Bueno, pues ya se consiguió. La tenacidad de los nacionalistas de las comunidades autonómicas españolas ha dado, una vez más, su fruto. España da un paso más hacia su autodisolución. Está a punto de convertirse en un mero ente de ficción. Pero no hay que alarmarse, ni adoptar el tono compungido y plañidero de aquellos visigodos del reinado de Don Rodrigo por el dolor de la "España perdida". Ya vendrá el tío Paco con la rebaja... Tiempo al tiempo.
A mí lo que más me molesta de la situación es el perfil esperpéntico de la situación y la ingenuidad e inocencia de algunos de nuestros políticos con responsabilidades de gobierno. ¿Han advertido quienes han hecho esta nueva concesión a los nacionalistas que ello lleva implícita la negación de la selecciones nacionales españolas? ¿Creen, además, que con su cesión de ahora satisfacen la voracidad insaciable de los nacionalistas?
Además, es de suponer -debe ser así- que cada una de las federaciones organice en el territorio de su jurisdicción sus propias competiciones y ligas, lo que dará lugar a enfrentamientos tan apasionantes como Barça-Horta, Bilbao-Guecho y Depor-Arosa.
El festejo va a ser apoteósico. A seguir disfrutando.