El redactor de estas notas ya ha vivido, muy directa e intensamente, en las últimas décadas situaciones similares, seguidas de reiterados resultados decepcionantes.
Por ello, no puede sino recibir con cautela el esperanzador movimiento de intelectuales catalanes denunciando la situación de déficit democrático que la hegemonía nacionalista han implantado en este rincón de España que es Cataluña, con la publicación de un reciente Manifiesto planteando públicamente la necesidad imperiosa de la formación de un partido político que represente y defienda los intereses de un amplio sector de la población catalana, todos aquellos que no sientan nacionalistas.
El prestigio, la trayectoria y, hasta donde alcanzan mis conocimientos, la autenticidad y sincera actitud de lo que sé de algunos de los promotores de la iniciativa -particularmente De Carreras, Espada, Tubau...- me dan aliento para la esperanza de que el intento dé, ahora sí, mejores resultados que en ocasones precedentes. Fallidas experiencias anteriores no dejan de pesar sobre mi ánimo ante el temor de que pudieran de nuevo repetirse.
En cualquier caso, bien venida sea la iniciativa. Un nuevo resquicio -si quiera pequeño- se abre a la esperanza para remediar la situación creada en Cataluña gracias a los atropellos del nacionalismo y a la dejación de las más elementales obligaciones del Gobierno de España, tanto de signo socialista como "popular".
Ya pueden crear partidos… que les va a votar su puta madre.