Mayo 06, 2005

Cretinos

Publicado a las Mayo 6, 2005 09:01 PM

Con este mismo título, un tal Carol (¡Ojo, no confundir con Carod!), de nombre Marius, escribe en La Vanguardia de hoy un artículo que se inicia así: “Juan Carlos Rodríguez Ibarra ha llamado "cretino" a alguien, aunque no queda claro exactamente a quién, lo cual resulta una ventaja, porque nadie tiene por qué darse por aludido”.

Luego, Carol el justiciero la emprende con Esperanza Aguirre, por tener la ocurrencia de afirmar que Zapatero discrimina a la comunidad de Madrid en beneficio de Cataluña.

Y, al final, tras una breve referencia al reciente informe de la Fundación de las Cajas de Ahorro -según el cual, mientras Madrid se encarama al primer puesto de las comunidades españolas en crecimiento económico en términos de valor añadido, Cataluña no alcanza la media nacional- acaba equiparando a Ibarra y a Aguirre con hooligans, “esa espantosa excrecencia del corpus político de la sociedad (…), una repugnante tumoración de nuestro tejido social”.

Nadie tiene por qué darse por aludido… pero el tal Carol, enojado, se da por aludido. ¿Por qué será? ¿Será porque él se siente objeto de los dardos –“insultos al aire”, Marius dixit- del presidente de la Junta de Extremadura, que, a fin de cuentas, lo único que ha hecho ha sido recordar su derecho a participar en las decisiones del reparto de la tarta nacional, de la que algunos -¿Quiénes serán, Marius Carol?- quieren llevarse la tajada que ellos decidan, sin contar para nada con la opinión, ni el paladar, de los demás?

¿Que el responsable del ejecutivo extremeño, elegido democráticamente, haya podido excederse en la forma de expresarse, empleando términos muy duros que puedan haber herido los delicados tímpanos de gentes acostumbradas al uso continuo de la vaselina para la venta de su mercancía? Tal vez, pero eso no desvirtúa la razón de fondo del argumento del barón de los socialistas extremeños, pese a la importancia que las formas tienen en política.

Porque lo que realmente está en juego en este asunto es la pretensión –hoy ya exteriorizada sin pudor-, por parte de minorías privilegiadas, de aumentar sus privilegios, a costa, naturalmente, de los demás. Y utilizando como pretexto al pueblo; al pueblo de Cataluña, por supuesto.

Cuando estos políticos reclaman más poder y más dinero en nombre de Cataluña, ¿a qué Cataluña se refieren? No a la del Carmelo y de los otros numerosos barrios deprimidos de Barcelona y de las otras ciudades catalanas, sino a la que se está beneficiando del 3%.

Lo demás es música celestial que, bien aleccionados por los que disfrutan las prebendas, se encargarán de ejecutar los miembros de la orquesta de cámara al servicio del poder en Cataluña, integrada por personas como el tal Carol, de nombre Marius. A mayor “gloria”, eso sí, de Cataluña, su Cataluña.

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