Aunque parezca increíble, en Cataluña hay vigente una ley que obliga a la televisión autonómica "a doblar al catalán a los invitados de habla castellana": desde 1996, las entrevistas a personas que hablaran en castellano emitidas por TV3 debían ser dobladas al catalán.
En la práctica, ningún programa de la cadena pública catalana cumple esta premisa, aunque los entrevistadores preguntan en catalán y a los entrevistados castellanohablantes que no entiendan la lengua de Pompeu Fabra, y mediante el correspondiente auricular, se les facilite laa traducción simultánea, componiendo el conjunto, en ocasiones, un cuadro esperpéntico como es el ver reunido en torno a una mesa a un grupo de cinco o seis personas, todas ellas conocedoras de la misma lengua, el castellano o español, que se las tienen que ver con un periodista-moderador, dominador también del mismo idioma, pero que se dirige a sus invitados sólo en catalán, desconocido para los demás, quienes, por lo tanto, tienen que recurrir al consabido "pinganillo" auditivo.
Todo ello en virtud de la aplicación de la ley referida.
Pues bien, ahora la Corporación Catalana de Radio y Televisión (CCRTV) ha propuesto la anulación de la ley en cuestión.
¿Motivo de la propuesta? Cabría pensar que es que se ha recuperadoel sentido común, o que, finalmente, se ha despertado la conciencia de estar haciendo el ridículo... Pero nada de eso. Francesc Escribano, director de TV3, ha afirmado que la propuesta por parte del ente público es que "no se realice traducción simultánea a los entrevistados de habla castellana, al entender que la emisión perdería fuerza televisiva".
Desde la corporación se reconoce que la aplicación de la norma legal comporta "muchas dificultades", en palabras del director del ente. ERC ha sido la única fuerza política que ha valorado negativamente la petición de anulación de la norma. Para María Mercè Roca, representante de la formación en la comisión, el hecho de "que la lengua catalana sea lengua de uso en TV3 no significa una discriminación hacia las otras lenguas" y que del mismo modo que se dobla a los entrevistados franceses se debería hacer con los españoles ya que "se está centrando el problema en dos lenguas y en Cataluña se hablan más de 100 distintas (sic)".
Bueno, pues ya lo sabemos: la sociedad catalana no es "bilingüe", sino "multilingüe"...