La señora Manjón -esa mediática Mater Dolorosa de diseño y atrezo, convertida ya casi en folklórica, colocada por ZP al frente de una asociación de víctimas del terror- se ha tomado muy a pecho el guión que le marcó un grupo de políticos de tolerancia cero en eso de la ética y la dignidad.
Y, así, desaparecida la Lola de España, Pilar Majón oposita para ocupar en el corazón de los españoles el vacío que dejó la Faraona. Con la única notable diferencia de que la Flores realizó sus conquista por la vía del arte, el temperamento y la autenticidad, mientras que la Manjón es una figura de cartón-piedra con mucho maquillaje y una muestra singular de disciplina y sujeción a un guión muy estricto al cual suele ser muy fiel.
Pero en cuanto se aparta del texto memorizado, la cisca (perdón por la ordinariez). En los últimos días le ha ocurrido varias veces este accidente funcional. La última de sus morcillas ha sido proclamar "urbe et orbis": "El Dolor (así, con mayúscula inicial) soy yo y sólo yo". Es decir, la madre de un muerto -como yo, "que lloro cada día por la mañana, sí"-; el hermano, no. O sea, unos siente dolor, tienen dignidad, son autéticos, "como yo"; otros, no, como "ellos".
Somos muchos los que estamos empezando a dar crédito a los que acusan a la señora Manjón de ser un instrumento de manipulación mediática al servicio del poder y de ariete de acción política, justamente algunas de las acusaciones que que ella lanza contra los otros.
¿No será que esta señora está confundiendo la asociación con un sindicato o algo parecido? ¿Qué pretende con su acción telepredicadora? ¿Es consciente de que con su actuación está haciendo mucho daño a unos -"nosotros" (los suyos); es decir, los buenos) y a otros -"ellos" (los demás; es decir, los malos? ¿Por qué no reflexiona y se retira del primer plano de los medios -estrella de la pantallita, que ocupa más espacio que Franco en el No-Do- y se recluye en la soledad del hogar -que es donde se deben hacer estas cosas- para rendir culto, en el dolor íntimo, al desgarramiento que en el corazón lo produce la muerte de su ser querido, sea hijo o hermano?
No sea que por el camino por el que transita pierda también la dignidad.