"Algunos se están acercando a la raya que marca la independencia". La frase no es de ningún líder del PP, ni de ningún nostálgico del Caudillo; pertenece al reputado historiador Miguel Artola (San Sebastián, 1923). Con ella se encabeza la larga entrevista mantenida con María Antonia Iglesias y publicada en El País del pasado domingo.
El profesor Artola reflexiona sobre la organización territorial del Estado, rehuyendo la tentación de caer en cualquier tipo de pronunciamiento político, pero sin obviar "la claridad demoledora del diagnóstico", con palabras de la entrevistadora.
Para el historiador, el planteamiento autonomista español "ha ido evolucionando desde la transición hasta devenir en una situación completamente nueva que ha producido un cambio en la relación de fuerzas". Y remacha: "Es cierto que [en otras ocasiones] había habido determinados movimientos que pudiéramos llamar disgregadores, pero nunca se había llegado a la situación actual".
Dos factores estimulan la secesión. En primer lugar "la carencia de incentivos para mantener la integración"; por ejemplo, nadie percibe ningún peligro exterior ni aquí, ni en Europa, así que nadie necesita protección, y esta situación diluye la solidaridad. Por otra parte el sistema autonómico “ha producido el desarrollo de aparatos estatales semejantes a costa de las competencias del aparato del Estado central”, situación que “ha creado la posibilidad de una acción política y económica en la que nos encontramos con la evidencia de que ese Estado central no tiene en sus manos ningún medio de imponerse a los estados autonómicos”.
Más adelante Artola previene sobre el peligro de caer en el error de confundir "federalismo" con "autonomía". Federalismo "la forma de construir un Estado con varios Estados [ya existentes]", mientras que la autonomía "es la forma de desagregar un Estado existente".
Y así otras muchas sabrosas opiniones sobre la España actual.
Gracias, don Miguel.
Y una pregunta final: ¿Cuánto tardará el profesor Artola en ser tildado de "facha" por expresar un pensamiento políticamente tan poco correcto?