Los muros de las calles y de las estaciones del metro de Barcelona aparecieron días pasados cubiertos de imágenes de unos seres monstruosos que están produciendo gran alarma social a medida que transcurre el tiempo y va en aumento la proliferación de aquéllos.
Consultadas las autoridades de la ciudad al respecto, un portavoz del Ayuntamiento ha manifestado que está prevista una reunión de emergencia de representantes del tripartito -que asistirán con sus respectivos familiares de cuota- para abordar lo que empieza ya a ser una cuestión preocupante.
También asistirán técnicos de diversas materias, quedando excluidos solamente los geólogos, que están en Madrid haciendo un "curset" de actualización técnico-profesional, acompañados del alcalde Clos y del conseller Nadal, sin su hermano, para evacuar consultas con Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre sobre la forma de casar armónicamente la construcción de túneles urbanos y la planificación de una ciudad de diseño, sin morir -ni tener que dimitir- en el empeño.
Mientras tanto las hipótesis acerca del origen del extraño fenómeno se están disparando.
Algunos observadores opinan que los amenazantes bichejos que poco a poco van apoderándose de la ciudad son un signo del final de los tiempos, y recomiendan a los barceloneses y catalanes -y a la humanidad toda en general-que hagan penitencia para bien morir.
Otros, más apocalípticos, apunta a Madrid, y opinan que la extraña y tenebrosa plaga no es nada más que una perversa maniobra centralista de la Federación Española de Fútbol, en connivencia con las fuerzas mafiosas del PP, para frustrar el triunfo del Barça en la actual Liga, y de paso arrasar el nuevo "Estatut".
Tampoco faltan los que, dirigiendo la mirada y orientando el olfato en otras direcciones, no dejan de hacer insinuaciones según las cuales las repugnantes criaturas estarían estrechamente vinculadas a muy elevadas personalidades de la vida pública catalana que abrigarían deseos inconfesables.
En fin, el indeclinable sometimiento al sagrado principio de la verdad que debe guiar siempre toda información nos obliga a extremar la prudencia y a concedernos un prudente margen de espera hasta poder conocer el desarrollo de los acontecim ientos en las próximas horas, y, especialmente, al resultado de la reunión de las autoridades municipales que tendrá lugar mañana.
En la próxima información esperamos poder ofrecer información gráfica sobre lo que tiene todo el viso de ser una auténtica maldición divina.