Los "padres" de la autonomía andaluza temen que su Comunidad sea postergada por Cataluña y el País Vasco. Lo dicen los diarios.
Los tres grandes protagonistas del proceso autonómico que culminó el 28 de febrero de 1980 -Rafael Escuredo, Manuel Clavero y Alejandro Rojas Marcos- se han reunido para exigir la igualdad de Andalucía con las comunidades "históricas".
Los tres coincidieron en un mismo mensaje: la denuncia del peligro que entrañaría cambiar la Constitución y los estatutos bajo la presión de los nacionalismos catalán y vasco, que buscan una vez más un trato de favor, tanto en lo político -el reconocimiento de la condición de "naciones"- y como en lo económico -un sistema de financiación singular como consecuencia de ese reconocimiento-.
En la reunión se emplearon expresiones de alto calado, como "situación especialmente preocupante", "llamada a la sociedad para que se movilice", "dar un aldabonazo a la conciencia andaluza"...
Escuredo llegó a afirmar que "Andalucía debe exigir que haya un marco jurídico igual para todas las comunidades".
Y mientras los demás hablan, Maragall -con su "federalismo asimétrico"- ¿actúa?