Me lo temía; ya lo registré en la nota de hace unas horas: tras conocer las declaraciones de don Gregorio, he tenido graves dificultades para conciciliar el sueño. Es decir, no he podido dormir.
Así, que me he sumergido en la continuación de la relectura del muy conocido El Quijote como juego y otros trabajos críticos, de Torrente (Destino, Barcelona, 2004) -prosa recia, observaciones originales, interpretaciones audaces, y, también, planteamientos discutibles-, y en hojear el recientemente aparecido Desafíos a la libertad, de Vargas (Alfaguara, Madrid, 2005), gavilla de artículos periodísticos firmados por el escritor peruano entre 1990 y 1994.
Luego doy un repaso a la prensa digital. ABC publica una entrevista con Félix Azúa. Entresaco titular y un párrafo, respectivamente:
* «Me inquieta que el nacionalismo fanático extienda en Cataluña el odio a los españoles».
* "Nacionalismo y socialismo son incompatibles. No conozco ni un solo nacionalismo de izquierdas. Quizás Dios ha bendecido a Cataluña con esa diferencia, pero será difícil de demostrar. Los jefes del nacionalismo europeo se llaman Le Pen o Haider y, en España, Blas
Piñar".
Por cierto, ¿cómo habrá descansado don Gregorio?
hola soy martin de la plata, buenos aires, argentina mando saludoa a todo el mundo, agreguenme a su e-mail.
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