Mayo 18, 2005

Yo también he tenido un sueño...

Publicado a las Mayo 18, 2005 11:33 PM

Algunos dicen que "el Barça es más que un club".

Siempre había creído -como muchas personas de mi entorno más inmediato-que la frase no tenía más significado y alcance que el de un mero eslogan publicitario, bajo el cual se agazapaban utópicos afanes muy alejados de los aspiraciones propias de una formación puramente deportiva. Es decir, la verbalización de una aspiración imposible, de un sueño histórico condenado al fracaso y fuente de frustraciones sin cuento.

Pero una noticia aparecida en un periódico de ayer me ha descubierto una nueva dimensión del epigrama en cuestión: "En los centros sanitarios -leo-, las urgencias disminuyen cuando juega el Barça". Y, súbitamente, he visto al Barça transformado en algo muy parecido a la piscina milagrosa de Lourdes.

Recordando, seguramente, a aquel famoso sabio siracusano que mientras tomaba su baño descubrió uno de los principios esenciales de la hidrostática, mi subconsciente no ha podido evitar la expresión alborozada de una nueva epifanía: "¡Eureka!"

Y a continuación he razonado para mis adentros: "¡Ya está! Resuelto el tema de la financiación de la sanidad pública en Cataluña... Con un partido diario del Barça por televisión, solucionado el grave problema. Pero ¿cómo no se les habrá ocurrido una medida tan sencilla e imaginativa a alguno de los muchos filólogos (de catalán, of course) que gobiernan Cataluña desde la Generalidad?".

Después, sin mas dilaciones, me he puesto en contacto con la Consejería del ramo, y, al funcionario que me ha atendido amablemente, primero en la "lengua propia" y luego en la de los parias, le he hecho depositario de la idea de mi descubrimiento para dar respuesta a uno de los retos más graves con que, hoy, se enfrenta Cataluña como "nació".

A cambio, he pedido, a manera de simbólico copyright sólo el 3% del monto total de la operación del contrato de los partidos del Barça, y un paseo cada semana en un helicóptero de la Consejería de Medio Ambiente de la Generalidad, con el titular de la misma y toda su familia, con el objeto de estrechar los lazos de unión entre la Administración y este humilde administrado.

Luego, he quedado a la espera de noticias del resultado del estudio de mi propuesta. Me consta que han mostrado gran interés por el proyecto el presidente Maragall (que en cuanto termine de dar a luz una nueva de sus brillantes ideas decidirá al respecto) y Carod (que ha prometido estudiarlo en cuanto termine con un asunto que está resolviendo más allá de los Pirineos catalanes).

Al llegar a este punto, el agudo sonido del timbre del despertador me ha arrancado violentamente de los brazos de Morfeo. ¡Lástima! Maragall, Carod y una legión de filólogos de lengua catalana me estarán buscando desesperadamente. Si les ven, díganles donde estoy para que pueda faciltarles detalles del plan que aquí sólo he esbozado.


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