Definitivamente, el “matrimonio artístico” de Maragall y Carod está consolidando las relaciones personales de la pareja.
Desde el regreso de su viaje a Israel -si hemos de creer la noticia que recoge hoy el diario barcelonés La Vanguardia-, entre los dos políticos se ha desarrollado “una buena sintonía”, como no se conocía desde el episodio de Perpiñán.
El rotativo catalán señala que desde la aventura transpirenaica la relación entre ambos personajes “era más bien gélida”, pero que en la excursión por Oriente Próximo se dieron las circunstancias para que Maragall y Carod “se conocieran un poco mejor”.
Y para terminar: “Dicen sus colaboradores que, tras el viaje, ahora se llaman continuamente”.
Es decir, que no todo fue negativo en el viaje presidencial a Israel.