¿Está desvaneciéndose el talante meloso y dialogante del Presidente del Gobierno español? Esto es lo que podría entreverse a tenor de la actitud exhibida en su última intervención pública, en su comparecencia en la Comisión de Investigación del 11-M.
El empleo de palabras gruesas, los ataques personales a los líderes del partido -el único- de la oposición, sus gestos crispados, el rostro descompuesto, su ardor mitinero..., en fin, toda su actuación parecen anunciar que ZP da por clausurada la etapa de rostro amable -del que tanto había presumido hasta ahora- para elevarse a la de dios tonante.
¿Será coyuntural el cambio, consecuencia de la pasión del combate, y las aguas volverán a su cauce tras el fragor de la batalla? ¿O, por el contrario, el trompeteo guerrero es el anuncio de una calculada modificación estratégica?
En breve se verá. De momento es evidente que este no es el Bambi que hasta ahora conocíamos.