Titular de El País de hoy, a cuatro columnas, en página par y con destacada ilustración fotográfica: "Católicos de base piden el fin de la "larga noche invernal" de la Iglesia". Y como subtítulo: "Quince grupos españoles esperan que el nuevo papa termine con la discriminación de la mujer"
Así, sin más, puede uno imaginarse el clamor de una multitud de católicos españoles elevando su voz en petición de atención para sus demandas.
Pero la lectura del texto encabezado con título tan contundente y destacado rebaja notablemente la expectativa generada.
La noticia se resume en que, movidos por el espíritu de que "Amamos a la Iglesia, pero también nos duele", "un centenar" (¡un centenar!) de "dirigentes del catolicismo de base (?) español" se han reunido en Madrid "para expresar su pena por aspedctos de la actualidad cristiana y hacer público un manifiesto sobre la Iglesia que sueñan(?)".
Al parecer, estos soñadores católicos de base (un magma de perfiles psicodélicos) piden una Iglesia más potable, en la que esperan del nuevo papa "respeto a los derechos humanos -en consecuencia, el fin del 'blasfemo' sexismo contra la mujer-, una vuelta a Jesús y superar la larga noche invernal de Juan Pablo II".
¡Todo muy apocalíptico! No es la primera vez en la historia de la Iglesia en que aparecen grupos iluminados como éstos.
¡Ah! Olvidaba anotar que la reunión en cuestión tuvo lugar en la capilla del Colegio Universitario Chaminade, de Madrid, y que el documento presentado por estos salvadores de la descaminada Iglesia lleva por título "Recuperemos la credibilidad de la Iglesia", aunque en la prensa ha sido designado con el nombre del lugar del encuentro, "Manifiesto de Chaminade".
Del asunto se hablará mucho en los próximos días, porque pertenece a la estrategia montada para neutralizar las consecuencias del "efecto Wojtyla", que para la mayoría de estos alumbrados ha sido de resultados devastadores.