ocupada ;)