La esposa del presidente de los EE. UU. se ha destapado con un mordaz discurso en la cena de los corresponsales ante la Casa Blanca. Algo insólito, según los cronistas.
Rompiendo con su imagen –muy bien asumida- de esposa tradicional, la primera dama americana, adoptando el papel de “ama de casa desesperada”, se convirtió en la figura estelar de la reunión, gracias a un atrevido monólogo de notable mordacidad.
Con bromas arriesgadas sobre su esposo, el clan Bush, la corriente neoconservadora y su suegra, Laura Bush no se detuvo ni ante las limitaciones de su esposo.
Típicamente americano (del Norte). Con sus servidumbres y sus grandezas.