No alcanzo a comprender bien -bueno, ni bien ni mal; prácticamente, nada- en qué consiste científicamente eso de la "clonación", más allá del significado simplificador y frívolo que se suele dar al término en el lenguaje coloquial, y que nos remite a una sociedad aburridísima de seres humanos -o animales; por ahí debe andar, si no se ha muerto ya, que creo que sí, una, durante algún tiempo famosa, oveja- rostros repetidos sin ningún rasgo de singularidad.
Pero sí llego al conocimiento y aprecio de los salutíferos efectos que tendrían sus aplicaciones, de producirse el "milagro": "la técnica -leo en la prensa de hoy- podría utilizarse potencialmente para combatir múltiples trastornos degenerativos ya que las células madre embrionarias tienen la capacidad de convertirse en cualquier tipo de tejido". Y entre los beneficios concretos a obtener, además del ensayo del potencial terapéutico de nuevos fármacos en experimentos con las células obtenidas, se citan, a título de ejemplo, el tratamiento contra la osteoporosis, los daños de la columna vertebral, el Parkinson y el Alzeimer, las enfermedades del corazón, la diabetes, la artritis y los problemas del trasplante de médula ósea para atacar la leucemia.
Pues bien: parece que el milagro se ha obrado, por obra y gracia de un grupo de científicos de Corea del Sur, dirigidos por el controvertido doctor Woo Suk Hwang, de la Universidad de Seúl, quien ha logrado clonar embriones humanos a partir de células de personas enfermas. El éxito del experimento fue recogido ayer en la prestigiosa revista Science.
El avance científico, de tal calibre que ya se considera una auténtica "revolución" en el campo de la biomedicina, se enfrenta ahora con el gran número de adversarios que tiene el doctor Hwang, que ha sido comparado muchas veces con el doctor Frankenstein, debido al peligro de que las investigaciones del coreano pudieran abrir las puertas de la clonación humana con el fin de crear personas genéticamente idénticas como medio de reproducción, o, lo que sería escalofriante, que se repitiera la historia del tristemente famoso doctor Mengele.