La mayoría de los díarios de hoy -los que este observador divisa desde su Atalaya- destacan en nota de portada la noticia. La Generalidad de Cataluña estudia cobrar un euro por visita médica.
La institución autonómica pretende así "solventar el déficit económico que sufre la sanidad pública catalana". La responsable del departamento de Salud, la consejera Marina Geli, que ha afirmado que, de momento, la medida anunciada no es nada más que una posibilidad en estudio, desea con el establecimiento de la tasa "hacer un mejor uso del sistema sanitario".
Al firmante -este sencillo vigía de la actualidad- la medida, en caso de materializarse, no le disgustaría, aunque no cree que con su puesta en práctica se solventara, ni mucho menos, el déficit económico de la sanidad pública catalana.
Pero lo que me sorprende es que la propuesta provenga de un ejecutivo de izquierdas. La medida que se pretende -que cada ciudadano asuma el gasto que origina sus propias necesidades sanitarias- encaja de lleno en la filosofía más salvajemente capitalista. Tendría coherencia si la planteara, como ha hecho en Francia, la derecha. Pero ¿es congruente con el pensamiento político de un gobierno de progreso?
¿O es que, como sostuviera Fernández de la Mora, uno de los intelectuales de la Dictadura -y pese a lo que proclama Alfonso Guerra en el primer volumen de sus memorias, de reciente aparición- estamos de pleno en "el crepúsculo de las ideologías"?
En fin, preparémonos para el eurogeli. Y para lo que venga detrás... que vendrá.