Terminó la campaña electoral vasca.
El resumen, como siempre: festival verborreico, hegemonía de jarabe de pico, exceso de "lip service"... Exageraciones, bravatas, brindis al sol, promesas imposibles, las más grandes mentiras...
Ahora, como siempre también, viene lo difícil: el intento de cambio de una realidad enquistada en sus interese y en su historia, la áspera tarea de cumplir unas promesas electorales que casi nadie nunca pensó en cumplir...
Algunos analistas lo han visto muy claro. Manuel Ángel Martín, por ejemplo.