Tras más de un mes de paréntesis vacacional, el vigía vuelve a su Atalaya para otear el horizonte. Durante el largo paréntesis, este mirón ha viajado por tierras de Castilla y León (España) -con detenido recalaje en Salamanca (capital y provincia) y fugaz visita a Ávila- y remate de una semana en París.
Tiempo de excepción. Tiempo reparador de ruptura de la rutina cotidiana. Tiempo también de experiencias y conocimientos nuevos. Y, por supuesto, de lecturas.
Ahora vuelve la "normalidad"; es el regreso al universo en el que transcurre habitualmente nuestra existencia. Uno se siente como un paracaidista recién aterrizado, en fase de orientación...
Pronto todo volverá al orden acostumbrado.