Acaba de aparecer, con prefacio de José María Ridao, el libro Dos visiones de España (Editorial Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, Barcelona, 2005, 141 páginas), que recoge el debate apasionado y brillante que en 1932 enfrentó en el Parlamento español a Manuel Azaña y José Ortega y Gasset, con motivo de la discusión a que dio lugar la aprobación del Estatuto de Autonomía de Cataluña.
Ni que decir tiene que la obra, cuyos textos son archiconocidos, añade al interés del dato histórico de las posturas contrapuestas de Azaña y Ortega con respecto al "problema catalán", el plus de su rabiosa actualidad.
Releyendo los discursos a la distancia de setenta años, sorprende comprobar -como señala Ridao- "que algunos de los problemas suscitados entonces siguen abiertos".
"El problema catalán no se puede resolver, sólo se puede conllevar" (Ortega), "Nadie tiene derecho a decir que su solución es la mejor porque es la más patriótica; se necesita que, además de patriótica, sea acertada" (Azaña), son algunas de las reflexiones que, entre otras, se esgrimieron en el combate dialéctico que enfrentó a dos figuras irrepetibles de la España política de la época.
Un libro, sin duda, muy oportuno y de gran interés. Merece la pena acercarse a él para comprender mejor los tiempos que vive nuestro país, y para recordar aquello de que "no hay nada nuevo bajo el sol".
Artículo del diario ABC , año 1964, autor Don Jose María Pemán:
"El problema catalán no existe y no es tal, porque cualquier español con una cultura media puede entender y llegar a hablar perfectamente el catalán"
¿Existe algo así como "el español de cultura media"?