Leo en la prensa de hoy que CiU, la federación nacionalista catalana, "llama a los partidos catalanes a "plantar cara" al Gobierno de Zapatero". El líder de la formación cree que "nos están tomando el pelo" en relación con la financiación.
Por su parte el Gobierno central, por boca del ministro Montilla, advierte: "La propuesta del tripartito deberá negociarse "sin radicalismos ni maximalismos" para no condenar a Cataluña a la frustración".
Todo esto suena a música celestial. El problema es que a Zapatero se le está agotando el tiempo de las ambigüedades... Y que en las otras autonomías -incluidas las que están siendo gestionadas por el PSOE- empiezan a levantarse voces de descontento por el trato de favor que, por parte del Gobierno, están recibiendo vascos y, especialmente, catalanes.